Guramüye y el primer cataclismo

Amazonas · Desana

Guramüye y el primer cataclismo

Guramüye vuelve para una iniciación, retiene a quienes rompen el ayuno y su muerte desata el primer gran incendio.

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El relato

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Los primeros hombres querían levantar las Malocas de las Flautas Sagradas y no sabían cómo hacerlo. Rezaron el cigarro y el ipadu y se los dieron a las dos primeras mujeres, con el poder de tener hijos sin varón. La que fumó quedó preñada del Hijo del Caapi; la que mascó ipadu, de Guramüye. Las primeras mujeres no tenían todavía por dónde parir, y fueron los hombres los que abrieron la puerta del parto para que el niño saliera. Desde entonces las mujeres la tienen.

La madre no alcanzó a verlo. Lo metieron en una cuia tapada y se lo llevaron a la Maloca del Universo. A mitad de camino destaparon para mirarlo: era un niño hermosísimo y su llanto era fuerte como el trueno. Taparon rápido, pero la madre lo oyó y reclamó. Le dijeron que un día volvería.

Volvió el día del Iniciado, que también llaman el Día del Azote, cuando los muchachos llegan a los doce, trece o catorce años. Bajó de madrugada, todavía oscuro, y empezó los ritos. Zumbaba solo: las manos, los pies, el cuerpo entero le zumbaban las músicas de las flautas. Las mujeres esperaron afuera todo el día. Al anochecer las mandó entrar, sacó su sonido fuera de la maloca y bailó; así lo vio su madre por primera vez, ya hecho hombre.

Se quedó cuidando a los iniciados. El ayuno era durísimo: sólo hormigas maniuara, beiju de tapioca, harina de tapioca y espuma de manicuera, y nada asado. Tres grupos aguantaron. El cuarto no. Un día los llevó al monte a recoger frutas de uacú para un dabucuri; él se subió al árbol a tumbarlas y ellos, muertos de hambre, prendieron candela abajo y las pusieron a asar. El humo le llegó a la nariz.

Se vino sobre ellos gritando que iban a pasar peor que él. Llegaron la lluvia y el trueno y se hizo de noche. Entonces se abrió el ano como un hueco de palo y los llamó: entren aquí para no mojarse tanto. Entraron todos menos uno. Los apretó adentro y subió a la maloca de su abuelo sin avisarle a nadie.

El que no entró contó lo que había pasado. Los padres lo llamaron y él no venía. Lo engañaron ofreciéndole caxiri: de caña, ya lo había probado; simple, también; de fruta de pan, también; de aguacate, ese no. Vino por el aguacate. Lo emborracharon y le preguntaron por qué se había comido a sus hijos. Contestó que la culpa era de ellos, que no habían obedecido sus leyes, y agregó: si me van a matar por sus hijos, háganlo, pero antes busquen estas cuatro leñas. Y las nombró una por una.

Buscaron las leñas y lo echaron a la hoguera con todos sus adornos. En realidad él no se quemó: subió a la Maloca del Universo, y lo que ardió fueron los adornos. Pero el fuego pasó al pasto, después a la tierra, después a los árboles y por fin al aire mismo. El mundo entero se quemó y la humanidad desapareció. La tierra tardó años en enfriarse; cuando se enfrió, la humanidad volvió a llenarla de repente. Fue el primero de los tres cataclismos.

Donde lo quemaron brotó una palma de paxiúba. Era su hueso. Salió desde la capa de abajo hasta la superficie y de ahí se repartió a toda la humanidad. Los primeros hombres tumbaron esa palma, y todavía se ve la marca en las piedras cerca de algunas cachoeiras. Antes de arder había dicho que se quedaría dentro de las flautas.

Guramüye y el primer cataclismo: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Una respuesta desmedida a una falta termina alcanzando a quienes no tuvieron parte.”

Territorio

Amazonas · Desana

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El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Amazonas
Comunidad
Desana
Referencia
0.12° · -69.45°

Ficha del relato

Contexto histórico

La dirección «guelamun-ye» viene del corpus inicial del sitio y es una transcripción fallida; el libro escribe Guramüye y también lo llama Miñapõrãmahsü, «hombre de las flautas sagradas». Se conserva la dirección para no romper enlaces.

El capítulo es el primero de los tres cataclismos, y en medio del relato el narrador se detiene a explicar por qué hay un hueco. Seis de las casas del viaje de la humanidad se llaman igual, Malocas de las Flautas Sagradas, y no se sabe en cuál de las seis nació Guramüye: «mi viejo padre, que está contando, dice que su padre no le dijo en qué maloca nació Guramüye». Y da la razón: cuando los misioneros llegaron a la región destruyeron todas las malocas y decían que eran «cosas del diablo, de Satanás», y por eso el abuelo no quiso enseñarle todo a su hijo y muchas cosas desaparecieron. La nota del libro precisa que eran los salesianos.

Ese pasaje identifica tres generaciones con nombre. El abuelo, gran sabio, cantor y jefe de maloca, que dejó de enseñar. Umusĩ Pãrõkumu, Firmiano Arantes Lana, nacido en 1927 y muerto en 1990, que narró lo que alcanzó a recibir. Y Tõrãmũ Kẽhíri, Luiz Gomes Lana, nacido en 1947, que lo escribió a mano en cuadernos de escuela desde 1968 para que no se perdiera. El libro salió en 1980 y se reeditó en 1995 en UNIRT y FOIRN.

El personaje que la ficha heredada llamaba «nieto del trueno» es, en el texto, un hijo nacido de una de las dos primeras mujeres sin relación con varón, y criado en la maloca del Abuelo del Mundo.

Resonancias con otros mitos

El que muere quemado y de cuyo cuerpo brota la planta con que se hacen los instrumentos es un encadenamiento conocido en la Amazonía, y en el Vaupés la planta es casi siempre la paxiúba, la palma con que efectivamente se fabrican las flautas. Lo que hace comparable esta versión no es el motivo suelto sino la cadena completa: ayuno, transgresión, devoración, hoguera y palma, en ese orden y como origen del primer incendio del mundo.

Reichel-Dolmatoff describió del lado colombiano la ceremonia con la que este relato se amarra: una fiesta anual de hombres iniciados en la que suenan flautas grandes que las mujeres no pueden ver ni oír, se traen frutas del monte y a veces se incorpora a un grupo de muchachos. Registró también que «yuruparí» es un préstamo de la lengua general cuya etimología no está aclarada, y que buena parte de la literatura sobre esa ceremonia son especulaciones que poco se acercan a lo que dicen los propios indígenas. Por eso esta página no llama yuruparí al personaje.

El anclaje material es local y verificable en el texto: las señales que, según el libro, todavía se ven en piedras cercanas a algunas cachoeiras, donde los primeros hombres tumbaron la primera paxiúba.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. Los otros dos clanes cuentan el mismo nudo con otro protagonista y otro desenlace.

  2. Entre los Wari Dihputiro Põrã se llama primero Mirupu. Su tronco sale disparado por el aire llevándose el ritmo de los instrumentos; lo buscan por todo el universo y lo encuentran cerca del Trueno, y sólo después de calmarlo consiguen que se encargue de los jóvenes. Ahí toma el nombre de Miñapõrã mahsü. Cuando los muchachos comen uacú asado a escondidas y él se los traga, cambia otra vez de nombre: pasa a ser Gãmõyeri wãhtĩ. Y el que se salva no es un anónimo: es el periquito marianita Gáhépáyé, que se queda recostado por fuera del palo hueco y al que el devorador se lleva vivo a su maloca de piedra para comérselo otro día.

  3. Entre los Guahari Diputiro Porã del medio Papurí el personaje es Miriá Porã Masü, al que en lengua general le dicen Jurupari, y el número cambia el sentido del mundo entero: no mató a un grupo de iniciados sino a tres, y por eso fracasaron los tres primeros intentos de poblar la tierra; la humanidad de hoy es la cuarta. Allí la paxiúba tampoco brota en cualquier parte: se levanta en el Agujero del Trueno, en la cabecera del igarapé Cuiú-Cuiú, afluente de la margen izquierda del río Papurí.

  4. Las tres versiones coinciden en el ayuno roto, el olor a asado y el palo hueco. Difieren en el nombre del personaje, en cuántos murieron y en dónde queda la palma.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Desana · Vaupés y Alto Río Negro · Amazonas
Referencias
12
Última revisión
22 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. Antes o mundo não existia. Mitologia dos antigos Desana-Kẽhíripõrã

    acervo.socioambiental.org

    El primer volumen de la colección Narradores Indígenas do Rio Negro: la mitología desana dictada por el tuxaua, baya y kumu Umusĩ Pãrõkumu a su hijo Tõrãmũ Kẽhíri, que empezó a escribirla en 1968 sin grabadora, en cuadernos comprados por él. Sostiene las ocho fichas.

  2. Livro dos antigos Desana-Guahari Diputiro Porã

    acervo.socioambiental.org

    La versión del clan Guahari Diputiro Porã, del medio Papurí, en casi setecientas páginas. Es donde Miriá Porã Masü mata tres turmas de iniciados y por eso fracasan los tres primeros intentos de poblar el mundo.

  3. A mitologia sagrada dos antigos Desana do grupo Wari Dihputiro Põrã

    acervo.socioambiental.org

    La versión del clan Wari Dihputiro Põrã, escrita en Cucura a lo largo de cinco años, con borradores retraducidos al desana para que el padre los corrigiera.

Contraste y contexto · 9 referencias
  1. Amazonian Cosmos. The Sexual and Religious Symbolism of the Tukano Indians

    lccn.loc.gov

    La obra que dio a conocer la cosmología desana fuera de Colombia. Se hizo en una oficina de Bogotá, en seis meses de sesiones con Antonio Guzmán, desana del sib semé-peyáru-porá del Macú-paraná.

  2. Desana Texts and Contexts. Origin Myths and Tales of a Tukanoan Tribe of the Colombian Northwest Amazon

    lccn.loc.gov

    La mejor fuente del lado colombiano: relatos del bajo Papurí y de Mitú con sus kumua acreditados, entre ellos Torame, que había visto a los misioneros de Montfort quemar los objetos sagrados de su pueblo.

  3. Algunos conceptos de geografía chamanística de los indios Desana de Colombia

    etnolinguistica.org

    Sobre cómo los desana leen el territorio: los lugares del relato como puntos de una geografía que el chamán recorre.

  4. Desana Mythology: Oral Indigenous Literature

    doi.org

    Presentación en inglés del libro de los Lana, traducida por Stanley Krippner, con el relato de cómo se preparó aquella primera edición.

  5. Cosmología desâna: una comparación

    periodicos.unb.br

    Resume y analiza el episodio sobre la primera edición del libro de los Lana (1980), donde el personaje se escribe «Guelamún Yé» y se le llama «nieto del trueno» y «el pajé ancestral de las flautas sagradas»: la gente transformadora hace fumar y mascar ipadu a las dos mujeres para crear las flautas; Boléka les abre el paso del parto con la horquilla del cigarro y lleva al niño, cuyo llanto oye la madre, a la casa del tercer hombre-trueno; Guelamún baja adulto el día del azote, su cuerpo suena, vigila el ayuno de los ngamá (frutas sí, nada asado), baja del árbol atraído por el olor, abre el ano para que entren a guarecerse de la lluvia y sube con ellos en la barriga; los padres lo atraen con un ardid, él les dice cómo quemarlo, el fuego pasa de sus adornos a la humanidad, que luego resurge, y brota la paxiúba, que es su hueso. Lo lee como un «anti-creador» y un parto invertido.

  6. Bueri kãdiri marĩriye. Os ensinamentos que não se esquecem

    acervo.socioambiental.org

    Cuenta que Mirupu apareció entre las frutas de un dabucuri en la maloca del igarapé Macucu, afluente del Papurí, y que por eso se le tiene por Miriá Porã Masú, dueño de las frutas del monte; explica que todos los clanes desana dan el nombre de Mirupu al segundo hijo. En el capítulo de la iniciación anota que no se podía comer nada caliente durante el ayuno porque Gãmoyeri Wãhtĩ mató a los muchachos que comieron uacú asado, y remite a «A vingança de Mirupu ou Miñapõrã mahsü» del libro de 1996 (pp. 147-150).

  7. O Kapiwayá e seu lugar no universo músico-coreográfico-ritual em um clã Desana, alto rio Negro, Amazonas

    scielo.br

    Resume, según el bayá Raimundo Galvão del clan Guahari Diputiro Porã, el episodio de la ficha: Abe prepara caxiri y llama a Miriá Porã Masú a enseñar la música de las flautas; dos intentos de iniciación terminan con la muerte de los niños; en el tercero los muchachos asan fruto de uacú, el humo marea a Miriá Porã Masú, que cae del árbol desde donde los espiaba y los encierra dentro de su cuerpo; decía que sólo moría por el fuego. Escapan Ditiro, que cuenta todo al padre, y Gãe, que sale de la barriga convertido en periquito; lo emborrachan de caxiri y lo tumban al fuego, y donde su cuerpo se deshizo en cenizas brotaron las paxiúbas de las flautas, que sonaban solas como su cuerpo perforado.

  8. A humanidade e seu(s) gênero(s): mito, parentesco e diferença no noroeste amazônico

    revistas.usp.br

    Compara las narraciones tukano, desana y baniwa sobre Jurupari y la iniciación de la primera generación de muchachos: en unas versiones los rapazes desobedecen y son devorados por Jurupari, al que los padres vengan quemándolo vivo en una gran hoguera, y de sus cenizas nacen las paxiúbas de las flautas; señala que hay narraciones desana que combinan este episodio con el de las paxiúbas que irrumpen desde el mundo de abajo. Anota que en los relatos tukano Jurupari nace de la segunda preñez primordial, por medio del ipadu, y cita la versión desana de Diakuru y Kisibi (1996) en que el tronco del niño sale disparado al cielo y es el Jurupari que luego vendrá a iniciar a los hijos de la humanidad; sitúa en el igarapé Macucu, afluente del Papurí, el centro del universo marcado por las primeras paxiúbas.

  9. Reseña de Mello, Glaucia Buratto (2013), «Yurupari: o dono das flautas sagradas do Rio Negro. Mitologia e simbolismo»

    revistascientificas.filo.uba.ar

    Reseña el libro de Mello, que analiza las versiones desana y baniwa del mito del dueño de las flautas y privilegia la del clan Guahari Diputiro Porã: Miriá Porã Masú, «también conocido como Gurumuyé», entidad musical que humaniza y mata, destruye a las primeras generaciones de iniciados y muere; de las cenizas de su cuerpo sale la palma paxiúba, cuyas partes se entregan a los antepasados y dan las flautas de la iniciación masculina, que luego pasan a Kisibi y le roban las mujeres.

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«Guramüye y el primer cataclismo» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

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EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «Guramüye y el primer cataclismo» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «Guramüye y el primer cataclismo» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

TÚ

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