
Al comienzo, Ishtana permanecía en oscuridad. No había Sol que acompañara el trabajo ni estrellas que marcaran el cielo. Sabaseba había ordenado la tierra, pero aún debía distribuir tareas entre sus auxiliares para que cada fuerza ocupara su lugar.
Entre los Saimadoyi estaban Ñandóu y Chibáig. Sabaseba preparó una prueba para reconocer quién podía iluminar con mayor fuerza. Los participantes reunieron plumas amarillas y negras del cuello del tucán y formaron collares. Uno de ellos era un hombre de piel marcada, sin fama de buen cazador, que solo consiguió dos plumas maltratadas: una amarilla y otra negra.
Cuando llegó su turno, algunos no esperaban nada de un collar tan pobre. Sabaseba pidió que no lo excluyeran. Al colocárselo, el hombre brilló. La luz se abrió en el mundo y comenzaron el día y la noche. Las plumas amarillas daban claridad; las negras permitían el descanso oscuro. Sabaseba le indicó que se alejara lo suficiente para iluminar a los Barí y a los demás seres sin quemar sus ojos.
En una versión que nombra a los auxiliares, quien cumple la función del Sol es Ñandóu. Lleva las plumas durante el día y se las quita por la noche. Chibáig, una mujer Saimadoyi, ilumina como Luna cuando llega la oscuridad. Las dos luces no aparecen como objetos sin voluntad, sino como personas vinculadas al trabajo de ordenar el cosmos.
Otra narración cuenta que el señor Sol parte hacia el oriente acompañado por un hijo pequeño. El niño se transforma en ave mensajera y mantiene la comunicación entre su padre luminoso y quienes permanecen en los bohíos. Cuando el Sol vuelve la espalda y desaparece río abajo, la gente deja las labores y puede soñar.
El amanecer no nace de acumular muchas plumas ni de premiar al cazador más reconocido. La luz surge de quien ve relaciones invisibles y de dos colores complementarios. Ñandóu, Chibáig, el tucán y el ave mensajera quedan integrados en un cielo ordenado donde claridad y noche tienen tareas propias.

Contexto histórico
La narración más extensa procede de “En tiempos de la Luna, la Tierra era diferente”, publicada por Luis Galvis y antologada por Miguel Rocha Vivas. Allí el elegido no recibe nombre: es un vidente de piel marcada y escasa habilidad para cazar, cuyo collar tiene apenas dos plumas. La escena explica el origen del día y la noche, el alejamiento del Sol y la transformación de su hijo en ave mensajera.
“Mundo Barí” ofrece una sistematización complementaria del reparto de funciones entre los Saimadoyi. Nombra a Nandu o Ñandóu como quien vence en la prueba del collar y ocupa el lugar del Sol, y a Chibaig o Chibáig como la mujer que ilumina de noche en calidad de Luna. La tesis “La familia Barí” registra las grafías acentuadas y sitúa estas figuras dentro de una organización más amplia del cosmos.
El Mandato de Justicia confirma que la Luna fue el primer ser celestial y que el Sol se conformó a partir de un Barí. No relata allí la competencia completa. Por eso la página no atribuye al documento comunitario detalles que provienen de publicaciones secundarias.
La antigua taxonomía llama a la comunidad “Motilón-Barí”, pero la narración usa Barí. Las imágenes evitarán tocados genéricos y una personificación grecorromana de los astros. La coordenada solo ubica el territorio del Catatumbo y no pretende fijar el punto de un amanecer cosmogónico.
Otras versiones del relato
- 01
La versión de Galvis se concentra en el hombre de las dos plumas. Sabaserbara anuncia que alguien podrá transformarse en luz. Los cazadores preparan collares vistosos; el vidente recibe dos plumas desechadas y, pese a ser ignorado, resulta elegido. El amarillo y el negro originan día y noche. Luego se aleja hacia el oriente con su hijo.
- 02
“Mundo Barí” comprime la prueba y da nombres: Ñandóu es el Saimadoyi que más brilla con el collar de tucán, y Sabaseba le asigna el papel del Sol. Chibáig es una mujer auxiliar que cumple la función de Luna. En esa síntesis, otros auxiliares enseñan pesca, bohío, caza, fuego, agricultura, tejido y cuidados familiares.
- 03
La grafía varía entre Nandu, Nandou y Ñandóu, así como Chibaig y Chibáig. Esta edición usa las formas acentuadas de la tesis de Hernández Gómez en el título y menciona las alternativas para facilitar la búsqueda. No se afirma que la ortografía resuelva por sí misma diferencias dialectales.
- 04
El Mandato comunitario establece una cronología general: primero existió la Luna; el Sol se formó de un Barí. La página mantiene esa afirmación junto a la prueba publicada, pero no fuerza una equivalencia total entre el vidente anónimo y todas las menciones de Ñandóu.
Resonancias con otros mitos
El nacimiento del Sol continúa el mundo oscuro descrito en el relato del bejuco lunar. Allí la caza depende del resplandor de la Luna y de las plumas visibles del tucán; aquí esas mismas plumas participan en la llegada de una luz más amplia. Las dos páginas se relacionan sin ser duplicados.
El motivo del participante menos valorado que termina iluminando el mundo recuerda a Nanahuatzin en la tradición nahua. Rocha señala el paralelo, pero también advierte que comparar no prueba una transmisión histórica directa. En el relato Barí importan el collar bicolor de tucán, la visión de los chigbarí, el desplazamiento hacia el oriente y el hijo convertido en mensajero.
La asignación de Sol y Luna a auxiliares de Sabaseba puede compararse con ciclos donde héroes culturales se vuelven astros. A diferencia de cosmologías que presentan una pareja matrimonial celeste, “Mundo Barí” describe a Ñandóu y Chibáig como Saimadoyi con funciones distintas.
El contraste amarillo-negro no equivale simplemente a bien-mal. Produce una alternancia necesaria de trabajo y sueño. Leerlo como complementariedad evita imponer una oposición moral extranjera y conserva el vínculo de los astros con ritmos cotidianos, animales, oficios y comunicación.
La enseñanza
“Una tarea esencial puede recaer en quien otros subestiman y sostenerse mediante fuerzas complementarias.”
Procedencia
Recopilado de la tradición oral de Barí, Andina · Andina > Santander > Motilón-Barí.
Cómo documentamos cada relatoFuentes y revisión editorial
Esta ficha cuenta con referencias de contraste publicadas. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.
- Mundo Barí: un pueblo que se niega a desaparecer
Sistematiza a Sabaseba, los Saimadoyi, Ñandóu, Chibáig, el origen de los ríos, Sibabió, los oficios y el ordenamiento del cosmos.
- El Sol babea jugo de piña: Antología de las literaturas indígenas del Atlántico, el Pacífico y la Serranía del Perijá
Reúne el corpus Barí publicado sobre el bejuco celeste, Sabaseba, la piña, Sibabió, el árbol de los ríos, el nacimiento del Sol y el viaje de Caminar liviano, con procedencias bibliográficas.
- Ruta metodológica para la construcción del Ibakaina – Mandato de Justicia del Pueblo Barí
Expone con voz organizativa Barí la ley de origen de Sabaseba, la salida de la gente de las piñas, las transformaciones animales, Sibabió, el bejuco de la Luna y el árbol que formó las cuencas del Catatumbo y del Río de Oro.
- La familia Barí
Documenta organización familiar, cosmogonía, Sabaseba, Chibáig, Ñandóu, Sibabió, muerte y vocabulario con un amplio aparato bibliográfico.
- Documento preliminar de memoria histórica del Pueblo Barí
Recoge la autodenominación Barí, el nombre Ishtana, el ordenamiento de Sabaseba y testimonios de mayores del resguardo Motilón Barí.
- Los hijos de Sabaseba: Ishtana resiste, voces del pueblo Barí
Sitúa a Sabaseba como ordenador y maestro, el territorio transfronterizo, el bohío y siete mundos alrededor de Ishtana.
- Ficha bibliográfica de El Sol babea jugo de piña
Confirma autoría, edición, sello institucional y alcance de la antología de Miguel Rocha Vivas.
Territorio
Sigue explorando
También te puede interesar
Voces de la comunidad
Comentarios
Cargando comentarios...









