
Yunari Kraari es la Tierra Madre. Las fuentes Ette contemporáneas la describen como una anciana anterior a Sol y Luna y como abuela de Yaau y Numirinta. Su extensión es la misma de la tierra: los arroyos son sus venas, las aguas son su sangre y la gente vive sobre su espalda y su pecho.
El mundo habitado no es el único. Los Ette explican que han existido varias tierras. Las anteriores fueron destruidas y renovadas después de que la violencia y la sangre ensuciaran el cuerpo de Yunari. El fuego y el agua aparecen como fuerzas que la limpian para que una nueva generación pueda vivir.
La humanidad actual ocupa la cuarta tierra, también llamada Tierra del Medio. Arriba existe otra región habitada y debajo hay agua y un mundo oscuro. La quinta tierra permanece en el cielo. Allí viven los Ette Kooronda, “gente con caparazón” o piel gruesa según algunas traducciones.
La cuarta y la quinta tierra mantienen una relación inversa. Cuando aquí es de día, allí es de noche. Los sonidos de animales que se escuchan en ciertos momentos pueden pertenecer a la gente y los seres de arriba. Las puertas del cielo anuncian que quienes esperan desean bajar.
Cuando la quinta tierra descienda, la cuarta terminará. Las versiones citadas afirman que en el nuevo mundo no habrá violencia ni muerte. Ese cambio no es simplemente una promesa lejana: los sueños, las ceremonias y el cuidado del territorio permiten reconocer el peligro y retrasar la destrucción. Mientras haya personas Ette que mantengan su pensamiento y sostengan a Yunari, los pilares de la Tierra del Medio pueden permanecer.
La historia no describe cinco planetas ni una catástrofe científica. Fuego, agua, suciedad, cuerpo y descenso pertenecen a una memoria cosmológica donde la historia humana afecta a la Tierra Madre. La página conserva esa relación sin interpretar las destrucciones como volcanes, tsunamis o fechas geológicas, hipótesis añadidas por algunos comentaristas.

Contexto histórico
El núcleo se documenta en el trabajo etnográfico de Juan Camilo Niño Vargas, en citas reunidas por Andrea Buitrago, en documentos de la ONIC y en síntesis recientes sobre Narakajmanta. No aparece como relato autónomo en 1945.
Esta ficha no procede del corpus de Tangrutaya Mutsu de 1945. Su núcleo aparece en investigaciones y testimonios contemporáneos sobre el pueblo Ette Ennaka. La diferencia es editorialmente decisiva: el sitio incorpora una cosmogonía viva sin hacerla pasar por un capítulo perdido del documento histórico.
Las fuentes emplean grafías distintas para nombres y lugares, y algunas sintetizan testimonios más extensos. La página conserva esas variaciones en el apartado de versiones, atribuye cada afirmación y evita convertir explicaciones académicas en palabras literales de la comunidad. También mantiene el slug histórico “chimila” para no romper rutas, mientras el nombre visible se actualiza a Ette Ennaka (Chimila).
El relato se publica porque existe una cadena suficiente entre trabajo etnográfico, documentos organizativos y voces comunitarias recientes. Esa convergencia no vuelve idénticas todas las versiones: permite reconocer un núcleo compartido y, a la vez, dejar visibles sus diferencias.
El contexto actual también importa. Voces Ette insisten en fortalecer la lengua y la tradición como prácticas vivas, no como objetos recuperados después de una desaparición. Incorporar estos relatos corrige la imagen de un pueblo detenido en 1945 y hace visible la continuidad entre memoria, territorio, ceremonia y enseñanza contemporánea.
Otras versiones del relato
- 01
Las fuentes alternan Yunari y Yunnari, Tierra del Medio y cuarta tierra, así como traducciones distintas de Ette Kooronda. Coinciden en el cuerpo terrestre, los ciclos anteriores y una quinta tierra que espera descender.
- 02
Las fuentes coinciden en el núcleo, pero no en todos los nombres, secuencias ni énfasis. Unas escriben Yunari y otras Yunnari; algunas emplean Ette Ennaka o Ette Enaka, y los documentos de circulación general aún conservan Chimila. La ficha no declara una ortografía definitiva que las fuentes consultadas no resuelven.
- 03
El artículo de Ministerio de las Culturas ofrece una síntesis breve desde voces comunitarias. Los trabajos de Juan Camilo Niño Vargas y Andrea Buitrago aportan una explicación cosmológica más amplia. El documento de la ONIC y el artículo de Uninorte reúnen esos motivos dentro de panoramas nacionales o sociohistóricos. Son fuentes relacionadas, no copias idénticas ni transcripciones completas de una sola narración.
- 04
Por eso el texto reconstruye el mínimo común documentado y coloca los detalles variables en contexto. No combina el relato con la creación de greda de 1945 como si ambos fueran una sola escena, aunque pueden convivir dentro de la tradición Ette.
Resonancias con otros mitos
Los mundos sucesivos recuerdan edades destruidas por agua o fuego en otras cosmologías. La particularidad Ette está en Yunari como cuerpo vivo sostenido por el pensamiento y en la relación inversa entre cuarta y quinta tierra.
Este relato puede compararse con historias de otras comunidades colombianas que explican el origen de una práctica, una especie, un paisaje o una relación entre seres humanos y no humanos. La semejanza permite reconocer preguntas compartidas, pero no demuestra préstamo ni autoriza a reemplazar los nombres y acciones Ette con categorías ajenas.
También dialoga con narraciones donde animales hablan, sueños anticipan peligros, árboles guardan alimentos o una catástrofe reorganiza la vida. En el corpus de Tangrutaya Mutsu esos motivos están conectados entre sí: el sapo que trae el fuego es gente, el caimán enseña a cazar y la danta puede actuar con intención. Leer una ficha junto a las demás resulta más fiel que aislarla como fábula moral.
La revisión evita convertir esas resonancias en una moraleja universal. Su función es mostrar relaciones posibles y marcar diferencias: quién actúa, qué lugar se nombra, qué transformación ocurre y desde qué fuente conocemos la historia.
La enseñanza
“Cuidar la memoria y el territorio ayuda a sostener el mundo presente frente a la violencia.”
Procedencia
Recopilado de la tradición oral de Ette Ennaka (Chimila), Caribe · Caribe > Magdalena > Chimila.
Cómo documentamos cada relatoFuentes y revisión editorial
Esta ficha cuenta con referencias de contraste publicadas. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.
- Los Ette Ennaka, un pueblo que resiste y conserva sus tradiciones a pesar de siglos de violencia
Recoge voces de Luis Eduardo Granados y César Rozo, emplea el nombre Ette Ennaka y documenta el relato de Yaau, Numirinta y las dos mazorcas de maíz cariaco.
- Ciclos de destrucción y regeneración: experiencia histórica entre los ette del norte de Colombia
Estudia cómo sueños, memoria histórica, Yunari y la quinta tierra articulan ciclos de destrucción, regeneración y acción ceremonial entre los Ette.
- Teogonías de los pueblos indígenas en Colombia: ¿una erótica sin dominación?
Reproduce y analiza el relato de Yunari Kraari como Tierra Madre, las cinco tierras y los ciclos de destrucción y renovación Ette.
- Documento madre: Leyes de origen de los pueblos indígenas
Incluye la ley de origen Ette Ennaka, la creación atribuida a Papá Grande y una síntesis de las regiones superpuestas del universo.
- Aspectos socio-históricos y farmacogenómica de los Chimilas Narakajmanta
Resume el Plan de Salvaguarda, el nombre Ette Ennaka, las cinco tierras, Yunari, Yaau, Numirinta y la creación de los Ette con dos mazorcas.
- El sol babea jugo de piña: antología de las literaturas indígenas del Atlántico, el Pacífico y la Serranía del Perijá
Reedita y contextualiza literatura Ette dentro de una antología nacional, identifica las traducciones y remite a las fuentes etnográficas usadas.
- Mitos y cuentos de los indios Chimila
Publica los veintiún relatos del corpus histórico y atribuye su narración al cacique Tangrutaya Mutsu, registrada en castellano durante trabajo etnográfico.
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