Ñandóu, Chibáig y las luces del cielo

Andina · Barí

Ñandóu, Chibáig y las luces del cielo

Ñandóu ocupa el lugar del Sol y Chibáig ilumina como Luna dentro del orden de Sabaseba y sus auxiliares.

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Ñandóu, Chibáig y las luces del cielo: la entrada del relato

El relato

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Cuando Sabaséba acabó de dejar la tierra llanita, todo seguía oscuro. El único que veía claro era él: caminaba de noche como si fuera de día.

Un día reunió a los saimadoyi y les habló de la falta que hacía la luz, para que los barí pudieran ver, caminar y trabajar. Les mandó que fueran a buscar plumas de shirokó, el tucán, y que se hicieran con ellas un collar para ponérselo en la cabeza. Salieron todos y consiguieron las mejores plumas que encontraron, y volvieron delante de él con coronas preciosas de colores distintos.

Sabaséba los puso a desfilar uno por uno para probar cuál lucía más. En la primera prueba el que más lució fue Ñandóu, pero le lució solamente la mitad de la corona. Los hizo repetir la prueba para estar seguro, y otra vez ganó Ñandóu: esa vez la corona le lució completa, con todos los colores del tucán.

Entonces Sabaséba se dirigió a él y le señaló su nombre, su sitio y su oficio: «Tú te llamarás Ñandóu. Marcharás allá arriba, al cielo, y lucirás durante el día hasta la noche. De día caminarás despacito, y de noche te quitarás la corona». Antes de mandarlo le cambió el cuerpo y la piel, y por eso las manchas que se le ven no son sus lunares, sino el collar y las sombras de su familia.

Ñandóu se fue con su mujer y sus hijos al lugar indicado. Por la mañanita, antes de amanecer, se pone la corona y se pasea por lo más alto del cielo; al mediodía se cansa un poquito y descansa un rato; al atardecer se la quita para comer. El que le prepara la comida a él y a los suyos es Ñanbobikorái, que cultiva grandes conucos debajo de la tierra, por donde se pone el sol, y pesca en las aguas que corren allá abajo. Cuando terminan de comer, Ñanbobikorái los recoge en una balsa y los lleva de prisa por esas aguas hasta que amanecen otra vez por donde sale el sol.

Después Sabaséba se dio cuenta de que la oscuridad de la noche seguía molestando a los barí. Había entre los saimadoyi una mujer que andaba siempre desnuda, caminaba de noche y era tan fría que los dos hombres que la seguían nunca pudieron juntarse con ella; de tan pálida, brillaba. A esa le dio una función comunitaria: alumbrar de noche paseándose por el cielo, para suplir la luz del sol. La llamó Chibáig. Desde entonces vive sola. Los collares que lleva son las manchas que se le ven. Cuando aparece entera es porque se puso el sombrero grande, y cuando aparece chiquita es porque se puso el chiquito. Hay días en que termina muy fatigada y duerme profundamente, y por eso a veces no se la ve dar su paseo.

De las estrellas, los totubí, cuentan dos cosas. Unos dicen que un día cayeron del árbol las frutas de la palma de coroso y de ellas nacieron las luciérnagas, y que Sabaséba las recogió y las fue colgando del cielo, y por eso lucen a ratos toda la noche. Otros dicen que al principio los barí se arañaban mucho andando por el monte y de sus carnes caían gotas de sangre, y que de esas gotas salieron unos insectos que brillan; los barí los espantaban, y ellos se fueron a fijarse en el cielo. Desde allá alumbran, y por ellos se orienta uno de noche.

Ñandóu, Chibáig y las luces del cielo: lo que quedó del relato

La enseñanza

“La luz del día y la de la noche son oficios repartidos, no una sola potencia.”

Territorio

Andina · Barí

Andina · Barí

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Andina
Comunidad
Barí
Referencia
9.05888° · -73.18218°

Ficha del relato

Contexto histórico

La prueba de los collares de tucán es uno de los pasajes que más coinciden entre las fuentes. Dionisio Castillo Caballero lo grabó en Saimadoyi y Bokshí y lo publicó en 1980 con las dos rondas, el cambio de piel y el papel de Ñanbobikorái, que cocina bajo tierra y cruza en balsa las aguas de abajo. Orlando Jaramillo Gómez lo resumió en 1993 para el Instituto Colombiano de Cultura Hispánica y fijó allí la nómina de saimadoyi con sus oficios. José Ricardo Hernández Gómez lo repitió en 2015 con las grafías acentuadas, Ñandóu y Chibáig, que son las que usa esta página.

De Chibáig las cuatro fuentes dicen lo mismo con palabras distintas: es una mujer de los primeros barí, tan fría que ningún hombre podía cohabitar con ella, y por eso recibió el encargo de alumbrar la noche. Zaidy Fernández Soto y Asmery González lo anotaron en 2012 en el Zulia venezolano junto a un uso corriente: el barí que no tiene pareja dice que pasó la noche con mucho frío.

El micrositio que el pueblo Barí construyó con el Centro Nacional de Memoria Histórica en 2017 sitúa a Yãdou y a Yãbobikorai, con Sabaseba, en el cielo más alto, y da voz a mujeres barí como Abocuaigdara Baschicora, que canta el «Canto al cazador», traducido por Asaybibina Chimana.

El Mandato de Justicia de Ñatubaiyibarí de 2021 aporta la cronología: la Luna fue el primer ser celestial y el Sol se conformó después a partir de un barí. Miguel Rocha Vivas antologó en 2010 una versión muy distinta, publicada por Hortensia Galvis, en la que el elegido no tiene nombre. La coordenada de la página sitúa territorio barí del Catatumbo.

Resonancias con otros mitos

Rocha Vivas compara la competencia del collar con el mito teotihuacano de Nanahuatzin y Tecuciztecatl, donde el candidato menos vistoso termina convertido en sol, y advierte al mismo tiempo que la semejanza no prueba transmisión histórica alguna. El motivo del participante desdeñado que acaba iluminando el mundo funciona en las dos narraciones, pero en la barí lo decisivo es un collar de plumas de tucán y una prueba repetida ante quien ordena el mundo.

El mismo Rocha señala que el alejamiento del Sol, que se manda a ponerse lejos para poder alumbrar a todos, es también un tema clave entre narradores kogui y nasa. Son tres pueblos distintos y el paralelo es de estructura, no de contenido.

Dentro del corpus barí, este relato se apoya en el anterior: en el tiempo del bejuco los cazadores solo distinguían tucanes por el color de sus plumas al resplandor de la luna llena, y son esas mismas plumas las que sirven para fabricar la luz del día. La Luna, que allá corta el camino por despecho, aquí recibe un oficio.

Las fases lunares se explican con un sombrero grande y uno chiquito, y las manchas con collares. Frente a las cosmologías que emparejan al Sol y a la Luna como marido y mujer, el material barí insiste en lo contrario: Ñandóu vive con su familia y Chibáig vive sola, y lo que los une es el reparto del trabajo.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. La versión de Galvis, titulada «En tiempos de la Luna, la Tierra era diferente», no nombra a Ñandóu. El que gana es un hombre de piel llena de marcas, sin ninguna habilidad para cazar, pero vidente: percibe la presencia de los chigbarí. Como no supo matar tucanes, tuvo que conformarse con dos plumas maltrechas que otro había desechado, una amarilla y una negra. Se organizan tres rondas y a él lo ignoran, hasta que Sabaserbara pide que lo dejen participar. En cuanto se pone el collar amanece, y como el collar era mitad amarillo y mitad negro nacen el día y la noche. Después se marcha hacia el oriente llevando de la mano a su hijo pequeño, que se convierte en un ave mensajera entre el Sol y los barí.

  2. Castillo hace viajar por el cielo a Sabaséba junto con Ñandóu, cada uno con su corona o su sombrero, y los sienta a comer juntos al atardecer. Hernández Gómez discute expresamente ese detalle: para él contradice la importancia que tiene la delegación de funciones y el lugar que ocupa Sabaséba, y en su versión solo viaja Ñandóu.

  3. Las grafías varían: Nandu y Ñandou en Jaramillo, Ñandóu en Castillo y Hernández, Yãdou en el micrositio del Centro Nacional de Memoria Histórica; Chibaig en Jaramillo y Fernández Soto, Chibáig en Castillo y Hernández. Sobre el origen de las estrellas, Castillo da dos tradiciones que no intenta conciliar, y ninguna de las demás fuentes recoge el episodio.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Barí · Santander · Andina
Referencias
9
Última revisión
22 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. Los barí. Su mundo social y religioso

    bidicap.org

    Da la versión grabada más completa de la prueba de los collares de tucán, con las dos rondas, el cambio de piel de Ñandóu, el discurso de Sabaséba asignándole nombre y oficio, el papel de Ñanbobikorái y las dos tradiciones sobre el origen de las estrellas.

  2. Los Barí, en Geografía humana de Colombia. Nordeste indígena, tomo II

    babel.banrepcultural.org

    Resume la prueba en que Nandu sobresale por brillar más con el collar de plumas de tucán y describe a Chibaig como la mujer saimadoyi encargada de iluminar de noche.

  3. El Sol babea jugo de piña: Antología de las literaturas indígenas del Atlántico, el Pacífico y la Serranía del Perijá

    babel.banrepcultural.org

    Imprime «En tiempos de la Luna, la Tierra era diferente», la versión de Galvis en la que el elegido es un vidente anónimo de piel marcada con dos plumas desechadas, nacen el día y la noche del collar bicolor y su hijo se convierte en ave mensajera.

Contraste y contexto · 6 referencias

  1. La familia Barí

    gredos.usal.es

    Repite la prueba de los collares con las grafías acentuadas Ñandóu y Chibáig, describe las fases lunares por el tamaño del sombrero y discute expresamente que Sabaséba acompañe al sol en su recorrido diario.

  2. Los barí: historia, sociedad y cultura

    albaciudad.org

    Formula el reparto de la manera más escueta: el Sol era un barí llamado Ñandóu encargado de alumbrar el día y la Luna era una mujer tan fría, Chibaig, que no podía cohabitar con ningún hombre.

  3. Ruta metodológica para la construcción del Ibakaina – Mandato de Justicia del Pueblo Barí

    minjusticia.gov.co

    Establece la cronología que ordena el relato: la Luna fue el primer ser celestial y el Sol se conformó después a partir de un barí.

  4. Los hijos de Sabaseba: Ishtana resiste, voces del pueblo Barí

    centrodememoriahistorica.gov.co

    Sitúa a Yãdou y a Yãbobikorai junto a Sabaseba en el cielo más alto del mapa de siete mundos y da voz a mujeres barí como Abocuaigdara Baschicora, autora del «Canto al cazador», traducido por Asaybibina Chimana.

  5. Introducción al estudio de la cultura barí. Capítulo tercero. Estructura social (sección «Cosmovisión»)

    produccioncientificaluz.org

    En la sección «Cosmovisión» (pp. 272-273) afirma que la génesis de los barí está en los saimadoyi, habitantes del sol, que bajaron a la tierra por una liana hasta la confluencia del Tukuku y el Santa Rosa, y recoge una explicación de las estrellas distinta de las de Castillo: los planetas son «estrellas de verdad» y las estrellas corrientes, «de mentira», nacidas de planetas que murieron. Abre además el capítulo diciendo que los barí tienen «el Sol por origen».

  6. Producción de un documental cinematográfico sobre los yakuikuibái de la etnia barí de la Sierra de Perijá. Fase III: Culminación

    virtual.urbe.edu

    Transcribe en paráfrasis la entrevista al sagdou José Akrikdá, de la comunidad de Kumanda: antes no había sol y todo estaba oscuro; Sabaseba juntó a un grupo de hombres, les hizo ponerse sombreros con plumas de distintas aves para que alumbraran, y al salir el sol se oyó un viento fuerte y les dijo que vivirían siempre con la luz del día. En otra respuesta dice que Sabaseba enseñó a los barí a hacer el sol con una corona de plumas. Recoge también, de Lusbi Portillo, el mapa de nueve niveles con Barún Ashúa y Barúnnora, y de José Quintero Weir la definición de Ñanbobikorai como fuerza vital de la que proceden Sabaseba y los saimadoyi.

Voces de la comunidad

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«Ñandóu, Chibáig y las luces del cielo» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «Ñandóu, Chibáig y las luces del cielo» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «Ñandóu, Chibáig y las luces del cielo» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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