El jaguar y los dos hermanos

Orinoquía · Sikuani (Guahíbo)

El jaguar y los dos hermanos

Una disputa familiar empuja a una mujer al camino; el regreso de su esposo revela una pérdida causada por el jaguar y por la hostilidad.

Leer el relato
El jaguar y los dos hermanos: la entrada del relato

El relato

Escuchar el relato · 1 min

Dos hermanos vivían cerca, cada uno con su familia. El menor salió a cambiar yopo y lancetas y se demoró. Su mujer se quedó en casa de la suegra con un hijo todavía de brazos.

En esos días los niños de las dos mujeres se pelearon, como se pelean los niños. La mujer del hermano mayor le reclamó a su cuñada con dureza y no se quedó con nada adentro: le hizo sentir que allí ya no tenía dónde estar. La otra no contestó. Al día siguiente alzó al niño y salió sola a buscar a su marido.

En el camino le salió un tigre. La mató y se la comió ahí mismo. Al niño lo dejó vivo, y antes de irse le habló, y el niño se quedó solo al lado de lo que quedaba de su madre.

El marido venía de regreso por ese mismo camino y oyó un llanto. Fue siguiéndolo hasta que dio con el hijo. Le dio agua. Ya era tarde: el niño se le murió.

El hombre se puso entonces a mirar el suelo. Encontró las huellas del animal y se fue detrás de ellas. Lo alcanzó, lo mató, y después volvió a donde estaban los cuerpos y enterró juntos a su mujer y a su hijo.

Cuando llegó a la casa preguntó por qué su mujer había salido sola a un camino. Nadie contestó de una vez. La cuñada terminó reconociendo que había sido su reclamo el que la echó de allí. El hombre la mató también, y ahí se acaba.

El jaguar y los dos hermanos: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Una palabra que expulsa a alguien del techo común abre un camino donde nadie vigila.”

Territorio

Orinoquía · Sikuani (Guahíbo)

Orinoquía · Sikuani (Guahíbo)

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Orinoquía
Comunidad
Sikuani (Guahíbo)
Referencia
4.2° · -71.4°

Ficha del relato

Contexto histórico

Historia de un tigre la relató Rita Gaitán en 1974. Eugenia Villa Posse la reproduce en la página 281 y remite al corpus que Francisco Ortiz publicó en 1982 con cincuenta y ocho relatos, registrados en sikuani y en español. Rita Gaitán narró cuatro de las siete piezas que Villa Posse seleccionó; las otras tres son de Pedro Martínez.

El detalle con que arranca el cuento no es decorativo. Que un hombre salga a cambiar yopo y lancetas y se demore describe una economía real: Nancy Morey estableció, con fuentes documentales, que en los Llanos existió un extenso sistema comercial y que hacia el siglo XVI los guahibos, los achaguas y los sálivas comerciaban intensamente dentro y fuera de la Orinoquia usando la quiripa como medio de intercambio, con cinco mercados especializados identificados en toda el área. El marido de esta historia está en un viaje de ese tipo, y su ausencia es lo que deja sola a la mujer.

El animal que la mata está, como en todo el corpus, en un régimen donde el reparto entre lo animal y lo humano todavía no está cerrado. En la versión sikuani del árbol de los alimentos que recogió Queixalós en 1972, el narrador se detiene expresamente a aclararlo: el venado, el tucán, el mico, el agutí, la lapa, todos eran gente antes; el tapir era un ser humano; todos absolutamente. Que el tigre le hable al niño antes de irse no es un adorno del traductor: es lo que ese régimen permite.

Resonancias con otros mitos

Las cadenas de venganza dentro de una familia son un armazón muy repartido, y la comparación sólo vale contra relatos que existan y tengan dueño. En el corpus sikuani hay dos que la sostienen.

Sikiriri, el hambriento, que publicaron los docentes de Awariba y Domoplanas, es el más duro: un hombre de un grupo de caníbales se lleva de cacería a los hijos de su hermana, uno por uno, los mata y los asa, y vuelve solo a la casa diciendo que el muchacho se devolvió. El tercero, el mayor, va prevenido, encuentra en las cenizas los pies y las manos de sus hermanitos, se encarama en un árbol y escapa. Cuando cuenta lo que vio, los parientes salen enfurecidos, lo encuentran dentro de un lago y lo matan. Ahí también el daño entra por dentro de la parentela y ahí también el cierre es una muerte más.

El otro es El hombre pájaro, del mismo libro: los cuñados de Makoko se ponen de acuerdo, lo convidan a una fiesta, lo emborrachan y le cortan la cabeza, y cuando después vienen por las mujeres, ellas les reclaman por haber matado a su marido y se niegan a salir de su casa. Lo que aquí se dice en un reclamo, allá se hace en un convite.

De esta versión es propio lo demás: el intercambio de yopo y lancetas, la pelea de los niños, el llanto oído desde el camino y el reconocimiento final de quién dijo qué.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. «Tigre» es la palabra de la edición y aquí se lee jaguar, que es lo que nombra en los Llanos. Los sikuani, sin embargo, distinguen varios felinos por su nombre, y el rezo del pescado que transcribió Ortiz los nombra a la vez en una fórmula corta que se le sopla a la muchacha para que no sea dormilona: ojos de cunaguaro, ojos de tigre awakana, ojos de búho, ojos de tigre tumatsina. En el mismo rezo se invoca a Kuliwakubeni, la gente de kuliwako, el tigre de la luna, abuelo de los felinos. Y entre los emblemas de banda regional que Ortiz registró en 1976 hay uno cuyo animal es Felis onca, la gente del tigre, que en el trato con los blancos tomó el apellido León. Ninguna de esas precisiones está dentro de esta transcripción; se anotan porque muestran que «tigre», en el texto publicado, es una simplificación de castellano.

  2. La colección conserva por separado este relato y Cuento del tigre, y hace bien. Compartir animal no basta para fundirlos: uno sigue una partida, una muerte en el camino y una venganza dentro de la casa; el otro ocurre dentro de una vivienda cerrada y termina con el rescate de una mujer y sus hijos por el techo. Las protagonistas son distintas, el desenlace es opuesto y el narrador no es el mismo.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Sikuani (Guahíbo) · Llanos Orientales · Orinoquía
Referencias
9
Última revisión
22 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Compartir

Base documental · 3 referencias

  1. Mitos y leyendas de Colombia, sección sikuani

    biblioteca.casadelacultura.gob.ec

    Editorial IADAP, Quito, 1993, dos tomos. En las pp. 279-288 reproduce siete piezas del corpus de Ortiz, registradas en sikuani y en español: Pedro Martínez narró tres y Rita Gaitán cuatro, entre 1972 y 1980. El enlace es el registro catalográfico de la Biblioteca de la Casa de la Cultura Ecuatoriana.

  2. Literatura oral sikuani

    cvc.cervantes.es

    Centro Cultural Jorge Eliécer Gaitán y Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, Ediciones La Rana y el Águila, Tunja, 223 pp. Reúne 58 relatos y es la fuente primera de los siete cuentos que Villa Posse reprodujo después. El enlace es la reseña del Instituto Caro y Cuervo en Thesaurus XXXVIII (1983), en el Centro Virtual Cervantes.

  3. Sikuani pe-liwaisianü. Relatos de la tradición sikuani

    colombiaaprende.edu.co

    Ministerio de Educación Nacional, serie Río de Letras / Territorios Narrados, Bogotá, febrero de 2015. Diez relatos bilingües de la Institución Educativa Indígena Unuma, en el Meta, escritos por los docentes bilingües con el apoyo de los ancianos y los médicos tradicionales. Es la única obra del juego firmada por los propios sikuani.

Contraste y contexto · 6 referencias

  1. El rezo del pescado, ritual de pubertad femenina entre los sikuani y cuiba

    revistas.unal.edu.co

    Maguaré 6-7, Departamento de Antropología, Universidad Nacional de Colombia. Observaciones en la comunidad cuiba de Mochuelo y en comunidades sikuani del Casanare, con el rezo transcrito a don Pedro Antonio en Getsemaní. Es la fuente del vocabulario ritual y de la relación entre el rezo, la comida y el cuerpo.

  2. Taxonomía de los grupos guahibo

    revistas.icanh.gov.co

    Revista Colombiana de Antropología 20, pp. 282-293. Información recogida en 1972 en Mochuelo, bajo Casanare. Describe el sistema de emblemas momowi de las bandas regionales, que es lo que permite leer los nombres de animales de los relatos como nombres de grupo.

  3. L'arbre à nourriture, mythe sikwani (guahibo) sur l'origine de l'agriculture

    amerindia.cnrs.fr

    Amerindia 4. El relato lo narró en 1972 Tiberio, alias Nusalia, jefe de Kotsipá, hoy abandonado. Trae el texto sikuani, la notación fonológica, la traducción y las notas, y es la versión más detallada del árbol de los alimentos que hay en abierto.

  4. La tradición oral de los guahibos, como fuente histórica para la investigación arqueológica en los Llanos Orientales

    publicaciones.banrepcultural.org

    Boletín Museo del Oro 23, pp. 77-93. Recorre los ciclos de Kuwei o Phurnaminali, Kuemi, los intentos de creación humana, Kaliwirnae, Tsamani y el rito funerario Itomo. Baquero acredita a sus informantes: Trejas Salcedo y el Viejo Rubiano, de Mamiyare, Bernardo Gaitán, de Guacome, y un informante de San Vicente del Cadá, en trabajo de 1983, con los mitos recogidos en guahibo y en español.

  5. Guahibo-Sukani, en Geografía humana de Colombia. Región Orinoquia, tomo III, volumen I

    babel.banrepcultural.org

    Instituto Colombiano de Cultura Hispánica, Santafé de Bogotá, 1993; capítulo sikuani desde la p. 168. Documenta los dos objetos que el marido del relato sale a cambiar: la lanceta, kuererebo, «hecha de madera dura en la que se inserta una punta de acero», para pesca y caza (p. 194), y el yopo o dopa con su inhalador tsiripo, de uso masculino (pp. 195 y 214), además de que los sikuani «han favorecido el intercambio en los Llanos» con las demás etnias (p. 199). Registra también el clan Nebutomomobi, «gente del Tigre», de carácter agresivo (p. 207), que es lo que Versiones anota sobre el tigre como emblema de grupo.

  6. Conocimiento, trayectoria y habitar en la transformación del mundo sikuani

    hdl.handle.net

    Departamento de Antropología, Universidad de los Andes, Bogotá, 2017; acceso abierto. Da el nombre sikuani del clan del jaguar tal como lo usan hoy sus interlocutores de Puerto Gaitán: newütjumomowi, «los del clan de tigre» (p. 132), con la fórmula con que se anuncia la llegada de uno de ellos, «newütju[momowi] bereka patajopabaja» (p. 133), y en el anexo de los 51 momowi que dictó don Clemente distingue Newütju, el tigre, de Aïaïto, el tigrillo, «clan menor del tigre» (pp. 310-311). Discute también la lista de Morey y Metzger, que traduce newíthi-momówi como «people of the jaguar» (p. 135). Es lo que sostiene la observación de Versiones de que «tigre», en la edición castellana, simplifica una clasificación sikuani más fina de los felinos.

Voces de la comunidad

Conversación

¿Así te la contaron?

0 publicadas0 en revisión

«El jaguar y los dos hermanos» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «El jaguar y los dos hermanos» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «El jaguar y los dos hermanos» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

TÚ

Deja tu versión

Desde 10 caracteres. Sin enlaces: los descartamos.

No se publica. Sólo lo usamos si necesitamos preguntarte algo.

Cada versión la lee una persona antes de publicarse. Verás la tuya aquí mismo mientras esperas.