Santo Tomás

Pacífico · Nasa - Paeces

Santo Tomás

Santo Tomás convierte en piedra a quienes murmuran, hasta que María lo encierra; sus movimientos explican los temblores.

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El relato

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Santo Tomás era hermano de María Santísima y no se le parecía en nada. Era pícaro y era feo. Andaba con piojo y con sarna, la ropa rota, el cuerpo sucio hasta dar asco, y así recorría los caminos. El que lo veía venir no veía al hermano de María: veía a un miserable. Eso era lo que él buscaba. Debajo de las costras oía sin estorbo lo que la gente decía de él.

Unos que desyerbaban una roza lo vieron pasar por el camino de herradura, encorvado, arrastrando los pies. Esperaron a que se alejara para hablar. No se alejó lo suficiente. El que habló se quedó quieto en mitad de la palabra, con la boca abierta y el azadón en la mano, y la carne se le puso dura, gris, fría.

Así fueron apareciendo en el monte los riscos, las peñas paradas, las piedras feas que nadie sabe cómo llegaron a los filos. Con una sola pisada movía el mundo. La gente aprendió a bajar la cara cuando lo veía venir y a esperar a que la neblina se lo tragara antes de abrir la boca.

María Santísima lo llamó muchas veces al lado del fogón y muchas veces le dijo lo mismo.

—De seguir así va a acabar con el mundo.

Él escuchaba y volvía a salir. Los cristianos, que eran hijos de ella, también se le quedaron de piedra en los caminos.

Las faltas se juntaron hasta que María se enojó. No quiso ver una iniquidad más y se marchó al cielo. Su hermano subió detrás. Llegó hasta donde ella estaba, y ella no lo dejó quedarse.

—Vuelva al mundo —le ordenó.

Bajó en un ventarrón que tumbó el maizal y revolvió la neblina del cañón. Tampoco lo dejó andar suelto. En seguida lo mandó al fin del mundo, que es donde está. Lo hizo entrar con un ardid, y cuando quiso salir ya estaba dentro de unos cajones de bronce que no se abren. Se acabaron sus molestias y no volvió a haber piedras nuevas.

Pero de vez en cuando se enoja. Empuja el bronce, busca la juntura, quiere salir. María no lo permite. Entonces la tierra se mueve de un lado a otro: la loza suena en las casas de bahareque, la chicha se sale de la olla, los perros arrancan para el patio y la gente se agarra del horcón hasta que pasa. Es él, allá en el fin del mundo, tratando de levantarse.

Santo Tomás: lo que quedó del relato

La enseñanza

“El que no soporta ser juzgado termina encerrado por los suyos, y su rabia se vuelve temblor.”

Territorio

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El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Pacífico
Comunidad
Nasa - Paeces
Referencia
2.7003° · -76.08589°

Ficha del relato

Contexto histórico

El texto viene del artículo que Segundo Bernal Villa publicó en 1953, «Mitología y cuentos de la parcialidad de Calderas, Tierradentro», en el primer número de la Revista Colombiana de Antropología, trabajo hecho desde el Instituto Etnológico Nacional. La narración principal está atribuida a Agustín Muse; la modalidad de Lame, a Corpus Guagás, de dieciocho años y con castellano. Las dos pasaron por el mismo intérprete, Marco Antonio Penkue, a quien Bernal describe como mestizo de San Andrés, de unos treinta y cinco años, buen conocedor de las costumbres de Calderas y con dominio del páez y del castellano. Esa mediación entre el nasa yuwe y el castellano hay que tenerla a la vista: lo que se lee es una traducción hecha en voz alta y anotada por un tercero.

Bernal describe también la situación en que se contaba: alrededor del fogón, con hombres, mujeres y niños que corregían, aumentaban o ratificaban, y con narradores que a veces soltaban una risa burlona, como si lo dicho no valiera. Ante sus preguntas la respuesta más frecuente era himeto, «no sé». Su marco es el de 1953, con la expresión «culturas llamadas primitivas» y la cita de Herskovits, y él mismo anota que los misioneros lazaristas actuaban en la zona desde 1905. La compilación de Eugenia Villa Posse (1993) reproduce el corpus y acredita su origen, pero no es un testimonio independiente.

El personaje llega mezclado y así debe quedar. Un santo católico, una María Santísima que manda, unos cristianos que son hijos de ella y, junto a eso, la petrificación, los cajones de bronce y una explicación local de los temblores. La edición no lo trata como el apóstol bíblico trasladado sin cambios a Tierradentro ni intenta separar lo católico de lo nasa: el propio Bernal, además, anota en su introducción que Chautéh y Santo Tomás «se identifican y forman en realidad un solo ser», y aun así los publica por separado.

Luis Gerardo Franco (2021) reproduce y comenta las narraciones de Calderas sobre piedras que fueron gente, entre ellas ésta, y las lee como memoria viva de los nasa sobre su paisaje; no discute la modalidad de Lame ni los cajones de bronce. Joanne Rappaport (1985) sostiene que en Tierradentro la historia y el mito se anclan en lugares concretos como forma de sostener el territorio, lo que sitúa a la piedra con la seña del rejo dentro de una memoria territorial. Lame, donde esa modalidad ubica la captura, es hoy el resguardo Lamus Çxhab, una de las diecisiete autoridades asociadas en Nasa Çxhãçxha, en el municipio de Páez, vecino de Calderas, que pertenece a Inzá.

Resonancias con otros mitos

Dentro del corpus de Calderas, el paralelo más estrecho es “Chautéh”: también hacía muchos daños, también terminó encerrado por un engaño —un carpintero le regala un baúl y se lo clava cuando entra a medírselo—, y también queda vivo dentro de la caja, pidiendo que le abran. La diferencia está en el final y en lo que deja: Chautéh pierde un ojo y se queda mirando, mientras que Santo Tomás sigue empujando desde adentro y su encierro tiene consecuencias que se sienten en la superficie.

“Las piedras de Chaikin” y “La casa de fiesta petrificada” comparten el castigo de piedra, pero por otra falta: negar caña, negar comida. Aquí lo que se castiga es la palabra dicha a la espalda, y el castigador se disfraza de repugnante para provocarla. En “Piedra Alta” y “Pedro y Tomás Dimales” la misma fórmula se invierte: es Pedro quien intenta petrificar y no lo consigue, porque Tomás es Santo.

Fuera del corpus, las Metamorfosis de Ovidio ofrecen dos resonancias con diferencias claras. Níobe queda convertida en piedra después de hablar de más, como aquí los murmuradores; pero su roca llora y conserva su duelo, mientras que las peñas de Calderas no lloran: forman un paisaje que la gente sigue recorriendo. En el episodio de Baucis y Filemón, unos dioses llegan disfrazados de pobres para averiguar quién los recibe, prueba que se parece a la de un hombre cubierto de sarna que escucha lo que dicen de él; allí el castigo cae sobre los inhóspitos y la recompensa sobre los anfitriones, y aquí no hay recompensa para nadie. No hay evidencia de copia ni de influencia entre una obra y otra. Que en Calderas hubiera catequesis lazarista desde 1905, como anota el propio Bernal, explica los nombres católicos del cuento, no su argumento.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. Bernal trae dos modalidades de este cuento y las separa con claridad. La primera, de Agustín Muse, es la que sigue el Relato: Santo Tomás petrifica a quien murmura, su hermana lo amonesta, se marcha al cielo cansada de sus iniquidades, él la sigue, ella lo devuelve al mundo en un ventarrón y lo manda al fin del mundo, donde queda metido en cajones de bronce mediante un ardid; los temblores son su forcejeo por salir, que María no permite.

  2. La segunda, numerada «Versión I» y contada por Corpus Guagás (dieciocho años, sabe castellano), cambia lugar, agentes y mecánica. La captura ocurre en Lame, donde queda una piedra con las señas del rejo que él puso antes de sentarse encima. No hay castigo de la hermana: unos innominados lo sorprenden mientras mira embelesado un pájaro bonito, lo meten en un cajón, lo hacen dormir, lo entierran y siembran encima un palo llamado tachi, tachuelo. Y los temblores no son rabia sino cansancio: ocurren cuando cambia de posición para descansar. Se eligió la primera por ser la entrada principal del artículo y por traer completa la relación con María Santísima; la segunda no se fundió con ella porque son incompatibles en quién encierra, dónde y por qué tiembla la tierra.

  3. Hay una tercera aparición del personaje que esta página no absorbe: en “La casa de fiesta petrificada”, contada por el mismo Corpus Guagás pero con Avelino Penkue como intérprete, el niño harapiento al que una vieja le niega comida petrifica la casa entera y luego se vuelve grande, y sólo al final se dice que era Santo Tomás. Ese episodio tiene ficha propia. Tampoco se funde con “Chautéh”, de Victoriano Piñakué, aunque Bernal advierta que ambos podrían ser un solo ser, ni con “Las piedras de Chaikin”, donde la petrificación se atribuye a Chautéh. Villa Posse (1993) reproduce el conjunto sin abrir una cadena documental nueva.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Nasa - Paeces · Cauca · Pacífico
Referencias
10
Última revisión
17 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. Mitología y cuentos de la parcialidad de Calderas, Tierradentro

    revistas.icanh.gov.co

    Publica veintiséis relatos recogidos en Calderas con nombres de informantes, intérpretes y variantes diferenciadas.

  2. Mitos y leyendas de Colombia, tomo I

    flacso.edu.ec

    Reproduce el corpus de Bernal, acredita su procedencia y advierte que contiene varias versiones y modalidades de una misma narración.

  3. Lenguas nasa yuwe y namtrik

    mng.mincultura.gov.co

    Describe lengua, territorio, organización, héroes, trabajo de la tierra y cosmogonía desde bibliografía y procesos educativos contemporáneos.

Contraste y contexto · 7 referencias
  1. Somos el pueblo nasa de la Çxhab Wala Kiwe

    nasaacin.org

    Perfil del pueblo nasa escrito por su propia organización: ley de origen, territorio, lengua nasa yuwe, cabildos y los tejidos de educación, salud, justicia y comunicación, con los hitos del proceso organizativo.

  2. Plan de Vida de la Asociación de Autoridades Ancestrales Indígenas Nasa Çxhãçxha

    tierradentro.co

    Voz organizativa de los diecisiete resguardos nasa del municipio de Páez, en Tierradentro, que define su plan de vida como un proceso colectivo de reflexión y acción fundado en el pensamiento propio.

  3. Territorio ancestral del pueblo Nasa entre el riesgo y la resistencia

    cric-colombia.org

    Sitúa Tierradentro como territorio ancestral Nasa y vincula memoria, autonomía, Juan Tama y defensa comunitaria.

  4. Nidos de lengua y revitalización del nasa yuwe

    scielo.org.co

    Explica la relación entre lengua, territorio, señales, sueños, naturaleza y los tres espacios del mundo Nasa en procesos educativos actuales.

  5. Una arqueología de las piedras: estatuas y ancestros en el suroccidente colombiano. Una perspectiva decolonial

    redalyc.org

    Reproduce y comenta las tres narraciones de Calderas sobre piedras que fueron gente, entre ellas la de Santo Tomás, hermano de María Santísima que convertía en piedra a quien lo murmuraba, y las lee como memoria viva de los nasa sobre su paisaje.

  6. History, myth, and the dynamics of territorial maintenance in Tierradentro, Colombia

    anthrosource.onlinelibrary.wiley.com

    Explica que en Tierradentro la historia y el mito se anclan en lugares geográficos concretos como forma de sostener el territorio: el marco en que la piedra con la huella del rejo en Lame y los sitios petrificados funcionan como memoria territorial.

  7. Territorios de la Asociación de Autoridades Ancestrales Indígenas Nasa Çxhãçxha

    tierradentro.co

    Muestra que Lame, donde el relato sitúa la captura de Santo Tomás, es hoy el resguardo Lamus Çxhab, una de las diecisiete autoridades ancestrales asociadas en Nasa Çxhãçxha, lo que ubica el episodio en un territorio nasa vigente y vecino de Calderas.

Voces de la comunidad

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¿Así te la contaron?

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«Santo Tomás» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «Santo Tomás» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «Santo Tomás» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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