Yepá Uejkeó y la semilla de la yuca

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Yepá Uejkeó y la semilla de la yuca

Cuando ya no quedan las piedras de la comida, Yepá Uejkeó y tres mujeres llevan tallos de yuca a una huerta preparada junto a Diawí.

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El relato

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Yúpuri Baúro llamó tres veces a Miriápura Turíkaro en Uarirowí para pedirle semilla de yuca, de coca y de tabaco. Se la pedía porque Miriápura Turíkaro tenía escondidas las Bajséboperi, las piedras de la comida, y en el mundo ya no había nada que comer. Las tres veces llamó y las tres veces no le contestaron.

Entonces llamó a Yepá Huáke, que estaba en el cielo, y Yepá Huáke bajó a Uarirowí. También él llamó, y tampoco le abrieron la puerta. Dijo: «No podemos con Miriápura Turíkaro, está muy trabajoso sacar las Bajséboperi otra vez». Le dio provisionalmente tabaco ya fabricado, coca ya fabricada, casabe y fariña, pero semillas no.

Más tarde, en Diawí, Yepá Huáke se le apareció otra vez. «Mi hermana, Yepá Uejkeó, les va a dar las semillas». A la mujer de Yúpuri Baúro le daría dos palitos manchados como de sangre. Cuando ella sintiera un golpe en el cuerpo, era que Yepá Uejkeó venía con la semilla: debía ir enseguida al puerto, y él tenía que ordenar a todos sus Pamúri Majsá que se acostaran en sus hamacas volteados hacia la puerta de atrás. Si no hacía caso, perderían la semilla como habían perdido las piedras. Y antes de irse, Yepá Huáke quemó como por milagro una huerta detrás de Diawí.

La mujer sintió el golpe y bajó al puerto. Venía subiendo el río Yepá Uejkeó con otras tres mujeres, las Dejkepaég Majsá Numiá. Cada una traía un palito de yuca. No se los entregaron: bordearon la maloca para que nadie las viera y se fueron derecho a la huerta quemada.

Allí Yepá Uejkeó se puso en medio de las otras tres y le pidió a la mujer que se retirara un poco y pusiera mucho cuidado. Tiró su palito, que se llamaba Mejká Diáran Dejké, y dijo: «Váyase usted por aquí, por el medio». Una tiró el suyo: «Batiá Dejké, váyase por el lado derecho». Otra: «Yausó Dejké, váyase por el lado izquierdo». La tercera: «Pamó Dejké, váyase por el lado derecho». Después Yepá Uejkeó la llamó, la jaló de la mano y la puso en medio de ellas: «Yo le doy a usted estas semillas, pero estas semillas son gente. Cuídelas bien. Ahora usted tendrá que venir todos los días a la huerta a desyerbar y a cuidar mucho la yuca, y va a tener que trabajar duro». Las cinco palmearon las manos y se rieron de alegría.

Adentro, Yúpuri Baúro creyó que unos hombres estaban molestando a su mujer, se acercó a la puerta y atisbó. Apenas alcanzó a verlas, Yepá Uejkeó dijo: «Yúpuri Baúro nos está mirando», y las cuatro desaparecieron. La yuca no desapareció, pero la huerta, que no tenía maleza, se llenó de maleza en un segundo.

La mujer volvió y lo hizo abrir la puerta. «Usted es un hombre malo que no hace caso. Vaya desyerbe la huerta». Él convocó a todos los Pamúri Majsá y entre todos la desyerbaron en un ratito. Le dijo que ya podía ir a arrancar yuca. Ella contestó: «Bueno, eso será para siempre; para desyerbar una huerta tiene que trabajar mucha gente».

Yepá Uejkeó y la semilla de la yuca: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Un alimento que se recibe como pariente obliga a un trabajo que nunca termina.”

Territorio

Amazonas · Tucano

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El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Amazonas
Comunidad
Tucano
Referencia
1.25° · -70.23°

Ficha del relato

Contexto histórico

El relato es la sección VIII, «La semilla de la yuca», de «Aspectos de la cultura tucana: Mitología, Parte I», que Marcos Fulop publicó en 1956 en el volumen 5 de la Revista Colombiana de Antropología. La nota preliminar fecha el trabajo de campo entre el 11 de junio y el 9 de septiembre de 1954, en el caserío de Guadalajara, sobre el río Paca, afluente del río Papurí, en la Comisaría Especial del Vaupés, y precisa que desempeñaron las funciones de informador e intérprete Marcos Sierra y Manuel Sierra respectivamente, «ambos hermanos sanguíneos», residentes los dos en Guadalajara.

El detalle del golpe en el cuerpo lleva su propia nota. Fulop anotó al pie que, de acuerdo con el informante, el chamán también siente un golpe en el cuerpo cada vez que va a llegar gente viajera a una maloca. Quien narraba era chamán, así que la señal por la que la mujer de Yúpuri Baúro sabe que la visita viene subiendo el río es la misma que Marcos Sierra describía como propia de su oficio.

Lo que el relato explica estaba a la vista del etnógrafo. En 1954 Fulop había descrito el trabajo agrícola tukano: los hombres limpian y queman el terreno, y la siembra, el cuidado de la huerta y la cosecha son obra única y exclusiva de las mujeres, al punto de que un hombre sería considerado rebajado en su masculinidad si se dedicara a esas labores; la yuca brava es la base de la alimentación; la maleza se arranca y hay que cuidar que la selva no invada la huerta, y cada tres o cuatro años toca abrir una nueva. La queja final de la mujer —que desyerbar exige mucha gente— es el mito y es el calendario.

Esta página es nueva en el sitio. Se añade porque la sección tiene secuencia propia, protagonistas nombrados y un desenlace, no porque se haya reconstruido a partir de una mención suelta.

Resonancias con otros mitos

El paralelo más cercano es desana y del lado brasileño, y por eso se marca. En «Antes o mundo não existia», publicado en 1995 por Umusi Pãrõkumu y Tõrãmü Kehíri en el río Tiquié, el mito de origen de la mandioca empieza porque no existía mandioca para la humanidad, pero había un hombre llamado Baaribo, «aquel que tiene comida», que tenía dentro de sí todas las plantas que la gente come y producía el alimento transformándose. Un crimen dentro de la familia desencadena la entrega, y el esqueje de maniva, tratado según las órdenes de Baaribo, se multiplicó «dando mandioca para toda la humanidad»; después Baaribo cerró el camino y nunca más se vieron.

La coincidencia no está en la trama sino en la forma del don. La comida no se descubre ni se inventa: la tiene un dueño, se entrega con instrucciones y una transgresión decide los términos con los que queda. Allá la transgresión es un asesinato entre hermanos; aquí es una mirada por la puerta, y lo que deja no es la pérdida del alimento sino la maleza. El libro desana trae además su propia moraleja, distinta de la que se saca aquí: los antiguos contaban ese mito para querer al hijo aunque sea malo y para no meterse con la mujer ajena.

Dentro del propio corpus de Marcos Sierra el motivo se repite tres veces: la fruta del palo de caimo, la totuma de coca llena de fieras y la caja de la noche. Siempre hay un don con condición y siempre la condición se rompe.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. Fulop puso su reserva en la primera página de cada artículo. La de 1956 dice que la mitología que allí aparece «es una porción muy pequeña de la mitología Tukana total» y que el autor consideró aconsejable no analizar individualmente los mitos publicados, «sino esperar a que toda la mitología Tukana sea recogida y publicada». La de 1954 va más lejos y vale también para este relato, porque el informante es el mismo: «al haber consultado un solo informante no nos permitimos asegurar la exactitud de la versión dada por Marcos Sierra».

  2. La yuca es media historia. La sección IX del mismo volumen continúa con las semillas de tabaco y de coca, y las hace conseguir de otro modo: Yúpuri Baúro manda a dos mujeres, Numiangó y Pareroangó, a pedirlas río abajo, y lo que allí ocurre es un intento de robo. Leído completo, el ciclo reparte los cultivos entre dos entregas distintas, que es también como Fulop describió el trabajo: la yuca en manos de mujeres, la coca y el tabaco en manos de hombres.

  3. El parentesco conviene precisarlo, porque se presta a confusión. Yepá Uejkeó es hermana de Yepá Huáke, no de Yúpuri Baúro: es él quien dice «mi hermana». Y la grafía es Uejkeó, con u, tal como la trae la fuente.

  4. Alrededor del episodio hay material que esta página no traslada. La entrega viene con una restricción menstrual dicha por Yepá Uejkeó, y unas líneas antes Yepá Huáke compara a los indígenas del Vaupés con animales y con brasileros y colombianos que sí obedecen. Fulop lo transcribió y queda en la fuente; no se convierte aquí en norma ni en retrato.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Tucano · Vaupés · Amazonas
Referencias
9
Última revisión
22 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. Aspectos de la cultura Tukana: Mitología, parte I

    revistas.icanh.gov.co

    Revista Colombiana de Antropología 5, pp. 337-373. Nueve conjuntos narrativos —entre ellos Boraró y Boraró Numió, Wejké y el pito, y la semilla de la yuca— recogidos en Guadalajara entre el 11 de junio y el 9 de septiembre de 1954, con los mismos Marcos Sierra de informante y Manuel Sierra de intérprete.

  2. Aspectos de la cultura Tukana: Cosmogonía

    revistas.icanh.gov.co

    Revista Colombiana de Antropología 3, pp. 99-137. Es la fuente madre: el ciclo de Yepá Huáke tal como lo narró Marcos Sierra, payé del caserío de Guadalajara sobre el río Paca, afluente del Papurí, con su hermano Manuel de intérprete, en la campaña del 13 de junio al 9 de julio de 1953 por comisión del Instituto Colombiano de Antropología.

  3. Antes o mundo não existia. Mitologia dos antigos Desana-Kẽhíripõrã

    acervo.socioambiental.org

    Primer volumen de la colección Narradores Indígenas do Rio Negro: la mitología dictada por el kumu Umusĩ Pãrõkumu a su hijo, que la escribió en cuadernos desde 1968. Sirve para cotejar la canoa que sube el río, el Lago de Leche y la salida de los pueblos.

Contraste y contexto · 6 referencias

  1. Ye'pâ-Di'iro-Mahsã, gente de carne da terra: os Tukano do rio Vaupés

    revistas.unal.edu.co

    El relato que los propios tucano del Vaupés publican hoy, con el que se puede contrastar lo que Fulop escribió en los años cincuenta.

  2. Historia del Vaupés

    revistas.unal.edu.co

    La historia del Vaupés —misión, caucho, comercio, escuela— en la que se inscribe todo el corpus recogido por Fulop.

  3. Dahsea Hausirõ Porã ukushe wiophesase merã bueri turi. Mitologia sagrada dos Tukano Hausirõ Porã

    acervo.socioambiental.org

    São Gabriel da Cachoeira, UNIRT/FOIRN, 2003. Es la mitología de un clan tukano del medio Tiquié escrita por el hijo y el nieto del kumu Joanico Azevedo. El capítulo «Yupuri Basebo procura os pés de maniva» (pp. 81-98) cuenta el origen de la yuca: el Abuelo del Universo nombra a Yupuri Basebo dueño de las plantaciones, las estacas de yuca son su cuerpo —«Gente de Maniva»—, y cuando entrega la chagra a sus dos esposas les da instrucciones que ellas rompen: una quiebra la rama, otra mira hacia atrás al volver y en ese instante «la chagra se llenó de las malezas y plagas que conocemos hoy» (p. 92). Es el mismo motivo del relato de Marcos Sierra —la yuca como gente, una mirada prohibida y la maleza como resultado—, contado por tukano desde dentro.

  4. Mulheres, manivas e artefatos: corpo, gênero e socialidades no noroeste amazônico

    scielo.br

    Boletim do Museu Paraense Emílio Goeldi, Ciências Humanas 19(1), 2024. Trabaja con mujeres tukano orientales del Tiquié y toma como referencia el mito tukano del origen de la chagra y de la yuca en la versión de los clanes Hausirõ Porã (Ñahuri y Kumarõ 2003, pp. 83-98): Basebo, «gente-yuca» y dueño de las plantaciones, entrega las estacas primordiales y transfiere a las mujeres la capacidad de cultivar; la chagra nacía limpia y la yuca sin cáscara, y la perfección se pierde porque las mujeres desobedecen sus consejos —miran la chagra cuando aún se quema, entre otras faltas—, de modo que las chagras quedan llenas de maleza y el trabajo femenino se vuelve más duro (pp. 93-94). Es el mismo núcleo que el relato de Marcos Sierra: la yuca como gente, una mirada prohibida y la maleza como condición humana del trabajo.

  5. Sistema Agrícola Tradicional do Rio Negro (Dossiê Iphan 19)

    bcr.iphan.gov.br

    Documenta el sistema de chagra del río Negro, del que forman parte los tukano, con el nombre de cada variedad de yuca, la roza y quema, el desyerbe y el cuidado femenino de la huerta. Transcribe la versión desana del origen de las estacas de yuca en la que Baaribó, enojado con su hijo, esconde cada variedad dentro de un árbol distinto antes de irse (Galvão y Galvão 2004, p. 433), y registra una investigación escolar tukano en curso, de la Associação Escola Indígena Tukano Yepapirõporã, sobre Basebo y la historia del origen de la chagra y de sus cultivos.

  6. Trois mythes de l'origine du manioc (Nord-Ouest de l'Amazonie)

    persee.fr

    L'Homme 36(140), 1996. Analiza tres mitos de origen de la yuca brava de pueblos tukano y arawak del noroeste amazónico —entre ellos la versión desana de Baaribo recogida por Dominique Buchillet en el Tiquié— y propone que su esquema fundador es el de los celos y el intercambio: el alimento lo tiene un dueño cuyo cuerpo es la chagra y se entrega bajo condiciones. Oliveira (2024) lo cita por ese análisis (pp. 65-69) y por la lectura del nombre Baaribo como «yo ser alimento».

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«Yepá Uejkeó y la semilla de la yuca» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «Yepá Uejkeó y la semilla de la yuca» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «Yepá Uejkeó y la semilla de la yuca» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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