
Caribe · Wayúu
El origen del fuego
Siki guarda el fuego mientras los demás viven sin luz ni comida cocida. Su secreto es descubierto y la llama pasa a todas las casas.
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En un principio los hombres no conocían el fuego. Comían crudas las carnes, las raíces y los frutos del monte; la carne la tendían al sol hasta hacerla cecina. Unos vivían en troncos y cuevas; otros tenían ranchos, pero sin lumbre que los calentara ni ahuyentara el miedo que subía del fondo de las noches.
Solo Maleiwa tenía el fuego. Lo guardaba como piedras encendidas en una gruta fuera del alcance de los hombres, porque los creía faltos de juicio: podían quemar sus ranchos, incendiar los montes, abrasar a las criaturas vivas.
Una vez, mientras Maleiwa calentaba el cuerpo junto a su fogata, vio venir hacia él a un joven aterido de frío. Se llamaba Junuunay. Maleiwa se indignó.
—¿Qué vienes a hacer, intruso? ¿No sabes que este sitio está vedado? ¿Vienes a acabar con mi paciencia?
—No, abuelo —respondió Junuunay, suplicante—. Solo vengo a calentarme junto a usted. Tenga clemencia. Ampáreme de este frío que me puya la carne y me llega hasta los huesos. Apenas entre en calor, me iré.
Así hablaba, escondiendo su intención. Para convencer a Maleiwa hizo crujir los dientes, se erizó como carne de gallina muerta, tembló como un machorro, se frotó las manos. Maleiwa, compadecido, lo aceptó, pero no le quitó la vista de encima. Los dos se frotaron las manos ante las llamas, que resplandecían a lo lejos como brasas del cielo.
Junuunay intentó conversar para distraerlo. Maleiwa callaba. Entonces un rumor de viento, como pasos cautelosos sobre la hojarasca, le hizo volver la cara hacia atrás. Ese instante bastó. Junuunay cogió de la fogata dos brasas encendidas y las metió en un morralito que llevaba oculto bajo el brazo.
Se dio a la fuga entre las malezas que rodeaban la gruta. Maleiwa, burlado, corrió tras él.
—Me ha engañado el muy bribón. Le haré vivir en los muladares, rodando bolas de excremento.
Junuunay huía desesperado, pero sus pasos eran tan cortos que casi no avanzaba. Llamó en su auxilio a un joven cazador llamado Kenáa y le entregó una brasa para que la escondiera. Kenáa se alejó sin ser visto mientras hubo sol, pero al llegar la noche, cuando trataba de esconderse entre las matas, la brasa lo delató. Maleiwa lo convirtió en cocuyo, que en las noches oscuras del invierno enciende y apaga su luz mientras vuela.
Junuunay encontró en su camino a Jimut, el cigarrón.
—Amigo, Maleiwa me persigue porque le robé el fuego para dárselo a los hombres. Toma esta brasa que me queda y escóndela en un sitio seguro. Quien la tenga será el más afortunado de los hombres.
Jimut tomó la brasa y la metió dentro de un palo de caujaro; luego la pasó a un olivo, después a otro palo, y así el fuego se extendió y se multiplicó por todas partes.
Los hombres lo encontraron por medio de un niño llamado Serumáa. Mientras jugaba por los montes, el niño iba señalando los palos donde Jimut había guardado el fuego. No sabía hablar; solo decía «Skii… Ski… Skii…», que quiere decir fuego. Los hombres buscaron en todos los palos y troncos, probaron mil maneras y no encontraron nada, hasta que vieron a Jimut perforando un palo. Siguiendo su ejemplo, taladraron y frotaron con las manos dos varitas de caujaro, y al punto brotó el fuego. Iluminó el corazón de los montes y encendió de alegría a los hombres.
Desde entonces el fuego quedó a su servicio y no volvieron a sufrir el rigor de las noches frías. A Serumáa, Maleiwa lo convirtió en un pajarillo que salta de rama en rama diciendo «ski, ski, ski», y por eso lo llaman Sikiyuu. A Junuunay lo convirtió en escarabajo y lo condenó a vivir entre las inmundicias por haber robado el fuego. Desde entonces el escarabajo se alimenta de excremento y lleva en las patas, como huella del robo, unas manchas brillantes.

La enseñanza
“Un bien que se arranca para todos deja en quien lo arrancó una marca que nadie le agradece.”
Territorio
Caribe · Wayúu
El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.
- Región
- Caribe
- Comunidad
- Wayúu
- Referencia
- 11.775° · -72.225°
Ficha del relato
Fuentes
Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.
- Procedencia
- Tradición oral · Wayúu · Guajira · Caribe
- Referencias
- 10
- Última revisión
- 17 de septiembre de 2026
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Palabras clave
Base documental · 3 referencias
- Mito y cultura guajira
joseenriquefinol.com
Sección IV dedicada a los mitos del origen del fuego con tres versiones recopiladas y análisis semiótico.
- Ale'eya: conceptos y descripciones de la cultura wayuu, tomo II
kimera.com
Reúne conceptos, relatos y explicaciones de un investigador y escritor wayuu atento a la lengua y a la tradición de su pueblo.
- El camino de los indios muertos: mitos y símbolos guajiros
si.edu
Registra relatos en wayuunaiki con traducción asistida por hablantes bilingües y estudia Jepira, Juyá, Pülowi, yoluja y el viaje de los muertos.
Contraste y contexto · 7 referencias
- Sükuaitpa wayuu: los guajiros, la palabra y el vivir
persee.fr
La reseña académica describe una edición en wayuunaiki, español y francés de veintisiete mitos y relatos tradicionales.
- Caracterización del pueblo Wayúu
mng.mincultura.gov.co
Resume territorio binacional, organización social, lengua, historia reciente y problemáticas contemporáneas del pueblo Wayúu.
- Hesiod, Theogony and Works and Days
perseus.tufts.edu
Documenta genealogías divinas y el ciclo de Prometeo, el fuego y las consecuencias de su distribución entre los humanos.
- Popol Vuh: Sacred Book of the Quiché Maya People
mesoweb.com
Conserva relatos de creación, pruebas, gemelos transformadores, muerte y recomposición del mundo k’iche’.
- Diccionario de mitología Wayuu
cdnc.heyzine.com
Entrada SIKI o SKI (fuego): ente mítico benéfico, con nota de que Ramón Paz Ipuana recopiló tres versiones sobre el origen del fuego.
- Miradas al análisis de cuatro mitos venezolanos desde la perspectiva de Lévi-Strauss de lo crudo y lo cocido
seeci.net
Transcribe íntegra la versión guajira en que Maleiwa guarda piedras encendidas en una gruta y Junuunay lo engaña fingiendo frío, y la compara con mitos warao, yekuana y brasileños, concluyendo que el fuego siempre se obtiene tras robarlo con una treta.
- Prometeo en la Guajira
prodavinci.com
Resume la segunda versión de Paz Ipuana (Junuunay roba brasas a Maleiwa, las pasa a Kenáa y a Jimut, Serumáa delata, castigos en cocuyo, pájaro Sikiyúu y escarabajo) y la lee frente a Prometeo como relato de engaño, transgresión, culpa y castigo ligado al progreso.
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¿Así te la contaron?
«El origen del fuego» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.
Versiones de este mito
0Ejemplo
No es realMi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.
Así se ve una versión publicada. De «El origen del fuego» todavía no hay ninguna.
Todavía nadie ha dejado la suya. «El origen del fuego» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.
- Qué cambió
- El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
- Dónde la oíste
- Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
- Quién la contaba
- Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.








