La niña que se volvió serpiente

Pacífico · Nasa - Paeces

La niña que se volvió serpiente

Una niña llegada con la creciente queda fuera de una fiesta, se vuelve serpiente en Yutuk y deja su huella por el territorio.

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La niña que se volvió serpiente: la entrada del relato

El relato

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La creciente bajó por la quebrada revuelta de barro y de palos. Las gentes miraban desde la orilla cómo el agua arrastraba todo lo que encontraba, y en esa agua bajó una niña. La sacaron entre varios. Un matrimonio se encargó de su crianza, y así creció en la casa, junto al fogón, entre las jigras colgadas y el olor del maíz tostado.

Llegó el padre para celebrar una fiesta. Desde temprano se oyó gente en el camino de herradura: el matrimonio y las gentes salieron para misa con la ropa guardada para los días grandes. La niña quiso ir también.

—No tienes vestido —le dijeron.

Y salieron sin ella.

Se quedó en la puerta hasta que el camino quedó vacío y el ruido de los pasos se perdió ladera abajo. El matrimonio iría lejos ya. Entonces descolgó un pañolón viejo, se cubrió apenas con él y salió detrás, empujada por sus ardientes deseos de asistir a la misa. Corría por el filo, con la neblina pegada a la cara y el barro de la lluvia de la noche cediendo bajo los pies.

Cuando el matrimonio llegaba a la iglesia, ella llegaba a la quebrada Yutuk. Allí se convirtió en serpiente.

La iglesia estaba llena de gentes. Adentro sonaban las voces y el aire olía a cera y a ropa mojada. La serpiente se acercó al templo. Era larga como el arco iris y tenía dos orejas como de burro. Con su cuerpo rodeó la iglesia, la circunscribió entera, y entró la cabeza por la puerta. Se comió a todas las gentes. Sólo el matrimonio que la estaba criando le suplicó que se esperase un poquito, y ella esperó. Los dos salieron tristes, pasando por encima del cuerpo que cerraba el atrio.

Acabando de comerse a las gentes, la serpiente se irguió hasta el cielo para devorar a la Virgen. Cuando estaba alta, muy alta, salieron dos águilas de Puelchi y por el aire se dirigieron a la plaza. La mordieron en dos partes y casi la destrozaron. Cayó al suelo, seguramente muerta. Vino un hombre con una mula a destrozarla; después montó y corrió muy lejos.

Allí se pudrió. Pero aparecieron culebras por todas partes. En Ulnengá había una, en un chupadero que olía muy feo cuando calentaba el sol. Subía y se comía a las gentes que tenían labranzas arriba. Avisaron a un inglés. Vino con su espada y la destrozó por la cabeza y por el rabo, ambos de color azul. La cabeza voló por el aire y cayó en Ulnengá; el rabo cayó en el punto llamado Loto.

La niña que se volvió serpiente: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Lo que se le niega a un solo cuerpo puede volver, agrandado, contra toda la casa.”

Territorio

Pacífico · Nasa - Paeces

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El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Pacífico
Comunidad
Nasa - Paeces
Referencia
2.72243° · -76.08239°

Ficha del relato

Contexto histórico

Segundo Bernal Villa publicó este cuento en 1953, en «Mitología y cuentos de la parcialidad de Calderas, Tierradentro», dentro de la primera entrega de la Revista Colombiana de Antropología, como parte del trabajo que adelantaba para el Instituto Etnológico Nacional. Lo atribuye a Victoriano Piñakué y no consigna intérprete en esta entrada. Para el conjunto del artículo, en cambio, trabajó con un intérprete mestizo de San Andrés, de unos treinta y cinco años, con dominio del páez y del castellano, que en otras entradas aparece con nombre propio: Marco Antonio Penkue. El castellano seco y elíptico de la página impresa es el resultado de ese paso del nasa yuwe a la lengua del antropólogo, y no conviene confundirlo con la forma en que el cuento se decía en Calderas. Bernal anota además que las narraciones ocurrían alrededor del fogón, con hombres, mujeres y niños presentes que reían, corregían, aumentaban o ratificaban, y que a las preguntas sobre estos temas se solía responder himeto, no sé. La compilación de Eugenia Villa Posse (1993) reproduce ese corpus y acredita su procedencia, pero depende del artículo de 1953: no es un testimonio independiente.

La misa, el padre que llega a la fiesta, la iglesia llena y la Virgen a la que la serpiente sube a devorar están en la página de 1953; no los añade esta edición. Bernal escribía cuando los misioneros lazaristas llevaban casi medio siglo en Tierradentro —actúan allí desde 1905, según su propia introducción— y la mezcla de santos católicos y seres nasa aparece en su material sin resolverse. Aquí se deja como él la encontró, sin depurarla ni reducirla a un catolicismo mal aprendido.

El animal del cuento tiene un trasfondo que otras investigaciones documentan en estas mismas parcialidades. El propio Bernal Villa, en «Medicina y magia entre los paeces» (1954), describe el arco iris como un ser que sale acompañado de llovizna y produce males en los niños, y anota que los espíritus malos se presentan en forma de culebra. Josef Drexler (2007), con trabajo de campo en Tierradentro y con gente de Calderas, explica que en la cosmología nasa las corrientes de agua son culebras verdes y madres del agua, emparentadas con el arco. Wilson Martínez Guaca y Dianny Guerrero Montilla (2019) recogen de una dinamizadora de nasa yuwe que el arco es una serpiente y que, cuando se ve muy fuerte, está anunciando una muerte, aunque ese testimonio viene del norte del Cauca y no de Tierradentro. Jorge Orozco Meneses (1996) sostiene, con testimonios de varias parcialidades, que la serpiente es figura sagrada asociada a la destrucción de los pueblos y a la formación de lagunas.

Ese material sitúa la comparación con el arco iris que trae la página de 1953; no explica el cuento ni autoriza a convertir a la niña en figura del mal. Llamarla castigo por desobediencia es una lectura nuestra, no suya: lo que está escrito es que no la llevaron porque no tenía vestido.

Resonancias con otros mitos

El paralelo más cercano dentro del corpus de Calderas es “La casa de fiesta petrificada”: en Uikuet, un niño harapiento pide comida durante una fiesta, una vieja rezonga que habiendo tanta gente para qué darle, y la casa entera queda convertida en piedra, con las ollas cayéndose todavía. La estructura se repite —una fiesta, alguien que no tiene con qué presentarse, una negativa y un desastre que alcanza a todos los que estaban adentro— y la diferencia es igual de nítida: allí el excluido es Santo Tomás y el desenlace petrifica; aquí la excluida es una niña recogida del agua, la transformación ocurre en el camino, antes de llegar, y lo que queda no es una casa quieta sino culebras repartidas por el territorio.

El segundo paralelo documentado está en “Formación del río Páez” y en “Chautéh”: actos y cuerpos que quedan inscritos en el paisaje, un río con las vueltas de quien huía del agua, gentes antiguas convertidas en animales. También “Las piedras de Chaikin” deja dos figuras visibles al borde de un camino. Dentro de esa familia, esta entrada es la única que dispersa el resultado en varios puntos con nombre —Yutuk, Puelchi, Ulnengá, Loto— en vez de fijarlo en uno solo.

Fuera del corpus de Calderas, Jorge Orozco Meneses (1996) documenta en otras parcialidades nasa el motivo de una mujer convertida en una serpiente grandísima y el de líderes que se vuelven serpientes: la resonancia es real y la distancia también, porque allí no hay iglesia, ni águilas, ni un inglés con espada. No hay evidencia de copia ni de un origen común entre estas historias, y esta edición no lo supone.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. Sólo existe una versión publicada, la de Victoriano Piñakué, y Bernal no consigna intérprete para ella, aunque el artículo entero se hizo con la mediación de Marco Antonio Penkue. La cadena documental es corta y única: el artículo de 1953 y, cuarenta años después, la reedición de Eugenia Villa Posse (1993), que reproduce y acredita pero no vuelve a preguntar en Calderas. Leer las dos ediciones no es leer dos testimonios.

  2. En otras entradas del mismo artículo Bernal sí numera modalidades distintas del mismo cuento, con informantes distintos: así ocurre en “El Trueno” y en “Llíban, el hijo del Trueno”. Aquí no lo hace, y esta ficha no fabrica alternativas. No se sabe el nombre de la niña, ni el del matrimonio, ni el del inglés de la espada; no se explica por qué la quebrada Yutuk produce la transformación ni por qué las águilas de Puelchi pueden detenerla. Esos silencios se conservan.

  3. Hay, en cambio, materiales cercanos que no son versiones de este cuento. Jorge Orozco Meneses (1996) recoge en varias parcialidades el motivo de una mujer que se convirtió en una serpiente grandísima y el de líderes convertidos en serpientes, pero sin iglesia, sin águilas y sin los topónimos de Calderas: es el mismo motivo, no la misma narración. La identificación entre el arco y la culebra que documentan Bernal Villa (1954), Drexler (2007), Martínez Guaca y Guerrero Montilla (2019) y la etnografía sobre el arco de Hugo Portela Guarín y Sandra Carolina Portela García, reseñada por Luis Alberto Suárez Guava (2020), es contexto cosmológico y no variante narrativa.

  4. Esta página sigue la secuencia de Piñakué completa, con el final del inglés y el reparto de la cabeza y el rabo entre Ulnengá y Loto, sin suavizar la mortandad dentro de la iglesia ni cerrar el cuento en la muerte de la serpiente. No debe confundirse con “La visita del joven desconocido”, donde también hay agua, una muchacha y un cuerpo extraordinario, pero el desenlace ocurre entre dos lagunas y con médicos de por medio; ni con “El Trueno”, donde el visitante desconocido trae una nube negra y se lleva a las mujeres.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Nasa - Paeces · Cauca · Pacífico
Referencias
12
Última revisión
17 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. Mitología y cuentos de la parcialidad de Calderas, Tierradentro

    revistas.icanh.gov.co

    Publica veintiséis relatos recogidos en Calderas con nombres de informantes, intérpretes y variantes diferenciadas.

  2. Mitos y leyendas de Colombia, tomo I

    flacso.edu.ec

    Reproduce el corpus de Bernal, acredita su procedencia y advierte que contiene varias versiones y modalidades de una misma narración.

  3. Lenguas nasa yuwe y namtrik

    mng.mincultura.gov.co

    Describe lengua, territorio, organización, héroes, trabajo de la tierra y cosmogonía desde bibliografía y procesos educativos contemporáneos.

Contraste y contexto · 9 referencias
  1. Somos el pueblo nasa de la Çxhab Wala Kiwe

    nasaacin.org

    Perfil del pueblo nasa escrito por su propia organización: ley de origen, territorio, lengua nasa yuwe, cabildos y los tejidos de educación, salud, justicia y comunicación, con los hitos del proceso organizativo.

  2. Plan de Vida de la Asociación de Autoridades Ancestrales Indígenas Nasa Çxhãçxha

    tierradentro.co

    Voz organizativa de los diecisiete resguardos nasa del municipio de Páez, en Tierradentro, que define su plan de vida como un proceso colectivo de reflexión y acción fundado en el pensamiento propio.

  3. Territorio ancestral del pueblo Nasa entre el riesgo y la resistencia

    cric-colombia.org

    Sitúa Tierradentro como territorio ancestral Nasa y vincula memoria, autonomía, Juan Tama y defensa comunitaria.

  4. Nidos de lengua y revitalización del nasa yuwe

    scielo.org.co

    Explica la relación entre lengua, territorio, señales, sueños, naturaleza y los tres espacios del mundo Nasa en procesos educativos actuales.

  5. Mitos y leyendas: testimonios orales de la cultura páez

    ruc.udc.es

    Con testimonios nasa de varias parcialidades afirma que la serpiente es figura sagrada causante de la destrucción de los pueblos, de la creación de lagunas y de la conversión de líderes en serpientes, y recoge el caso de una mujer que se convirtió en una serpiente grandísima.

  6. Medicina y magia entre los paeces

    revistas.icanh.gov.co

    Describe el arco iris como un ser que sale acompañado de llovizna y produce males en los niños, anota que los duendes dejan el arco iris tras de sí como una estela, y registra que los espíritus malos se presentan en forma de culebra y que el Trueno llevaba cuero de culebra en la espalda.

  7. La comunicación ancestral nasa: una comunicación desde el wët wët fxi'zenxi (buen vivir)

    icjournal-ojs.org

    Recoge de una dinamizadora de nasa yuwe que el arco es una serpiente y que cuando se ve muy fuerte está chupando la sangre de alguien, como anuncio de una muerte en la comunidad: la identificación explícita entre arco iris y serpiente como presagio.

  8. Nuestro territorio frío: el concepto indoamericano de higiene territorial en el manejo de la crisis de recursos entre los nasa de Tierradentro

    journals.iai.spk-berlin.de

    Con trabajo de campo en Tierradentro, y con informantes de Calderas, explica que en la cosmología nasa las fuentes de agua son culebras verdes y madres del agua, representaciones de personas-espíritu como el arco: la cadena entre agua, culebra y arco iris que estructura el cuento.

  9. Reseña de El arco, el cuerpo y la seña: cosmovisiones de la salud en la cultura nasa, de Hugo Portela Guarín y Sandra Carolina Portela García

    redalyc.org

    Resume la etnografía sobre el arco: hay al menos dos tipos, el blanco que sale de noche y el rojo que sale de día, un ser que ataca a las personas, dentro de la tríada de trueno, ancestros y lagunas de Tierradentro.

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«La niña que se volvió serpiente» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

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EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «La niña que se volvió serpiente» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «La niña que se volvió serpiente» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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