El viaje del más allá

Caribe · Wayúu

El viaje del más allá

Una mujer muerta carga a su esposo hasta Jepira; el viudo cruza el dominio de Juyá y vuelve con una condición de silencio.

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El relato

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Un hombre lloró a su esposa muerta tanto tiempo que ella tuvo piedad de él. Una noche vino a su sueño, como viva, y pasó a su lado apurando el paso. Él corrió tras ella gritando que no lo dejara; estaba cerca y no lograba asirla.

Al alba, ella le habló: —¿Por qué me persigues? Soy una sombra en la noche. Pero ven conmigo, ya que lloras.

Lo tomó sobre sus espaldas y partieron por el mar hacia Jepira, la tierra de los guajiros muertos; avanzaba sobre el agua rápida como un pelícano. En la otra orilla ella tuvo sed. El agua de los yoluja está en un terreno cercado que cuida Alcaraván; ella le dijo que esperara, pero él se precipitó y Alcaraván lo dejó beber primero. Más adelante una puerta se abrió sola y él entró primero, aunque ella corrió a impedirlo.

Al amanecer llegaron a la montaña donde ella vivía. Se oía a gente ebria; un toro mugía, las cabras balaban, y sobre caballos muertos galopaban yoluja borrachos. Los muertos lo saludaron: cuñado, amigo, primo. Sólo él tenía aspecto de viviente.

Allá comía melón y patilla. De noche su mujer colgaba una hamaca, pero cuando él se acercaba, ella desaparecía y él caía de bruces, para encontrarla de pie a su lado.

Un día la vinieron a buscar para una yonna. Ella le pidió que se quedara: allá le harían cosas que no le gustaría ver. Él insistió. Todo era rojo y alguien tocaba el tambor. Ella lo dejó en una casa; después los jóvenes la abrazaban y la besaban en la boca. A él le chocó. De noche quiso bailar, pero todos se fueron, porque estaba despierto, porque estaba vivo. Al oscurecer vio llegar al hombre que había tenido a su esposa antes del matrimonio, y tras él a los otros. Contrariado, partió al alba.

El camino se bifurcaba y tomó el que llevaba a Juyá. Caminó una luna entera comiendo auyamas y frutas de cardón, semeruco y caujaro. Cada mañana pasaban las vacas lecheras de Juyá; una muy vieja se quedaba atrás. Un día se agarró de su cola y así llegó.

—¡Ahí está mi nieto! —dijo Juyá, y le ofreció su banco. Era una boa. “Si debo morir, moriré”, pensó, y se sentó. Lo mandó por corzos: encontró a un indio kusina con flecha y corona de corteza de cují. “¡Es él, fléchalo!”. Trajo corzos. Por venados encontró a un indio rico de cinturón rojo, traje y sombrero; por conejos, gente que jugaba con lianas; por patillas, gente de piel negra; por auyamas, hombres ventrudos; por melones, pequeños alijuna. Cada vez que Juyá decía “son ellos”, volvía con la presa.

Juyá partió a hacer llover y le advirtió que no se acercara a la enramada de su esposa, Pulowi, que tiene poderes. Quiso verla, y por la ventana la vio como no debía verla. Ella estalló en un grito y él cayó tieso, de bruces, con el vientre hinchado.

Juyá lo puso de pie. “¡Qué desgracia, el hombre que no escucha! Por tu falta me regañarán”. Fue donde Pulowi. “Está muerto porque ha visto. Debería comérmelo, como todo lo que recoges”. “Cómelo si quieres”, dijo Juyá con rabia. Pulowi decidió cortarlo en dos y comerse la mitad al otro día.

Pero allí vivía Alekerü, la Araña, una viejecita de cabellos blancos que lo había oído todo. Esa noche lo subió a su grupa y bajó por su hilo hasta dejarlo cerca de su casa. Le advirtió: tu madre y tu hermana querrán llorarte; impídelo, y no cuentes lo que te ocurrió, o morirás.

Llegó con la cabellera larga y la barba crecida. “Si les digo lo que hice, moriré”. Su hermana lloraba; le ordenó que no lo llorara. Pero un día contó adónde había ido. Cuando terminó, murió, y se fue derecho a Jepira, la tierra de los yoluja.

El viaje del más allá: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Perseguir a quien ya se fue lleva a ver cómo vive sin uno, y eso no se cuenta impunemente.”

Territorio

Caribe · Wayúu

Caribe · Wayúu

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Caribe
Comunidad
Wayúu
Referencia
12.207° · -72.185°

Ficha del relato

Contexto histórico

Michel Perrin, etnógrafo francés, trabajó en la Guajira entre 1969 y 1973. Su informe de misión (1975) ya presenta a esta “Eurídice guajira” que vuelve por la Vía Láctea, el camino de los indios muertos, a buscar a su marido inconsolable, y anuncia su análisis de la concepción guajira de la muerte. El libro de 1980, El camino de los indios muertos, hace de este viaje su eje: Jacques Lizot, al reseñarlo ese mismo año, señala que la oposición entre Juyá y Pulowi es la clave con que Perrin lo lee. Perrin recogió los textos en wayuunaiki con ayuda de hablantes bilingües y los tradujo al francés; la versión que aquí se sigue es la que José Enrique Finol transcribe en castellano en Mito y cultura guajira (2007), con el nombre de su informante, Luuka Iipuana. Es una cadena de mediaciones (narrador, ayudantes, francés, castellano, edición) y no hay acceso a la voz sin ellas.

Finol propone leer el texto en tres espacios, la tierra familiar, Jepira y el dominio de Juyá, y sostiene que, además de retratar el más allá, es un texto de origen de los animales de caza y de ciertas frutas. Su etiqueta de “Eurídice” ayuda a reconocer un motivo, pero subordina la historia wayuu a un modelo griego; esta ficha la cita sin adoptarla.

El marco en que la esposa muerta aparece en sueño está documentado por la etnografía. Carmen Laura Paz Reverol (2017) explica que al morir el aa'in se convierte en yoluja, una silueta sin huesos que reside en Jepira, puede aparecer en los sueños y hasta intentar llevarse el alma de un vivo. Barbara Kazianka (2020), citando a Perrin, describe tres realidades wayuu, la de los vivos, la de los muertos en Jepira y la de los seres míticos, con el sueño como mediador. Roberto Pineda Giraldo (1950) anotó que quien sueña con un pariente muerto entiende que este pasa necesidades, y que la familia va a la tumba con comida y dice: “Ven, entonces, comamos juntos”.

Jepira tiene lugar. Paz Reverol (2018) lo sitúa en el Cabo de la Vela y describe allí una vida con tierras y animales, donde el muerto puede volver a casarse y las mujeres tener una o más parejas, a diferencia de la monogamia de los vivos: ese es el fondo de la escena de la yonna que hiere al viudo. La misma autora recoge que el yoluja, al morir de nuevo allí, se vuelve lluvia o wanülüü. Finol y Fernández (1999) remiten a este viaje al estudiar el primer entierro; García, Flores y Valbuena (2017) comparan el segundo velorio y el destino en Jepirra entre ancianos wayuu de Maracaibo; Marín Ortiz (2014) presenta el cementerio como el lugar donde las almas inician el viaje, y el proyecto Relatos con GPS trata Jepira como espacio de memoria donde se encuentran vida y muerte, sin volver cartografiable el itinerario.

Cautelas. Las escenas de caza en que un kusina resulta corzo y un rico resulta venado son cambios de apariencia entre dominios, no un elogio de la violencia entre personas. Pulowi come lo que Juyá recoge: la ficha no la traduce como “diablo” ni a Juyá como “Dios”. Las escenas sexuales de la yonna se cuentan con sobriedad, sin borrarlas, porque en ellas está la herida del viudo. Díaz Peña y Manrique (2021) analizan una versión literaria mediada por De la Fontanille y Serrano; sus conclusiones sobre género no representan a todas las mujeres wayuu.

Resonancias con otros mitos

La comparación con Orfeo y Eurídice, que Ovidio narra en los libros X y XI de las Metamorfosis, es la que Finol y el propio Perrin pusieron sobre la mesa al llamar a esta historia “Eurídice guajira”. La resonancia es real: un vivo, por amor y por duelo, cruza a la tierra de los muertos, y una condición quebrada le cuesta lo que había ganado. Las diferencias pesan más. Orfeo baja por su propia decisión y con su música; aquí es la muerta quien, por piedad, carga al viudo y lo lleva. Orfeo pierde a Eurídice por mirarla; el guajiro no pierde a su esposa, que sigue siendo yoluja con vida propia, sino a sí mismo, primero por mirar a Pulowi y al final por contar lo que vio. Y el Hades no tiene un segundo tramo como el dominio de Juyá, donde el visitante aprende que las presas y los frutos son gentes.

Dentro del corpus, “Ulépala” es la comparación obligada: la misma arquitectura de tres espacios contada por otra cadena, con dote, rapto y un cardenal al final. “Los dominios de Juyá” amplía el segmento en que un kusina resulta corzo y un rico resulta venado. “El indio Jaichuasay” muestra la inversión contraria: un cazador convertido en venado, mirado desde el lado de la presa. “El pequeño indio Kosina” pone frente a frente, en una fiesta de carreras, a las dos figuras que aquí aparecen como caza, el cazador pobre y el ganadero rico. “Waleker, el origen del tejido” tiene por protagonista a otra araña; el parecido de los nombres se anota sin afirmar identidad.

Perrin (1987) usa esta historia al estudiar el lugar del ganado en el pensamiento guajiro: las vacas lecheras de Juyá y los caballos muertos de los yoluja son parte de ese mismo cuadro. Ninguna de estas semejanzas prueba copia ni influencia; muestran una manera compartida de pensar el paso entre vivos, muertos y dueños de la lluvia.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. Existen dos cadenas documentales distintas, y Finol las transcribe una junto a la otra. La primera es la de Ramón Paz Ipuana, autor wayuu, publicada como “La historia de Ulépala”; la segunda es la de Perrin, contada por Luuka Iipuana. Esta ficha sigue la segunda; la primera tiene su propia página, “Ulépala”.

  2. Entre ambas cambian el arranque, los nombres y el desenlace. En Paz Ipuana el hombre sale a reunir una dote, hay rapto, algodón y un corazón que termina como cardenal; en Perrin no hay dote ni rapto: el viudo llora, la muerta tiene piedad, lo carga sobre la espalda y cruza el mar como un pelícano. El alcaraván guardián del agua, la puerta que se abre sola, la yonna de los yoluja vestidos de rojo, la vaca vieja que lo lleva hasta Juyá, la lista de presas que son personas y la araña que lo devuelve pertenecen a la cadena de Perrin. Finol advierte la intervención estética de Paz Ipuana en sus textos publicados; la de Perrin pasó por traducción, no por reescritura literaria, y por eso el Relato la prefiere.

  3. Dentro de la propia cadena de Perrin hay una diferencia de detalle: el informe de 1975 habla de una esposa que vuelve por la Vía Láctea, el camino de los indios muertos; el texto de Luuka Iipuana la hace caminar sobre el mar. El Relato sigue el texto transcrito. Perrin (1987) vuelve sobre esta historia al estudiar el ganado en el pensamiento guajiro.

  4. El nombre de la araña se conserva como lo da el texto, Alekerü, seguido de su traducción. La página “Waleker, el origen del tejido” trata a otra araña; la semejanza de los nombres no basta para afirmar que sean la misma figura, y aquí no se afirma. Del mismo modo, el texto escribe Pulowi donde otras fichas del corpus escriben Pülowi.

  5. “Los dominios de Juyá” no es una tercera versión: es una página que se detiene en el segmento compartido por ambas cadenas, el aprendizaje de la caza y de los cultivos. Díaz Peña y Manrique (2021) analizan una versión literaria posterior, mediada por De la Fontanille y Serrano, que no se toma como testimonio.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Wayúu · Guajira · Caribe
Referencias
16
Última revisión
17 de septiembre de 2026

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Base documental · 3 referencias

  1. El camino de los indios muertos: mitos y símbolos guajiros

    si.edu

    Registra relatos en wayuunaiki con traducción asistida por hablantes bilingües y estudia Jepira, Juyá, Pülowi, yoluja y el viaje de los muertos.

  2. Mito y cultura guajira

    joseenriquefinol.com

    Transcribe y compara versiones de Paz Ipuana y Michel Perrin sobre el fuego, Maleiwa, Ulépala, Jepira y los dominios de Juyá.

  3. Sükuaitpa wayuu: los guajiros, la palabra y el vivir

    persee.fr

    La reseña académica describe una edición en wayuunaiki, español y francés de veintisiete mitos y relatos tradicionales.

Contraste y contexto · 13 referencias
  1. Relatos con GPS: una geografía mítica e histórica de La Guajira

    geografiasmiticasguajira.com

    Relaciona lugares, fotografías, voces y relatos; presenta Jepira como espacio de memoria donde se encuentran vida y muerte.

  2. Análisis semiótico del mito El viaje del más allá

    noesis.uis.edu.co

    Estudia una versión literaria del viaje al más allá y permite distinguir representación de género, estructura narrativa y práctica cultural.

  3. Ale'eya: conceptos y descripciones de la cultura wayuu, tomo II

    kimera.com

    Reúne conceptos, relatos y explicaciones de un investigador y escritor wayuu atento a la lengua y a la tradición de su pueblo.

  4. Metamorphoses, Books X-XI: Orpheus and Eurydice

    ovid.lib.virginia.edu

    Narra el descenso de Orfeo al mundo de los muertos para intentar recuperar a Eurídice y la pérdida que sigue a quebrar una condición.

  5. Creaciones míticas y representación del mundo: el ganado en el pensamiento simbólico guajiro

    biblat.unam.mx

    Transcribe y analiza la versión del Viaje al más allá (el hombre que sigue a su mujer muerta hasta Jepira).

  6. Etnografía del rito: reciprocidad y ritual funerario entre los guajiros

    revistas.inah.gob.mx

    Estudia el primer entierro wayuu y remite al mito del viaje al más allá recogido por Perrin y Paz Ipuana.

  7. Migrar con la muerte. Cambios en los ritos de los restos wayuu en Maracaibo

    perspectivas.unermb.web.ve

    Compara los mitos del segundo velorio y el destino de los muertos en Jepirra entre ancianos wayuu.

  8. Cosmogonía y Rito en la Vivienda Wayuu

    repositorio.unal.edu.co

    Expone que el cementerio es el lugar sagrado donde las almas inician su viaje al más allá.

  9. Los ritos de muerte y dobles enterramientos en el pueblo wayuu

    dialnet.unirioja.es

    Describe la vida del yoluja en Jepira, con tierras y animales, y que el muerto puede volver a casarse y las mujeres tener una o más parejas, distinto de la monogamia de los vivos, lo que explica la escena de celos del viudo; sitúa Jepira en el Cabo de la Vela y dice que el yoluja, al morir allí, se vuelve lluvia o wanülüü.

  10. Transformaciones en la relación entre los wayuu y Yolujaa a causa de las creencias cristianas evangélicas

    redalyc.org

    Expone, citando a Perrin, las tres realidades wayuu (vivos, muertos en Jepira, seres míticos) con el sueño como mediador, y la segunda vida en Jepira en forma de yolujaa: el marco en que la esposa muerta aparece en sueño y guía al viudo.

  11. Hacer los sueños. Una perspectiva wayuu

    entrediversidades.unach.mx

    Explica que al morir el aa'in se transforma en yoluja, silueta sin huesos que reside en Jepira, que puede aparecer en los sueños y seguir comunicándose con los vivos, e incluso intentar robar el alma de los vivos: la lógica del inicio onírico del relato.

  12. Reseña de Le Chemin des Indiens morts: mythes et symboles goajiro, de Michel Perrin

    persee.fr

    Identifica el mito del viaje al más allá como eje del libro de Perrin y la oposición Juyá y Pulowi como clave para leerlo, útil para documentar cómo se recibió la versión canónica que usa esta página.

  13. Mythes et rêves, rituel et chamanisme chez les Indiens Goajiro. Compte rendu de mission

    persee.fr

    Informe del trabajo de campo de 1969 a 1973 en que Perrin presenta a esta Eurídice guajira que vuelve por la Vía Láctea, camino de los indios muertos, a buscar a su marido inconsolable, y anuncia su análisis de la concepción guajira de la muerte y el más allá.

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«El viaje del más allá» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

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EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «El viaje del más allá» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «El viaje del más allá» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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