Conejo y la fiesta de Toro

Caribe · Mestizo

Conejo y la fiesta de Toro

La versión heredada sitúa a Conejo y Tigre alrededor de una fiesta de Toro en Cotorra, donde la astucia del pequeño explota la confianza del fuerte.

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Conejo y la fiesta de Toro: la entrada del relato

El relato

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Se acercaba la fiesta de Toro en Cotorra. Ya estaban levantando la corraleja con horcones y varas amarradas, y por los caminos empezaban a bajar los que vendrían de fuera, montados y con la garrocha al hombro.

Conejo quería ir. Sin caballo y sin plata no iba a ninguna parte, así que se fue a buscar a Tío Tigre.

—Tío, por qué no se va conmigo a la fiesta de toros.

—¿Cómo quieres que vaya, si tú sabes que los hombres no me pueden ver? En cuanto llegue, me disparan y matan.

—Pues mire, yo tengo una fórmula. Yo lo llevo disfrazado de caballo y nadie lo reconocerá.

Tío Tigre se quedó pensando en los disparos y en las ganas de fiesta, y se dejó convencer. Conejo le puso el freno en la boca, le acomodó la silla sobre el lomo y le ajustó los estribos. Después se montó, cogió su garrocha y salió al camino como quien va a lucirse.

El sol caía de lleno. Al tigre le pesaba la silla, le estorbaba el freno y le sudaba el cuero bajo la carga, y cada vez que aflojaba el paso sentía la espuela en el costado y el tirón de las riendas.

—¡Arre!, ¡arre!, ¡caballo! —gritaba Conejo, para que lo oyeran los de adelante.

Y el tigre obedecía mansito, sin protestar, porque sabía que si abría la boca lo descubrían y ahí mismo se acababa el paseo.

Así llegaron a la vista de la corraleja, con el ruido de la gente y el polvo levantado. Había una tienda al borde del camino, y Conejo se paró allí como si fuera a tomar algo.

Y allí se lo quitó de encima. Le dijo al dueño de la tienda que aquél era muy buen caballo, manso, resistente, que lo había traído de lejos y que se lo dejaba en un precio de ocasión porque andaba de afán. Cerraron el trato, Conejo cogió la plata y se metió entre la gente.

El tigre quedó amarrado a la vara de la tienda, con la silla puesta, oyendo la fiesta y sin poder decir una palabra.

Conejo y la fiesta de Toro: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Quien se disfraza para que no lo maten entrega también el derecho a protestar por lo que le hagan.”

Territorio

Caribe · Mestizo

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El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Caribe
Comunidad
Mestizo
Referencia
9.03753° · -75.7922°

Ficha del relato

Contexto histórico

Ocupa la parte central de la página 260 de «Tradición oral y conducta en Córdoba», de Manuel Zapata Olivella, entre el cuento de los plátanos y el de la mona de cera. Son catorce líneas.

Esta pieza y «Tío Conejo zapatero», tres páginas más adelante, son las dos del bloque que llevan su localización escrita dentro del propio relato. Aquí la primera línea dice «Se avecinaba la fiesta de Toro en Cotorra», de manera que el municipio no hay que deducirlo de la zona de la campaña: lo da el texto. Cotorra está en el Bajo Sinú, a media hora de Lorica, y sus corralejas siguen siendo la fiesta grande del año.

El vocabulario del cuento es enteramente el de esa fiesta y es lo que lo ata al lugar: la corraleja, la garrocha, el freno, la silla, los estribos, la espuela. Un relato de animales que en otras piezas del mismo libro transcurre en el monte o en la roza aquí transcurre en una carretera de romería, con gente que va llegando a caballo, y el disfraz sólo funciona porque en esos días entra al pueblo mucho animal desconocido.

Lo que la fuente aporta y las paráfrasis pierden es el desenlace. El cuento no termina cuando Tío Tigre queda humillado bajo la silla: termina cuando Conejo, «para desprenderse de él», se lo vende al dueño de una tienda «diciéndole que era muy buen caballo». Las dos carencias del principio —sin caballo y sin plata— se resuelven con el mismo animal, primero montándolo y después vendiéndolo.

El motivo de Tío Tigre también está escrito y no es la ingenuidad: acepta el disfraz porque teme que lo maten en cuanto lo vean, y calla durante todo el trayecto por la misma razón.

Resonancias con otros mitos

El paralelo interno más útil es «Tío Conejo zapatero» (Zapata Olivella, «Tradición oral y conducta en Córdoba», pp. 261-262), la otra pieza del libro que lleva Cotorra escrita dentro del relato y que también organiza la trama alrededor de una fiesta del calendario, allí el Sábado de Gloria. En las dos, la fiesta funciona como la ocasión que permite el fraude: hay gente de fuera, hay prisa y hay dinero circulando.

El segundo paralelo documentado es «El burro y el puerco» (misma obra, p. 264), donde el reparto de comida entre animales de trabajo termina con el burro rechazando el maíz porque ha entendido que engordar es lo que precede a la matanza. Comparte con este cuento la clave económica del corpus cordobés: los animales no son símbolos, son bienes con dueño, con precio y con destino, y el relato razona en esos términos.

En el marco que el propio recopilador declara en la página 237, estos cuentos reflejan «directa o indirectamente las nuevas situaciones sociales», y en ellos se descubren los movimientos de personas que entran y salen de la comunidad. La fiesta de corraleja es exactamente ese escenario: el día del año en que el pueblo se llena de forasteros a los que se les puede vender un caballo sin que pregunten de dónde salió.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. No hay segundo registro localizado. El libro lo imprime una sola vez y sin marca de versión, y George List no lo grabó entre los veintiún cuentos bolivarenses de «Animal Tales from the Caribbean» (Indiana University Press, 2017), de modo que esta pieza no tiene narrador con nombre ni fecha de grabación propia.

  2. Lo que sí conviene fijar es dónde termina el cuento, porque admite dos cierres y sólo uno es el que trae el libro. Un cierre posible es la humillación: Tío Tigre bajo la silla, espoleado, callado y sin poder protestar, camino de una fiesta que no era la suya. El del texto va dos frases más allá y es una venta. Las dos carencias que el relato anuncia en su primera línea —sin caballo y sin plata— se resuelven con el mismo animal, y si se corta antes de la tienda la segunda se queda sin resolver.

  3. Dentro del propio libro hay una variante de la figura del tigre que ayuda a medir ésta. En «Conejo y los hijos de Tía Tigra» (p. 263) el tigre es el acreedor que persigue, y en «Las orejas de Tío Conejo» (p. 259) la tigra es la víctima a la que se le arrancan las lágrimas con una noticia falsa. En esta pieza es las dos cosas a la vez: víctima del engaño y mercancía. Es el único cuento de la sección en que uno de los animales cambia de dueño.

  4. La localización en Cotorra que aparece en el texto se repite en «Tío Conejo zapatero» (pp. 261-262), la pieza que va tres páginas más adelante, lo que sugiere que las dos vienen de la misma sesión o del mismo informante de esa zona del Bajo Sinú. El libro no lo dice y no se puede afirmar.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Mestizo · Córdoba · Caribe
Referencias
11
Última revisión
21 de septiembre de 2026

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Base documental · 3 referencias

  1. Tradición oral y conducta en Córdoba

    zapataolivella.univalle.edu.co

    Es el registro del relato y la fuente del dato que lo ancla en un municipio concreto: la primera línea dice «Se avecinaba la fiesta de Toro en Cotorra», de modo que el lugar no se deduce de la zona de la campaña, lo da el texto. Son catorce líneas en la parte central de la página 260 de la tercera edición, entre el cuento de los plátanos y el de la mona de cera. La página trae además el desenlace que las paráfrasis pierden —Conejo no se limita a humillar a Tío Tigre bajo la silla, se lo vende al dueño de una tienda «diciéndole que era muy buen caballo»— y el motivo escrito del tigre, que acepta el disfraz porque teme que lo maten en cuanto lo vean. De la misma obra salen los tres apoyos que `similitudes` nombra: «Tío Conejo zapatero», pp. 261-262, la otra pieza con Cotorra dentro del texto; «El burro y el puerco», p. 264, con su clave económica; y la afirmación de la página 237 sobre los cuentos que reflejan las nuevas situaciones sociales y los movimientos de personas que entran y salen de la comunidad.

  2. Fiesta en corraleja (Boletín Cultural y Bibliográfico, vol. 24, n.º 12, pp. 124-126)

    publicaciones.banrepcultural.org

    Documenta pieza por pieza la utilería de la que depende el engaño de este cuento. Reseñando «El mundo de las corralejas», de Juan Santana Vega (Caja de Previsión Social de Córdoba, Montería, 1986), Pinto S. describe cómo se construye la corraleja o plaza de toros, las variaciones del ganado empleado en la lidia —de los viejos toros cimarrones al cebú y a los actuales ejemplares de media casta—, y las dos figuras que el relato necesita: los manteros, toreros criollos de a pie, y los garrocheros o picadores, que son los que entran montados. Sitúa además el nacimiento de estas corridas en tierras de la costa norte en el tercer o cuarto decenio del siglo XIX, en la celebración del cumpleaños de algún acaudalado estanciero de Sucre, y las vincula con el fandango. Es la fuente que sostiene que la garrocha, la silla, los estribos y la espuela del cuento son los de una fiesta real y no decorado genérico.

  3. De la cumbia a la corraleja: el culto a los santos en el bajo Sinú (Revista Colombiana de Antropología, vol. 32, pp. 6-40)

    revistas.icanh.gov.co

    Es el estudio académico más próximo al escenario exacto de este cuento: la corraleja en el bajo Sinú, que es la comarca donde está Cotorra. Turbay analiza el culto a los santos en el resguardo zenú de San Andrés de Sotavento, en Sucre y Córdoba, y en las comunidades mestizas de las sabanas vecinas, y examina la funcionalidad y el simbolismo de las corridas de toros organizadas en esas sabanas junto con la cumbia y el fandango, dentro de rituales inspirados en las fiestas católicas. Sostiene lo que el relato da por sabido y nunca explica: que la fiesta de toros no es un espectáculo suelto sino una fecha del calendario religioso que ordena el año y que convoca a gente de fuera del pueblo.

Contraste y contexto · 8 referencias
  1. La economía del departamento de Córdoba: ganadería y minería como sectores clave (Documentos de Trabajo sobre Economía Regional, n.º 51)

    banrep.gov.co

    Explica por qué en este cuento un caballo vale dinero y por qué venderlo resuelve la trama. El documento sitúa la ganadería como uno de los dos sectores clave de la economía cordobesa y describe la estructura de un departamento donde el ganado es la forma principal de riqueza y de circulación de capital. Sobre ese fondo, las dos carencias que el relato anuncia en su primera línea —sin caballo y sin plata— no son dos problemas distintos sino el mismo: en el Sinú el animal de silla es a la vez transporte y activo, y por eso las dos se resuelven con la misma bestia, primero montándola y después vendiéndola en una tienda.

  2. Algunos comentarios socioeconómicos sobre los habitantes de los humedales de los ríos San Jorge y Sinú

    publicaciones.banrepcultural.org

    Documenta que la garrocha del cuento es una herramienta de trabajo con ganado y no un arma de torero, y que en las planicies del Sinú y el San Jorge hay caballos y yeguas de silla en los caminos como medio de transporte corriente. Ese matiz sostiene la escena de la romería: la gente que va llegando a caballo a la fiesta no va disfrazada de nada, va montada como va siempre, y por eso un animal desconocido bajo una silla pasa sin que nadie lo mire dos veces. Es también lo que permite afirmar que el disfraz sólo funciona en esos días concretos, cuando entra al pueblo mucho animal de fuera.

  3. Conjurar el olvido: campesinos y política en las llanuras del Caribe colombiano en los años 70

    redalyc.org

    Da cuerpo al marco que el propio Zapata declara en la página 237, cuando dice que estos cuentos reflejan las nuevas situaciones sociales y los movimientos de personas que entran y salen de la comunidad. El ensayo reconstruye desde el archivo de la Fundación del Sinú, en Montería, la movilización campesina en las llanuras del Caribe durante los mismos meses de la recolección: gente desplazándose entre veredas y pueblos, concentraciones, forasteros. La fiesta de corraleja es la versión festiva de ese mismo movimiento, el día del año en que el pueblo se llena de gente a la que se le puede vender un caballo sin que pregunte de dónde salió.

  4. Animal Tales from the Caribbean — índice del volumen

    toc.library.ethz.ch

    Es lo que sostiene que de esta pieza no hay segundo registro con narrador y fecha, y de paso marca su singularidad dentro del ciclo. El índice enumera con narrador y paginación los veintiún relatos que List grabó en Bolívar entre noviembre de 1964 y marzo de 1965, e incluye «La ensillada de Tigre», que pone a Conejo montando al tigre como el cordobés; pero ninguno es la fiesta de Toro, y en ninguno el animal humillado cambia además de dueño. La venta final, que es lo que distingue a esta pieza de todas las del ciclo, no tiene equivalente en el corpus bolivarense.

  5. Prólogo y epílogo a Tradición oral y conducta en Córdoba (3.ª ed.)

    drive.google.com

    Confirma que la zona de la campaña incluye el municipio que el cuento nombra por dentro. Garcés González establece que la recopilación es del Medio y el Bajo Sinú, con centros en Montería y Lorica, y fecha las dos etapas del trabajo entre enero de 1969 y comienzos de 1971. Cotorra queda en el Bajo Sinú, a media hora de Lorica: el topónimo del relato cae dentro del área declarada de la recolección, y eso es lo que permite decir que el cuento se sitúa donde el equipo estaba trabajando sin afirmar que se grabara allí. El prólogo aporta además el retrato social de esos años, con más de la mitad de la población analfabeta y el campo movilizado.

  6. Manuel Zapata Olivella (Enciclopedia)

    enciclopedia.banrepcultural.org

    Importa a esta ficha porque el recopilador es del Bajo Sinú y conocía la fiesta que el cuento usa de escenario. La ficha lo documenta como nacido en Lorica en 1920, es decir, a media hora de Cotorra y en la misma comarca de corralejas, y como antropólogo y folclorista dedicado a las expresiones populares del Caribe. Que dejara el topónimo dentro del texto sin glosarlo al pie, cuando sí glosa regionalismos de vocabulario, indica que para él la fiesta de Toro en Cotorra no necesitaba explicación: era un dato de su propio paisaje.

  7. Manuel Zapata Olivella en el folclor y la radio pública

    senalmemoria.co

    Documenta que el recopilador venía describiendo fiestas populares del Caribe desde mucho antes de recoger ésta, y que lo hacía en la radio pública. El artículo publica sus audios en la Radiodifusora Nacional: las conferencias de julio de 1956, una de ellas sobre la literatura tradicional de Córdoba y Bolívar, y la serie Identidad Colombiana de 1988, que él escribió y dirigió y en la que describe, por ejemplo, el «Golpe de Negro», una de las comparsas de las fiestas del 11 de noviembre en Cartagena. Describir la fiesta de un pueblo como material cultural de primer orden fue su oficio durante cuarenta años; un cuento cuya trama entera depende de una corraleja encaja en esa mirada.

  8. Manuel Zapata Olivella Collections — tema «cuentos», Jean and Alexander Heard Library

    mzo.library.vanderbilt.edu

    Es donde se buscó si esta pieza y la del zapatero salieron de la misma sesión, que es la conjetura que `versiones` plantea y no puede afirmar. El archivo publica las grabaciones de cuentos de Zapata Olivella con número de registro, fecha, lugar y entrevistado nombrado, y agrupa por sesión: si las cintas cordobesas estuvieran ahí se vería si los dos cuentos con Cotorra dentro del texto se grabaron el mismo día y a la misma persona. Todo lo consultable es posterior al libro —Santa Fe de Antioquia en septiembre de 1974, Quibdó en diciembre, Barrancas en octubre de 1985—, de modo que la conjetura se queda como tal.

Voces de la comunidad

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¿Así te la contaron?

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«Conejo y la fiesta de Toro» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «Conejo y la fiesta de Toro» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «Conejo y la fiesta de Toro» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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