Rurcocá, Sira y la creación del mundo intermedio

Andina · U’wa

Rurcocá, Sira y la creación del mundo intermedio

Rurcocá piensa a Sira, los mundos rojo y blanco se mezclan y Rukwa pone en movimiento la vida del mundo intermedio.

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El relato

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Al principio solo estaba Rurcocá, en Cuarára, una punta tan estrecha que apenas cabía ella. Sentada en su banquito y chupando coca celeste, formó a Sira pensándolo. Sira salió debajo, en un espacio mayor, y Rurcocá le enseñó a pensar y a chupar la coca celestial. Desde entonces cada acto de creación repitió esa enseñanza: el creado piensa al siguiente, y cada lugar nuevo es más amplio que el anterior.

El universo quedó formado por dos esferas. Arriba, lo seco, la luz y el pensamiento, del color blanco. Abajo, lo húmedo, la oscuridad y la sangre, del color rojo. En el mundo de abajo, la madre del fuego ordenó a Canwará que saliera a crear. Canwará se embriagó con yopo y quiso hacer las cosas con puro pensamiento, pero exageró la inhalación hasta enfermar, y por eso sus obras cargan un componente dañino. La génesis del universo superior se orientó de arriba hacia abajo; la de Canwará, de abajo hacia arriba.

Los dos extremos se movieron hasta encontrarse. De la mezcla del blanco y el rojo nació el mundo del medio, Ura, compuesto por azul y amarillo: el azul con mayor proporción de rojo, el amarillo con mayor proporción de blanco. La Tierra quedó en el azul. El blanco almacena el agua pura, el alucinógeno y la asexualidad; el amarillo guarda la enfermedad y las plantas medicinales; el rojo es el lugar de la fertilidad y de la sangre. El limo, materia básica de todo lo que existe, lo guardaban las deidades en las distintas esferas, y de allí lo sustrajeron mediante engaño deidades chamánicas viajeras que lo trajeron al mundo del medio. Por eso todos los seres de aquí adquirieron lo esencial de las mismas fuentes y por procedimientos parecidos, están compuestos de una misma materia y no admiten distinciones tajantes entre sí.

Rukwa, que es el nombre del Sol en el azul, advirtió que todo estaba ya creado pero nada se había puesto en movimiento. Mezcló el calor del sol con el agua de los lagos del mundo de arriba y así desencadenó a la vez el proceso de la vida y el de la mortalidad. Las semillas empezaron a crecer.

Sira pensó entonces cómo soplar para hacer a los U’wa. Ordenó a Ruruna que pensara, y Ruruna fue haciendo como una siembra de gente: primero nació una mujer, después un hombre, hasta completar siete ancestros. Las criaturas de carne, sangre y hueso quedaron mortales; las deidades, que se reproducen sin unión sexual, no.

Los mundos de arriba y de abajo son indestructibles. El del medio existe solo mientras aquellos dos se sostengan. Los U’wa quedaron equidistantes de sus antepasados divinos del rojo y del blanco, y su tarea es mantener ese balance. Si se perturbara, el rojo subiría e invadiría el blanco, y eso sería el fin del universo.

Rurcocá, Sira y la creación del mundo intermedio: lo que quedó del relato

La enseñanza

“El mundo habitado es una mezcla y dura solamente mientras sus dos extremos se sostienen mutuamente.”

Territorio

Andina · U’wa

Andina · U’wa

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Andina
Comunidad
U’wa
Referencia
6.81137° · -72.15992°

Ficha del relato

Contexto histórico

El texto que circula sobre esta cosmogonía proviene de un montaje declarado. Juan Carlos Alonso, psicólogo y analista junguiano, lo presentó el 5 de abril de 2008 en el Segundo Encuentro de Mitos y Cuentos Colombianos, en Medellín, y allí escribe que armó el relato con dos fuentes distintas —un artículo de la antropóloga inglesa Ann Osborn y un texto del antropólogo colombiano François Correa—, reubicando pasajes de ambos documentos para ajustarlos al esquema de análisis de Marie-Louise von Franz. Los nombres Rurcocá, Cuarára, Sira y Canwará entran por esa vía: no figuran en la lista alfabética de deidades U’wa que Osborn publicó como apéndice de su libro.

Osborn trabajó catorce años con el clan kubaruwa, unos quinientos miembros de un total de unos dos mil U’wa, alrededor del poblado de Cobaría, a 1.300 metros y con unas setenta casas. Su monografía Las cuatro estaciones apareció en 1995 en el Banco de la República, editada después de su muerte en 1988 por Fabricio Cabrera Micolta y Melba Rodríguez de León. De allí vienen el esquema de las esferas —rojo y azul abajo, blanco y amarillo arriba—, la mezcla de rojo y blanco de la que surgió el mundo del medio llamado Ura, y la advertencia de que si el balance se rompiera el rojo invadiría el blanco.

Osborn fija también el nombre del Sol. Thira, Racha, Teca y Rukwa son cuatro nombres de una misma luz, uno por esfera: Thira es luz en el blanco, Racha es un tucán en el amarillo, Teca es un jaguar en el rojo y Rukwa corresponde al azul. Y describe a Ruruna como Ser Solar del blanco, hermano clasificatorio de Baukara, que en el mundo del medio es la pluma de garza que se usa en las ceremonias de soplar.

Hay además un canto de creación registrado en otro clan. En 1962 Sergio Daza P. recogió entre los tunebos del grupo Cobaría un Canto a la creación del mundo que la Secretaría Técnica de la Mesa Permanente de Concertación y la ONIC reprodujeron íntegro en su Documento Madre de Leyes de Origen de 2022, advirtiendo que puede haber variaciones del canto de origen entre los clanes Kaibaká, Rikuwa, Kubaruwa y Yithkaya.

Resonancias con otros mitos

La creación por pensamiento acerca este relato a otras cosmogonías chibchas, pero la comparación más productiva es interna. Eduardo Londoño examinó en 1995 los linajes y circuitos de matrimonio de tres grupos chibchas —u’wa, kogui y muisca— y mostró que lo comparable entre ellos es la arquitectura de la alianza y no el elenco de dioses. Aplicado aquí, el rasgo propio no es que existan un arriba y un abajo, sino que el mundo habitado sea una mezcla con proporciones declaradas: el azul lleva más rojo, el amarillo más blanco.

El segundo paralelo está en la obra de Osborn. El procedimiento que crea el universo —dos extremos que se combinan sin confundirse— es el mismo que organiza la vida diaria kubaruwa. El maíz se siembra y se cosecha para que coincida con las ceremonias del reowa y del aya, aunque las mazorcas estén verdes, y la gente sube y baja por los pisos térmicos siguiendo el calendario ceremonial y no la conveniencia agrícola. La cosmogonía no explica el mundo desde lejos: prescribe dónde hay que estar en cada estación.

Un tercer punto de contacto es la idea de sostén. Los menhires repartidos por el territorio son, en el habla de los mitos cantados, kerkacha: postes de casa que unen las dos mitades del azul. Cada clan es a la vez una casa y uno de los ocho postes que sostienen el universo, y cuando una deidad purifica el territorio de un clan se sienta sobre esos postes. La caracterización del Ministerio de Cultura recoge la misma cifra al decir que el creador organizó el mundo sobre ocho bases. Roberto Lleras situó estas estructuras duales en el conjunto de los Andes Orientales, donde el par de opuestos es frecuente; lo infrecuente es que el tercer término, la mezcla, tenga tanto peso como los otros dos.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. Las fuentes no cuentan el mismo comienzo y conviene no fundirlas.

  2. En el montaje de Alonso, tomado de Correa, todo empieza con Rurcocá en Cuarára y sigue con Sira, Canwará y la siembra de siete ancestros por orden de Ruruna. En el libro de Osborn no aparecen ni Rurcocá ni Sira: el universo estuvo conformado desde el principio por un mundo de arriba y uno de abajo, y Ruruna es un Ser Solar del blanco que se presenta en forma de garza, no un sembrador de gente.

  3. El canto que Sergio Daza recogió en 1962 entre los Cobaría ordena los hechos de otra manera todavía. Allí Sira hace primero el mundo, que era plano, y Kanuará hace los cerros y los montes; Iáchawa hace las aguas y cría los peces por encargo de Sira, y Risbara queda de cuidandero de los peces con el poder de crear más hasta que se acabe el mundo; Rukcoa cuida las colmenas, con Busena y Casirá de encargados; el sol se hace de último, para iluminar a los animales que estaban a oscuras; y la primera mujer se llama Ruia y el primer hombre Kuiyobara.

  4. El origen de la gente en las lagunas es una cuarta versión. La caracterización del Ministerio de Cultura, apoyada en Ana María Falchetti, sostiene que de cada laguna de la Sierra Nevada del Cocuy las deidades hicieron nacer un hombre y una mujer y que cada pareja dio origen a un clan. En ese texto la montaña principal es Raiana, el lago Bekana es el centro del mundo, el creador se llama Sirateta y organizó el mundo sobre ocho bases, cuatro hacia arriba y cuatro hacia abajo.

  5. Los nombres se mueven incluso dentro de una misma fuente. Osborn advierte que todas las deidades U’wa cambian de nombre y de forma según el lugar, de modo que dos nombres distintos pueden designar al mismo ser en dos esferas.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · U’wa · Boyacá · Andina
Referencias
9
Última revisión
19 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. Las cuatro estaciones: mitología y estructura social entre los U’wa

    babel.banrepcultural.org

    Fija el esquema cosmológico entero: rojo y azul abajo, blanco y amarillo arriba, la mezcla de rojo y blanco de la que surge el mundo del medio llamado Ura, las proporciones del azul y el amarillo, el reparto de propiedades por esfera y la advertencia de que si el balance se rompiera el rojo invadiría el blanco. Su apéndice de deidades identifica a Thira, Racha, Teca y Rukwa como cuatro nombres de una misma luz, uno por esfera.

  2. Documento madre: Leyes de Origen de los pueblos indígenas de Colombia

    smt-onic.com

    Aporta una cosmogonía completa y de otro clan: Sira hace el mundo plano y Kanuará los cerros, Iáchawa hace las aguas y los peces, Rukcoa cuida las colmenas, los seia recorren las lagunas de oriente a occidente, el sol se hace de último y los primeros seres humanos son la mujer Ruia y el hombre Kuiyobara.

  3. El mito U’wa de la creación desde la psicología analítica

    adepac.org

    Es la fuente directa del relato que circula con los nombres Rurcocá, Cuarára, Sira, Canwará y la siembra de siete ancestros por orden de Ruruna, y declara expresamente que su texto es un montaje de un artículo de Ann Osborn y un texto de François Correa, reordenado según el esquema de Marie-Louise von Franz.

Contraste y contexto · 6 referencias

  1. Comer y ser comido: los animales en la tradición oral u’wa (tunebo)

    publicaciones.banrepcultural.org

    Su resumen del mito cantado del aya conserva el canto 13, donde Rukwa advierte que todo está creado pero nada se ha puesto en movimiento y mezcla el calor del sol con el agua de los lagos del mundo de arriba, desencadenando a la vez la vida y la mortalidad.

  2. Caracterizaciones de los pueblos indígenas de Colombia: Pueblo U’wa

    mng.mincultura.gov.co

    Aporta la versión del origen humano en las lagunas: las deidades hicieron nacer un hombre y una mujer de cada laguna de la Sierra Nevada del Cocuy y cada pareja dio origen a un clan, con Raiana como montaña principal y Bekana como lago central; nombra Sirateta al creador y le atribuye ocho bases del mundo.

  3. Linajes y circuitos de matrimonio en tres grupos chibcha: u’wa, kogui y muisca

    publicaciones.banrepcultural.org

    Sirve para acotar la comparación con otras cosmogonías chibchas: muestra que lo comparable entre u’wa, kogui y muisca es la arquitectura del parentesco y la alianza, no el elenco de deidades.

  4. Las estructuras de pensamiento dual en el ámbito de las sociedades indígenas de los Andes Orientales

    publicaciones.banrepcultural.org

    Sitúa el dualismo arriba-abajo de esta cosmogonía dentro del conjunto de las sociedades indígenas de los Andes Orientales, donde los pares de opuestos son la norma.

  5. Pueblo U’wa

    colecciones.icanh.gov.co

    Confirma la autodenominación, la filiación chibcha, el territorio en el norte de la Cordillera Oriental y que el municipio con mayor población es Cubará.

  6. Historias ancestrales U’wa — Kajkin Luin Karita

    colombiaaprende.edu.co

    Su capítulo sobre la cultura U’wa describe el universo como cuatro cielos, cada uno una dimensión con su color, con la Tierra azul relacionándose con las demás, y fija la Ley de Origen como mandato de Sira junto a las enseñanzas de Bistoa.

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«Rurcocá, Sira y la creación del mundo intermedio» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

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EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «Rurcocá, Sira y la creación del mundo intermedio» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «Rurcocá, Sira y la creación del mundo intermedio» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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