Namon y la inundación

Orinoquía · Kuiva (Wamonae)

Namon y la inundación

Namon anuncia una inundación que pocos creen; quienes preparan balsas sobreviven y reciben alimentos cuando las aguas descienden.

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Namon y la inundación: la entrada del relato

El relato

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Namon avisó a la gente que una gran inundación estaba por llegar. Les dijo que construyeran canoas y balsas para mantenerse sobre el agua. Algunas personas se rieron. Pensaban que Namon estaba mintiendo y no tomaron en serio la advertencia.

Namon disponía de una montaña pequeña que permanecería seca. Allí había un árbol llamado naxaerabo y también alimento. Cuando el agua comenzó a subir, cubrió la tierra. Quienes habían preparado canoas no lograron sobrevivir; en la versión publicada, fueron las personas que estaban sobre balsas quienes quedaron con vida.

El agua estaba por todas partes. Los niños sentían hambre y los sobrevivientes no encontraban tierra donde buscar comida. Namon les dijo que el nivel bajaría, que el mundo volvería a secarse y que una inundación tan grande no ocurriría de nuevo.

Poco a poco las aguas retrocedieron. Los árboles y las hojas habían quedado podridos. Un pavo de monte comenzó a escarbar y encontró gusanos. Ese gesto mostró que la tierra empezaba a ofrecer alimento otra vez, aunque el paisaje había cambiado y la gente aún no sabía qué podía comer.

Namon hizo aparecer sime, descrito en la traducción como un tubérculo silvestre, y jojomo, fruto de palma. Los creó porque las personas no conocían esos alimentos. Así, la supervivencia no terminó al mantenerse a flote: fue necesario aprender de nuevo a comer en una tierra afectada por el agua.

El cierre de la versión menciona otra subida futura. Esta vendría de una calabaza pequeña y no causaría la muerte de todas las personas. La frase se conserva sin convertirla en profecía fechada, doctrina universal ni explicación completa de las crecientes estacionales.

Este relato corresponde al número 28 de Folk Literature of the Cuiva Indians, atribuido en el índice a la recopilación de Isabel Kerr. La versión en línea consultada reproduce las páginas 55 y 56 de la edición de 1991; no es una fuente oral independiente.

El mismo volumen registra por lo menos otras siete entradas tituladas como relatos de inundación. La página no funde sus argumentos, porque el índice por sí solo no muestra quién construye cada embarcación, qué seres aparecen ni cómo concluyen. «Namon y la inundación» nombra únicamente la versión que sí puede leerse completa.

Namon y la inundación: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Escuchar una advertencia y aprender de nuevo del territorio puede sostener la vida colectiva.”

Territorio

Orinoquía · Kuiva (Wamonae)

Orinoquía · Kuiva (Wamonae)

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Orinoquía
Comunidad
Kuiva (Wamonae)
Referencia
5.5° · -70.5°

Ficha del relato

Contexto histórico

Namon and the Flood es el relato 28 del corpus editado por Johannes Wilbert y Karin Simoneau en 1991. La tabla de contenidos lo vincula con la recopilación de Isabel Kerr; la copia abierta consultada reproduce el texto y debe entenderse como una mediación secundaria.

El corpus comparativo más amplio es Folk Literature of the Cuiva Indians, editado por Johannes Wilbert y Karin Simoneau en 1991. Su índice reúne 177 narraciones obtenidas por Bernard Arcand, Walter Coppens, Isabel Kerr y Francisco Ortiz Gómez. Allí aparecen varias secuencias de Namon o Namun, al menos ocho entradas explícitas de inundación y varias narraciones sobre los primeros Jiwi y la salida de seres humanos desde debajo de la tierra. La cantidad demuestra diversidad, no una versión canónica única.

La historia documental de estas dos páginas es desigual. El relato de creación puede leerse completo en la segunda edición de Mitos de creación, publicada por Idartes en 2015, pero la antología no identifica narrador, fecha ni lugar de registro. Namon y la inundación sí está numerado como relato 28 del corpus de 1991 y atribuido en la tabla de contenidos a la recopilación de Isabel Kerr; el texto consultado en línea es una reproducción secundaria de esa edición.

Kuiva y Cuiva son grafías habituales en bibliografía externa. Wamonae y Wamone aparecen en perfiles comunitarios e institucionales, y algunas personas también se reconocen como Jiwi. El sitio usa «Kuiva (Wamonae)» para conectar la ruta heredada con esa diversidad de nombres, sin afirmar que todos son intercambiables en cada lugar o época.

Resonancias con otros mitos

Balsas, advertencias ignoradas y una altura seca aparecen en muchos diluvios. La versión Kuiva consultada se distingue por Namon, el contraste entre canoas y balsas, el naxaerabo, el pavo de monte, sime, jojomo y la pequeña calabaza final.

Ambas narraciones tratan la formación de vida colectiva después de una ruptura: en una, el cielo se abre y de la sangre endurecida surgen personas; en la otra, el agua cubre la tierra y quienes sobreviven deben volver a reconocer alimento y paisaje. Ese vínculo interno es más seguro que cualquier equivalencia con relatos extranjeros.

Las inundaciones, las balsas, las alturas protectoras y el regreso de los alimentos aparecen en numerosas tradiciones. Compartir un motivo no prueba copia ni identidad. Aquí son específicos la advertencia de Namon, la burla de quienes no le creen, el árbol naxaerabo, el pavo de monte que escarba y los alimentos sime y jojomo. Del mismo modo, en la creación importan la herida del cielo, los fragmentos rojos, Boupé y Daimú.

Los perfiles institucionales relacionan a las comunidades Kuiva/Wamonae con ríos, caños, sabanas inundables y varios ámbitos del mundo. Ese contexto ayuda a leer el agua y el territorio, pero no debe insertarse como diálogo o escena dentro de los relatos. La comparación responsable distingue siempre texto narrativo, contexto etnográfico e interpretación editorial.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. El índice del volumen reúne por lo menos ocho títulos explícitos de inundación, además de otros relatos cercanos. Se unifican como ciclo documental para evitar páginas repetidas, pero no se combinan sus escenas ni se afirma que una versión invalide las demás.

  2. El índice de Wilbert y Simoneau registra una familia narrativa, no un solo texto repetido. Los títulos sobre Namon o Namun describen más de una creación de personas y objetos culturales; las entradas de inundación ocupan varios lugares consecutivos; y otras narraciones anuncian salidas desde debajo de la tierra. Esos títulos permiten reconocer ciclos y variantes, pero no autorizan a completar escenas que no están disponibles.

  3. La caracterización del Ministerio de Cultura agrega una cautela relevante: trabajos citados allí señalaron que ciertas misiones cristianas intervinieron relatos Kuiva para introducir contenidos religiosos o promover la agricultura sedentaria. Esa advertencia no permite decidir automáticamente qué frase es «auténtica» y cuál no. Sí exige atribuir con precisión. Por eso Boupé distribuyendo tierras, enseñando cultivos y organizando la vida aparece como parte de la versión impresa en 2008 y 2015, no como prueba de una doctrina precolonial uniforme.

  4. Las variantes también cambian nombres y grafías: Namon, Namun y Namona figuran en títulos del mismo índice. La revisión conserva el nombre de cada versión consultada y evita fundir todos esos relatos en una biografía continua del personaje.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Kuiva (Wamonae) · Casanare · Orinoquía
Referencias
6
Última revisión
22 de septiembre de 2026

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Base documental · 3 referencias

  1. Namon and the Flood

    floodstories.wordpress.com

    Reproduce el relato número 28 del corpus: Namon advierte la inundación, sobreviven quienes construyen balsas y luego aparecen alimentos para afrontar el descenso de las aguas.

  2. Folk Literature of the Cuiva Indians: bibliographic record and contents

    gbv.de

    Documenta 177 relatos Cuiva, incluidos ciclos sobre Namon, el origen de la humanidad, inundaciones y salidas desde debajo de la tierra.

  3. UCLA Latin American Center Publications: Folk Literature of the Cuiva Indians

    international.ucla.edu

    Confirma la edición, autoría editorial, alcance y pertenencia del volumen Cuiva a una serie comparativa de literatura oral indígena sudamericana.

Contraste y contexto · 3 referencias

  1. Mitos: grabaciones entre los Wamonae-Cuiva de Caño Mochuelo

    redcol.minciencias.gov.co

    Registra la existencia de grabaciones realizadas por Bernard Arcand entre los Wamonae-Cuiva de Caño Mochuelo y preservadas por la Universidad Nacional.

  2. Kuiva. La gente del río

    mng.mincultura.gov.co

    Describe autodenominaciones, territorialidad fluvial, lugares de origen y tres ámbitos del mundo Kuiva, y advierte sobre intervenciones misioneras en algunos registros míticos.

  3. Pueblo Wamonae: Estudio Nacional de la Situación Alimentaria y Nutricional de los Pueblos Indígenas de Colombia

    icbf.gov.co

    Aporta contexto contemporáneo sobre el pueblo Wamonae, su territorio, alimentación, movilidad y continuidad cultural en la Orinoquía.

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«Namon y la inundación» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

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EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «Namon y la inundación» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «Namon y la inundación» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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