Batatabatí: «ea, juguemos»

Andina · Quimbaya

Batatabatí: «ea, juguemos»

Batatabatí no era una princesa: era el canto que invitaba al juego antes de los tambores, la danza y la memoria de los mayores.

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Batatabatí: «ea, juguemos»: la entrada del relato

El relato

En una fiesta de la provincia de Quimbaya, cuenta Pedro Cieza de León, la gente se reunía para jugar antes de pasar a la música y al canto. Las mujeres formaban grupos separados; los hombres hacían lo mismo, y los jóvenes también ocupaban su lugar. No había una princesa llamada Batatabatí ni una diosa que gobernara un río. La palabra era un estribillo que acompañaba el movimiento colectivo: “batatabati, batatabati”, traducido por el cronista como “ea, juguemos”.

Al oír el son, los grupos avanzaban unos contra otros. Cieza menciona tiraderas y varas, objetos usados en un juego de fuerza y destreza. La contienda podía dejar heridas y, según su relato, algunas veces terminaba con muertes. La crónica no conserva reglas, duración, modo de escoger ganadores ni explicación indígena del sentido de la práctica. Por eso esta narración no inventa un torneo ceremonial completo: mantiene la reunión, el canto, el avance de los grupos y el riesgo que la fuente alcanza a registrar.

La fiesta no terminaba con el choque. En la plaza sonaban dos tambores. Una persona tomaba la delantera y comenzaba la danza; las demás seguían su recorrido mientras sostenían vasijas de bebida de maíz. Beber, bailar y cantar ocurrían al mismo tiempo. El cuerpo que antes había medido distancia y coordinación con el otro grupo entraba ahora en una secuencia compartida de ritmo, rueda y voz.

Los cantos hablaban de los problemas presentes y recordaban los sucesos de los mayores. Esa frase de la crónica cambia el centro del relato: Batatabatí no se reduce a una competencia. La fiesta enlazaba juego, música y memoria. Permitía nombrar lo que preocupaba a la comunidad y volver a contar hechos de quienes habían vivido antes.

Leído hoy, el episodio llega incompleto y a través de un conquistador. No autoriza a reconstruir una religión ni a afirmar que todos los pueblos del Cauca medio practicaban el mismo juego. Sí conserva una escena excepcional: distintas edades y grupos responden a una invitación común, se ponen en movimiento y después convierten la plaza en un archivo cantado de la vida colectiva.

La enseñanza

Jugar, cantar y recordar pueden convertir una plaza en memoria compartida.

Territorio

Andina · Quimbaya

Andina · Quimbaya

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Andina
Comunidad
Quimbaya
Referencia
4.8143° · -75.6946°

Contexto histórico

La página heredada convertía Batatabatí en una princesa de ojos azules, hija de un cacique llamado Tacurumbí y secuestrada por un guerrero vinculado a Calarcá. Después añadía que le arrancaron los ojos y que sus lágrimas formaron el río Quindío. No se encontró esa trama en crónicas, estudios arqueológicos ni repertorios verificables. Tacurumbí sí aparece en Cieza, pero como nombre de un cacique y de un río; no como un maestro orfebre padre de una diosa.

La referencia documental más temprana está en el capítulo XXIV de la primera parte de la Crónica del Perú, publicada en 1553. Cieza había estado en Cartago y describe la provincia, sus ríos, casas, cultivos, guerras y fiestas. Dentro de ese inventario escribe el estribillo Batatabatí y le asigna la traducción “ea, juguemos”. La edición legible y el facsímil de la Biblioteca Nacional del Perú permiten contrastar el pasaje.

Edith Jiménez de Muñoz lo volvió a publicar en 1946 dentro de una lección sobre los Quimbaya. Su síntesis conserva una variante gráfica, Batatapatí, y agrupa el juego con tambores, danza, chicha y memoria de los mayores. Carlos Alberto Jiménez lo interpreta como práctica lúdico-guerrera regional. Ninguna de esas fuentes aporta la princesa de la página antigua.

El nombre Quimbaya requiere cautela. El Museo del Oro distingue sociedades de los períodos Temprano y Tardío y, para el siglo XVI, provincias que los europeos consideraban diferentes por lengua, costumbres y política. La categoría actual del sitio se conserva para no romper la navegación, pero las coordenadas señalan el entorno histórico del Cauca medio, no el municipio moderno como único escenario comprobado.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales para quien quiera profundizar.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Quimbaya · Caldas · Andina
Referencias
7
Última revisión
28 de julio de 2026

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Base documental · 3 referencias

  1. Parte primera de la Crónica del Perú, capítulo XXIV: provincia de Quimbaya

    pruebatcdn.aprende.org

    Registra el canto «batatabati», lo traduce como «ea, juguemos» y describe el juego, los dos tambores, la danza, la bebida y los cantos sobre problemas presentes y hechos de los mayores.

  2. Parte primera de la Chrónica del Perú, edición de 1553

    bibliotecadigital.bnp.gob.pe

    Ofrece el facsímil patrimonial de la edición temprana donde aparece el capítulo sobre Quimbaya y permite contrastar la transcripción moderna.

  3. Los Quimbaya

    publicaciones.icanh.gov.co

    Reproduce Batatapatí o Batatabatí como juego festivo, explica la expresión «ea, juguemos» y vincula la escena con tambores, danza, chicha y memoria de los mayores.

Contraste y contexto · 4 referencias

  1. Los juegos tradicionales en Pereira

    studylib.es

    Sitúa Batatabatí entre prácticas lúdico-guerreras del territorio y subraya la escasez de registros escritos sobre los juegos anteriores a la conquista.

  2. ¿Qué es Batatabatí?

    batatabati.blogspot.com

    Muestra la recuperación moderna del término como invitación al juego y la creación, a partir de la obra de Guillermo Rendón.

  3. Quimbaya: la gente y el oro en el Cauca medio

    enciclopedia.banrepcultural.org

    Distingue los períodos arqueológicos Temprano y Tardío y las provincias nombradas por los europeos, evitando reducir dos milenios y múltiples pueblos a una sola cultura homogénea.

  4. Los Quimbayas: reseña etno-histórica y arqueológica

    books.google.com

    Reúne documentación histórica y arqueológica sobre las poblaciones llamadas quimbayas y ayuda a situar los relatos dentro de un territorio afectado por conquista y despoblamiento.

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Versiones de este mito

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EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «Batatabatí: «ea, juguemos»» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «Batatabatí: «ea, juguemos»» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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