El recorrido de Uktara

Andina · U’wa

El recorrido de Uktara

Uktara visita la dimensión de los muertos, rechaza su comida y regresa con semillas y conocimiento para su pueblo.

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El recorrido de Uktara: la entrada del relato

El relato

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Cuentan los sabios U’wa que dentro del territorio hay caminos por donde pasa el alma de la gente a la dimensión de los muertos. Cuentan también que, con el alimento espiritual, esos sabios son capaces de llegar hasta los lugares donde están esas entradas, que a veces quedan cubiertas con rocas.

Un día Uktara logró ir y volver de la dimensión de los muertos.

Allí vio que no existía la angustia, ni la preocupación, ni el dolor. Todos eran felices. Los árboles florecían y daban frutos sin que nadie los trabajara. Las huertas permanecían limpias y daban grandes racimos de plátano. También había animales que pasaban cerca de las personas sin hacerles daño.

Al ingresar a esa dimensión, Uktara reconoció las voces y los gritos de sus familiares fallecidos. Dialogaban y se escuchaban tal como lo hacían en la dimensión visible. También escuchó, desde otra parte, las voces, los ruidos, la bulla y los gritos del hombre blanco y de sus animales.

En el día las almas se veían como murciélagos. En la noche se transformaban en sombras con forma de personas y salían a trabajar la tierra y a buscar su alimento, tanto en su dimensión como en esta.

Allá también elaboraban mollas de barro para preparar los alimentos. Cuando la comida estaba lista no la consumían: volaban por encima de las mollas y absorbían su vapor. Así se llenaban y calmaban su hambre, solo con el olor.

Uktara se previno de recibir y consumir cualquier alimento o bebida que le ofrecieran las almas. Si lo hacía, no podría regresar a la dimensión visible: se habría quedado para siempre, en cuerpo y alma, entre los muertos. Estuvo atento y no probó nada.

A su regreso trajo la semilla de la batata roja y la de la kabesha.

Los sabios U’wa dicen que Uktara fue llevado a conocer la dimensión de los muertos y que regresó a la visible para transmitir sus conocimientos sobre ese camino y para tener control de esta dimensión, la de la Tierra. No fue un viaje que cualquiera pudiera emprender ni repetir a voluntad. Lo que quedó de él no es la entrada, que sigue donde estaba y cubierta, sino la descripción: por dónde se reconoce, qué forma toman las almas según la hora, por qué no se come allá y de qué manera ese lugar sigue tratando con las huertas, los animales y los parientes de este lado.

El recorrido de Uktara: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Quien cruza a otra dimensión regresa solamente si no acepta nada de lo que allí le ofrecen.”

Territorio

Andina · U’wa

Andina · U’wa

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Andina
Comunidad
U’wa
Referencia
6.81137° · -72.15992°

Ficha del relato

Contexto histórico

La narración viene de la Sede Onkasa de la Institución Etnoeducativa U’wa Izketa Segovia, en el Resguardo Unido U’wa, y su título en u’wajka es Uktar Bijega. Se publicó en 2020 en Historias ancestrales U’wa — Kajkin Luin Karita, la selección de nueve narraciones que el Ministerio de Educación Nacional y el Cerlalc editaron como número 32 de la serie Territorios Narrados, con revisión del lingüista Camilo Andrés Delgado Rodríguez y del wejen Situa Kamara.

Que esta narración esté publicada tiene un peso particular. Ann Osborn dejó escrito en Las cuatro estaciones que se propuso grabar el mito cantado de la muerte y no lo hizo. Los kubaruwa acababan de pasar por una severa epidemia de malaria que había cobrado muchas vidas, entre ellas las de cinco connotados cantores, y se considera que celebrar ese mito sin el ritual apropiado y sin una persona muerta es llamar a la muerte hacia uno mismo o hacia la familia. Osborn había presenciado antes una epidemia de sarampión que mató al doce por ciento de la población kubaruwa menor de quince años. Reconoce que no tener el mito cantado de la muerte deja un vacío en el marco general de la mitología kubaruwa, y explica que fue un sacrificio ampliamente compensado por la tranquilidad de ellos.

Lo que sí registró Osborn es la doctrina del alma. Para los kubaruwa no hay muerte como tal: el aka-kambra, el alma con sus características físicas y su fuerza vital, se va desvaneciendo hasta que en una persona vieja o muy enferma llega a ser como la de un embrión, y regresa gradualmente al lugar de donde vino. El alma de la mujer vuelve al mundo de abajo, donde están Kaba y Yaya; la del hombre sube al de arriba, donde está Rukwa. Allí permanece hasta que nace su nieto, y entretanto recobra fuerza. Los nombres de los hombres longevos y de los chamanes poderosos del pasado tienden a reaparecer más rápido que los otros.

El glosario del libro de 2020 fija dos piezas del relato: molla es el objeto de barro que se utiliza para la cocción de alimentos, y kabesha es una planta silvestre comestible que abunda en el territorio U’wa.

Resonancias con otros mitos

Dos paralelos documentados sostienen la lógica de este viaje, y ambos están dentro de la misma tradición.

El primero es la regla del alimento. En el relato de Monoa, que aportó la Sede Anteta, los U’wa que salían de viaje durante meses hacia Wikana y Siskaa cargaban alimento para la ida y la vuelta porque no debían consumir lo que no estuviera purificado ni recibir los alimentos de los hermanos menores. Uktara aplica la misma regla en otro territorio: aceptar la comida de las almas lo habría atado allí en cuerpo y alma. Comer, en este corpus, es pasar a formar parte del lugar donde se come, y por eso la abstención es lo que permite regresar.

El segundo paralelo está en la relación entre las almas y el trabajo agrícola. Las almas que ve Uktara salen de noche a trabajar la tierra y a buscar alimento tanto en su dimensión como en esta. Osborn documenta el mismo supuesto en los mitos cantados, donde lo que en un mundo es cacería en otro es cosecha. El libro de 2020 lo enuncia con una lista de equivalencias: cada especie animal tiene un ser supremo en otra dimensión para el cual esos animales son sus cultivos y su alimento diario, de modo que batata es armadillo, ahuyama es chocora, yuca es pajuil y bore es piro.

Eso explica el regalo del regreso. Uktara no vuelve con un mensaje ni con un objeto: vuelve con semillas de batata roja y de kabesha, es decir, trae de allá justamente la materia con la que allá se nombra a los animales de aquí.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. Las dos fuentes describen el destino de los muertos de manera incompatible, y la diferencia no es de matiz.

  2. En la narración de Onkasa la dimensión de los muertos es un lugar feliz: no hay angustia ni dolor, los árboles dan fruto sin que nadie los trabaje, las huertas están limpias y los animales pasan junto a la gente sin atacarla. En lo que Osborn recogió entre los kubaruwa, el alma permanece en la otra esfera hasta que nace su nieto, y esa permanencia parece una especie de limbo que no es particularmente placentero ni desagradable; la vida en el mundo del medio resulta preferible, a juzgar por el esfuerzo que se hace para arreglar los matrimonios correctos y volver a reencarnar.

  3. Tampoco coincide el destino. Para Osborn el alma se separa por sexo: la de la mujer baja al rojo, la del hombre sube al blanco. En la narración de Onkasa la dimensión de los muertos es una sola, y en ella los parientes U’wa conversan entre sí mientras las voces del hombre blanco y de sus animales suenan desde otra parte.

  4. Hay un punto donde sí convergen, y es el de la comida. Uktara no puede probar nada de lo que le ofrecen. La misma regla aparece en otros dos lugares del corpus: los viajeros que iban al trueque llevaban alimento purificado y tenían prohibido recibir comida de los hermanos menores, y la reseña que William Torres hizo de la autobiografía de Berichá cuenta que ella nació sin piernas porque su madre transgredió la norma de comer pescado del río Cobaría sin haberlo purificado antes.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · U’wa · Boyacá · Andina
Referencias
8
Última revisión
19 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. Historias ancestrales U’wa — Kajkin Luin Karita

    colombiaaprende.edu.co

    Publica el relato íntegro como «El recorrido de Uktara / Uktar Bijega», Sede Onkasa, con las almas en forma de murciélago, las mollas de barro, la absorción del vapor y las semillas de batata roja y kabesha; el glosario define molla y kabesha.

  2. Las cuatro estaciones: mitología y estructura social entre los U’wa

    babel.banrepcultural.org

    Aporta la doctrina kubaruwa del alma —el aka-kambra se desvanece hasta parecerse al de un embrión y regresa a donde vino, el de la mujer al mundo de abajo y el del hombre al de arriba, hasta que nace su nieto— y el dato de que la autora decidió no grabar el mito cantado de la muerte tras una epidemia de malaria que mató a cinco cantores.

  3. Comer y ser comido: los animales en la tradición oral u’wa (tunebo)

    publicaciones.banrepcultural.org

    Aporta la lógica de las dimensiones invertidas que explica que las almas trabajen la tierra de noche: lo que en un mundo es cacería en otro es cosecha, y los seres se transforman al cambiar de zona y de alimento.

Contraste y contexto · 5 referencias

  1. Reseña de «Tengo los pies en la cabeza», de Berichá (Esperanza Aguablanca)

    publicaciones.banrepcultural.org

    Aporta el caso de la transgresión alimentaria: Berichá nació sin piernas porque su madre comió pescado del río Cobaría sin haberlo purificado, lo que muestra que la regla sobre qué se puede comer y dónde tiene consecuencias irreversibles.

  2. Caracterizaciones de los pueblos indígenas de Colombia: Pueblo U’wa

    mng.mincultura.gov.co

    Clasifica cementerios, cuevas, lagunas y sitios de origen entre los lugares prohibidos y encantados, donde no se entra sin permiso de los seres espirituales mediante rituales de limpieza y armonización, categoría a la que pertenecen las entradas cubiertas con rocas del relato.

  3. Documento madre: Leyes de Origen de los pueblos indígenas de Colombia

    smt-onic.com

    Aporta, en el marco editorial que lo acompaña, la definición de los Werjayas como los encargados de cuidar todo lo que hicieron Sira y Yagshowa en la creación, que es la autoridad bajo la que se transmite un saber como el de Uktara.

  4. Pueblo U’wa

    colecciones.icanh.gov.co

    Confirma la continuidad de las autoridades tradicionales y de los cabildos en al menos diecisiete comunidades, que es el marco en el que hoy se transmite este conocimiento.

  5. Las estructuras de pensamiento dual en el ámbito de las sociedades indígenas de los Andes Orientales

    publicaciones.banrepcultural.org

    Permite leer la pareja vivos-muertos como una más de las oposiciones que estructuran el pensamiento de las sociedades indígenas de los Andes Orientales.

Voces de la comunidad

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¿Así te la contaron?

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«El recorrido de Uktara» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «El recorrido de Uktara» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «El recorrido de Uktara» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

TÚ

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