Yepá Huáke y la transformación de los animales

Amazonas · Tucano

Yepá Huáke y la transformación de los animales

Los animales comen sus propias colas y pierden su condición anterior; después Yepá Huáke interroga a quienes amenazan con devorar personas.

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El relato

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Todos los animales estaban dentro de Diawí. En aquel tiempo todos tenían cola y eran como la gente. De pronto se volvieron como locos y se pusieron a comer su propia cola. Algunos alcanzaron a comérsela entera. Yepá Huáke se quedó mirándolos y dijo: «No me parece bien. Yo los crié a ustedes para que ustedes fuesen como la gente. Ahora quédense como animales para que las gentes se los puedan comer a ustedes». Cuando lo oyeron, los animales se asustaron y dejaron de comerse las colas, y por eso algunos animales todavía tienen cola y otros no.

Esa misma noche hubo baile, chicha, coca y tabaco hasta el amanecer, y en medio de la fiesta Yepá Huáke se enteró de que algunos estaban diciendo que se comerían a la gente. Fue preguntando uno por uno.

A Aña, la culebra, le preguntó qué era lo que había dicho. Aña contestó la verdad: «Yo sí dije algo». «¿Con cuál diente es que va a morder usted?». «Con éste», y le señaló uno de la boca. «Bueno, muéstremelo». Aña se lo mostró y Yepá Huáke se lo arrancó. Por eso ahora Aña muerde a la gente pero su mordedura no duele.

Después siguió con Utanurú, que tiene apariencia de grillo. «Usted no va a comer gente», le dijo, «sino que va a comer excremento». Y en eso quedó.

Mientras hablaba con Utanurú, la otra Aña, la venenosa, a la que todavía no le habían arrancado ningún diente, salió corriendo con su propia mujer. Detrás de ella salió corriendo Boraró con la suya. Y detrás salió el tigre con la suya. Esos animales que huyeron sin hablar con Yepá Huáke son las fieras que hay ahora.

«No más», dijo Yepá Huáke, y se acabó la averiguación.

Quedaron entonces tres suertes repartidas en una sola noche. Los que se comieron la cola perdieron la figura de gente y con ella el lugar en la mesa: pasaron al lado de lo que se caza. Los que respondieron y mostraron lo que tenían se quedaron con el cuerpo disminuido, sin diente que duela o con la boca puesta en lo que nadie disputa. Y los que no esperaron a que les preguntaran se llevaron intacto lo que traían, y por eso siguen siendo peligrosos en el monte.

Yepá Huáke y la transformación de los animales: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Un cuerpo que cambia arrastra consigo las relaciones: quién caza, quién huye y quién responde.”

Territorio

Amazonas · Tucano

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El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Amazonas
Comunidad
Tucano
Referencia
1.25° · -70.23°

Ficha del relato

Contexto histórico

La escena pertenece a la cosmogonía que Marcos Sierra dictó en Guadalajara, sobre el río Paca, entre el 13 de junio y el 9 de julio de 1953, traducida por su hermano Manuel Sierra y publicada por Marcos Fulop en 1954. Tres identificaciones vienen de los pies de página del artículo: la nota 46 dice que Aña es «la culebra»; la nota 47 describe a Utanurú como un «animal que según los Tukano tiene la apariencia de un grillo y que come el excremento de los seres humanos»; la nota 49 aclara que la segunda Aña, la que huye, es «la culebra venenosa». Lo que el texto trae como dos veces el mismo nombre son, según esa nota, dos seres distintos.

El lugar importa. Los animales no están en el monte: están dentro de Diawí, la maloca donde acaba de ocurrir el reparto de la noche y donde la gente ha bailado y marchado sobre el güío. El monte es a donde van los que quedan fuera. La transformación no ocurre en la naturaleza sino dentro de una casa, en medio de una fiesta, y es en esa casa donde se decide quién come y quién es comido.

La dirección de esta página conserva una errata de origen en el slug —«castiaga» por «castiga»— y se mantiene por estabilidad de enlaces. El título visible sí puede corregirse. La versión que estaba publicada tenía el núcleo correcto de 1954, pero lo cubría con moralización general; aquí se restituye la secuencia que trae la transcripción: las colas, la averiguación, el diente arrancado, el condenado a comer excremento y los que huyeron sin responder.

Resonancias con otros mitos

El paralelo mejor documentado viene de los tukano del lado brasileño y hay que leerlo como vecindad. Arlindo Maia y Geraldo Andrello escriben en 2019 que los pueblos del Vaupés se llaman a sí mismos pa'mûri-masa, «gente de transformación», porque al terminar el viaje de la cobra-canoa, al despojarse de una «ropa de pez», pasaron de waí-masa, «gente-pez», a diagí-mahsã, «humanos verdaderos». Es la misma gramática en sentido contrario: la condición de gente no está dada de una vez, se gana o se pierde en un momento y en un lugar concretos. En el relato de Marcos Sierra, quienes eran gente quedan animales dentro de una maloca; en el texto tukano de 2019, quienes eran peces quedan humanos al desembarcar de la canoa.

El segundo paralelo está dentro del mismo corpus. En la colección de 1956, Fulop registra ser por ser a los espíritus que Yepá Huáke «dejó» en malocas nombradas: Boraró y Boraró Numió en Diaojpekowí, los Pijsubariyái en Dejkepaiwí, los Emiarouajtí —dueños de los árboles del monte— en Diakajseropoeawí, los Uearí Majsá en Yujkedejkawí. Mandar a alguien a la selva no es allí un castigo suelto sino el mismo gesto de asignar un ser a un sitio, y el sitio define lo que ese ser puede hacerle a la gente. El monte, en ese corpus, está poblado por adjudicación.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. Fulop no analizó los episodios que publicó. En 1954 advirtió que «al haber consultado un solo informante no nos permitimos asegurar la exactitud de la versión», y en el artículo siguiente, de 1956, explicó que había considerado aconsejable no analizar individualmente los mitos publicados «sino esperar a que toda la mitología Tukana sea recogida y publicada». Esa segunda parte nunca aparece en el material a mano.

  2. Dentro del propio dictado hay dos explicaciones distintas de por qué los animales no mueren y el narrador no las concilia. En un pasaje anterior, los animales se comen la coca llena de fieras que la gente no se atrevió a comer, «y por eso es que los animales nunca mueren sino que únicamente cambian de cuero y de pellejo». Más adelante, cuando Yepá Huáke maldice a la gente, dice que las tierras, las piedras y los animales no van a morir, y la tierra le contesta tronando que se comerá a la gente que él creó. Las dos razones están en la misma transcripción, a pocas páginas de distancia.

  3. Los nombres de las especies dependen de lo que el intérprete quiso dar y de lo que el etnógrafo anotó al pie. Esta página identifica a Aña y a Utanurú donde Fulop lo hace explícito y no adivina equivalencias para los demás seres de la lista, ni convierte el inventario del relato en zoología.

  4. El mismo episodio se cuenta sin caza y sin monte: es una asamblea con preguntas, respuestas y sentencias, y la selva aparece sólo al final, como destino de los que se fueron.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Tucano · Vaupés · Amazonas
Referencias
8
Última revisión
22 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. Aspectos de la cultura Tukana: Cosmogonía

    revistas.icanh.gov.co

    Revista Colombiana de Antropología 3, pp. 99-137. Es la fuente madre: el ciclo de Yepá Huáke tal como lo narró Marcos Sierra, payé del caserío de Guadalajara sobre el río Paca, afluente del Papurí, con su hermano Manuel de intérprete, en la campaña del 13 de junio al 9 de julio de 1953 por comisión del Instituto Colombiano de Antropología.

  2. Aspectos de la cultura Tukana: Mitología, parte I

    revistas.icanh.gov.co

    Revista Colombiana de Antropología 5, pp. 337-373. Nueve conjuntos narrativos —entre ellos Boraró y Boraró Numió, Wejké y el pito, y la semilla de la yuca— recogidos en Guadalajara entre el 11 de junio y el 9 de septiembre de 1954, con los mismos Marcos Sierra de informante y Manuel Sierra de intérprete.

  3. Ye'pâ-Di'iro-Mahsã, gente de carne da terra: os Tukano do rio Vaupés

    revistas.unal.edu.co

    Mundo Amazónico 10(1), pp. 53-81. Un autor tucano y un antropólogo cuentan juntos el orden del mundo, la Canoa de Transformación y el reparto de los clanes desde el Vaupés de hoy. Es lo que permite leer a Fulop con nombres y términos que los propios tucano usan.

Contraste y contexto · 5 referencias

  1. Antes o mundo não existia. Mitologia dos antigos Desana-Kẽhíripõrã

    acervo.socioambiental.org

    La colección desana del Tiquié, el punto de comparación más cercano para la canoa que sube el río y la salida de los pueblos.

  2. Historia del Vaupés

    revistas.unal.edu.co

    La historia del Vaupés —misión, caucho, comercio, escuela— en la que se inscribe todo el corpus recogido por Fulop.

  3. Dahsea Hausirõ Porã ukushe wiophesase merã bueri turi. Mitologia sagrada dos Tukano Hausirõ Porã

    acervo.socioambiental.org

    Trae dos pasajes sobre el mismo creador y los mismos seres. En la creación (pp. 36-37), el Avô do Universo y Yepá Numiõ reúnen a todos los animales —pecarí, venado, paca— y con rayos los vuelven personas que empiezan a hablar y luego desaparecen, «por isso os animais têm, hoje em dia, sangue igual ao dos seres humanos»: la misma frontera entre animal y gente que Yepá Huáke cierra en Diawí. Y en la historia de Buhpó, el Añamasu u «hombre jararaca» (pp. 52-59), Yepá Oãku se enfrenta a la gente-culebra venenosa: arma una jararaca con dos dientes de culebra de su cocar, corta la cabeza de las que le echan encima y de allí salen los rezos (benzimentos) contra la mordedura. Es Aña, la culebra de la ficha, del lado del narrador tukano.

  4. Wai-Mahsã: peixes e humanos. Um ensaio de Antropologia Indígena

    acervo.socioambiental.org

    En el kihti de origen que resume (pp. 56-57), Yepa-oãku y su hermana Yepalio intentan dos veces hacer gente con una totuma de ipadu (coca); en la tercera la rezan para la transformación y esperan a los futuros humanos, «mas no lugar desses, apareceram pequenos lagartos e serpentes para comer o ipadu», y concluyen que los humanos tendrán vida corta. Es la versión contada por un tukano del mismo motivo de la ficha: la coca que la gente no come y que los animales que cambian de piel sí comen.

  5. A origem da noite e por que o sol é chamado de «folha de caraná»

    scielo.br

    Citando la versión tukano de Fulop (traducción portuguesa de 2009, pp. 49-51), resume la historia de la divinidad que ofrece a los antepasados coca guardada en una totuma infestada de criaturas venenosas: la gente se negó a comer y por eso es mortal; las culebras, arañas e insectos venenosos comieron, y por eso cambian de piel y viven para siempre. Es la primera de las dos razones de la inmortalidad animal que la ficha señala en «versiones», y el autor la liga al cambio de piel, al veneno y al robo del veneno de la olla de curare de la Anaconda.

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«Yepá Huáke y la transformación de los animales» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «Yepá Huáke y la transformación de los animales» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «Yepá Huáke y la transformación de los animales» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

TÚ

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