
Andina · U’wa
Monoa, el hijo de la montaña
Un hijo de la montaña protege a una familia U’wa, enfrenta a Urkoa y deja su memoria en la quebrada Monoa Lia.
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El relato
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En una época los ancestros U’wa viajaban a lugares lejanos, como Wikana y Siskaa, para obtener por medio del trueque elementos sagrados y otros productos.
Cuando salían de viaje, las familias de Siba alistaban también sus elementos sagrados de protección y defensa: el tabaco, el yopo, el ayo, la cal y la flecha. Llevaban los productos para el trueque, como la otoba, la cera de abejas y algunos tejidos. Además cargaban alimentos para el camino de ida y de vuelta, porque no debían consumir aquellos que no estuvieran purificados ni recibir los alimentos de los hermanos menores.
Durante meses tenían que cruzar cerros, montañas, quebradas, ríos, pantanos y lagunas encantadas. Y en el camino enfrentaban animales salvajes y espíritus que los atacaban o que se los comían. Eran pocos los que regresaban a su territorio y a sus familias.
En las altas montañas y el páramo vivía la familia de Monoa. Ellos eran hijos de la montaña y protegían a los U’wa de los animales y los espíritus malignos.
Un día un Monoa invitó a un hombre U’wa a la montaña a cazar. Internados en el bosque encontraron seres visibles e invisibles: Urkoa, Kakasoa, Shinkuata y Konara. Todos querían comerse al U’wa, pero el Monoa los cazaba con su lanza, los amarraba con su soga y se los llevaba como alimento para su familia.
En el territorio del hombre U’wa había muchos seres de la naturaleza que atacaban a su familia. Por eso, al ver que el Monoa cazaba a esos seres, le pidió que le dejara un hijo para que protegiera a los suyos. Entonces el Monoa dejó en territorio U’wa un hijo pequeño, con herramientas de caza.
El niño Monoa se dedicó a cazar y a comerse a esos seres que atacaban a la familia U’wa. Un día encontró un Urkoa muy grande a la orilla de una quebrada y lo amarró con su soga por el pescuezo. El Urkoa le pegó con las patas traseras en la cabeza y, como el chico aún era pequeño, quedó muy malherido.
La sangre del niño Monoa se esparció por el agua de la quebrada y el Urkoa escapó. El pequeño logró llegar a la casa del U’wa, pero a los pocos días empeoró y murió, pasando a otra dimensión.
Desde entonces nadie volvió a recorrer ese camino, y la quebrada donde se esparció la sangre del niño recibió el nombre de Monoa Lia.
De no haber pasado el niño Monoa a otra dimensión, todavía llegarían animales y espíritus a acabar con las familias en territorio U’wa. Así es como los ancestros han transmitido la ley natural: la que explica el paso de la vida del niño Monoa a otra dimensión y la que le permite al territorio U’wa estar en equilibrio con la naturaleza.

La enseñanza
“El cuidado de un camino deja memoria en el nombre del lugar donde ese cuidado terminó.”
Territorio
Andina · U’wa
El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.
- Región
- Andina
- Comunidad
- U’wa
- Referencia
- 6.81137° · -72.15992°
Ficha del relato
Fuentes
Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.
- Procedencia
- Tradición oral · U’wa · Boyacá · Andina
- Referencias
- 8
- Última revisión
- 19 de septiembre de 2026
Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente
Base documental · 3 referencias
- Historias ancestrales U’wa — Kajkin Luin Karita
colombiaaprende.edu.co
Publica el relato íntegro como «Monoa», Sede Anteta, con las familias de Siba, la prohibición de recibir alimentos de los hermanos menores, la lista de los seres del bosque y la quebrada Monoa Lia; y su glosario identifica Wikana con Güicán y Siskaa con Chiscas, ambos en Boyacá, además de definir Urkoa, Kakasoa, Shinkuata, Konara y otoba.
- Tres formas de acceso a recursos en territorio de la Confederación del Cocuy, siglo XVI
publicaciones.banrepcultural.org
Documenta con visitas y pleitos coloniales del siglo XVI la red de acceso a recursos del territorio de la Confederación del Cocuy —Chita, Panqueba, El Pueblo de la Sal, Sacamá, Ura, Ogamora—, con la sal en bloque como bien central, y registra que en 1772 todavía se acusaba a los tunebos de Güicán de persistir en sus prácticas.
- Las cuatro estaciones: mitología y estructura social entre los U’wa
babel.banrepcultural.org
Aporta la dimensión cosmológica del mismo camino: los kubaruwa representan a Racha, el Sol, como un hombre U’wa que camina desde la montaña nevada de Güicán hasta la llanura y regresa, cruzando el amarillo en el equinoccio de marzo y el azul en el de septiembre.
Contraste y contexto · 5 referencias
- Documento madre: Leyes de Origen de los pueblos indígenas de Colombia
smt-onic.com
Aporta la explicación Cobaría de la relación con los hermanos menores: Sira había dado a los tunebos la ciencia, la ropa y la plata, y se las quitó para dárselas a los blancos y evitar que por envidia acabaran con ellos; también menciona la otoba entre los árboles que Sira hizo.
- Comer y ser comido: los animales en la tradición oral u’wa (tunebo)
publicaciones.banrepcultural.org
Aporta el contexto económico estacional: pasado el solsticio de diciembre pequeños grupos de hombres kubaruwa suben a las tierras altas a cambiar cera de abejas por sal mineral, que es exactamente el tipo de viaje que el relato describe.
- Caracterizaciones de los pueblos indígenas de Colombia: Pueblo U’wa
mng.mincultura.gov.co
Clasifica salados, lagunas, quebradas y caminos entre los lugares prohibidos y encantados, en los que no se puede entrar sin el debido permiso de los seres espirituales mediante rituales de limpieza y purificación, que es la condición bajo la que se emprendía este viaje.
- Reseña de «Tengo los pies en la cabeza», de Berichá (Esperanza Aguablanca)
publicaciones.banrepcultural.org
Aporta el caso documentado de una transgresión alimentaria con consecuencias irreversibles —el pescado del río Cobaría comido sin purificar—, que es la misma regla que obliga a los viajeros a cargar su propia comida.
- Pueblo U’wa
colecciones.icanh.gov.co
Sitúa el territorio u’wa entre Boyacá, Santander, Norte de Santander, Casanare y Arauca, que es la extensión que el viaje de Anteta atraviesa.
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Conversación
¿Así te la contaron?
«Monoa, el hijo de la montaña» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.
Versiones de este mito
0Ejemplo
No es realMi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.
Así se ve una versión publicada. De «Monoa, el hijo de la montaña» todavía no hay ninguna.
Todavía nadie ha dejado la suya. «Monoa, el hijo de la montaña» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.
- Qué cambió
- El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
- Dónde la oíste
- Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
- Quién la contaba
- Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.








