El gran árbol que hizo los ríos

Andina · Barí

El gran árbol que hizo los ríos

Un árbol inmenso guarda el agua; al caer, forma las cuencas del Catatumbo y del Río de Oro, además de peces y caimán.

Leer el relato
El gran árbol que hizo los ríos: la entrada del relato

El relato

Escuchar el relato · 3 min

Antes no había agua sobre la tierra. Los barí bebían el líquido claro y dulce que brota al hacerle un corte a los bejucos de agua, y de tanto cortarlos los bejucos se fueron acabando. Cada búsqueda era más larga y en los bohíos casi no quedaba con qué calmar la sed.

Sabaséba andaba trabajando en la selva en compañía de Kokébadóu. Los dos eran muy observadores. Al pasar junto a los árboles grandes que llaman asá, esas ceibas de tronco ancho que se levantan solas por encima del monte, les pareció oír algo adentro: un ruido de agua que se agitaba, como una cascada encerrada. Arrimaron el oído al tronco y ahí estaba el agua, corriendo.

Sabaséba le mandó entonces a Kokébadóu que tumbara uno de ellos con el machete. Kokébadóu cortó, y por donde iba cortando fueron abriéndose surcos grandes de agua. Cortaba otra vez, y salía más. El tronco no daba abasto. De aquella madera abierta salieron los ríos grandes de Ishtana: se formó la cuenca del Iquibocyi, que es el río de Oro, y la del Dabogyi, que es el Catatumbo. Después le quebró las ramas más delgadas, y de cada rama salió un caño de los que riegan los territorios barí, como el Bidagyá. En esas cuencas quedaron los sitios donde los barí levantaron después sus comunidades y sus bohíos.

Cuando el agua corrió, Kokébadóu se quedó de encargado de los ríos y de los caños. Él fue el que enseñó a pescar y el que enseñó a levantar la kiró, esa represa de palos con que se ataja el pescado en el caño y se recoge sin perderlo. A los que habían salido de las piñas pasadas, los taibabióyi, Sabaséba les señaló las lagunas y los ríos para vivir; por eso en el agua hay gente barí que no se ve, y al agua no se la ensucia ni se la molesta, porque el que regula el mundo de abajo se cobra el daño.

Y desde entonces los barí beben del agua que ellos les dieron, y sus territorios se riegan con el agua que ellos sacaron de los árboles y de sus ramas.

Aquel árbol no era un depósito cerrado: era un cuerpo lleno de ríos, y había que oírlo antes de tocarlo. Después de su caída la selva quedó con cauces y con sitios donde parar, y la gente quedó con un encargo que no se acaba. El territorio y los barí son una sola cosa: lo que le pasa a uno le pasa al otro, y por eso el daño hecho al agua se devuelve.

El gran árbol que hizo los ríos: lo que quedó del relato

La enseñanza

“El agua que sostiene un territorio se encuentra escuchando y se libera con trabajo compartido.”

Territorio

Andina · Barí

Andina · Barí

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Andina
Comunidad
Barí
Referencia
9.05888° · -73.18218°

Ficha del relato

Contexto histórico

El episodio del árbol que guarda los ríos se conoce en dos formas que no comparten protagonista. La que aquí se narra la grabó Dionisio Castillo Caballero a los ancianos de Saimadoyi y Bokshí y la publicó en 1980: Sabaséba camina con Kokébadóu, oyen el agua dentro de los árboles asá y Sabaséba manda cortar. Castillo subraya que la narración repite la acción varias veces y que todos sus narradores cierran con la misma frase de agradecimiento, y que en esa frase está lo que el relato quiere decir. Orlando Jaramillo Gómez lo resume así en 1993 y José Ricardo Hernández Gómez lo repite en 2015 conservando el nombre del árbol.

La otra forma es la que Hortensia Galvis publicó en 1995 y Miguel Rocha Vivas antologó en 2010 bajo dos títulos contiguos, «Antiguamente no existía agua» y «La caída del árbol gigantesco». Ahí no hay saimadoyi: hay un anciano sabio, o un muchacho, y una comunidad entera que trabaja.

Las autoridades barí lo cuentan en primera persona. El Mandato de Justicia de Ñatubaiyibarí de 2021 dice que los ríos de Ishtana surgieron de un gran árbol «el cual decidimos cortar», nombra las dos cuencas en lengua barí, Dabogyi e Iquibocyi, y de ahí deriva la prohibición de contaminar el agua, porque en ella viven seres a los que no se molesta. Esa formulación no adjudica el corte a un personaje sino al pueblo.

Zaidy Fernández Soto y Asmery González, escribiendo desde el Zulia en 2012, dan el tercer detalle que aquí se conserva: Kokebadou derribó los árboles para que nacieran los ríos, los caños y los afluentes, y después recibió el encargo de enseñar la pesca y la construcción de la kiró. La coordenada de la página señala territorio barí del Catatumbo y no el sitio del árbol.

Resonancias con otros mitos

Rocha Vivas señala que el corte del árbol y el corte de las piñas son el mismo gesto con dos resultados, y llega a sugerir que la tala del árbol primordial pudo ser un motivo llegado de afuera, mientras que abrir la piña sería su equivalente propiamente barí. Es una comparación con una sospecha adentro, y conviene conservar las dos cosas.

Dentro del corpus, el árbol conversa también con el bejuco que unía Ishtana con la Luna. En los dos casos un cuerpo vegetal sostiene una relación entre planos, y en los dos el corte decide cómo queda el mundo: aquí el corte abre los ríos y funda el territorio, allá el corte cierra el paso y aleja la Luna.

El Mandato de Justicia pone este relato al lado de otro rasgo del mismo ciclo: algunos barí ancestrales aprendieron a volar, a trepar, a correr y a nadar, y se volvieron los seres que hoy habitan el territorio. La madera que se vuelve caimán y las astillas que se vuelven peces, en la versión de Galvis, siguen esa misma lógica de continuidad entre gente, monte y animal.

Jaramillo Gómez apunta un dato que aleja la lectura ecologista contemporánea: entre los barí el cultivo de la yuca parece una influencia llegada de la Amazonia, y su economía siguió siendo de horticultura móvil y pesca de represa. El agua del relato no es un recurso administrado sino el sitio donde vive otra gente.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. En Castillo, en Jaramillo y en Hernández el agua sale mientras Kokébadóu corta, por orden de Sabaséba, y no hay ni caimán ni peces: lo que nace son los cauces y el oficio de pescar.

  2. En «Antiguamente no existía agua», de Galvis, el que descubre el árbol es un anciano sabio que había aprendido a conocer cada rincón, animal y planta de la selva; la comunidad va a comprobar el sonido, manda mensajeros a los otros bohíos y tarda varias lunas en tumbarlo. Cuando el tronco se parte en dos, el agua llena primero las cuencas de los mares y solo después corre por los cauces. El tronco caído engendra al primer caimán y cada trozo de madera se vuelve un pez.

  3. En «La caída del árbol gigantesco», también de Galvis, el que lo descubre es un muchacho, el trabajo dura un verano entero, el golpe hunde la tierra y son las ramas mismas las que se convierten en ríos. Aparecen allí el Iquiboqui y el Catatumbo, el agua guardada primero en tinajas de barro y después el aprendizaje de usar calabazos como totumas. Ese mismo texto continúa con Muchú, que baja a aplanar las vegas y se va disgustado, y con los cerdos convertidos en animales por no cumplir el trabajo: un episodio distinto, que los editores imprimieron unido al del árbol tras un corte de asteriscos.

  4. El Mandato comunitario no nombra descubridor alguno. Esa diferencia de agente entre el saimadoyi, el anciano, el muchacho y el pueblo no se resuelve aquí en una versión promedio.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Barí · Santander · Andina
Referencias
10
Última revisión
22 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. Los barí. Su mundo social y religioso

    bidicap.org

    Recoge la versión en que Sabaséba camina con Kokébadóu, los dos oyen agua dentro de los árboles asá y Sabaséba manda tumbar uno: del tronco salen los ríos grandes y de las ramas los caños, y los narradores cierran agradeciendo el agua que les dieron.

  2. El Sol babea jugo de piña: Antología de las literaturas indígenas del Atlántico, el Pacífico y la Serranía del Perijá

    babel.banrepcultural.org

    Imprime las dos versiones de Hortensia Galvis, «Antiguamente no existía agua» y «La caída del árbol gigantesco», con los bejucos de agua, el anciano que oye el tronco, el muchacho descubridor, el tronco convertido en caimán, las astillas convertidas en peces y las totumas de calabazo.

  3. Ruta metodológica para la construcción del Ibakaina – Mandato de Justicia del Pueblo Barí

    minjusticia.gov.co

    Afirma en primera persona del plural que los ríos de Ishtana surgieron de un gran árbol que los barí decidieron cortar, nombra en lengua las cuencas del Dabogyi y del Iquibocyi y deriva de ahí la prohibición de contaminar el agua donde viven seres barí.

Contraste y contexto · 7 referencias
  1. Los Barí, en Geografía humana de Colombia. Nordeste indígena, tomo II

    babel.banrepcultural.org

    Resume el episodio atribuyendo a Kokebadou el corte del gran tronco del que brotan las aguas y el encargo posterior de enseñar la pesca.

  2. La familia Barí

    gredos.usal.es

    Conserva el nombre barí del árbol, asá, y la secuencia completa: del tronco salen los ríos grandes y al quebrar las ramas salen los caños, quedando Kokébadóu como encargado de las aguas del territorio.

  3. Los barí: historia, sociedad y cultura

    albaciudad.org

    Añade que Kokebadou derribó los árboles junto con Sabasëba para que nacieran ríos, caños y afluentes y que de ahí recibió el encargo de enseñar la pesca y la construcción de la kiró, la represa de pescar.

  4. Documento preliminar de memoria histórica del Pueblo Barí

    centrodememoriahistorica.gov.co

    Sitúa el origen del agua dentro del reparto de funciones entre los samagdoyi y describe el mundo de abajo, el baira baisha barún, donde viven los taibabióyi y los peces.

  5. Cultura – Cosmovisión («La Creación»)

    asocbari.org

    Publica, en voz de la organización barí colombiana, el relato de la creación del agua: después de crear el Sol, Sabaseba convoca a todos para hallar a un barí capaz de partir con una parte de su cuerpo el árbol Majumba Asára; el elegido, pequeño, delgado y con aspecto de ave, lo derriba con el pico, y de sus ramas brotan los ríos y afluentes, entre ellos el Iquiboqui o Río de Oro y el Daboqui o Río Catatumbo. Sigue con los bisoura (jabalíes) que aplanan las montañas.

  6. Literatura barí, una lengua de origen chibcha

    archivo.revistas.ucr.ac.cr

    Cuenta que los saimadoyi descubrieron torrentes de agua represados dentro de la gran ceiba, Majumba-Asá'ra, «árbol de agua»; Sabasëba aprobó cortarla con hachas de piedra, costó mucho tiempo y al caer se formó un diluvio del que salieron los ríos, quebradas, manantiales y lagunas. Kokeba fue el principal responsable del corte, y del mismo árbol salieron los peces, los caimanes y los animales de agua y de pantano. Antes, dice, los barí sacaban el agua de los bejucos.

  7. Ishtana, el territorio tradicional barí. Informe final sobre territorio tradicional del Pueblo Indígena Barí, región del Catatumbo, Norte de Santander

    historiadecucuta.com

    En el apartado 3.3, «La creación del mundo Barí, según relatos tradicionales del Plan de Vida», trae dos versiones una al lado de la otra: la de Jaramillo (1992), en que el saimadoyi Kokebadou corta un gran tronco del que salían ruidos y brotan las aguas, y la del Plan de Vida Ichidjí ya ababí, en que un barí con aspecto de ave derriba con el pico el árbol Majumba Asára y de sus ramas nacen el Iquiboqui o Río de Oro y el Daboqui o Río Catatumbo. Su cuadro de toponimia da Iki Boki = Río de Oro y Da Boki = Río Grande o Catatumbo.

Voces de la comunidad

Conversación

¿Así te la contaron?

0 publicadas0 en revisión

«El gran árbol que hizo los ríos» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «El gran árbol que hizo los ríos» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «El gran árbol que hizo los ríos» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

TÚ

Deja tu versión

Desde 10 caracteres. Sin enlaces: los descartamos.

No se publica. Sólo lo usamos si necesitamos preguntarte algo.

Cada versión la lee una persona antes de publicarse. Verás la tuya aquí mismo mientras esperas.