Juan Tama de la Estrella

Pacífico · Nasa - Paeces

Juan Tama de la Estrella

Juan Tama nace de una laguna durante la gran lluvia, recorre los linderos, defiende los resguardos y vuelve al agua.

Leer el relato
Juan Tama de la Estrella: la entrada del relato

El relato

Escuchar el relato · 2 min

Llovió muchos días seguidos. El agua no aflojaba ni de día ni de noche, las quebradas bajaban gruesas y arrastrando palos, la neblina no se levantaba de los filos y en las casas el fogón no alcanzaba a secar la ropa. Los médicos leyeron lo que estaba pasando y avisaron a la gente: un agua iba a parir.

Durante semanas prepararon el sitio. Reunieron coca y armonizaron la orilla, y esperaron.

Cuando reventó la tormenta caminaron de noche hacia el agua. Caían rayos sobre los filos y el ruido bajaba por el cañón sin parar. La quebrada creció y se desbordó.

Entonces lo sacaron. Era un niño. Venía envuelto en un chumbe y traía por almohada un libro con los títulos de las tierras. Lo levantaron entre los truenos y lo bajaron abrigado, sin hablar mucho, por el mismo camino embarrado.

Se lo entregaron a muchachas jóvenes para que lo alimentaran. Ninguna resistió mucho tiempo. Una tras otra fueron muriendo, y hubo que buscar más, hasta que el niño pudo comer y dejó de necesitarlas.

Creció en años malos, con gente desplazada de sus rozas, cosechas perdidas y ríos que bajaban revueltos después de las peleas.

Cuando estuvo preparado empezó a caminar. Subió filos, cruzó ríos, durmió en casas ajenas. No llegaba a tierra vacía: en cada sitio había gente, y esa gente estaba cansada, dividida o a punto de quedarse sin lo suyo. Se sentaba a oírlos antes de decir nada.

A los Pijaos los enfrentó y los echó del territorio.

Después vinieron los linderos. Los caminó uno por uno, de mojón en mojón, y no descansó hasta que quedaron reconocidos. Donde reunía a la gente dejaba dicho lo mismo: que la tierra no se vende, que no pase a manos extrañas, que la autoridad se sostiene entre todos y que las leyes propias no se olvidan por comodidad.

Cuando terminó de caminar dijo que no iba a morir. Subió al páramo y llegó a la laguna. Entró en ella sin detenerse y el agua se cerró encima. No volvió a salir.

La laguna lleva su nombre. Todavía suben las autoridades antes de entrar en el cargo, a lavar los bastones en esa agua fría, y cuando hace mucha falta se paran en la orilla y lo llaman.

Juan Tama de la Estrella: lo que quedó del relato

La enseñanza

“El mandato que más dura no es el que se impone sino el que alguien acepta cuidar.”

Territorio

Pacífico · Nasa - Paeces

Pacífico · Nasa - Paeces

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Pacífico
Comunidad
Nasa - Paeces
Referencia
2.714° · -76.087°

Ficha del relato

Contexto histórico

Esta página no descansa en el corpus de Calderas. Segundo Bernal Villa no recogió a Juan Tama en 1953: en la introducción de su artículo escribe que José Pérez de Barradas había recogido el mito, que Gregorio Hernández de Alba hacía referencia a él y que el misionero lazarista David González lo tenía, bastante elaborado y sintético, en su obra inédita «Los Paeces», igual que G. Burg; y añade que muchos de los cuentos que él sí recogió en Calderas presentan marcada semejanza con el de Juan Tama. Es decir: en 1953 el mito ya circulaba impreso por fuera de Calderas y Bernal lo usó como término de comparación de todo lo demás. Un año después, en «Medicina y magia entre los paeces», anota que la vara de chonta del médico, donada por el Trueno, toma su nombre del héroe, a quien describe como fundador de pueblos, guerrero, gobernante, legislador y médico afamado.

Lo que sostiene la página son fuentes propias, casi todas posteriores y de distinta naturaleza. Joanne Rappaport sostiene en 1981 que Juan Tama y Llíban son en el fondo la misma figura, con relatos casi idénticos: hallado en un río entre truenos, criado por los páez, armado con una boleadora que se vuelve culebra, vencedor de los pijaos y desaparecido en una laguna que queda sagrada y a la que peregrinaba el cabildo; lee el conjunto como mesianismo comparado con los Andes peruanos y apoya sus datos en Bernal y en documentos coloniales. Jorge Orozco Meneses registra en 1996 que el padre era el trueno y la madre la estrella, de donde viene el nombre, que fue encontrado en la quebrada de Lucero y que no muere sino que desaparece en la laguna de su nombre, donde puede ser llamado. Gustavo Wilches-Chaux transcribe en 2005 el nacimiento a partir de un manuscrito de Álvaro Ulcué y lo vincula con el agua, el trueno y las avalanchas de Tierradentro. Simone Ferrari compara en 2022 las versiones escritas y estudia la obra bilingüe del diseñador nasa Gustavo Yonda, construida con mayores de Tierradentro. María Patricia Farfán Sopó recoge en 2023, en entrevista en el norte del Cauca, una versión viva: una laguna sagrada se desbordó tras días de tormenta y de sus aguas salió un niño cubierto de escamas que un médico tradicional rescató.

Juan Tama tiene además expediente judicial. Martha Elizabeth Varón Páez y Luisa Fernanda Bríñez García contrastan al cacique de Vitoncó, con títulos coloniales y herencia de su tío, con la figura del hijo de la estrella enviado por el trueno cuyo nacimiento habrían predicho los médicos tradicionales, y recogen testimonios de que sigue acompañando al pueblo; la ficha anterior fecha entre 1698 y 1708 las gestiones de reconocimiento de títulos ante la Real Audiencia. Mito, documento y acción política no se separan aquí como en una biografía occidental: el CRIC sostiene Tierradentro como territorio ancestral vinculando memoria, autonomía y la figura de Juan Tama con la defensa comunitaria de hoy. Cautela final: ninguna de estas fuentes es una narración escuchada en su sitio y en su lengua, y esta edición no declara canónica a ninguna.

Resonancias con otros mitos

El primer paralelo es “Llíban, el hijo del Trueno”. En el texto de Calderas los médicos hacen crecer una quebrada y sacan de ella al hijo del Trueno, lo crían con muchachas que resisten tres o cuatro meses y mueren, el niño se vuelve el mejor médico de Tierradentro, mata a los Pijaos con una boleadora que resulta ser una culebra y termina viviendo en una laguna. Rappaport sostiene que los dos son en el fondo la misma figura. La diferencia está en el archivo: Juan Tama aparece además en documentos coloniales, como cacique de Vitoncó con títulos y linderos, y Llíban no.

El segundo es “Juan Chiracol”. También es una autoridad que pelea contra los Pijaos, deja dicho que la tierra no se venda porque por ella peleó, se despide y sigue vigilando desde una laguna. Se diferencia por el origen: nace de una mujer y un tigre, sin trueno ni estrella, y no deja descendencia.

El tercero es “El Trueno”, del que dependen los otros dos. Rappaport describe las lagunas como sus casas, y Bernal documenta en 1954 que el médico recibe su vocación en visiones del Trueno y es consagrado a la orilla de una laguna. Ese es el fondo común: la laguna no es un escenario sino la instancia que da y recibe la autoridad.

Bernal escribió en 1953 que muchos de los cuentos que recogió en Calderas presentan marcada semejanza con el de Juan Tama. Conviene repetir la advertencia con la que él mismo trabajaba: el parecido señala un problema compartido, de dónde viene el mandato, cómo se sostiene y a dónde vuelve, y no una historia única de la que las demás serían copias. Fuera del área nasa el expediente no aporta comparativa que se sostenga, y la remisión al Popol Vuh que traía la ficha anterior se retira.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. No hay un texto primario único para esta página, y eso cambia el modo de leer sus diferencias. Las versiones coinciden en un nacimiento acuático anunciado por la tormenta, en la intervención de los médicos, en una crianza difícil, en el crecimiento de una autoridad que camina y aconseja, en la defensa de la tierra y en el regreso al agua. Cambian el lugar, los adversarios, la forma de la crianza, los mandatos y la manera del retorno.

  2. El lugar es lo primero que se mueve. Orozco Meneses lo encuentra en la quebrada de Lucero; otras comunidades lo sitúan en Pátalo, en el río Lucero o en una quebrada de Pitayó, y cada una conserva el suyo sin cancelar a las demás. Por eso el Relato no nombra el agua de la que sale. Los adversarios también cambian: donde unas narraciones ponen invasiones españolas, otras ponen a los Pijaos y otras conflictos con los Misak; el Relato sigue a Rappaport, que resume la figura como vencedora de los pijaos, y deja aquí constancia del resto. El retorno se cuenta de dos maneras, caminando él solo hasta la laguna o llevado por la comunidad; el Relato sigue a Orozco Meneses, para quien no muere sino que desaparece en la laguna de su nombre, donde puede ser llamado. El detalle del chumbe y del libro de títulos viene de la ficha anterior y no aparece en todas las narraciones.

  3. Las mediaciones son distintas entre sí y conviene no mezclarlas. Gustavo Yonda construyó con mayores de Tierradentro una obra bilingüe y visual que Ferrari analiza; Álvaro Ulcué reelaboró el mito desde una perspectiva católica y caminante, y por esa vía lo transcribe Wilches-Chaux; hay además transcripciones atribuidas a Macedonio Perdomo y a Asdrúbal Plaza; Farfán Sopó recoge en el norte del Cauca la del niño cubierto de escamas, publicada en inglés con el testimonio original en nota. Rappaport, por su parte, no aporta una versión sino una identificación: Juan Tama y Llíban serían la misma figura. Esa es una hipótesis de autora, apoyada en Bernal y en fuentes coloniales, y esta página no la adopta.

  4. Conviene distinguir esta ficha de “Llíban, el hijo del Trueno” y de “El Trueno”, que pertenecen al corpus de Calderas de 1953, con narradores nombrados y variantes numeradas. Juan Tama llega por otra puerta: fuentes contemporáneas, memoria organizativa y documentos coloniales.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Nasa - Paeces · Cauca · Pacífico
Referencias
13
Última revisión
17 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. Palabrandar el mito: el relato fundacional nasa de Juan Tama en la versión oralitegráfica de Gustavo Yonda

    orillas.net

    Compara versiones escritas de Juan Tama y estudia la obra bilingüe del diseñador Nasa Gustavo Yonda, construida con mayores de Tierradentro.

  2. Proyecto Nasa: la construcción de un plan de vida de un pueblo que sueña

    agr.una.py

    Recoge el nacimiento de Juan Tama desde un manuscrito de Álvaro Ulcué y vincula agua, trueno, avalanchas e historia territorial.

  3. Memoria narrativa y orden sociocultural en la etnoliteratura de Tierradentro

    repositorio.unicauca.edu.co

    Relaciona relatos de origen, agua, armonía, territorio y memoria cultural en Tierradentro desde fuentes Nasa y trabajo académico.

Contraste y contexto · 10 referencias
  1. Lenguas nasa yuwe y namtrik

    mng.mincultura.gov.co

    Describe lengua, territorio, organización, héroes, trabajo de la tierra y cosmogonía desde bibliografía y procesos educativos contemporáneos.

  2. Territorio ancestral del pueblo Nasa entre el riesgo y la resistencia

    cric-colombia.org

    Sitúa Tierradentro como territorio ancestral Nasa y vincula memoria, autonomía, Juan Tama y defensa comunitaria.

  3. Somos el pueblo nasa de la Çxhab Wala Kiwe

    nasaacin.org

    Perfil del pueblo nasa escrito por su propia organización: ley de origen, territorio, lengua nasa yuwe, cabildos y los tejidos de educación, salud, justicia y comunicación, con los hitos del proceso organizativo.

  4. Plan de Vida de la Asociación de Autoridades Ancestrales Indígenas Nasa Çxhãçxha

    tierradentro.co

    Voz organizativa de los diecisiete resguardos nasa del municipio de Páez, en Tierradentro, que define su plan de vida como un proceso colectivo de reflexión y acción fundado en el pensamiento propio.

  5. Mitología y cuentos de la parcialidad de Calderas, Tierradentro

    revistas.icanh.gov.co

    Publica veintiséis relatos recogidos en Calderas con nombres de informantes, intérpretes y variantes diferenciadas.

  6. Mesianismo y las transformaciones de símbolos mesiánicos en Tierradentro

    revistas.icanh.gov.co

    Sostiene que Juan Tama y Llíban son en el fondo la misma figura, con relatos casi idénticos: hallado en un río entre truenos, criado por los páez, armado con una boleadora que se vuelve culebra, vencedor de los pijaos y desaparecido en una laguna que queda sagrada, adonde el cabildo peregrinaba.

  7. Narrativas de autonomía nasa: el papel de los caciques y del comunitarismo indígena en la colonia

    revistas.unimagdalena.edu.co

    Contrasta al cacique histórico de Vitoncó, con títulos coloniales y herencia de su tío, con la figura mítica del hijo de la estrella enviado por el trueno, cuyo nacimiento habrían predicho los médicos tradicionales, y recoge testimonios de que sigue acompañando al pueblo.

  8. Nasa Kiwe: tradition, resistance, dwelling and belief. The symbolic construction of indigenous territory in a contemporary southwestern Colombia reservation

    mcgill.scholaris.ca

    Recoge en entrevista una versión actual del mito: una laguna sagrada se desbordó tras días de tormenta y de sus aguas nació un niño cubierto de escamas que un médico tradicional rescató, y describe el ciclo de nacimiento y retorno a la laguna y los murales que hoy lo representan.

  9. Medicina y magia entre los paeces

    revistas.icanh.gov.co

    Explica que la vara de chonta del médico, donada por el Trueno, toma su nombre del héroe: fundador de pueblos, guerrero, gobernante, legislador y médico afamado, y describe la laguna como el lugar donde el Trueno consagra a los médicos.

  10. Mitos y leyendas: testimonios orales de la cultura páez

    ruc.udc.es

    Registra que su padre era el trueno y su madre la estrella, de donde viene el nombre, que fue encontrado en la quebrada de Lucero y que no muere sino que desaparece en la laguna de su nombre, donde puede ser llamado.

Voces de la comunidad

Conversación

¿Así te la contaron?

0 publicadas0 en revisión

«Juan Tama de la Estrella» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «Juan Tama de la Estrella» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «Juan Tama de la Estrella» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

TÚ

Deja tu versión

Desde 10 caracteres. Sin enlaces: los descartamos.

No se publica. Sólo lo usamos si necesitamos preguntarte algo.

Cada versión la lee una persona antes de publicarse. Verás la tuya aquí mismo mientras esperas.