Caminar liviano hacia el más allá

Andina · Barí

Caminar liviano hacia el más allá

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Hace muchos años, un joven Barí inteligente y bondadoso se encontró en la selva con un chigbarí. El camino del muchacho avanzaba sobre la tierra; el del espíritu pasaba liviano por el aire. Después de varios encuentros nació entre ambos una amistad. Un día, el chigbarí le ofreció mostrarle dimensiones que normalmente permanecían fuera del alcance humano.

El joven todavía no sabía caminar liviano. Su guía lo tomó de la mano y le transmitió esa capacidad. El cuerpo se le transformó por dentro y la oscuridad nocturna se volvió clara ante sus ojos. Juntos descendieron primero hasta donde vivían las gentes del árbol. El muchacho quiso saludarlas, pero recibió una prohibición: durante el viaje podía mirar, no hablar.

Luego atravesaron comunidades de chigbarí con apariencias distintas. Unos parecían rayados como el arco iris; otros recordaban al tigre; los de pelo rizado eran considerados especialmente fuertes. Le ofrecieron topocho, pero el guía le advirtió que comerlo lo volvería tan liviano que ya no podría regresar. El joven se abstuvo. También evitó quedarse con dos mujeres que encontró hacia el lugar donde nace el Sol.

Finalmente llegaron a la estación donde se recibe a los Barí muertos. Los hombres llegaban con cañabrava para preparar flechas y las mujeres con sus canastos. Taigda Chigbana entregaba un arco a los guerreros: antes de seguir hacia las estrellas debían intentar detener al yácura, cuya entrada al mundo humano traía enfermedad y hacía temblar la tierra.

El visitante vio que los muertos podían hablar entre sí, aunque sus familiares vivos ya no lograran oírlos. Entonces divisó un sembrado de yuca y pensó en su madre y su hermana. Olvidando la advertencia de no tocar nada, arrancó unas raíces. Un ruido enorme reveló la falta.

El chigbarí le permitió volver para que contara lo aprendido. En el bohío, el joven narró los caminos, los alimentos que atan a otros mundos, la llegada de los muertos y el peligro del yácura. Cuando terminó, se tendió en su chinchorro. Su cuerpo empezó a elevarse y, después de haber entregado la memoria del viaje, murió.

Caminar liviano hacia el más allá: segunda escena del relato

Contexto histórico

“Caminar liviano” aparece en la sección de literatura Barí de la antología de Miguel Rocha Vivas. Rocha la toma de la recopilación de Cesáreo de Armellada y Carmelo Bentivenga, publicada en 1991 a partir de una edición de 1974. El registro procede del ámbito Barí venezolano; por eso esta página no lo presenta como testimonio localizado en una comunidad colombiana ni oculta su recorrido editorial.

La narración describe una geografía de niveles y caminos, no una fantasía genérica sobre “el cielo”. El joven aprende a desplazarse con un chigbarí, visita familias espirituales, rechaza alimentos y relaciones que impedirían su retorno, llega al lugar de recepción de los muertos, conoce a Taigda Chigbana y vuelve para informar a su gente. El micrositio construido con el pueblo Barí y el CNMH confirma que alrededor de Ishtana existen varios mundos, incluidos lugares donde esperan los muertos y cielos habitados por distintos seres.

La tesis de José Ricardo Hernández Gómez ayuda a contextualizar la muerte, el traslado del espíritu y las relaciones familiares en un pueblo que habita ambos lados de la frontera. No se usa para rellenar silencios del relato. La versión de esta página conserva la secuencia publicada y traduce sus transiciones a una prosa de lectura continua, sin fingir una transcripción oral directa.

La coordenada es un punto representativo del territorio Barí en el Catatumbo, no la ubicación cartografiable del más allá. Los nombres chigbarí, Taigda Chigbana y yácura se conservan con la grafía de la fuente y requieren cautela porque otros sistemas de escritura pueden producir formas diferentes.

Otras versiones del relato

  1. 01

    La versión publicada por De Armellada y Bentivenga y reproducida por Rocha es transfronteriza. En ella, un muchacho sin esposa establece amistad con un chigbarí, recibe la capacidad de “caminar liviano” y recorre dimensiones sucesivas. Las prohibiciones de hablar, comer, vincularse y tocar algo permiten el regreso temporal. Su infracción final —arrancar yuca para su familia— conduce a que vuelva, narre y muera.

  2. 02

    Las síntesis contemporáneas de la cosmología Barí no siempre cuentan este itinerario completo. El micrositio del CNMH habla de siete mundos encima y debajo de Ishtana: agua, cuevas, interior de la tierra y varios cielos donde viven espíritus protectores, muertos, enviados de Sabaseba y seres celestes. Esa cartografía es compatible con un universo estratificado, pero no se pega al viaje como si proviniera del mismo narrador.

  3. 03

    La tesis sobre la familia Barí describe el destino del espíritu, la importancia del parentesco y el reencuentro con Sabaseba. Sus categorías no reemplazan a Taigda Chigbana ni al yácura de “Caminar liviano”. Tampoco se concluye que cada terremoto tenga una sola explicación compartida por todas las comunidades.

  4. 04

    Esta página conserva una variación venezolana porque el pueblo Barí es anterior a la frontera estatal y su territorio histórico la atraviesa. Al mismo tiempo, identifica la mediación y evita convertir ese dato en permiso para homogeneizar experiencias colombianas y venezolanas.

Resonancias con otros mitos

Dentro del corpus Barí, este viaje conversa con el bejuco celeste porque ambos muestran conexiones antiguas entre Ishtana y otros niveles. La diferencia es decisiva: en el relato del bejuco, la comunicación colectiva se rompe; aquí un joven atraviesa límites acompañado, vuelve por un momento y entrega conocimiento antes de morir.

La prohibición de comer en el mundo de los muertos aparece en relatos muy distantes, como el de Perséfone en la tradición griega. También existen viajes chamánicos guiados en numerosas sociedades americanas. La comparación permite reconocer el motivo de un alimento que fija pertenencia, pero no demuestra préstamo ni vuelve al chigbarí equivalente a una deidad europea.

El joven recuerda a su madre y a su hermana cuando toma la yuca. Ese gesto acerca el viaje extraordinario a relaciones cotidianas de cuidado y parentesco. A diferencia de epopeyas donde el viajero regresa triunfante para seguir gobernando, aquí el retorno sirve para comunicar y termina con la muerte del mensajero.

La imagen de caminos paralelos —uno terrestre y otro aéreo— es propia del relato publicado. Resume una cosmología donde lo visible y lo no visible están relacionados sin ser intercambiables. Comparar no debe borrar los nombres Barí, el carácter transfronterizo de la fuente ni la advertencia de que ciertos conocimientos no se publican.

La enseñanza

El conocimiento de otros mundos exige cuidado, escucha y responsabilidad al volver a contarlo.

Procedencia

Recopilado de la tradición oral de Barí, Andina · Andina > Santander > Motilón-Barí.

Cómo documentamos cada relato

Fuentes y revisión editorial

Esta ficha cuenta con referencias de contraste publicadas. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Última revisión: 28 de julio de 2026Aportar o corregir una fuente

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