El pájaro carpintero y el poder de curar

Andina · U’wa

El pájaro carpintero y el poder de curar

Kejeta cura a un hombre mordido por una culebra y transmite a los U’wa la responsabilidad de sanar.

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El relato

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Hace mucho tiempo el pájaro carpintero tenía poderes. Un día se fue a visitar a su amigo el hombre, pero al llegar a la casa no lo encontró, así que se quedó esperándolo.

El hombre estaba cazando animales en la montaña y ya venía de vuelta. En el camino, debajo de la hoja de un rascador, había una culebra. El hombre la pisó sin verla y la culebra lo mordió. Adolorido, gritó y saltó lejos. Luego miró y vio que el animal estaba a punto de morderlo de nuevo, así que salió corriendo.

Llegó a la casa triste, asustado y cada vez más débil.

—¿Qué sucede? —preguntó el pájaro al verlo llegar así.

—La culebra me mordió —respondió el hombre.

—Tranquilo, no se preocupe —dijo su amigo.

En ese momento el pájaro sacó el tabaco y lo masticó. Luego comenzó a secretear y sopló la herida. Al instante el hombre quedó sanado.

—Nunca pensé que usted tuviera poderes, amigo pájaro —dijo contento.

Pasó un tiempo y el hombre fue a visitar al pájaro carpintero. Cuando llegó, su amigo había cambiado.

—He perdido mi poder —dijo el pájaro—. Cuando lo soplé, ustedes los U’wa se quedaron con el poder que yo tenía.

Esa fue la ley natural, la que dictó que el poder pasara del pájaro carpintero a los U’wa. No hubo disputa ni robo: el traspaso ocurrió dentro del acto mismo de curar, y dentro de ese acto quedó también lo que lo acompaña. Desde entonces los U’wa deben usar ese poder para sanar el cuerpo y el espíritu de todos los seres de la naturaleza. Ese es su mandato.

La culebra siguió donde estaba, en el territorio, bajo las hojas del camino. El pájaro carpintero siguió siendo amigo y consejero aunque ya no tuviera aquello que entregó. Y el poder quedó atado a tres cosas concretas que se hacen con el cuerpo: el tabaco que se masca, la palabra que se secretea y el aliento que sopla la herida. Fuera de esas tres cosas, y fuera de la relación que las pone en movimiento, no hay poder que valga.

El pájaro carpintero y el poder de curar: lo que quedó del relato

La enseñanza

“El poder de curar cambia de dueño dentro del acto mismo en que se ejerce sobre otro.”

Territorio

Andina · U’wa

Andina · U’wa

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Andina
Comunidad
U’wa
Referencia
6.81137° · -72.15992°

Ficha del relato

Contexto histórico

Kejeta es el título en u’wajka de esta narración, y su procedencia es concreta: la aportó la Sede Ihurima de la Institución Etnoeducativa U’wa Izketa Segovia, en el Resguardo Unido U’wa, Norte de Santander. Se publicó en 2020 en Historias ancestrales U’wa — Kajkin Luin Karita, número 32 de la serie Territorios Narrados del Ministerio de Educación Nacional y el Cerlalc, con textos y traducción de Senén Airima Ríos Santos y Camilo Andrés Delgado Rodríguez, ilustraciones de Elizabeth Builes y revisión del wejen Situa Kamara.

El episodio tiene un antecedente registrado décadas antes en otro clan. En el mito cantado de la soplada del alucinógeno, que Ann Osborn transcribió entre los kubaruwa, Kanwara mete el brazo en distintos huecos de la tierra en territorio U’wa y hace que en el cuarto hueco lo muerda una serpiente. Entonces llama a Kwira, el Trueno, hijo de su hermana, para que lo cure con akwa mezclado con jugo de jengibre y tostado en fuego hecho con palo de palma. Kwira hace una ceremonia de soplar y Kanwara se cura.

En su exégesis, Osborn explica por qué la cura la hace precisamente el hijo de la hermana. Entre los U’wa el conocimiento se intercambia con gente de grupos diferentes: un hombre no puede enseñar ni curar a su propio hijo, y un grupo de chamanes asociados requiere de otro para funcionar. La curación viene siempre de afuera. Eso ilumina el relato de Ihurima, donde quien sana no es un pariente sino un amigo no humano, y donde el traspaso del poder no es una pérdida sino la forma normal en que ese saber circula.

El procedimiento está documentado pieza por pieza. El glosario del libro de 2020 define secretear como el acto de regulación de energías que pueden atentar contra la salud física o espiritual del ser U’wa, y soplar como la transmisión de energías a otro ser para su purificación. Osborn clasifica el tabaco de tierra baja, junto con la coca, como droga femenina, usada antes por mujeres chamanes. La caracterización del Ministerio de Cultura nombra Werjaya al médico tradicional, y el Documento Madre de Leyes de Origen añade a los Karecas, hombres o mujeres médicos tradicionales especializados en distintos rituales.

Resonancias con otros mitos

El motivo del poder que cambia de manos al ejercerse tiene aquí dos paralelos internos bien documentados.

El primero es el de Kanwara y Kwira. Osborn subraya que en la ceremonia de soplar la eficacia depende de que quien cura venga de otro lado: un hombre no puede curar a su propio hijo, y por eso la cura recae en el hijo de la hermana. El pájaro carpintero ocupa exactamente esa posición de exterioridad, y por eso puede curar y por eso el poder se transfiere. La amistad entre dos especies cumple la función que en la sociedad humana cumple la alianza entre chamanes de grupos diferentes.

El segundo paralelo está en el reparto original de los alucinógenos. Osborn describe cómo, en los mitos cantados, deidades chamánicas asociadas a una esfera resultan benefactoras de seres que pertenecen a otra y que están a cargo de otras deidades, y cómo así se equilibran propiedades excesivas; esas intervenciones se dan a veces mediante astucia y engaño. Aquí no hay engaño alguno: el traspaso ocurre a la vista y sin resistencia, y esa es la diferencia que el relato marca.

Un tercer punto de contacto cruza hacia la vida cotidiana. Los U’wa no hacen una distinción tajante entre ellos y los animales, porque unos y otros están conformados por las mismas propiedades originales y ambos obtienen sustancias alucinógenas en los mitos; las diferencias vienen de las mezclas específicas que a cada grupo le tocaron. Que un ave posea un saber que las personas todavía no tienen no es, en ese marco, una inversión del orden, sino un reparto que aún no había terminado.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. Las dos versiones documentadas del mismo episodio reparten los papeles al revés, y juntarlas borraría lo que cada una dice.

  2. En la narración de Ihurima el mordido es un hombre U’wa, quien cura es un pájaro y el resultado es que el poder de curar pasa definitivamente de los animales a las personas. En el mito cantado que registró Osborn el mordido es una deidad, Kanwara, que provoca la mordedura a propósito para poner a prueba la mezcla curativa; quien cura es Kwira, el Trueno, hijo de su hermana; y el poder no cambia de dueño, porque lo que allí se demuestra es la potencia del remedio.

  3. La sustancia tampoco es la misma. En Ihurima el pájaro saca tabaco, lo masca, secretea y sopla. En el canto kubaruwa el remedio es akwa —el yopo— mezclado con jugo de jengibre y tostado con fuego de palo de palma. El glosario del libro de 2020 recuerda que el yopo no puede consumirse sin que antes lo armonice la autoridad tradicional y que se toma en marzo, en una ceremonia de ayuno.

  4. Sobre quién ejerce hoy ese poder las fuentes tampoco usan el mismo nombre. El libro etnoeducativo llama wejen y wejena a las autoridades tradicionales; la caracterización del Ministerio de Cultura escribe Werjaya; la reseña que William Torres hizo de la autobiografía de Berichá emplea uejes para el chamán y mancena para la chamana, y describe el ritual Bita-Benkará en el que la mujer chamán asciende a la morada de los dioses. El Documento Madre de Leyes de Origen distingue entre Werjayas, los ancianos sabedores, y Karecas, los médicos tradicionales especializados que se jerarquizan según su efectividad.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · U’wa · Boyacá · Andina
Referencias
8
Última revisión
19 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. Historias ancestrales U’wa — Kajkin Luin Karita

    colombiaaprende.edu.co

    Publica el relato íntegro como «El pájaro carpintero / Kejeta», Sede Ihurima, con la culebra bajo la hoja de un rascador y el diálogo completo, y su glosario define secretear como acto de regulación de energías y soplar como transmisión de energías a otro ser para su purificación.

  2. Las cuatro estaciones: mitología y estructura social entre los U’wa

    babel.banrepcultural.org

    Aporta el episodio paralelo del mito cantado de la soplada del alucinógeno: Kanwara se hace morder por una serpiente en el cuarto hueco y llama a Kwira, el Trueno, hijo de su hermana, para que lo cure con akwa y jengibre; y la exégesis de por qué la cura la hace un hijo de la hermana, porque un hombre no puede curar a su propio hijo.

  3. Comer y ser comido: los animales en la tradición oral u’wa (tunebo)

    publicaciones.banrepcultural.org

    Aporta el marco que hace posible la transferencia: los u’wa no distinguen tajantemente entre ellos y los animales porque ambos están hechos de las mismas propiedades originales y ambos reciben alucinógenos en los mitos, y las deidades chamánicas de una esfera benefician a seres de otra.

Contraste y contexto · 5 referencias

  1. Caracterizaciones de los pueblos indígenas de Colombia: Pueblo U’wa

    mng.mincultura.gov.co

    Nombra al Werjaya como el médico tradicional que cura las enfermedades y describe los mitos cantados reowa como rituales de soplar orientados a la purificación, que es la categoría a la que pertenece el acto del pájaro.

  2. Documento madre: Leyes de Origen de los pueblos indígenas de Colombia

    smt-onic.com

    El apartado que lo reproduce añade la distinción entre Werjayas, ancianos sabedores, y Karecas, hombres o mujeres médicos tradicionales especializados en distintos métodos y rituales, que se jerarquizan según su efectividad.

  3. Reseña de «Tengo los pies en la cabeza», de Berichá (Esperanza Aguablanca)

    publicaciones.banrepcultural.org

    Describe el ritual Bita-Benkará y el papel de la mancena, la mujer chamán que establece comunicación directa con los seres divinos con asistencia de los uejes y uso de yopo, tabaco y coca.

  4. Pueblo U’wa

    colecciones.icanh.gov.co

    Consigna que antiguamente los chamanes tenían el poder político y territorial y que hoy los cabildos asumen la organización política de al menos diecisiete comunidades.

  5. Las estructuras de pensamiento dual en el ámbito de las sociedades indígenas de los Andes Orientales

    publicaciones.banrepcultural.org

    Permite situar el traspaso animal-humano dentro del repertorio de inversiones y transformaciones que caracteriza el pensamiento dual de los Andes Orientales.

Voces de la comunidad

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¿Así te la contaron?

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«El pájaro carpintero y el poder de curar» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «El pájaro carpintero y el poder de curar» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «El pájaro carpintero y el poder de curar» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

TÚ

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