
Andina · Barí
Sabaseba y los hijos de la piña
Sabaseba ordena Ishtana, parte piñas y de ellas surgen los primeros Barí que colaboran, enseñan oficios y cuidan el territorio.
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Sabaséba vino de donde se pone el sol. Todo estaba oscurito y él, en cambio, veía claro: por donde venía se veía claro, como cuando aquí hay sol. Venía oliendo bien.
La tierra que encontró era toda montaña, sin forma y sin caminos. Sabaséba se puso a moverla con el machete, como hace un barí cuando prepara su conuco, hasta dejarla llanita y con sentido para que el agua corriera y la pudieran habitar la gente, los animales y el monte. Trabajaba desde la mañanita hasta la tarde. Y se cansaba. Volvía al poniente, regresaba y seguía removiendo los montes.
En aquellos montes no crecía otra cosa que la piña, ñangardú. Cuando le vino el hambre, escogió la más amarilla y la partió por la mitad. En el corazón de la piña había una familia: papá, mamá y niño, los tres sonriendo. No se la comió. Les dijo: «Ustedes se llamarán barí, y estarán siempre alegres». Y siguió trabajando.
Volvió a cansarse y volvió a tener hambre, y partió otra piña amarilla, y otra vez salieron papá, mamá y niño. Y otra, y otra. Cada vez repetía el mismo nombre. Así fue saliendo la gente.
Una de las piñas que abrió no era amarilla sino morada. De ella salieron otros, distintos de los anteriores. A esos les dijo: «Ustedes serán ichigbarí, se esconderán detrás de las hojas del árbol keki», y les señaló el pedazo de selva donde vivirían y el modo en que debían tratar a los barí. De las piñas pasadas salieron los taibabióyi, y a ellos les tocaron las lagunas y los ríos.
Entre los primeros salidos de las piñas amarillas quedaron los saimadoyi, los que ayudaron a terminar de ordenar Ishtana. A cada uno le tocó un oficio y una enseñanza. Kokébadóu tumbó el árbol de donde salieron las aguas y después enseñó a pescar y a levantar la kiró. Kassoso enseñó a hacer el bohío, y de él aprendieron los primeros ñatubái. Ourundóu hizo las flechas y enseñó la caza y el fuego. Nunschundóu preparó los conucos y enseñó a sembrar, a tejer y a vestirse. Dababosá se encargó del alumbramiento y de los secretos para curar. Ñandóu subió a alumbrar el día, y Chibáig, la noche.
Aquellos primeros barí no tenían sexo y no podían reproducirse solos: un espíritu se convertía en tigre y les lamía la barriga para dejarlos preñados. Un día ese espíritu no volvió más y se marchitó una generación esperándolo. Entonces probaron a arreglarlo ellos: le pusieron al cacique una colmena silvestre con forma de pene y moldearon con barro una hendidura para otro, y los primeros hijos salieron flacos y con las patas torcidas. Sabaséba vino a mirar el trabajo, se puso furioso y de castigo hizo las moscas, que desde entonces nos chupan la sangre. Después de varios intentos les quedó bien, se organizaron por parejas y pudieron tener hijos.
Antes de irse a vivir donde sale el sol, Sabaséba les dejó dicho lo que entre ellos no se hace: matar, robar, mentir y andar con chismes. Y les dejó Ishtana para que la cuidaran.

La enseñanza
“Un mundo habitable se hace con trabajo cansado, hambre real y tareas repartidas entre muchos.”
Territorio
Andina · Barí
El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.
- Región
- Andina
- Comunidad
- Barí
- Referencia
- 9.05888° · -73.18218°
Ficha del relato
Fuentes
Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.
- Procedencia
- Tradición oral · Barí · Santander · Andina
- Referencias
- 8
- Última revisión
- 19 de septiembre de 2026
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Palabras clave
Base documental · 3 referencias
- Los barí. Su mundo social y religioso
bidicap.org
Transcribe la versión grabada del corte de las piñas: Sabaséba llega del poniente viendo en la oscuridad, aplana la tierra con machete, se cansa, abre la piña amarilla ñangardú y de su corazón sale una familia a la que llama barí; repite la escena y reparte los oficios entre los saimadoyi.
- Ruta metodológica para la construcción del Ibakaina – Mandato de Justicia del Pueblo Barí
minjusticia.gov.co
Enuncia el episodio como ley de origen vigente: Sabaseba recolecta un par de piñas, las parte por la mitad y de ellas surgen los barí ancestrales, que aprenden a volar, trepar, correr y nadar y de ahí reciben el encargo de defender Ishtana.
- Los Barí, en Geografía humana de Colombia. Nordeste indígena, tomo II
babel.banrepcultural.org
Fija la secuencia en que de la primera piña sale un barí, de la segunda una barira y de la tercera un bakurita, y establece la nómina de saimadoyi con sus oficios: Kokebadou, Ñandu, Chibaig, Kassoso, Ourundou, Nunschundou y Dababosadou.
Contraste y contexto · 5 referencias
- La familia Barí
gredos.usal.es
Cita literalmente el relato de la piña recogido por Castillo y añade las piñas moradas de las que salen los ichigbarí y las piñas pasadas de las que salen los taibabióyi, con la asignación de lagunas y ríos.
- Documento preliminar de memoria histórica del Pueblo Barí
centrodememoriahistorica.gov.co
Cuenta la escena de las piñas en voz comunitaria, incluye las piñas moradas de las que salen los ichigbarí y desarrolla el episodio de los primeros barí sin sexo, la colmena y la hendidura de barro, con testimonio de Víctor Asabana sobre los pactos sadoyi.
- El Sol babea jugo de piña: Antología de las literaturas indígenas del Atlántico, el Pacífico y la Serranía del Perijá
babel.banrepcultural.org
Reúne tres versiones impresas del corte de las piñas —«El dios del orden» de Triana y Mendoza, «La Creación» de Neglia y Olson y «En el principio» de Hortensia Galvis— y discute en su introducción por qué el corte del fruto equivale al corte del árbol primordial.
- Los barí: historia, sociedad y cultura
albaciudad.org
Narra la apertura de las piñas amarillas desde el lado venezolano, con la fórmula «Ustedes se llamarán barí», y explica por qué Sabasëba no puede llamarse creador: la tierra y las familias ya existían antes de su trabajo.
- Filosofía amerindia: wayuu y barí
produccioncientificaluz.org
Lee el nombre Sabaseba como «viento suave» y analiza el corte de la piña como hierofanía vegetal, citando literalmente las páginas 319 y 251 de Castillo sobre la llegada del poniente y sobre los preceptos éticos legados a los barí.
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¿Así te la contaron?
«Sabaseba y los hijos de la piña» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.
Versiones de este mito
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No es realMi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.
Así se ve una versión publicada. De «Sabaseba y los hijos de la piña» todavía no hay ninguna.
Todavía nadie ha dejado la suya. «Sabaseba y los hijos de la piña» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.
- Qué cambió
- El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
- Dónde la oíste
- Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
- Quién la contaba
- Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.








