Madre Ñame

Pacífico · Wounaan

Madre Ñame

Una anciana trae ñames cuando aún no existían; tras una pérdida, de su sepultura brotan raíces blancas y rojas para las familias.

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Madre Ñame: la entrada del relato

El relato

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Antiguamente no existía el ñame. La gente vivía río pequeño arriba y salía cada día al monte a sembrar y a cazar. A veces las madres se iban a trabajar con sus maridos y los niños quedaban solos en la casa.

En esas horas llegaba una vieja. Aparecía por detrás de la casa con un cargador lleno de ñames grandes a la espalda. Entraba y mandaba: hay que traer agua, hay que partir leña. Los niños encendían el fogón y ella ponía a cocinar los ñames en una olla de barro.

Cuando estaban blandos los pelaba, les quitaba la cáscara para ver si ya daban, los iba echando en un arjiu y los servía sobre hojas de plátano, como se servía entonces. Los niños comieron. Era la primera vez que en esa casa se comía ñame.

Comieron hasta llenarse y dijeron que ya no querían más. Entonces la vieja se enfureció. Les metía el ñame en la boca a la fuerza, y a quien se resistía lo cogía del cuello y lo pisaba en la garganta hasta matarlo. Después recogía lo que le quedaba, se echaba el cargador a la espalda y se volvía al monte.

Volvió al día siguiente, y otra vez. Cuando los padres llegaban encontraban a sus hijos muertos y no entendían. Hasta que un niño alcanzó a contar lo que pasaba: era una vieja que llegaba con ñame y al irse se llevaba otra vez todo su ñame.

Entonces un joven se quedó en la casa con una lanza, escondido detrás de un montón. La vieja llegó del monte como siempre, con el cargador lleno, y mandó traer agua. Hirvió los ñames, los peló, los repartió, los metió en la boca de los que ya no querían. Desde su escondite el joven lo vio todo. Cuando ella, rabiosa, agarró a un niño por el pescuezo, él le tiró la lanza a la espalda. Sonó como cuando se entierra una punta en un ñame: zau. Así la mató, y ella ni sintió el dolor.

Cuando llegaron los padres, la enterraron río abajo.

Pasaron varios meses. Sobre la sepultura encontraron un bejuco que había brotado y cuyas hojas después se marchitaban. Las mujeres dijeron que estaría bien saber cuál era su semilla. Cavaron alrededor del bejuco y encontraron ñames blancos y rojos, y muy grandes.

Cada familia empezó a llevarse matas de ñame. Las sembraron, y el ñame se regó por todas partes. Cuando Ewandam nos creó no había ñame; sólo vino a existir después de aquello.

Madre Ñame: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Un alimento común puede venir de una historia que nadie quisiera repetir.”

Territorio

Pacífico · Wounaan

Pacífico · Wounaan

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Pacífico
Comunidad
Wounaan
Referencia
3.734° · -77.169°

Ficha del relato

Contexto histórico

El relato viene de Puerto Pizario, resguardo wounaan nonam a orillas del río San Juan, en el Pacífico. Lo narró Juan Perdiz, líder comunitario reconocido por su gente como quien sabe contar la historia que le da identidad al pueblo, y quien decidió narrarlo en woun meu porque, dijo, es la lengua que entienden los niños de la comunidad.

La grabación se hizo en 2005, dentro de un proceso de recuperación de prácticas culturales documentado por Hernán Sánchez y M. Málaga para el Centro de Investigaciones en Psicología, Cognición y Cultura de la Universidad del Valle, en Cali, y ligado al programa de hogares comunitarios del ICBF en el resguardo. En aquellos encuentros participaron los adultos sabedores, las madres comunitarias y los niños, y el propósito era construir instrumentos educativos que la comunidad quisiera usar.

En 2014, el Laboratorio de Interacción Verbal y Construcción de Conocimiento del Instituto de Psicología de la Universidad de São Paulo volvió a Puerto Pizario para registrar cómo las madres comunitarias contaban el mismo relato a los niños. De ese trabajo salió el artículo que Lívia Mathias Simão y Hernán Sánchez Ríos publicaron en 2016 en Psicologia USP, donde se transcribe la versión de Juan Perdiz y varias conversaciones posteriores.

Esa publicación es también el límite de lo que puede afirmarse. El texto disponible pasó del woun meu al español y del español al portugués, y los propios autores advierten que esa doble traducción plantea problemas que su artículo no discute. La reescritura vuelve al español desde la versión publicada y no finge recuperar la palabra exacta del narrador. Se conservan los objetos que el texto nombra: el cargador a la espalda, la olla de barro, el arjiu donde se echan los ñames pelados, las hojas de plátano, la lanza y el sonido «zau».

La muerte de los niños pertenece al núcleo narrado y se conserva sin detalle gráfico. No se añaden nombres, castigos sobrenaturales ni explicaciones botánicas. El nombre de la niña que conversa con su madre comunitaria en el artículo no se reproduce aquí. El punto en el mapa señala de manera aproximada Puerto Pizario, entre Buenaventura y el Litoral del San Juan.

Resonancias con otros mitos

La transformación de un cuerpo enterrado en las plantas que alimentan a una comunidad es un motivo comparado desde hace un siglo. El caso clásico es Hainuwele, en la isla de Ceram, donde de los restos de una muchacha asesinada brotan los tubérculos que la gente cultiva desde entonces; la literatura sobre mitología agraria usa ese modelo para describir un tipo de relato en que el cultivo nace de una muerte. En América, varias tradiciones amazónicas explican del mismo modo el origen de la yuca, sembrada donde fue enterrado un niño.

El paralelo regional es emberá y va marcado como tal, porque se trata de un pueblo distinto. En la mitología emberá recogida en el Chamí, los cultígenos también llegan de otra parte y no se dan por sentados: en la historia del gallinazo rey, el maíz y el chontaduro se consiguen en el mundo de arriba, y en otras variantes un personaje trae semillas desde el mundo de abajo. Es la misma pregunta —de dónde vino lo que comemos— resuelta por traslado en un caso y por sepultura en el otro.

También se le parece, de lejos, el cuento europeo de la visitante que ofrece comida y resulta peligrosa. El parecido es superficial y puede despistar: aquí la historia no termina cuando muere la vieja, sino meses después, cuando unas mujeres cavan alrededor de un bejuco.

Dentro de esta colección, Madre Ñame se lee junto a la creación del wérregue: dos plantas que llegan cuando la gente ya existe, una desde una competencia entre hacedores y otra desde una sepultura río abajo.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. El artículo de 2016 publica dos versiones distintas y esta página no las funde.

  2. La de Juan Perdiz, grabada en 2005, es la completa. Empieza diciendo que antiguamente no existía el ñame, sigue con las visitas de la vieja, la muerte de varios niños, el aviso de uno que alcanzó a contarlo, la emboscada del joven con la lanza, el entierro río abajo, el bejuco que brota meses después, las mujeres que cavan alrededor y encuentran ñames blancos y rojos muy grandes, el reparto de matas entre las familias y una frase final que amarra el relato al ciclo de la creación: cuando Ewandam nos creó no había ñame.

  3. La de una madre comunitaria, registrada en 2014 para contársela a una niña, es más corta y añade detalles que la otra no trae: la gente vivía río pequeño arriba y salía a la montaña a sembrar y cazar; la vieja entraba por detrás de la casa; mandaba partir leña; los adultos servían el ñame sobre hojas de plátano y ella hizo lo mismo; era la primera vez que los nonam comían ñame. Esa versión termina con las muertes y no llega al entierro, al bejuco ni a las raíces.

  4. Las diferencias no son errores. La madre comunitaria narra para enseñar y se detiene donde su interlocutora puede seguirla; el artículo muestra cómo la niña devuelve después su propia versión, todavía más corta. El relato circula vivo y cambia de tamaño según quién lo cuenta y a quién.

  5. La lengua también deja huella. Los propios autores señalan que la madre comunitaria vuelve al woun meu para hablar con la niña y pasa al español para hablar con el investigador, y que el narrador sabía qué contar, a quién y qué callar. Esta edición trabaja sobre lo que ellos decidieron publicar.

  6. El nombre Madre Ñame concentra una ambivalencia que no conviene deshacer: la misma figura trae el alimento, mata y, enterrada, lo devuelve cultivable. La página no la convierte en diosa ni le atribuye culto.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Wounaan · Chocó · Pacífico
Referencias
8
Última revisión
19 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. Aspectos da dialogia do mito Madre Ñame na cultura indígena wounaan-nonam

    scielo.br

    Publica el texto íntegro del mito narrado en woun meu por Juan Perdiz, líder comunitario de Puerto Pizario reconocido por su gente como quien sabe contar la historia que da identidad al pueblo, grabado en 2005 durante un proceso de recuperación de prácticas culturales ligado a los hogares comunitarios del ICBF: la vieja que llega por detrás de la casa con el cargador de ñames, la olla de barro, el arjiu donde echa los ñames pelados, las muertes por la garganta, la lanza tirada a la espalda que suena zau, el entierro río abajo, el bejuco que brota meses después con las hojas marchitas, los ñames blancos y rojos que hallan las mujeres al cavar, el reparto de matas entre las familias y el cierre —cuando Ewandam nos creó no había ñame—. Incluye además una segunda versión, más corta, que una madre comunitaria narró a una niña en 2014.

  2. Caracterización del pueblo Wounaan

    mng.mincultura.gov.co

    Sitúa el alimento y el territorio: enumera entre los cultivos principales wounaan la papa china, la yuca, la piña, el banano, el plátano, el maíz y el lulo, e indica que los excedentes se intercambian en Docordó y Buenaventura, la misma zona del bajo San Juan donde está Puerto Pizario.

  3. Morfosintaxis del waunana a partir de un texto tradicional

    dialnet.unirioja.es

    Describe el woun meu, la lengua en que Juan Perdiz decidió narrar porque, dijo, es la que entienden los niños de la comunidad, y documenta que se trata de una sola lengua a ambos lados de la frontera con variación entre tierras altas y tierras bajas.

Contraste y contexto · 5 referencias

  1. La medicina Wounaan en el desplazamiento: entre el olvido y el recuerdo

    revistas.udistrital.edu.co

    Documenta el desplazamiento de familias wounaan desde el Chocó y el Valle del Cauca a partir de 2003 y la ruptura con el territorio y sus plantas, el marco contemporáneo del resguardo donde se recogió el relato y donde las madres comunitarias volvieron a contarlo en 2014.

  2. Botswanan palm basketry among the Wounaan of western Colombia: lessons from an intercontinental technology transfer

    bioone.org

    Sitúa geográficamente al pueblo nonam: describe los asentamientos wounaan del bajo San Juan y de los ríos Docampadó, Togoromá y Pichimá, entre Chocó y Valle del Cauca, que es la cuenca de Puerto Pizario.

  3. Rescatando la historia del Pueblo Wounaan del resguardo Santa Marta de Curiche

    centrodememoriahistorica.gov.co

    Permite contrastar el cierre del relato con el ciclo de la creación: en la memoria de Curiche los Wounaan nacen como muñecos de barro por petición de Ewandam, y el mito del ñame afirma que en ese momento la raíz todavía no existía.

  4. La escalera de cristal: términos y conceptos cosmológicos de los indígenas emberá

    revistas.unal.edu.co

    Aporta el paralelo documentado sobre el origen de los cultígenos en la región: en la mitología emberá del Chamí el maíz y el chontaduro se consiguen en el mundo de arriba, y en otras variantes un personaje trae semillas desde el mundo de abajo.

  5. Wounaan

    gobiernomayor.org.co

    Ubica a las comunidades wounaan del San Juan entre el Chocó y el Valle del Cauca, donde está el resguardo de Puerto Pizario.

Voces de la comunidad

Conversación

¿Así te la contaron?

0 publicadas0 en revisión

«Madre Ñame» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «Madre Ñame» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «Madre Ñame» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

TÚ

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