La memoria y el papel en el ciclo de Yepá Huáke

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La memoria y el papel en el ciclo de Yepá Huáke

Yepá Huáke contrapone la memoria confiada a Yúpuri Baúro con los cuadernos entregados al extranjero dentro de un relato marcado por el contacto.

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El relato

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Cuando todos llegaron a Diaojpekodijtára, Yepá Huáke mandó que se bañaran. En el agua habían salido güíos, culebras de toda clase y animales bravos, porque él los había mandado salir. Dijo entonces que se bañara el grupo que tuviera más fuerza, y mandó primero a los Tukano. Los Tukano no quisieron entrar por miedo a las fieras. Mandó después a los blancos, y los blancos se bañaron sin miedo. Antes de bañarse eran del color de los Tukano; al salir del agua quedaron blancos. Los Tukano, viéndolos, se mojaron la palma de las manos, la cara y la planta de los pies, y por eso esas partes del cuerpo las tienen claras.

De regreso se dividieron en la marcha: a la derecha los Tukano con Yúpuri Baúro, a la izquierda los blancos mandados por Alemán. Yepá Huáke los hizo entrar otra vez a Diaojpekowí y produjo en una totuma coca ya molida y mezclada con ceniza, y dentro de esa coca había güíos, culebras, arañas y todas las fieras del mundo. Mandó comer a Yúpuri Baúro, y no comió del miedo. Mandó comer al Alemán, y tampoco comió. Entonces mandó que se la comieran los animales, y los animales se la comieron, y por eso los animales no mueren sino que cambian de cuero. A los dos hombres les dijo lo mismo: por no haber comido, ustedes van a morir.

Después repartió. A Yúpuri Baúro le dejó los Yuruparises, las plumas, las flechas, las cerbatanas, los banquitos, el palo de pelear, los escudos y una cornetita de hueso; riquezas pocas, dijo, y guardadas en las malocas. Al Alemán le dejó las riquezas del mundo: armamentos, escopetas, cuchillos, hachas y papeles. Y añadió la condición: «Usted, Alemán, jamás podrá saber o recordar cosas de pura memoria, sino que tendrá que apuntarlo en papel para recordarlo. Y éste, que es Yúpuri Baúro, jamás tendrá papeles ni necesitará apuntar, sino que recordará de pura memoria todo lo que pase en el mundo. Usted no será capaz de quitarle la memoria que Yúpuri Baúro tiene».

Mucho después, remontando ya los ríos, la gente levantó una torre para alcanzar el cielo y tuvo que abandonarla cuando las palabras dejaron de entenderse entre sí. Sobre lo que quedaba de la torre cayó un libro. Quien lo recogió no fue capaz de leerlo: fumó un tabaco, comió coca y con pura memoria llamó a quien sí sabía leer. El otro leyó para sí y dijo después que aquello no servía para nadie, ni para unos ni para otros. Quedaron así las dos cosas juntas en una misma escena: un libro que hubo que hacer leer por un tercero y una memoria que alcanzó para traerlo.

La memoria y el papel en el ciclo de Yepá Huáke: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Guardar lo vivido en la cabeza y guardarlo en un cuaderno son dos oficios distintos, no dos rangos.”

Territorio

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El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Amazonas
Comunidad
Tucano
Referencia
1.25° · -70.23°

Ficha del relato

Contexto histórico

El episodio está en la cosmogonía que Marcos Sierra dictó en Guadalajara, sobre el río Paca, entre el 13 de junio y el 9 de julio de 1953, con su hermano Manuel Sierra de intérprete, y que Marcos Fulop publicó en 1954. Fulop puso pie de página en los dos lugares que importan: al reparto del cuaderno lo llamó «racionalización del uso del papel y del lápiz por el hombre de civilización occidental en el Vaupés», y al contraste le añadió una segunda nota, «el indio Tukano no necesita papel y lápiz para recordar las cosas». También dejó dicho lo que no pudo averiguar: «No se pudo esclarecer por qué el primer "blanco" en la cosmogonía Tukana era alemán».

El horizonte del narrador está documentado en el mismo artículo. Fulop anota que antes de la llegada del cauchero criollo los árboles se tumbaban con hachas de piedra y ningún Tukano consideraría ya volver al instrumento lítico; que la escopeta conseguida trabajando en las caucherías reemplazó el arco y la flecha; que la piña, la papaya y el plátano se cambiaban con los caucheros por sal, cigarrillos, fósforos, municiones, baterías y jabón. En la historia regional que Stephen Hugh-Jones publicó en 1981, traducida por Camilo Domínguez, el río Paca aparece por su nombre: los misioneros monfortianos escogieron el Papurí en 1914 y levantaron puestos de misión «sobre toda la ribera del Papurí y sus afluentes, el Paca y Awa», con el padre holandés Kok enseñando tukano y traduciendo el catecismo. Guadalajara, dice Fulop, era un caserío de indígenas que habían peleado con esas misiones y se habían salido de ellas.

El título con que este sitio publicó la página convertía el pasaje en sentencia: unos nacidos para mandar y otros para obedecer. La transcripción dice otra cosa —un baño que unos no se atrevieron a dar, un reparto de bienes y dos maneras de guardar lo vivido— y ese es el relato que se restituye, conservando la dirección de la página.

Resonancias con otros mitos

Hay un paralelo casi literal, y es de otro pueblo. En «Antes o mundo não existia», la mitología desana publicada en 1995 por Umusi Pãrõkumu y Tõrãmü Kehíri en el río Tiquié, una de las ilustraciones comentadas del libro describe quiénes salieron de la Canoa de Transformación: «el séptimo y el octavo en salir fueron el blanco con una escopeta y el cura con un libro en la mano». Arma y escritura llegan juntas y en una misma salida, como aquí llegan juntas en un mismo reparto. Es una versión desana del lado brasileño del alto río Negro: sirve de contraste documentado, no de creencia tukano colombiana.

El segundo paralelo no es mítico sino histórico, y lo sostiene Hugh-Jones en 1981. Allí la escritura y la maloca aparecen enfrentadas en los hechos: los salesianos declararon las malocas centros de corrupción y las hicieron derribar y quemar, y las misiones montaron internados a los que se llevaba a los niños indígenas, mientras el padre Kok traducía el catecismo al tukano en el Papurí. Un relato que reparte cuadernos a unos y memoria a otros se dictó en 1953, a pocos kilómetros de esos internados, en un caserío formado por gente que se había salido de la misión.

Los relatos que explican el reparto desigual de la escritura son frecuentes en contextos coloniales. Lo que identifica a este es la lista concreta —Yuruparises y plumas de un lado, escopetas, hachas y papeles del otro— y la frase que remata el reparto: que nadie podrá quitarle a Yúpuri Baúro la memoria.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. Fulop no presentó esto como testimonio cerrado. Escribió en 1954 que «al haber consultado un solo informante no nos permitimos asegurar la exactitud de la versión dada por Marcos Sierra», y la advertencia pesa aquí más que en ningún otro pasaje, porque es el que más contacto lleva encima.

  2. En la misma transcripción la pareja se repite con otros materiales. Al Tukano le quedan los payés, que soplan y salvan al enfermo; al Alemán le queda un doctor médico, que pone inyecciones y hace operaciones. A uno le tocan fábricas con aviones, automóviles, buques y submarinos; al otro, plumas y cerbatanas. No es un pasaje sobre la escritura solamente: es una serie de pares, y todos terminan igual, con los dos grupos mortales.

  3. La torre y el libro van aparte. Fulop anotó que ese episodio «tiene gran semejanza al episodio de la Torre de Babel» y lo dio como posible influencia cristiana, igual que hizo con la costilla de la primera mujer y con la fruta prohibida del palo de caimo. Que estuvieran esas capas no era secreto para él en 1954, y esta página no las borra ni las presenta como fondo antiguo del pueblo.

  4. Queda un límite de método. En la transcripción, quien no sabe leer el libro lo entrega a un lector y el lector dictamina que no sirve. Es una escena de traducción dentro de un texto que llegó hasta aquí traducido dos veces, del tukano al castellano por Manuel Sierra y del castellano hablado a la página por Fulop. Esta versión es paráfrasis de esa cadena, no una transcripción literal ni una traducción nueva.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Tucano · Vaupés · Amazonas
Referencias
9
Última revisión
22 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. Aspectos de la cultura Tukana: Cosmogonía

    revistas.icanh.gov.co

    Revista Colombiana de Antropología 3, pp. 99-137. Es la fuente madre: el ciclo de Yepá Huáke tal como lo narró Marcos Sierra, payé del caserío de Guadalajara sobre el río Paca, afluente del Papurí, con su hermano Manuel de intérprete, en la campaña del 13 de junio al 9 de julio de 1953 por comisión del Instituto Colombiano de Antropología.

  2. Historia del Vaupés

    revistas.unal.edu.co

    Maguaré 1, Departamento de Antropología, Universidad Nacional de Colombia. Desmonta la idea del aislamiento prístino y reconstruye siglos de misión, caucho, comercio y escuela en el Vaupés. Es el marco que explica por qué en el ciclo aparecen el papel, el libro y los cargos de la república.

  3. Antes o mundo não existia. Mitologia dos antigos Desana-Kẽhíripõrã

    acervo.socioambiental.org

    Primer volumen de la colección Narradores Indígenas do Rio Negro: la mitología dictada por el kumu Umusĩ Pãrõkumu a su hijo, que la escribió en cuadernos desde 1968. Sirve para cotejar la canoa que sube el río, el Lago de Leche y la salida de los pueblos.

Contraste y contexto · 6 referencias

  1. Aspectos de la cultura Tukana: Mitología, parte I

    revistas.icanh.gov.co

    La otra mitad de la misma campaña: los nueve conjuntos narrativos que Marcos Sierra dictó a Fulop en Guadalajara en 1954, alrededor de este mismo ciclo.

  2. Ye'pâ-Di'iro-Mahsã, gente de carne da terra: os Tukano do rio Vaupés

    revistas.unal.edu.co

    El relato que los propios tucano del Vaupés publican hoy, con el que se puede contrastar lo que Fulop escribió en los años cincuenta.

  3. Dahsea Hausirõ Porã ukushe wiophesase merã bueri turi. Mitologia sagrada dos Tukano Hausirõ Porã

    acervo.socioambiental.org

    São Gabriel da Cachoeira, UNIRT/FOIRN, 2003. En «Transformação dos Pamũri Mahsã» (pp. 205-207) trae una versión tukano del mismo episodio: en la maloca de Ipanoré hay una mesa con cuias, lanza-sonajero, plumas y bancos, y también sombrero, escopeta, espejo, toalla, libro, peine y jabón, todos de oro; los Tukano escogen primero los ornamentos y los bancos; el último, el blanco, toma el libro, la toalla y el jabón, se zambulle en el hoyo que hierve y por eso queda blanco, mientras los indígenas, sin valor para saltar, «sólo se mojaron las palmas de los pies y de las manos»; la cuia de cambiar de piel está llena de insectos, alacranes y culebras, y los viejos decían que el libro y el sombrero dan inteligencia. Coincide punto por punto con la transcripción de Fulop: el baño que blanquea, las palmas mojadas, la totuma llena de fieras y el reparto de bienes en el que al blanco le toca el libro.

  4. The Gun and the Bow: Myths of White Men and Indians

    persee.fr

    L'Homme 106-107, XXVIII (2-3), pp. 138-155. Estudia cómo los barasana y otros tukano del Vaupés colombiano incorporaron a los blancos, sus bienes y su escritura a la mitología. Resume la versión barasana del mismo episodio (p. 144): el héroe manda bañarse a la gente, el ancestro de los blancos se zambulle primero y sale blanco, el indio tiene miedo del agua y no se baña; luego se ofrecen escopeta, arco y adornos rituales, y el indio escoge el arco. Cita de frente la versión tukano de Fulop 1954 (p. 132, la profecía de la humillación tras la llegada de colombianos y brasileros; p. 131, «aprenderán a leer y escribir y después se acabarán las malocas») y Fulop 1956 (p. 367), y la lista de otras versiones remite a Fulop 1954: 112 y ss. Anota además (p. 146) que los indígenas subrayan la mala memoria de los blancos frente al carácter reflexivo del chamán: es el mismo contraste entre papel y memoria que cierra el reparto de esta ficha.

  5. Contas de vidro, enfeites de branco e «potes de malária». Epidemiologia e representações de doenças infecciosas entre os Desana do alto Rio Negro

    horizon.documentation.ird.fr

    Editora UNESP / Imprensa Oficial / IRD, pp. 113 y ss. Explica que las enfermedades de los blancos se llaman «enfermedades contagiosas de la Gente de la Escopeta» porque la mitología desana, «como la de los demás grupos tukano orientales», liga la identidad del blanco a la adquisición del arma de fuego (pp. 121-122), y recoge mitos —uno de ellos en variante de un narrador tukano del Tiquié— en los que los bienes del ancestro de los blancos y de las primeras mujeres blancas se vuelven sarampión y viruela sólo para los indígenas (pp. 122-123). La introducción de Albert al mismo volumen sitúa el tema: mitos amazónicos sobre por qué un demiurgo atribuyó los objetos de los blancos sólo a ellos, con remisión a Hugh-Jones 1988.

  6. Falas, objetos e corpos: autores indígenas no alto rio Negro

    scielo.br

    Revista Brasileira de Ciências Sociais 25(73), 2010. Analiza por qué clanes tukano y tariano del Uaupés publican hoy sus mitos en libros de la colección Narradores Indígenas do Rio Negro: papel y escritura como objetos nuevos en manos indígenas que actualizan intercambios rituales antes orales. Sitúa expresamente a Fulop (1954) entre los antropólogos que trabajaron con informantes letrados interesados en dejar registrados los mitos tukano, lo que toca de lleno la escena de esta ficha: un relato que opone memoria y cuaderno dictado a un etnógrafo que lo escribe.

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Versiones de este mito

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EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «La memoria y el papel en el ciclo de Yepá Huáke» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «La memoria y el papel en el ciclo de Yepá Huáke» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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