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Macu y el collar de camarones de oro

Macú, el vendedor de camarones, enfrenta una lucha religiosa en Cartagena, buscando demostrar su devoción con un collar de camarones de oro.

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Ilustración de Macu y el collar de camarones de oro

En Cartagena, bajo el ardiente sol que abrazaba las calles empedradas y las murallas centenarias, se encontraba el humilde barrio del Playón del Blanco. Era allí donde vivía Macú, un viejo mestizo de cabello encanecido, conocido por todos en aquel rincón popular de la ciudad. Macú no era el típico pescador de las playas cartageneras, pero con su batea llena de camarones rojos y jugosos, recorría cada día las polvorientas calles, llevando su mercancía a la gente que apreciaba aquellos frutos del mar.

En las horas más calurosas, cuando el sol estaba en su cenit, Macú solía buscar refugio bajo la sombra de alguna vieja muralla. Allí, sentado, consumía su modesta merienda de cazabe, sábalo frito y un plátano maduro, alimento favorito de los trabajadores de Cartagena. Recobraba fuerzas para enfrentar el regreso al Playón del Blanco con los camarones que aún le quedaban, llenando las calles con su grito distintivo.

Macú vivía una rutina marcada por esa sencillez que se confundía con el panorama cotidiano del barrio. Al regresar a casa, siempre lo esperaban su esposa y su hija, quienes encontraban en su llegada un motivo de alegría. Sin embargo, nadie entendía por qué Macú solía regresar cabizbajo, melancólico. ¿Era acaso el peso de su obsesión secreta lo que sumía su ánimo en una especie de sombra constante?

El viejo pescador era, como tantos otros en Cartagena, un devoto fervoroso. Su adoración se dirigía a la Virgen de las Mercedes, patrona de los pescadores, en una pugna silenciosa y constante con la Virgen de la Candelaria, venerada por muchos de sus pares. Esta diferencia de devoción religiosa llevó a Macú a enfrentamientos con dos pescadores del barrio, el Zurdo y el Tiburón, quienes eran fieles a la Virgen de la Candelaria.

Una acalorada discusión enfrentó a los tres hombres en torno a cuál de las dos santas era más poderosa. En un momento de furia, Macú proclamó la preeminencia de su Virgen, lo que lo llevó a una pelea que terminó con narices y bocas ensangrentadas y los tres hombres en la policía. De ahí salió Macú con un sólo pensamiento en su cabeza: debía demostrar que su Virgen era, en verdad, la más milagrosa.

La respuesta que encontró en su comunidad fue que debía ofrecerle a su Virgen un gran "milagro" o ex-voto, una muestra tangible de su fe. Los pescadores solían ofrecer peces o barcas de oro, pero para Macú, la solución era más alocada: un collar de camarones de oro. Sin embargo, un regalo de tal magnitud estaba fuera de sus posibilidades, limitado por la escasez de su vida como vendedor de camarones.

La idea comenzó a crecer en su mente, transformándose en una obsesión que atormentaba cada uno de sus días. Sus noches eran un diálogo interminable con sus pensamientos, hasta que un día, una revelación, o quizás un delirio, le trajo una idea que se instaló en su ser como una descarga fulminante. Macú decidió que tenía que encontrar el oro entre los muertos.

Noche tras noche, se deslizó silenciosamente al cementerio, extrayendo los cuerpos de quienes habían partido de este mundo, buscando con desesperación las dentaduras que pudieran ofrecerle el oro que necesitaba. Al cabo de muchos días y noches, sus esfuerzos finalmente dieron fruto: un cráneo adornado con una completa dentadura de oro apareció entre sus manos. Su corazón rebosaba de alegría por el pensamiento de poder cumplir su promesa a la Virgen.

Sin embargo, la fortuna no sonreiría por completo a Macú. Justo cuando se disponía a salir del camposanto, fue sorprendido por el guardián, quien alertó a la policía. Fue llevado con cráneo en mano, a la prisión, y la historia de la "profanación" causó revuelo. Pero la extraña vicisitud del destino no había terminado su curso. La noticia llegó a una rica familia española que llevaba años buscando los restos de su ilustre antepasado, cuya desaparición había sido un misterio desde hacía mucho tiempo.

Entendiendo las motivaciones de Macú para tan espantoso acto, la familia decidió no proseguir con cargos, tomando su hallazgo como un milagro que devolvía los restos de su querido progenitor. En gratitud, el deseo más profundo de Macú se hizo realidad: le otorgaron un collar de camarones de oro y una suma de dinero suficiente para asegurarle una vida tranquila.

Con el collar en sus manos, Macú subió la empinada colina hacia la Ermita del Cabrero. Allí, con el corazón a punto de estallar de emoción, dejó su ofrenda a los pies de la Virgen de las Mercedes. Una sensación de paz lo invadió, disipando la sombra que lo había acompañado durante tanto tiempo. Se había cumplido su deseo de demostrar la fuerza de su fe, y ahora caminaba libre de la carga que había llevado sobre sus hombros.

Cartagena no volvió a ser la misma desde entonces. El eco de la historia de Macú se extendió por los barrios y cruzó las murallas de la ciudad, resonando como un extraño canto que se debatía entre lo mágico y lo real, mostrando que en el corazón de lo cotidiano aún se escondían secretos y milagros inesperados.

Historia

El mito de "Macú" se origina en el humilde barrio del Playón del Blanco en Cartagena, donde un viejo mestizo llamado "Macú" se ganaba la vida vendiendo camarones. Era conocido por su gran devoción a la Virgen de las Mercedes, con quien tenía una especial relación debido a su fervor personal, en contraste con otros pescadores que veneraban a la Virgen de la Candelaria. La rivalidad entre estos pescadores por cuál Virgen era "más milagrera" causó una disputa entre "Macú" y otros dos pescadores, "el Zurdo" y "el Tiburón."

Para demostrar la superioridad de su Virgen, "Macú" tuvo la idea de ofrecerle un collar de camarones de oro, algo que consideraba imposible de realizar debido a su pobreza. No obstante, a raíz de una obsesión y revelación, empezó a profanar tumbas en busca de oro de dentaduras de cadáveres. Finalmente, encontró un cráneo con dientes de oro, lo que le permitió cumplir su promesa. Aunque fue capturado, una rica familia española agradecida por el hallazgo del cráneo de su ancestro distorsionó el acto en un "milagro", y le regaló a "Macú" el anhelado collar de oro, además de una suma de dinero. El mito resalta el fervor religioso popular, la devoción y la rivalidad entre diferentes advocaciones de la Virgen María en la cultura de pescadores cartageneros.

Versiones

En el análisis de este mito, es crucial identificar cómo "Macú," un humilde vendedor de camarones en Cartagena, se enfrenta a sus adversarios, el "Zurdo" y el "Tiburón", por sus diferencias de devoción religiosa. Una variedad de simbolismos y circunstancias amplifican las tensiones entre las dos advocaciones de la Virgen María, las Mercedes y la Candelaria, cada una representada por diferentes personajes del barrio de Cartagena. La narración refleja una lucha interna y externa de "Macú" en su intento de probar la superioridad de su devoción a través de un extraordinario exvoto: un collar de camarones de oro, que metaforiza su deseo de superar su condición social y espiritual. La diferencia central entre las versiones radica en el desenlace del conflicto: el descubrimiento de "Macú" desenterrando cadáveres para obtener oro de sus dentaduras introduce un elemento macabro y sorprendente, desencadenando un giro inesperado y transformando su búsqueda en un acto culminante de redención y recompensa.

Otra variante significativa es el papel de la comunidad y sus reacciones ante la devoción de "Macú". Se destaca la manera en que la comunidad interpreta las acciones de "Macú" como una señal de su fervor religioso, lo que termina por conferirle un aura casi milagrosa al ser recompensado por una familia rica cuya búsqueda del cráneo de su antepasado finalmente se ve satisfecha gracias a la intervención accidental de "Macú". La narrativa se desarrolla en un espacio urbano lleno de simbolismo religioso y social, donde las barreras socioeconómicas se cruzan con las creencias populares. Este desenlace enfatiza una reconciliación improbable y una crítica implícita a las disputas entre comunidades que, a pesar de sus diferencias, al final encuentran solución en la generosidad y reconocimiento de un suceso fortuito.

Lección

La fe y la devoción pueden llevar a actos de redención inesperados.

Similitudes

Se asemeja a mitos de redención y búsqueda de tesoros ocultos, como los relatos de búsquedas heroicas en la mitología griega.

Territorio

Ubicacion geografica del mito

Ubicacion registrada para este mito en el territorio.

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