
En una comunidad Barí vivía una anciana ciega llamada Sibabió. Una pareja le confió el cuidado de su bebé mientras salía a trabajar. La anciana sintió hambre y, en medio de la oscuridad y de su dificultad para ver, confundió al niño con los alimentos. Cuando los padres regresaron, descubrieron lo ocurrido.
El dolor se convirtió en violencia. Mataron a Sibabió, reunieron leña y quemaron su cuerpo hasta que solo quedaron cenizas. Luego llevaron esas cenizas a un lugar alto y las arrojaron al viento.
Al caer en distintos sitios, las cenizas dieron origen a personas y seres diferentes. Algunas versiones hablan de colores —negro, rojo o amarillo, blanco— y los relacionan con pueblos que los editores de cada época llamaron “razas”. Otras enumeran blancos, negros, Yuko-Yukpa, Wayuu o guajiros, seres espirituales y animales. Sabaseba les asigna nombres y lugares dentro del mundo.
La narración publicada añade que de las cenizas salieron hombres sin mujeres y que algunos raptaron mujeres Barí. Ese episodio expresa una memoria de amenaza y separación; no autoriza a describir a pueblos contemporáneos como inferiores, derivados o peligrosos. El Mandato de Justicia lo cuenta para explicar por qué los Barí recibieron el encargo de proteger Ishtana frente a fuerzas que podían alterar su equilibrio.
La ceniza no borra el hecho inicial. Cada nuevo ser nace después de una pérdida familiar, de un castigo y de una dispersión. El mundo queda poblado por diferencias que guardan la marca de esa ruptura. En “Mundo Barí”, incluso ciertos daviddu y animales aparecen dentro de la expansión.
La historia no termina con una jerarquía científica de colores de piel. Termina con una obligación dirigida a los Barí: conservar la creación, respetar los pactos y sostener el territorio. Contarla hoy requiere mantener su núcleo y a la vez distinguir la voz tradicional de términos raciales, traducciones y prejuicios que dejaron las publicaciones del siglo XX.

Contexto histórico
El Mandato de Justicia comunitario narra públicamente a la anciana ciega, la muerte del bebé, la quema, los colores de las cenizas y el surgimiento de personas distintas. Sitúa el episodio dentro de la ley de origen y del mandato de preservar Ishtana. Esa fuente permite confirmar que no se trata solo de una invención de compiladores externos.
La antología de Rocha reúne dos versiones procedentes de Luis Galvis: la segunda parte de “En el principio” y “Así salieron las razas”. Ambas usan vocabulario racial de su tiempo, describen con crudeza la muerte infantil y atribuyen a los recién surgidos el rapto de mujeres Barí. “El dios del orden”, tomado de Triana y Mendoza, amplía la lista a otros pueblos, animales y espíritus.
“Mundo Barí” nombra a la anciana Sibabio; la tesis de Hernández Gómez usa Sibabió y desarrolla una lista mayor de seres surgidos de las cenizas. El título adopta la forma acentuada sin declarar incorrectas otras grafías.
La edición evita eufemizar la secuencia hasta volverla irreconocible, pero tampoco reproduce insultos, clasificaciones biológicas falsas ni descripciones sensacionalistas. La sección de mito ofrece una versión contenida; Historia y Versiones identifican las mediaciones y el problema racial. Este criterio permite conservar una memoria publicada por las propias autoridades sin convertir su lenguaje heredado en afirmación editorial sobre personas actuales. La coordenada representa territorio Barí, no un sitio histórico verificable del incendio.
Otras versiones del relato
- 01
El Mandato de Justicia dice que una anciana ciega confunde al bebé con comida, es asesinada y quemada, y que de sus cenizas negras, rojas y calcinadas surgen personas de piel oscura, rojiza y blanca. La narración conduce al encargo de Sabaseba de cuidar Ishtana.
- 02
En “Así salieron las razas”, la anciana no muere de manera natural, come a una niña y es quemada durante un verano. El viento dispersa cenizas de varios colores. La versión no nombra a Sibabió. La segunda parte de “En el principio” sí añade que los nuevos hombres no tenían mujeres y raptaron esposas Barí.
- 03
“El dios del orden” enumera blancos, negros, Yuko-Yukpa, guajiros, espíritus buenos y malos. “Mundo Barí” incluye daviddu y animales, y afirma que Sabaseba asigna nombres y lugares. La tesis doctoral conserva todavía más categorías. Ninguna lista se trata como censo estable del universo.
- 04
Las palabras “raza”, “hombre blanco” y “guajiro” pertenecen a títulos y ediciones consultadas. La página usa pueblos o personas cuando habla en voz editorial y mantiene esas expresiones solo al explicar la historia documental. No presenta el relato como teoría sobre el origen real de grupos humanos ni traslada sus conflictos a individuos actuales.
Resonancias con otros mitos
Las cenizas que producen seres pueden compararse con relatos de transformación mediante fuego en muchas tradiciones. El fuego deshace una forma y permite otra, pero aquí la creación nace de una tragedia familiar y de un castigo. Ese origen distingue el episodio de la salida alegre de los primeros Barí desde las piñas.
Dentro del corpus, Sabaseba vuelve a ordenar: nombra a los seres y asigna lugares después de la dispersión. El gran árbol también distribuye elementos por el territorio, aunque allí se forman cuencas, peces y caimán mediante una acción colectiva orientada a obtener agua.
Relatos de origen de “otros pueblos” son frecuentes en sociedades de todo el mundo y suelen expresar fronteras, alianzas o memorias de conflicto desde el punto de vista del grupo narrador. Leerlos críticamente permite entender esa perspectiva sin aceptarla como historia objetiva ni como escala de valor.
Las clasificaciones por color recuerdan discursos raciales coloniales que pudieron influir en la traducción y publicación. La presencia del motivo en un mandato comunitario muestra que también forma parte de una transmisión Barí contemporánea. Sostener ambas cosas —continuidad y mediación— es más responsable que declarar el relato puro o descartarlo por completo.
La enseñanza
“Transmitir una memoria difícil exige reconocer su dolor sin convertir diferencias humanas en jerarquías presentes.”
Procedencia
Recopilado de la tradición oral de Barí, Andina · Andina > Santander > Motilón-Barí.
Cómo documentamos cada relatoFuentes y revisión editorial
Esta ficha cuenta con referencias de contraste publicadas. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.
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