El sueño, la noche y la partida de Yepá Huáke

Amazonas · Tucano

El sueño, la noche y la partida de Yepá Huáke

Serítia y Patáro reciben una caja con sueño y noche; al abrirla antes de tiempo alteran el camino y Yepá Huáke reparte después sus semillas.

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El relato

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En Diawí, con toda la gente sentada, Yepá Huáke pidió silencio y dijo: «Ahora voy a dar la noche para ustedes, para que ustedes duerman». Mandó a dos hermanos de Yúpuri Baúro, Serítia y Patáro, hacia la cordillera, en dirección a Bogotá, a decirle a Sotá —dueño de la Cordillera Central y dueño de la noche, el que hacía oscurecer— que entregara la cosa de la noche.

Sotá les dio una cajita donde estaban el sueño y la noche. Les dijo que no la abrieran hasta entregarla, que Yepá Huáke repartiría el contenido entre todos los grupos y que las pepitas había que ponerlas sobre el corazón, nunca en los ojos. La cajita pesaba mucho. Cerca ya de Diawí, cansados, los dos se preguntaron qué sería aquello que pesaba tanto, y la abrieron. Se oscureció de golpe y llovió dos horas de noche.

Serítia llamó entonces a un bicho que canta de noche, el Namiribejké. Patáro llamó al mismo bicho, y ya era medianoche. Volvieron a llamar, y a Patáro le contestó uno; Serítia llamó otra vez y le contestaron cuatro a la vez; Patáro llamó y le contestaron diez. «No más, siga llamando ligero», dijo Patáro. Los bichitos entraron en la cajita. Serítia los partió por mitad: una mitad para este mundo y la otra quedó adentro. Y apareció el día. Desde entonces hay día y hay noche.

Llevaron la cajita a Diawí y la entregaron. Yepá Huáke los estaba esperando con chicha de toda clase. Mandó que se hiciera de noche, abrió la cajita y repartió el sueño y la noche entre todas las tribus que estaban allí.

Después vino la última orden. Había que despertarse a medianoche, bajar al puerto, bañarse, tomar agua de una totuma y vomitarla, pegar con una varita en la puerta de Diawí y pelarse el pellejo entero; y al final comer la coca que él dejaría en el suelo de la maloca. Cajtá Casóro y Cajtá, que debían despertar a los demás, se quedaron dormidos. Yúpuri Baúro alcanzó a pelarse hasta los hombros y Yepá Huáke, con lástima, le cerró la peladura. Y en la totuma de coca había toda clase de animales mansos y feroces, y nadie fue capaz de comer.

Entonces retiró la totuma y dijo que morirían todos, y sus hijos, para toda la eternidad; que las tierras, las piedras y los animales no morirían. Sonó la tierra y la tierra le contestó tronando: «Nosotros no moriremos, comeremos la gente que usted creó». Hubo fiesta todavía, con chicha, canto y baile. Después Yepá Huáke dijo: «De pie todo el mundo», y desapareció, y subió al cielo.

Se oscureció, y la gente se puso las pepitas sobre el corazón y preguntó por qué no les llegaba el sueño. Yúpuri Baúro se las cambió a los ojos. Las pepitas se desaparecieron y todo el mundo quedó dormido. Aclaró el día y despertaron solos.

El sueño, la noche y la partida de Yepá Huáke: lo que quedó del relato

La enseñanza

“La tierra respondió que no moriría, y desde entonces la gente duerme y despierta sola.”

Territorio

Amazonas · Tucano

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El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Amazonas
Comunidad
Tucano
Referencia
1.25° · -70.23°

Ficha del relato

Contexto histórico

La secuencia está en la cosmogonía que Marcos Fulop publicó en 1954, recogida en Guadalajara, sobre el río Paca, entre el 13 de junio y el 9 de julio de 1953. Narró Marcos Sierra, payé y curandero del caserío, de unos cuarenta años; tradujo su hermano Manuel Sierra. El artículo advierte que esta cosmogonía se repite a modo de culto a los antecesores en las fiestas de Dabukurí y Yuruparí, de modo que la partida de Yepá Huáke no se contaba como cierre de un cuento sino como parte de un recitado.

Sotá no es sólo un nombre de dueño. Muchas páginas después, en la misma transcripción, Yúpuri Baúro reparte tierras y le regala una franja «a los Carijona, a los Guayabero, a los indios Putumayo y a los Sotá, que eran indios que vivían en Bogotá antes de que llegase Siópuri Uejké». El dueño de la noche pertenece, en el mapa del relato, a la gente de la cordillera; por eso la comisión sale del Vaupés hacia el interior del país y no hacia el río.

La versión que este sitio tenía publicada mezclaba la partida con instrucciones de rapto matrimonial. Esas instrucciones no eran invento: están en la misma transcripción, unas líneas antes del final, cuando Yepá Huáke prohíbe conseguir mujer dentro de la propia tribu y nombra a las tres con las que se intercambiaban hermanas —Yurutí, Tariano y Desano— frente a aquellas de las que habría que conseguirla peleando. Fulop las anotó al pie describiendo el rapto y las peleas entre familiares. Pertenecen al pasaje de la exogamia, no al del sueño y la noche, y allí se dejan; la página recupera la caja, el reparto y la ausencia.

Resonancias con otros mitos

El paralelo es tan cercano que conviene marcar la frontera antes de contarlo: es desana, no tucano, y del lado brasileño. En «Antes o mundo não existia», que Umusi Pãrõkumu y Tõrãmü Kehíri publicaron en 1995 en el río Tiquié, el mito de origen de la noche cuenta que al principio no había noche, sólo día, y que la humanidad fue a pedírsela al Dueño de la Noche, que se llamaba Nami. Nami les entregó la mala da noite, la gran maleta de la noche, con la orden de no abrirla hasta el día de danza. Pesaba muchísimo. A mitad de camino dijeron que estaba muy pesada, la abrieron y escaparon el japú de la noche y los grillos de la noche; la maleta quedó vacía, oscureció de verdad y cayó un aguacero como nunca. El hermano menor, que sí había mirado las ceremonias de Nami, cantó como él y todos los grillos que habían rugido le contestaron, hasta que amaneció. La maleta quedó abandonada en el río Caiari o Uaupés, y todavía puede verse allí un ataúd de piedra abierto.

Caja pesada, orden de no abrirla, apertura a mitad de camino, oscuridad de golpe con lluvia, bichos que cantan de noche y que responden cuando se los llama: el armazón es el mismo que el de Serítia y Patáro. Cambia lo que cada pueblo saca de allí. El libro desana trae su propia explicación: los antiguos lo contaban para que nadie tuviera a otro por inferior y para que se respetaran las órdenes de los kumua, porque el único que aprendió fue el menor de todos.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. El autor puso su reserva antes de empezar y aquí conviene repetirla textual: «Debido al corto tiempo de la investigación y al haber consultado un solo informante no nos permitimos asegurar la exactitud de la versión dada por Marcos Sierra de la cosmogonía Tukana». Fulop había estado en Guadalajara veintisiete días.

  2. Dentro del propio relato hay una contradicción que la fuente no resuelve y esta página tampoco. Al maldecir, Yepá Huáke dice que los animales no morirán; páginas antes había explicado que los animales no mueren porque se comieron la coca que la gente no se atrevió a comer. Son dos razones para el mismo hecho, dichas por el mismo narrador en el mismo dictado. Fulop no las armonizó y se limitó a anotar al pie, tres veces, «no serán inmortales» cada vez que el castigo recae sobre las personas.

  3. La prueba que se falla —una orden que hay que cumplir de noche y que nadie cumple— se repite en la transcripción con variantes: el baño de Diaojpekodijtára que los Tukano no se atrevieron a dar, la totuma de coca llena de animales que nadie comió, la peladura interrumpida. El motivo no es un eco editorial; está tres veces en el original.

  4. Del tramo ceremonial que rodea la escena —lo que Cajtá Casóro y Cajtá debían llevar puesto, el orden exacto de los golpes en la puerta, el vómito— la página conserva sólo lo que hace avanzar la historia. No se reproducen como instrucción vigente ni se completan los puntos donde el escaneo de 1954 dejó líneas ilegibles.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Tucano · Vaupés · Amazonas
Referencias
10
Última revisión
22 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. Aspectos de la cultura Tukana: Cosmogonía

    revistas.icanh.gov.co

    Revista Colombiana de Antropología 3, pp. 99-137. Es la fuente madre: el ciclo de Yepá Huáke tal como lo narró Marcos Sierra, payé del caserío de Guadalajara sobre el río Paca, afluente del Papurí, con su hermano Manuel de intérprete, en la campaña del 13 de junio al 9 de julio de 1953 por comisión del Instituto Colombiano de Antropología.

  2. Antes o mundo não existia. Mitologia dos antigos Desana-Kẽhíripõrã

    acervo.socioambiental.org

    Primer volumen de la colección Narradores Indígenas do Rio Negro: la mitología dictada por el kumu Umusĩ Pãrõkumu a su hijo, que la escribió en cuadernos desde 1968. Sirve para cotejar la canoa que sube el río, el Lago de Leche y la salida de los pueblos.

  3. Aspectos de la cultura Tukana: Mitología, parte I

    revistas.icanh.gov.co

    Revista Colombiana de Antropología 5, pp. 337-373. Nueve conjuntos narrativos —entre ellos Boraró y Boraró Numió, Wejké y el pito, y la semilla de la yuca— recogidos en Guadalajara entre el 11 de junio y el 9 de septiembre de 1954, con los mismos Marcos Sierra de informante y Manuel Sierra de intérprete.

Contraste y contexto · 7 referencias
  1. Ye'pâ-Di'iro-Mahsã, gente de carne da terra: os Tukano do rio Vaupés

    revistas.unal.edu.co

    El relato que los propios tucano del Vaupés publican hoy, con el que se puede contrastar lo que Fulop escribió en los años cincuenta.

  2. Historia del Vaupés

    revistas.unal.edu.co

    La historia del Vaupés —misión, caucho, comercio, escuela— en la que se inscribe todo el corpus recogido por Fulop.

  3. Dahsea Hausirõ Porã ukushe wiophesase merã bueri turi. Mitologia sagrada dos Tukano Hausirõ Porã

    acervo.socioambiental.org

    Trae, en el capítulo «Origem da noite / Ñamiri akaro naa miikaro» (pp. 188-191), la versión tukano del mismo episodio: el dueño de la noche se llama Ñamirisota —el Sotá de la ficha— y vive en la serra Ñamiriwi; lo visitan Doetiro, Yupuri y Yepasuria, les entrega una caja con todos los ornamentos de danza, tan pesada que la cargan entre seis con un palo; por curiosidad la abren antes de tiempo, sale una nube oscura, llega la oscuridad con llovizna y temporal, y sólo el menor, que aprendió la ceremonia, deshace los ganchos de la noche y trae el día. Los grillos e insectos que cantan al caer la noche y callan a medianoche están en el relato, como el Namiribejké de Fulop.

  4. Música Ye'pâ-masa: por uma antropologia da música no alto Rio Negro

    repositorio.ufsc.br

    En el anexo de mitos, «A origem da noite e do sono» (pp. 166-168 de la numeración impresa), recogido del bayá Euzébio Freitas (Su'egi), cacique de São Pedro: Ye'pâ-Õ'âkihi manda dos mensajeros a buscar la noche al hombre de la noche, que la mete en una caja con todos los bichitos nocturnos y les pide no abrirla en el camino; la caja pesa muchísimo, la abren para ver por qué, salen los bichos, se hace oscuro y llovizna. Luego separa el sueño de la noche: el dueño del sueño, Uâ-masa, vive «numa serra perto de Bogotá», la misma geografía de la cordillera que la ficha da a Sotá. El mismo anexo narra una comida mágica que rejuvenece y hace inmortal a quien la come y que se pierde por un retraso, variante de la prueba fallida del final.

  5. Wai-Mahsã: peixes e humanos. Um ensaio de Antropologia Indígena

    acervo.socioambiental.org

    En el kihti de origen que resume (pp. 56-57), Yepa-oãku y su hermana Yepalio rezan una totuma de ipadu (coca) para la transformación y esperan a que la coman los futuros humanos; en su lugar «apareceram pequenos lagartos e serpentes para comer o ipadu», y los demiurgos concluyen que la gente tendrá vida corta. Es, contada por un autor tukano, la prueba fallida del final de la ficha: la totuma de coca que la gente no come y cuya consecuencia es la muerte.

  6. A origem da noite e por que o sol é chamado de «folha de caraná»

    scielo.br

    Estudio comparado de las historias del origen de la noche en el noroeste amazónico que usa expresamente la versión tukano de Fulop (cita la traducción portuguesa de 2009, «Sem título, p. 46-51 (Tukano)»), además de Azevedo y Azevedo 2003 y Piedade 1997, entre las que guardan la noche en una caja. Da el nombre tukano del Dueño de la Noche y del Sueño, «Ñamiri Sota», y explica que sota es una rana no identificada de ojos grandes y dorados de aspecto soñoliento. Recoge además, citando a Fulop 2009: 49-51, la totuma de coca infestada de criaturas venenosas que los antepasados se negaron a comer —por eso la gente es mortal y las culebras, arañas e insectos cambian de piel— y dice que esa historia está «íntimamente ligada al origen de la noche».

  7. Astronomia tukano

    pib.socioambiental.org

    Resume, a partir de la investigación de las escuelas tukano del medio Tiquié (AEITY/ACIMET), el mito del origen de la noche: los Pamuri mahsã van a la Ñamiriwi a pedir al Dueño de la Noche, Ñamirisota, la caja de la noche, que es una caja de adornos ceremoniales; la abren antes de lo convenido y sale una nube oscura con llovizna y temporal, y sólo Yepasuria logra deshacer los ganchos de la noche a medianoche. Lo usa para leer la caja de la noche como caja de adornos y relacionarla con las constelaciones.

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«El sueño, la noche y la partida de Yepá Huáke» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «El sueño, la noche y la partida de Yepá Huáke» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «El sueño, la noche y la partida de Yepá Huáke» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

TÚ

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