La barca de los espíritus

Pacífico · Wounaan

La barca de los espíritus

Una barca tallada reúne pasajeros protectores y sueños; en Curiche, otra barca acompaña la rogativa liderada por mujeres.

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El relato

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Un benkhuun busca un árbol de balso y elige una pieza liviana. Con el hacha va vaciando la madera hasta que aparece una barca pequeña, blanca, de las que caben en dos manos. No es una canoa para bajar el río. Es una embarcación para tratar con lo que no se ve desde la orilla.

Adentro talla los pasajeros. Se llaman páchaidáma. Unos tienen forma de persona y otros de animal, y no están puestos por adorno: son los que acompañan y protegen a quien la hizo. Después los pinta. El negro lo saca de la jagua y el rojo del achiote, y los dos colores caen sobre el blanco del balso, de modo que en la misma pieza quedan tres tintas y ningún color es casual.

Terminada así, la barca sale a navegar con su tripulación cuando hay que enfrentar el infortunio, la enfermedad o la muerte. Quien la gobierna conversa por medio de ella con los jais, y esa conversación no se improvisa: se aprende junto a alguien mayor y se aprende también de noche, porque en los sueños se reconoce a los espíritus y se averigua cómo hay que dirigirse a cada uno.

De día el aprendiz mira las figuras y la veta de la madera. De noche recorre otra vez el camino que su guía le enseñó. No puede apurar la relación ni suponer que esos acompañantes obedecen por naturaleza. Tiene que aprender las palabras, los cuidados y los límites de un oficio que existe para sanar y proteger.

En el río Curiche hay otra barca. Está colgada en el centro del Dichardí, la casa donde la comunidad se reúne a rogar. Allí no navega: suena. La mujer que dirige la ceremonia la golpea con dos percutores mientras las demás mujeres se reúnen alrededor de ella y los hombres forman el círculo de afuera. Cuatro de ellos acompañan con flautas o carrizos de distintos tamaños.

A esa barca también la llaman canoa o chingo. Cuando las familias vivían dispersas, su golpe servía para avisar a distancia que andaba cerca un animal peligroso. El mismo objeto que reúne a la gente en la casa ceremonial era el que antes la alertaba en el monte, y una de las rogativas principales lleva por nombre canoíta.

Las dos barcas no tienen que ser la misma pieza para reconocerse. En una, la madera junta a los protectores y acompaña el aprendizaje del que sana. En otra, la madera colgada ordena el sonido, la reunión y el ruego. Las dos muestran que una embarcación puede cruzar algo distinto del agua, y que lo pequeño puede ir muy cargado.

La barca de los espíritus: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Un objeto pequeño puede cargar la protección que una persona sola no alcanza a sostener.”

Territorio

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El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Pacífico
Comunidad
Wounaan
Referencia
4.25875° · -77.36516°

Ficha del relato

Contexto histórico

Dos fuentes sostienen esta página y conviene no mezclarlas.

La primera es una nota institucional de Artesanías de Colombia publicada el 12 de septiembre de 2016 dentro de su serie sobre objetos rituales. De ella vienen los datos materiales: la barca se talla en madera de balso, la tripulación se llama páchaidáma y representa personas y animales que protegen a quien la posee, y la pieza se pinta con negro de jagua y rojo de achiote sobre el blanco de la madera. La nota describe su función frente al infortunio, la enfermedad y la muerte, y su papel como mediación con los jais. No nombra tallador, comunidad ni año, y usa un vocabulario que hay que señalar: llama jaibaná a quien la talla, palabra emberá, para un objeto que presenta como wounaan.

La segunda es la memoria bilingüe de Santa Marta de Curiche, publicada con el Centro Nacional de Memoria Histórica en 2023. Allí Esmeralda Carpio describe una barca pequeña tallada en madera y colgada en el centro de la vivienda ceremonial llamada Dichardí, golpeada con dos percutores por la mujer que lidera la rogativa, con las demás mujeres alrededor, los hombres afuera y cuatro flautistas acompañando. La misma memoria cuenta que a esa pieza la llaman canoa o chingo y que su toque servía para avisar de un peligro a distancia. Una fotografía de César Romero para el CNMH, tomada en 2019, muestra a Esmeralda pintando la canoa para la rogativa.

Sobre quién talla y quién cura, las fuentes discrepan y la página lo conserva. La cartilla de Curiche define benkhuun como la palabra en woun meu para quien sabe sanar con plantas y espíritus, y aclara que jaibaná es el término homónimo entre comunidades emberá. La caracterización del Ministerio de Cultura, en cambio, enumera dentro del propio pueblo Wounaan a los médicos tradicionales o Bên'kunn y a los pensadores o Jaibanás como dos figuras distintas de autoridad. Y Mariano Membache, benkhuun de Curiche, afirma que entre el benkhuun, el jaibaná y las plantas no hay diferencia: son uno.

El título heredado, «La barca de dos tintas», resulta menos arbitrario de lo que parecía: las dos tintas están documentadas en la propia nota de Artesanías. La trama que se le había añadido —un maestro, un aprendiz y una prueba de poder entre jagua y achiote— es en cambio invención editorial de este sitio. Esa escena se retira y el título pasa a nombrar lo que la barca es.

Resonancias con otros mitos

Las embarcaciones que comunican mundos aparecen en tradiciones muy distintas, desde las barcas funerarias del antiguo Egipto hasta los viajes por agua hacia el ámbito de los muertos en relatos amazónicos. Lo que distingue a esta pieza es el balso, la tripulación de páchaidáma y su función frente a la enfermedad.

El paralelo más cercano en el mismo istmo es guna, y por eso se nombra aparte. Entre los guna del Darién y San Blas, los nuchu son figuras de madera talladas que actúan como auxiliares del especialista en las curaciones; el arte, la religión y la magia de guna y chocoes fueron estudiados en conjunto desde los años veinte, lo que explica que la bibliografía los presente a menudo juntos y obligue a leerlos por separado. Un conjunto de figuras protectoras concentradas en un objeto portátil es, en esa región, una idea compartida y con soluciones propias en cada pueblo.

El segundo paralelo es emberá y también está documentado. Los estudios sobre cosmología emberá describen un mundo poblado de espíritus de atribuciones restringidas, con los cuales la gente se comunica a través del jaibaná y no de los creadores. La barca wounaan trabaja en ese mismo plano intermedio, pero con una pieza que además suena y reúne.

Dentro de la colección, esta página se lee junto a «El sueño que convoca la rogativa»: allí la misma barca aparece colgada, percutida y rodeada de gente. Una explica el objeto; la otra, la ceremonia que lo pone a sonar.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. La barca del benkhuun y la barca del Dichardí no se declaran aquí el mismo objeto. La primera se describe como pieza tallada, pintada y tripulada, ligada a la formación de quien sana y a su trato con los jais; la segunda, como una pequeña embarcación suspendida que se percute en una ceremonia colectiva liderada por mujeres. Pueden pertenecer a una misma red de sentidos sobre sueño, madera, sonido y protección sin compartir construcción ni uso.

  2. Hay un puente que sí está documentado. La caracterización del Ministerio de Cultura registra que las rogativas principales del pueblo Wounaan son «canoíta», «aguacerito» y «Karichipari», y que se hacen con cantos y bailes a Ewandam. Que una de las tres se llame canoíta apoya la relación entre la embarcación y el ruego, aunque no describa la pieza ni diga dónde se recogió el dato.

  3. El vocabulario ritual es el punto más disputado. Una fuente institucional atribuye la barca a un jaibaná y llama jais a los espíritus; una memoria comunitaria dice que la palabra propia es benkhuun y que jaibaná es emberá; un perfil ministerial coloca a Bên'kunn y Jaibanás como dos oficios wounaan distintos; y un benkhuun de Curiche los declara una sola cosa. Cuatro posiciones, ninguna concesión: la página las expone y no elige por ellos.

  4. Los colores tienen usos verificados fuera de la barca. El Ministerio de Cultura señala que la pintura corporal con jagua se aplica con un palillo en forma de tenedor en las rogativas y en la pubertad de las mujeres, y Esmeralda Carpio recuerda que en las ceremonias los hombres usaban guayuco, las mujeres paruma blanca y ambos se adornaban con chaquiras y jagua. Un estudio sobre el oro y la plata entre emberá y waunaan describe además cuerpos cubiertos de diseños de jagua antes de una curación, aunque en ese caso la escena observada es emberá. La jagua y el achiote pertenecen a un repertorio amplio; la barca es una de sus superficies, no su origen.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Wounaan · Chocó · Pacífico
Referencias
8
Última revisión
19 de septiembre de 2026

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Base documental · 3 referencias

  1. Colombia artesanal: objetos rituales, barca de los espíritus

    artesaniasdecolombia.com.co

    Describe el objeto entero: una barca tallada en madera de balso, con una tripulación de figuras llamadas páchaidáma que representan personas y animales protectores, pintada con negro extraído de la jagua y rojo de achiote sobre el blanco de la madera, y destinada a enfrentar el infortunio, la enfermedad y la muerte mediando con los espíritus llamados jais. Es la fuente que acredita las dos tintas del título heredado.

  2. Rescatando la historia del Pueblo Wounaan del resguardo Santa Marta de Curiche

    centrodememoriahistorica.gov.co

    Documenta la otra barca: una pequeña embarcación de madera colgada en el centro de la vivienda ceremonial Dichardí, que la mujer que lidera la rogativa golpea con dos percutores mientras las demás mujeres la rodean y cuatro hombres tocan flautas o carrizos; la comunidad la llama también canoa o chingo porque su toque servía para avisar a distancia de un animal peligroso. Define benkhuun como la palabra en woun meu para quien sana con plantas y espíritus, y señala jaibaná como el término homónimo entre comunidades emberá.

  3. Caracterización del pueblo Wounaan

    mng.mincultura.gov.co

    Aporta el puente entre la embarcación y el ruego: nombra «canoíta» entre las tres rogativas principales del pueblo Wounaan, junto con «aguacerito» y «Karichipari», y registra la pintura corporal con jagua aplicada con un palillo en forma de tenedor durante esas ceremonias y en la pubertad de las mujeres.

Contraste y contexto · 5 referencias

  1. El oro y la plata entre los embera y waunaan

    publicaciones.banrepcultural.org

    Sitúa las tintas de la barca dentro de un repertorio ritual mayor: describe cuerpos cubiertos con diseños hechos con jugo de jagua antes de una curación y coronas de chaquiras sobre la cabeza del especialista, junto con el uso del adorno en las ceremonias del Chocó.

  2. La medicina Wounaan en el desplazamiento: entre el olvido y el recuerdo

    revistas.udistrital.edu.co

    Muestra en qué condiciones se conserva hoy un objeto como esta barca: documenta qué le ocurre al oficio de sanar cuando las familias wounaan pierden el territorio, las plantas y los materiales de los que depende.

  3. La escalera de cristal: términos y conceptos cosmológicos de los indígenas emberá

    revistas.unal.edu.co

    Describe el plano en el que trabaja la barca: un mundo intermedio poblado de espíritus de atribuciones restringidas —unos causan enfermedades, otros las curan, otros sirven para adivinar— con los que la gente trata a través del especialista y no de las figuras creadoras.

  4. Nuevas observaciones sobre los waunana del Chocó

    revistas.icanh.gov.co

    Registra que en 1962 los waunana del bajo San Juan se congregaban en Noanamá para una fiesta religiosa, el antecedente documental más antiguo localizable en abierto para las ceremonias en que suena esta barca.

  5. Wounaan

    gobiernomayor.org.co

    Ubica al pueblo entre el Chocó y el Valle del Cauca, en las cuencas del San Juan, el Baudó y Curiche, donde se documentan tanto la barca tallada como la rogativa que la percute.

Voces de la comunidad

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«La barca de los espíritus» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «La barca de los espíritus» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «La barca de los espíritus» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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