Los mellizos transformadores

Caribe · Wayúu

Los mellizos transformadores

Tumaju’le y Peeliyuu sobreviven a la muerte de Manna, descubren su origen y transforman el mundo tras enfrentar a Kalamantuunay.

Leer el relato
Los mellizos transformadores: la entrada del relato

El relato

Escuchar el relato · 4 min

Manna era hija de Saiñ-Ma, el Corazón de la Tierra, y de Mannuuya, el Rocío de las Nieblas. Creció junto a los morros de la orilla del mar, en la Guajira Arriba. La pretendía Simirriuu, el invierno bravo, hermano del gran Juyá, viejo y de voz terrible cuando se encolerizaba. Manna le tenía miedo.

Un día hubo fiesta en honor de Juyá, con yonnas y juegos, y Simirriuu la convenció de ir. Danzando entre polvaredas tropezó con el seno de la joven, y desde ese instante ella quedó encinta. Sintió una vibración extraña y corrió a encerrarse.

Una noche sintió dos seres moviéndose en su vientre. Lloró pecados que no había cometido; luego se secó las lágrimas y a medianoche huyó hacia Wayantuunay, donde vivía su abuela, por atajos que no dejaran huella. Siete lunas vagó entre grutas y tunas. En las noches sin luna hablaba con los hijos de su vientre, y ellos le pedían que no llorara. Cuando quiso morir, los niños hicieron brotar verdor y manantiales, y en Juralii bebió agua en el cuenco de sus manos.

Desde el vientre le pidieron armas, y Manna fue cortando varas de curarire, caujaro y albarico, un carrizo y corteza de ceibote, hasta cargar un haz que apenas la dejaba caminar. Al inclinarse a cortar caña brava se puyó el ojo derecho. Del enojo se dio una manotada en la barriga, y los niños, en represalia, le borraron el verdor: se halló en medio de un desierto de tolvaneras.

En Palaa-Puloina vio desde un peñasco un rancho del que salía humo. Allí vivía Kalamantuunay, la madre de los hombres-tigres.

—Menos mal que llegas cuando mis hijos no están. Nunca vi una muchacha tan bonita.

Le dio agua. En eso volvieron los hijos, y la vieja la escondió en una tinaja de algodones. Pero como pensaba comérsela a solas, decidió compartirla: hizo señas hacia la tinaja, y los hombres-tigres despedazaron a Manna y la devoraron.

Al limpiarse las muelas con astillas escupieron partículas de carne sobre un pajal, y de ellas nacieron cinco niños diminutos. Tres murieron; dos sobrevivieron. Eran feos y actuaban como uno solo: Tumajü'le, el menor, pequeñito, barrigón y de piernas delgadas; Peeliyuu, el mayor, cabezón. La vieja los puso a crecer en un canasto de mimbre para engordarlos y comérselos después, y de noche les pellizcaba las costillas.

Los niños aprendieron a cazar y ganaban a los tigres en listeza. Un día los tigres los retaron a flechar el disco de la luna, seguros de no fallar. Los niños, de noche, les falsearon las puntas; a cada tigre se le quebró el arco, y furiosos se arañaron con las puntas: desde entonces tienen uñas contráctiles y fuertes.

Robando meloncillos, la dueña del sembrado, Aáner, la paloma, los corrió a garrotazos gritándoles hijos de suciedad, grumo de dentaduras podridas; un guacamayo les reprochó ser hijos de los hombres-tigres. Los niños lloraron.

—Madre-abuela, ¿por qué dicen que nacimos del sucio de las muelas de tus hijos?

—Falso. Ustedes son mis nietos.

Le pidieron entonces que les mostrara cómo cocinar un matacán. Cuando la vieja se inclinó a revolver el caldero, le pegaron en la nuca y cayó de cabeza en el sancocho. Pusieron su cabeza en el fondo, y Tumajü'le se vistió con sus ropas, se cubrió con su cuero cabelludo y se sentó a desmotar algodón.

Los tigres llegaron con hambre.

—Ahí tienen comida. Yo estoy ocupada.

Comieron, y sus muelas hablaron: “¡Krachi! ¡Ekakai pii! ¡Están comiendo a su madre!”. Revolvieron el sancocho y vieron la cabeza de Kalamantuunay, blanca y cerosa. Corrieron a despedazar al impostor, pero Tumajü'le se volvió nube y se escurrió por las hendijas del rancho. Los tigres se volvieron viento para disolverla; les fallaron las fuerzas y quedaron flotando en el aire. Desde entonces las almas de los felinos andan esparcidas por el mundo como alientos de Wanülüü.

Los mellizos transformadores: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Quien crece en la casa del que devoró a los suyos aprende a la vez gratitud y venganza.”

Territorio

Caribe · Wayúu

Caribe · Wayúu

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Caribe
Comunidad
Wayúu
Referencia
12.1333° · -71.5333°

Ficha del relato

Contexto histórico

La historia se conoce por Mito y cultura guajira (2007), donde José Enrique Finol transcribe dos narraciones completas y las compara: la de Ramón Paz Ipuana, escritor wayuu de Ale'eya, y la de Michel Perrin, etnógrafo francés que grabó relatos en wayuunaiki con informantes nombrados para El camino de los indios muertos (1980). Para la de Paz Ipuana, Finol conserva el dato del narrador: Nicanor González, del clan Uliana, nacido en Walerpa'a, en la Alta Guajira, de cincuenta y cinco años al momento de la grabación. Finol advierte también la intervención estética de Paz Ipuana: los diálogos con voseo, el catálogo de nombres de los hombres-tigres y el paisaje que aparece y desaparece son elaboración de autor sobre la voz de un narrador concreto, no una voz colectiva.

Las lecturas académicas son varias y conviene distinguirlas. Alessandro Mancuso (2025) sostiene que el ciclo es la variante wayuu del mito sudamericano de los mellizos transformadores, nacidos de los fragmentos de la madre devorada por el jaguar, anota que la madre quedó embarazada tras bailar con una metapersona lluvia o estrella, y propone que Maleiwa es un epíteto que se aplica a uno de los mellizos. Barbara Kazianka (2020) recoge que, para la mayoría de los wayuu no cristianos, Maleiwa es uno de los mellizos que peleó con el jaguar o los hombres-tigres y los expulsó de la Guajira. Yanet Segovia (1998) revisa la narración de Paz Ipuana para pensar el origen mítico del mal. Carrasquero y Finol (2010) leen los cuerpos roídos de los niños, nacidos de las muelas de los tigres, como desorden dentro del orden de Maleiwa, y subrayan que Manna es fecundada sin consentimiento por Simirriuu. Carrasquero, Finol y García Gavidia (2009) y Mancuso (2005) tratan otra hazaña de los hermanos, la de Wolunka, como símbolo de la primera menstruación; ese episodio pertenece a “La India Worunka”. Claudio García Soto (2009) confirma la nomenclatura Tumajüle y Peeliyuu como transformadores junto a Maleiwa. El Diccionario de mitología Wayuu sistematiza estos personajes a partir de Paz Ipuana y Perrin y no aporta voz oral independiente.

El territorio es la Alta Guajira: los morros junto al mar, el salatshi de monte ralo, las planicies, las tunas, las grutas donde duerme la fugitiva, el abrojo que florece de amarillo con las nieblas del invierno. La Caracterización del Ministerio de Cultura y el Plan Especial de Salvaguardia (2009) describen la organización matrilineal que da sentido a que Manna huya hacia su abuela y a que los niños reclamen un origen noble por la madre.

Cautelas editoriales. La fealdad de los niños y la desproporción de sus cuerpos no se usan como señal moral. Manna no se erotiza: su embarazo es un daño que ella no eligió, y el Relato lo cuenta así. Los hombres-tigres que quedan flotando como alientos de Wanülüü no son demonios: la traducción cristiana de Wanülüü como diablo es un préstamo del contacto misionero que aquí se evita, y la palabra nombra aquí los alientos dañinos en que se dispersan los felinos.

Resonancias con otros mitos

El Popol Vuh, en la edición de Allen J. Christenson (2007), es la comparación externa más cercana, y la resonancia es precisa. Ixquic, hija de un señor de Xibalbá, concibe a los gemelos sin contacto con varón, por la saliva de una calavera que le habla; huye embarazada y llega a casa de una abuela, Ixmucané, que primero la rechaza. Hunahpú e Ixbalanqué crecen como cazadores con cerbatana, superan por astucia a sus hermanos mayores, que los maltratan, y los vuelven monos; y vengan a su padre, muerto por los señores de Xibalbá, con engaños que ponen a los enemigos a comer y a mirar lo que no entienden. Manna concibe por un roce, huye, es acogida por una vieja, y sus hijos nacen de residuos, cazan mejor que los tigres, los vencen con flechas trucadas y les hacen comer a su propia madre. Las diferencias son de fondo: Ixmucané protege a los gemelos, mientras Kalamantuunay los engorda para comérselos; los k'iche' descienden a Xibalbá y suben al cielo como sol y luna; los hijos de Manna no ascienden, uno se vuelve nube y los perseguidores quedan como viento dañino. No hay evidencia de derivación entre los dos mundos; la comparación muestra una forma narrativa, la de los mellizos que vengan a la madre y ordenan el mundo, que Mancuso (2025) reconoce como sudamericana y de la que esta es la variante wayuu.

Dentro del corpus, “Mareiwa” es el vínculo directo: la otra columna del mismo ciclo, donde el menor de tres hermanos es Maleiwa y persigue a un solo Jaguar. “La India Worunka” recoge otra hazaña de los hermanos, la flecha contra la vagina dentada que inaugura la menstruación, y Carrasquero, Finol y García Gavidia (2009) la leen junto a la yonna. “La Chama” comparte la familia que devora en el peñasco y la mujer que esconde a un huésped de sus parientes; aquí la vieja no protege sino que entrega. “Las Wanurü y el valle de la muerte” y “Guanurú” muestran adónde van los alientos en que se convierten los tigres. Y “Los dominios de Juyá” pinta al hermano mayor de Simirriuu, la lluvia que en esta historia sólo preside la fiesta.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. Hay dos narraciones y no deben fundirse.

  2. La de Paz Ipuana, transcrita por Finol, nombra a los mellizos: Tumajü'le, el menor, barrigón y de piernas delgadas, y Peeliyuu, el mayor, cabezón. Abre con una genealogía que el Relato resume: Saiñ-Ma es fecundada por Mannuuya, que sin saberlo es su hermano, y Manna nace en una cueva protegida por Maitus de la furia de Wawai, el huracán. La fecunda Simirriuu, el invierno bravo, con un roce durante una danza en la fiesta de Juyá; huye siete lunas hablando con los hijos de su vientre, que le piden arcos, flechas y flautas; se puya un ojo con una caña; llega a Palaa-Puloina, donde Kalamantuunay la esconde en una tinaja y la entrega a sus hijos, los hombres-tigres, que llevan una lista de nombres. De los residuos de las muelas nacen cinco niños; tres mueren y dos sobreviven. Siguen la prueba de las flechas sobre la luna, que da a los felinos sus uñas; los insultos de la paloma Aáner, el guacamayo y el gonzalito; el caldero; el disfraz de Tumajü'le; y el final en que el menor se vuelve nube y los tigres, viento, quedan como alientos de Wanülüü.

  3. La de Perrin, transcrita por Finol bajo el título “Maleiwa”, cambia casi todo lo que no es el núcleo: la madre es hija de un pescador que fue antes el gavilán del mar; queda encinta sin causa conocida al salir del encierro; el hijo habla desde el vientre; ella queda ciega por una astilla y llega a casa de la madre de Jaguar, un solo felino; de los residuos nacen tres muchachos, y el menor, el único con poderes, es Maleiwa; la Paloma Vieja revela el origen y pierde las pestañas; Maleiwa flecha a la vieja y se disfraza hilando algodón en la pierna; el final no es nube y viento sino una larga persecución de Jaguar con fuego, el caracol Fulera, el cachicamo y las manchas de la piel. Esa columna sostiene el Relato de “Mareiwa”.

  4. El Relato de esta ficha sigue a Paz Ipuana porque es la única de las dos que llama mellizos a los hermanos y los nombra, y porque su arco, de Manna a la nube, es el que la ficha anterior ya delimitaba. Se corrigen tres puntos de aquella: la fecundación no es un engaño de Juyá sino un roce de Simirriuu, su hermano; la revelación de Aáner es el insulto de una paloma agraviada, no una confidencia; y los tigres no persiguen a los niños convertidos en Wanürü, sino que quedan flotando como sus alientos.

  5. La ficha no es “La Chama”, que tiene su propia familia devoradora en cueva y otra trama; ni “La India Worunka”, donde los hermanos flechan la vagina dentada; ni “Creación Wayuu”, que narra el modelado de las personas.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Wayúu · Guajira · Caribe
Referencias
14
Última revisión
17 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. Mito y cultura guajira

    joseenriquefinol.com

    Capítulo central que transcribe y compara las dos versiones completas del ciclo de los mellizos (Paz Ipuana y Perrin).

  2. Ale'eya: conceptos y descripciones de la cultura wayuu, tomo II

    kimera.com

    Reúne conceptos, relatos y explicaciones de un investigador y escritor wayuu atento a la lengua y a la tradición de su pueblo.

  3. El camino de los indios muertos: mitos y símbolos guajiros

    si.edu

    Registra relatos en wayuunaiki con traducción asistida por hablantes bilingües y estudia Jepira, Juyá, Pülowi, yoluja y el viaje de los muertos.

Contraste y contexto · 11 referencias
  1. Diccionario de mitología Wayuu

    cdnc.heyzine.com

    Sistematiza personajes, lugares y episodios a partir de Paz Ipuana, Perrin y consultas con docentes y sabedores de La Guajira.

  2. Caracterización del pueblo Wayúu

    mng.mincultura.gov.co

    Resume territorio binacional, organización social, lengua, historia reciente y problemáticas contemporáneas del pueblo Wayúu.

  3. Plan Especial de Salvaguardia del Sistema Normativo Wayuu aplicado por el Pütchipü'üi

    patrimonio.mincultura.gov.co

    Documento formulado por la Junta Mayor Autónoma de Palabreros que explica, desde la propia organización wayuu, el territorio, los clanes matrilineales, la palabra, la reparación y los fundamentos mítico-históricos del sistema normativo.

  4. Popol Vuh: Sacred Book of the Quiché Maya People

    mesoweb.com

    Conserva relatos de creación, pruebas, gemelos transformadores, muerte y recomposición del mundo k’iche’.

  5. Crimen y otredad en la sociedad Wayuu (Interpretación a partir del significado mítico del mal)

    erevistas.saber.ula.ve

    Análisis del mal mítico wayuu que revisa la versión de Paz Ipuana sobre los mellizos Tumaju'le y Peeliyuu.

  6. Símbolos, espacio y cuerpo en la Yonna Wayuu

    ve.scielo.org

    Analiza directamente el episodio de Wolunka y los Mellizos Transformadores como símbolo de la primera menstruación.

  7. Mito, concepciones del cuerpo y yonna wayuu

    redalyc.org

    Sección entera sobre los Mellizos Transformadores según Paz Ipuana: Manna fecundada sin consentimiento por Simirriuu, escondida en la tinaja y devorada por los Hombres Tigres, partículas de los mellizos que sobreviven, crianza por Kalamantuunay, nombres Peeliyuu y Tumajü'le, y lectura de sus cuerpos roídos como desorden del orden de Maleiwa.

  8. “Convertirse en alijuna”: los wayuu frente al cambio climático y la expoliación territorial

    revistas.ucm.es

    Resume el ciclo de Maleiwa de Perrin como versión wayuu del mito sudamericano de los mellizos transformadores (nacen de fragmentos de la madre devorada por Jaguar, se vengan y lo exilian), explica Maleiwa como epíteto aplicado a uno de los mellizos y anota que la madre quedó embarazada tras bailar con una metapersona lluvia o estrella.

  9. Transformaciones en la relación entre los wayuu y Yolujaa a causa de las creencias cristianas evangélicas

    redalyc.org

    Afirma que para la mayoría de wayuu no cristianos Maleiwa es uno de los Mellizos Transformadores que peleó con el Jaguar o los Hombres-tigre y los expulsó de la Guajira, y presenta las dos versiones rivales del origen humano, descendencia de Juya y Mma o arcilla modelada por Maleiwa.

  10. Prólogo a El pensamiento filosófico Wayuu, de Beatriz Sánchez Pirela

    ve.scielo.org

    Identifica a los hermanos gemelos Tumajüle y Peeliyuu como figuras transformadoras del cosmos wayuu y los sitúa junto a Maleiwa, héroe civilizador, y al par Juyá y Pulowi dentro del sistema mítico que Sánchez Pirela analiza.

  11. Relaciones de género entre los wayúu: estado de la investigación y nuevos campos de análisis

    jieyuuwayuu.blogspot.com

    Lee a Wolunka, la primera mujer con vagina dentada a quien los hermanos hieren para iniciar la menstruación y la procreación, como figura de ambigüedad femenina: el episodio en que los mellizos flechan la vagina dentada.

Voces de la comunidad

Conversación

¿Así te la contaron?

0 publicadas0 en revisión

«Los mellizos transformadores» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «Los mellizos transformadores» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «Los mellizos transformadores» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

TÚ

Deja tu versión

Desde 10 caracteres. Sin enlaces: los descartamos.

No se publica. Sólo lo usamos si necesitamos preguntarte algo.

Cada versión la lee una persona antes de publicarse. Verás la tuya aquí mismo mientras esperas.