Nabsacadas, la estrella caída

Andina · Quimbaya

Nabsacadas, la estrella caída

En 1603, Nabsacadas bajó del páramo, reunió pueblos en un bohío y enlazó autoridad ancestral, cosechas, agua y resistencia.

Leer el relato
Nabsacadas, la estrella caída: la entrada del relato

El relato

Escuchar el relato · 3 min

En el pueblo de Vía, a legua y media de Cartago, a una mujer llamada Inés se le apareció una figura humana. Se lo contó a su marido, Pedro Pachague, y él al cacique del pueblo, Diego Orobajo. Los tres hablaban castellano y sabían moverse entre los dos mundos.

La figura empezó a visitarlos en sus casas. De plática en plática le pidió a Diego Orobajo una hija suya, de quince o dieciséis años, para que fuera su mujer y anduviera con él. La joven lo cargó a cuestas de pueblo en pueblo durante más de tres meses.

A otro cacique, don Pedro, le dijo que era su bisabuelo, y que desde que había muerto había estado en el páramo de Tataquí. Le hicieron entonces un bohío retirado entre unos guaduales, y allí se juntaban muchos de noche.

Allí predicaba. Decía que era su Dios y que venía a librarlos de la furia de los putimaes y los pijaos, cuya guerra ardía por esos años. Decía que se llamaba Nabsacadas, que en su lengua quiere decir estrella caída. Decía que era el cacique viejo de ellos, muerto años atrás. Que le ofrecieran bollos y masato, y que él se lo devolvería todo mejorado.

Para que vieran su poder les dio maíz y pepitas de ahuyama. Los sembraron, y al tercer día las ahuyamas estaban muy grandes y el maíz granado. Al cuarto día por la mañana el maíz estaba seco y las ahuyamas podridas.

Predicaba también que lavar a sus hijos en la quebrada era lo mismo que el agua que les echaba el padre de la doctrina, y que no se confesaran con él, porque sólo lo hacía para saber sus pecados, y siendo hombre como ellos, cómo iba a perdonárselos.

Y dijo cómo hacer para que murieran todos los españoles: hurtarles los frenos a los caballos, y la noche que él señalara dormir dos hombres en cada aposento de sus amos. Él se pondría en la plaza y daría un silbo que todos oirían.

Fray Baltasar de Zamora, que era el doctrinero, lo supo antes de esa noche. Le sacó la verdad al cacique a azotes, porque de otra manera no pudo, y lo hizo guiarlo hasta el bohío. Fueron de noche, sin camino, entre guaduas de espinas crueles. Antes de entrar, el cacique fingió que se caía y dio un grito.

Dentro había una sillita, a su modo muy pintada, sobre una estera también pintada, donde se sentaba a predicar y a recibir lo que le llevaban. Había trece o catorce mantas buenas y algún masato. La sillita estaba vacía.

Sacaron a la gente y la llevaron al pueblo, y castigaron a los más culpados. A la joven que lo cargaba le hallaron en una pierna una señal como de pata de gallo, como hecha con fuego. El cacique don Pedro murió poco después. De Nabsacadas no se dice que lo prendieran, ni que lo mataran, ni adónde fue.

Nabsacadas, la estrella caída: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Un archivo escrito para condenar también guarda el proyecto que quiso destruir.”

Territorio

Andina · Quimbaya

Andina · Quimbaya

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Andina
Comunidad
Quimbaya
Referencia
4.8465° · -75.6701°

Ficha del relato

Contexto histórico

El episodio se conserva en fray Pedro Simón, «Noticias historiales de las conquistas de Tierra Firme en las Indias Occidentales», tomo IV, Tercera Noticia Historial, capítulo VI, párrafos cuarto y quinto, páginas 188 a 190 de la edición de Bogotá publicada por la Casa Editorial de Medardo Rivas en 1892. Simón escribió la obra en la década de 1620 y su primera parte se imprimió en Cuenca en 1627. El pueblo de Vía queda a legua y media de Cartago y estaba en encomienda de Gaspar Dávila.

Simón escribe desde la demonología franciscana: el encabezado del capítulo anuncia que «aparece el Demonio á una india, predica á los indios y sábelo un religioso de San Francisco», y el desenlace está construido para probar que los milagros del demonio «son sólo aparentes». Esa misma pluma, sin embargo, registra sin condenarla la tortura con que el doctrinero obtuvo la información, y conserva íntegro el discurso que quería refutar.

Hay tres nombres que el sitio traía mal o de más. El marido de Inés es Pedro Pachague, no Pachuegue. La hija del cacique no acompañaba al visitante: era su mujer y lo llevaba a cuestas. Y la promesa no es genérica: hay un episodio concreto de maíz y ahuyamas que crecen en tres días y se pudren al cuarto, que la ficha anterior omitía por completo.

Luis Duque Gómez lo registró en 1962 en «Algunos de los caciques de la resistencia», Boletín de Historia y Antigüedades 575, entrada 189, página 503, escribiendo el topónimo «Bia» y resumiendo el caso como conspiración descubierta por el cura doctrinero. Víctor Zuluaga Gómez, en «Historia extensa de Pereira», lo presenta como indígena de los Quindos que recorrió los asentamientos del Quindío para unir a quindos, quimbayas y gorrones y buscar alianza con los pijaos, y añade captura, juicio y horca. Mauricio Arango Puerta relee el expediente en 2022 dentro de la guerra de frontera pijao.

Resonancias con otros mitos

El paralelo mejor documentado está en la misma provincia, cincuenta y siete años antes. Cieza de León cuenta que en 1546, junto a la laguna de sal del río Consotá, cerca de Cartago, unas mujeres que hacían sal vieron a un hombre alto con el vientre abierto y dos niños en brazos, que les anunció que iba a matarlas a ellas y a las mujeres de los cristianos; poco después la peste se llevó a la mayor parte de la gente. En ese mismo pasaje añade que muchas mujeres y muchachos afirmaban ver a los que ya eran muertos. La figura que llega, habla y anuncia no era una novedad de 1603 en ese territorio.

El segundo paralelo es el episodio de Tamaracunga en Pirsa, que Cieza fecha en 1549: también allí un doctrinero interviene sobre un indígena acosado por presencias, también allí el archivo colonial guarda la escena para demostrar la victoria de la fe. Leídos juntos, los dos casos muestran el mismo procedimiento de escritura y dos desenlaces opuestos, bautismo en uno y castigo en el otro.

El agua de la quebrada frente al agua del bautismo se parece a otras respuestas indígenas a la evangelización, donde no se rechaza el rito sino que se disputa quién puede administrarlo. La comparación ayuda a ver la negociación y no permite llamarlo sincretismo sin más.

El silbo en la plaza como señal común pertenece a un repertorio de rebeliones coordinadas por sonidos y mensajeros. La semejanza no prueba que existiera una conspiración continental: sitúa el plan dentro de respuestas locales a la encomienda y a la doctrina.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. Las fuentes no cuentan lo mismo y no deben fundirse. En Simón el episodio es religioso y termina en el bohío: el doctrinero entra, encuentra la silla pintada y las mantas, saca a la gente y castiga a los más culpados; de Nabsacadas no dice que lo prendieran. En el nomenclátor de Duque Gómez el asunto es una conspiración «en los arcabucos del Quindío», el pueblo se llama Bia y el descubrimiento corresponde al cura doctrinero, sin aparición ni predicación. En Zuluaga hay captura por un esclavizado del encomendero, juicio y horca, y Nabsacadas no es quimbaya sino quindo.

  2. También cambia qué era. Simón pone en su boca «que él era su Dios», de modo que la lectura divina no es sólo una reducción posterior: está en la primera fuente como afirmación del propio personaje. Pero en la misma página se presenta como el cacique viejo muerto y como bisabuelo de don Pedro, es decir, como ancestro retornado. Antepasado y dios conviven sin resolverse.

  3. Duque Gómez lo llama «un indio quimbaya»; Zuluaga, quindo; Arango Puerta indica que la gente de Vía pertenecía a la nación quimbaya. La ficha se aloja en esta comunidad por el escenario y la recepción documentada, y la discrepancia se deja a la vista.

  4. La grafía del pueblo oscila entre Vía y Bia. Y el nombre propio aparece una sola vez, traducido por el cronista: «se llamaba Nabsacadas, que quiere decir en su lengua Estrella caída». No hay manera de contrastar esa traducción con una lengua viva.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Quimbaya · Caldas · Andina
Referencias
8
Última revisión
19 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. Noticias historiales de las conquistas de Tierra Firme en las Indias Occidentales, tomo IV

    archive.org

    En la Tercera Noticia Historial, capítulo VI, párrafos cuarto y quinto, páginas 188 a 190, está el relato entero: el año de 1603, el pueblo de Vía a legua y media de Cartago en encomienda de Gaspar Dávila, la aparición a la india Inés, su marido Pedro Pachague y el cacique Diego Orobajo; la hija de quince o dieciséis años pedida por mujer y que lo lleva a cuestas más de tres meses; el cacique don Pedro y el páramo de Tataquí; el bohío entre guaduales; la frase «se llamaba Nabsacadas, que quiere decir en su lengua Estrella caída»; el maíz y las ahuyamas que crecen al tercer día y se pudren al cuarto; el agua de la quebrada frente al bautismo; el plan de los frenos y del silbo; los azotes al cacique, la entrada nocturna de fray Baltasar de Zamora, la sillita pintada sobre la estera y las trece o catorce mantas ofrecidas.

  2. Nomenclátor de líderes, héroes y mártires indígenas

    academiahistoria.org.co

    La entrada 189, en la página 503, resume el caso en cuatro líneas: «nombre de un indio quimbaya que en 1603, en forma clandestina, en los arcabucos del Quindío, trató de organizar una rebelión general contra los españoles», descubierta «por el cura doctrinero del pueblo de Bia». Aporta la grafía Bia frente a la Vía de Simón y una lectura puramente política, sin aparición ni predicación.

  3. Historia extensa de Pereira

    repositorio.utp.edu.co

    En el apartado «El último rebelde», páginas 43 y 44, presenta a Nabsacadas como indígena de los Quindos que recorrió los asentamientos del Quindío para unir a quindos, quimbayas y gorrones y buscar alianza con los pijaos, en el contexto del incendio de Ibagué de octubre de 1602; sitúa el pueblo de Vía «cercano a la ciudad de Cartago la antigua» y añade que fue capturado por un esclavizado del encomendero, juzgado y condenado a la horca.

Contraste y contexto · 5 referencias

  1. Las ciudades y sus confines en la Monarquía Hispánica: poblamiento y guerra en el territorio de los indios pijaos, 1550–1664

    repositorio.colmex.mx

    Relee el expediente dentro de la guerra de frontera pijao: sitúa a la gente de Vía en la nación quimbaya y lee la autoridad del personaje como la de un hombre venido del páramo, portador de conocimiento sobre catástrofes y conflictos, que promete cosechas, protección frente a enemigos y una alternativa a los sacramentos coloniales.

  2. La crónica del Perú, primera parte

    archive.org

    El capítulo XXIV aporta el precedente que hace legible el episodio de 1603 en el mismo territorio: la aparición de 1546 junto a la laguna de sal del río Consotá, media legua de Cartago, donde un hombre alto con el vientre abierto y dos niños en brazos anuncia a las mujeres que hacen sal que va a matarlas, y la peste que poco después se lleva a la mayor parte de la provincia. El mismo pasaje registra que muchas mujeres y muchachos afirmaban ver a los que ya eran muertos.

  3. Nuevas perspectivas para la historia del pueblo pijao, siglos XVI y XVII, en Fronteras de la Historia 26(1)

    redalyc.org

    Documenta la guerra pijao de esos mismos años —el asalto a Ibagué de 1606, el asedio de 1607— que es la «furia de los Putimaes y Pijaos» de la que Nabsacadas prometía librar a la gente de Vía, y muestra que quimbayas y pijaos eran partes distintas del conflicto.

  4. Quimbaya: la gente y el oro en el Cauca medio

    enciclopedia.banrepcultural.org

    Sirve para fijar qué significa «quimbaya» hacia 1603: no un pueblo homogéneo sino un conjunto de provincias que los europeos consideraban distintas, lo que explica que las fuentes discrepen sobre la filiación del personaje.

  5. Quimbaya. Orfebrería temprana

    publicaciones.icanh.gov.co

    Sostiene el marco cronológico con el que esta ficha evita convertir a Nabsacadas en «dios quimbaya» de un pueblo continuo: hacia 1603 la provincia llevaba sesenta años de conquista y despoblamiento, y el rótulo arqueológico no describe a esa población.

Voces de la comunidad

Conversación

¿Así te la contaron?

0 publicadas0 en revisión

«Nabsacadas, la estrella caída» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «Nabsacadas, la estrella caída» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «Nabsacadas, la estrella caída» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

TÚ

Deja tu versión

Desde 10 caracteres. Sin enlaces: los descartamos.

No se publica. Sólo lo usamos si necesitamos preguntarte algo.

Cada versión la lee una persona antes de publicarse. Verás la tuya aquí mismo mientras esperas.