
Andina · U’wa
Kubashoa, el hijo del tabaco
Kubashoa nace del tabaco, se transforma para proteger a su familia y continúa presente en el canto de la perdiz.
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Hace mucho tiempo había una abuelita en el territorio U’wa que se llamaba Iurusa. Ella masticaba todos los días la hoja del tabaco y, de tanto masticarla, tuvo un hijo a quien llamó Kubashoa, el hijo del tabaco.
Kubashoa creció muy rápido. A los cuatro días ya caminaba y al año parecía como si tuviera tres. Su desarrollo fue tan acelerado que en poco tiempo se convirtió en un hombre sabio, capaz de transformarse en tigres poderosos y en otros animales.
En las noches Kubashoa no se quedaba en la casa: iba a otros espacios invisibles a adquirir conocimiento para ser más fuerte. Su misión era destruir espíritus malos y seres monstruosos que pudieran hacerle daño a la familia U’wa. En el día llevaba a Kaeta, su hermano mayor, a trabajar en la huerta, a cazar o a pescar, y le enseñaba las cuevas donde podía cazar cigüeñas.
En Taurete, dentro del territorio U’wa, había una familia Tiga bastante numerosa. Era una familia que podía causar mucho daño.
Un día Kubashoa fue a territorio Tiga y en una cueva encontró unos pichones de cigüeña. Los secreteó. Al instante llegaron los Tiga y se comieron los pichones. Entonces sintieron un fuerte dolor en el estómago y murieron.
Al cumplir con su misión, a Kubashoa ya no le fue permitido vivir en territorio U’wa: tenía que irse adonde su padre Sira, en la otra dimensión. Pero antes de partir les dijo a su madre y a Kaeta que, cuando él muriera, le sacaran lo último que hubiera comido, porque esa comida le impediría nacer al otro lado y trascender hasta donde Sira. Tampoco debían enterrar su cuerpo, sino dejarlo en la cueva de la peña Toiroa.
De un momento a otro Kubashoa empezó a sentir dolor de estómago y se murió. Su hermano y su madre lo abrieron, le sacaron la comida que había ingerido por última vez y dejaron su cuerpo tal como él les había indicado. Pasaron cuatro días y, cuando revisaron la cueva, no vieron rastros del cuerpo.
Kubashoa, el tigre poderoso, hoy en día manifiesta su presencia en época de lluvia por medio del canto de la perdiz. El sonido atraviesa las dos dimensiones: recuerda que hubo un hijo del tabaco, un hermano que enseñaba cuevas y caminos, y un ser capaz de cambiar de forma que terminó de hacer lo que vino a hacer.

La enseñanza
“Una misión de cuidado cumplida del todo deja a quien la cumple fuera del mundo visible.”
Territorio
Andina · U’wa
El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.
- Región
- Andina
- Comunidad
- U’wa
- Referencia
- 6.81137° · -72.15992°
Ficha del relato
Fuentes
Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.
- Procedencia
- Tradición oral · U’wa · Boyacá · Andina
- Referencias
- 8
- Última revisión
- 19 de septiembre de 2026
Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente
Base documental · 3 referencias
- Historias ancestrales U’wa — Kajkin Luin Karita
colombiaaprende.edu.co
Publica el relato íntegro como «Kubashoa», Sede Minsaka, con los nombres de Iurusa, Kaeta y Taurete, el destino donde «su padre Sira» y la peña Toiroa; el glosario define a los Tiga, a los tigres poderosos y a Toiroa como una de las puntas de los cuatro pilares de la dimensión de la Tierra.
- Las cuatro estaciones: mitología y estructura social entre los U’wa
babel.banrepcultural.org
Aporta el estatuto del tabaco y de las transformaciones: el tabaco de tierra baja es droga femenina usada antes por mujeres chamanes, y Baukara, Ser Solar hermana clasificatoria de Ruruna, aparece en el mundo azul precisamente como tabaco. También documenta que los carnívoros no se cazan porque equivaldría a matar gente.
- Comer y ser comido: los animales en la tradición oral u’wa (tunebo)
publicaciones.banrepcultural.org
Aporta la escalera de transformaciones: Kanwara da yopo mezclado con sangre a jaguares y osos del mundo de abajo y así aprenden a comer carne; los mamíferos de abajo pueden volverse carnívoros en el medio, los del medio pájaros arriba y los pájaros chamanes. También la noción de que el chamán se ve a sí mismo como jaguar u oso según el viaje.
Contraste y contexto · 5 referencias
- Documento madre: Leyes de Origen de los pueblos indígenas de Colombia
smt-onic.com
Aporta un Sira creador que hace el mundo, las aguas, las colmenas y los primeros seres humanos, lo que permite medir qué significa en otro clan el nombre al que Kubashoa debe trascender.
- Caracterizaciones de los pueblos indígenas de Colombia: Pueblo U’wa
mng.mincultura.gov.co
Registra el vocabulario recogido de Osborn donde kotokwa es jaguar y kurala es chamán, y sitúa a Sirateta como creador que organizó el mundo sobre ocho bases.
- Reseña de «Tengo los pies en la cabeza», de Berichá (Esperanza Aguablanca)
publicaciones.banrepcultural.org
Documenta que en la familia de una autora U’wa el padre era uejes y la madre mancena, es decir, que el oficio chamánico se hereda y se ejerce por hombres y mujeres, marco en el que una abuela que masca tabaco puede engendrar a un ser poderoso.
- Pueblo U’wa
colecciones.icanh.gov.co
Confirma que antiguamente los chamanes tenían el poder político y territorial entre los U’wa.
- Las estructuras de pensamiento dual en el ámbito de las sociedades indígenas de los Andes Orientales
publicaciones.banrepcultural.org
Permite situar la transformación humano-animal-canto dentro del repertorio de inversiones del pensamiento dual de los Andes Orientales.
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¿Así te la contaron?
«Kubashoa, el hijo del tabaco» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.
Versiones de este mito
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No es realMi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.
Así se ve una versión publicada. De «Kubashoa, el hijo del tabaco» todavía no hay ninguna.
Todavía nadie ha dejado la suya. «Kubashoa, el hijo del tabaco» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.
- Qué cambió
- El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
- Dónde la oíste
- Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
- Quién la contaba
- Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.








