Ulépala

Caribe · Wayúu

Ulépala

Ulépala sigue a su compañera muerta hasta Jepira, aprende en el dominio de Juyá y muere al contar el viaje antes del plazo.

Leer el relato
Ulépala: la entrada del relato

El relato

Escuchar el relato · 4 min

Ulépala se robó a una muchacha. Para pagar lo que merecía como esposa, salió con seis hombres a pedir carneros, caballos y collares entre sus parientes lejanos.

Pasó una luna. La joven tomó a escondidas el camino prohibido que lleva a los dominios de Malinot, el más soberbio de los wanülüü. Un tigre la devoró; pero su sombra tomó su forma y volvió, de carne y hueso, como yolujaa, espíritu errante, y de madrugada salió a buscar a su marido.

Ulépala volvía con el ganado cuando vio en las brumas del atardecer una silueta blanca. Era ella, callada. La llevó a casa; esa noche no quiso desnudarse.

—Antes ven conmigo a casa de mi familia.

Cabalgaron hasta la casa de sus padres muertos, que recibieron a Ulépala con comida y chinchorros; cuando él la buscó, ella desapareció en la sombra. Al amanecer, Ulépala estaba tendido entre las tinajas de un cementerio.

Lloró allí tres noches, hasta que los espíritus de Jepira —hermanos, tíos, abuelas— reprocharon a la joven que hiciera sufrir tanto al cuñado. Ella regresó con uujolü y carne, y él la sintió viva. Pero no lo amaría en ese suelo: él debía irse con ella a la tierra de sus padres. Aceptó.

A medianoche montaron un caballo blanco, ella adelante. El caballo se detuvo junto al mar; ella le dio un latigazo y se deshizo en polvo.

—Mi hombre, si eres valiente, ven.

Entraron a una caverna que seguía bajo el mar, fría hasta paralizar la sangre; ella lo abrigó con sus mantas hasta la otra orilla. Jepira.

Tres noches, en el chinchorro, ella se negó: «Hay algo que nos impide amarnos; espera». Él dejó de comer. Al cuarto día una abuela le pidió desherbar sus algodoneros; lo hizo y se durmió a la sombra. La joven le llevó comida, se la dio con sus manos, y ya nada los contuvo.

—Te lo advertí. No era tiempo. Por esto me perderás para siempre.

Al volver en sí estaba solo: había abrazado la sombra de una muerta. Su semen sobre la tierra se volvió una mariposa blanca que subió hasta perderse, y Ulépala se vio en un desierto vacío.

Siguió las huellas de un ganado hasta la tierra descomunal donde veranea Juyá, que lo hizo su huésped, le dio arco y flechas y lo mandó a cazar. Donde le pedía un puercoespín, Ulépala hallaba un campo de cactos; donde conejos, tunas orejonas; donde auyamas, mujeres de mantas con solapas verdes; donde venado, muchachos. Ulépala entendió: flechó los cactos y fueron puercoespines; las tunas, y fueron conejos; quebró la nuca de una mujer —«¡Tanut teee, mi cuello!»— y todas fueron auyamas; atravesó el corazón del muchacho más hermoso y cayó un venado. Juyá lo adoptó como hijo.

Un día llegó del nordeste, en una polvareda, Maleiwa, cuñado de Juyá. Bebieron, y al ver pasar a Ulépala pidió que se lo dieran para comérselo. Juyá se negó dos noches; Maleiwa tendió por el suelo vasijas de oro y collares, y Juyá, llorando, cedió. Un viento esparció las joyas por el cielo: las constelaciones.

Una vieja avisó a Ulépala y le dijo que huyera. Le vendó los ojos, le dio un ovillo de hilo para marcar el camino de vuelta, y en dos mulas cruzaron el fondo del mar hasta su propia tierra.

—No cuentes dónde estuviste hasta que pasen dos inviernos, o te perderás para siempre.

Todos preguntaban; él evadía. Pasaron una primavera, un verano y un invierno. Un amigo le hizo fiesta y lo animó a hablar. Ulépala contó todo, hasta la promesa hecha a la abuela. Al decirla, una flecha de Maleiwa le atravesó la garganta. El amigo y su mujer murieron con él.

Juyá pidió el corazón de su hijo. Al sacarlo, se volvió un cardenal que trepó de rama en rama cantando. Por eso Isho, el cardenal, es hijo de Juyá y anuncia las lluvias.

Ulépala: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Quien no sabe esperar ni callar pierde dos veces lo que había recobrado.”

Territorio

Caribe · Wayúu

Caribe · Wayúu

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Caribe
Comunidad
Wayúu
Referencia
12.207° · -72.185°

Ficha del relato

Contexto histórico

El texto que sostiene esta ficha es «La historia de Ulépala», tal como Ramón Paz Ipuana la escribió y José Enrique Finol la transcribió y analizó en Mito y cultura guajira (2007), donde la compara con «El viaje al más allá» recogido por Michel Perrin. Paz Ipuana fue escritor e investigador wayuu, y Finol advierte que su castellano lleva una intervención estética deliberada: vosotros, diálogos largos, descripciones de Juyá, un lenguaje amoroso y explícito. La ficha respeta esa procedencia —es una versión wayuu escrita por un wayuu— sin confundirla con una grabación sin mediación. Perrin, por su parte, explica en su informe de misión de 1975 que el análisis de unos cuarenta mitos organizados en torno a la antinomia Juyá–Pulowi le permitió aclarar la concepción guajira de la muerte y del más allá; ese es el marco de su versión, que en este sitio tiene página propia.

Jepira, adonde la muerta conduce a Ulépala, es en la etnografía el destino de los muertos. Balza-García (2010) la define como el lugar al que parte el aa’in al morir para convertirse en yoluja; Carrasquero, Finol y García Gavidia (2009) la describen como el sitio adonde van los yoluja, donde abundan el oro y las piedras preciosas pero quien las toma muere, y como camino imaginario que separa la vida de la muerte. Varnier (2016) y Nájera y Lozano (2009) la relacionan con el doble entierro wayuu: la exhumación, el segundo velorio y el peregrinaje final de los restos hacia el Cabo de la Vela. Ese fondo ritual explica que el viaje del vivo pase por un cementerio y que los muertos formen una parentela hospitalaria que reprende a la joven por descuidar a su marido. Relatos con GPS presenta Jepira como espacio de memoria donde se encuentran vida y muerte, no como coordenada literal del más allá.

El dominio de Juyá, señor de la lluvia, es un territorio de sentido. La investigación de maestría de la Universidad Andina Simón Bolívar sobre relatos de Paz Ipuana lee en el ciclo de Juyá y Ulépala la alternancia entre abundancia y escasez y la reciprocidad como regla del intercambio; Balza-García sitúa a Juyá y a Pulowi entre las fuerzas que atacan o tientan al wayuu. Guerra Curvelo, en una columna de 2021, recuerda que el mismo ciclo incluye trabajos que Finol no transcribe, como el de los frijoles. El análisis semiótico de Díaz Peña y Manrique Tarazona (2021) sobre una versión literaria del viaje al más allá ayuda a distinguir representación de género de práctica cultural: las negativas de la muerta no son coquetería, sino una frontera entre dos naturalezas.

Cautelas. La narración empieza con un rapto, y «pagar por ella» traduce el precio de la novia que el joven recolecta entre sus parientes; el texto lo presenta como amor, y la ficha lo cuenta sin convertirlo en derecho. Maleiwa, que otras fichas traducen como creador, aparece aquí como cuñado de Juyá que quiere comerse al joven y lo mata de un flechazo; la equivalencia con un Dios cristiano no sirve para leerlo. Malinot, «el más soberbio de los wanülüü», recuerda que Wanülü no es un diablo sino una fuerza del mal y de la enfermedad. Y la anciana que salva a Ulépala es, en el texto, sólo «una vieja» con un ovillo de hilo; la ficha anterior la llamaba araña, y esa identificación no está en Paz Ipuana.

Resonancias con otros mitos

Orfeo y Eurídice, en los libros X y XI de las Metamorfosis de Ovidio, es la comparación que este expediente cita y que conviene nombrar. Orfeo baja al mundo de los muertos por su esposa, la recupera bajo una condición —no mirarla hasta salir— y la pierde al quebrarla. Ulépala también sigue a una mujer muerta, la recupera bajo condiciones —no unirse a ella antes de tiempo, no contar su historia antes de dos inviernos— y la pierde, y se pierde, al romperlas. La resonancia está en la condición incumplida por impaciencia. Las diferencias son de estructura: Eurídice no tiene voz ni parentela; la joven wayuu decide, advierte, se niega y es reprendida por sus hermanos, tíos y abuelas. Orfeo regresa vivo y muere después por otras causas; Ulépala no vuelve del más allá, sino que cae en otro mundo, el de Juyá, y su muerte final produce un ave que anuncia la lluvia. El Hades no equivale a Jepira, que se alcanza por una caverna bajo el mar y se parece a una ranchería hospitalaria.

Dentro del corpus, “El viaje del más allá” es el paralelo interno directo, la versión de Perrin: cambia el inicio, la agencia de la mujer y el modo de volver. “Los dominios de Juyá” desarrolla el episodio en que personas son animales o plantas vistos desde otro lado; “El indio Jaichuasay” muestra la transformación inversa, un hombre que se vuelve venado y conoce la caza desde el cuerpo de la presa. “Waleker, el origen del tejido” une hilo, araña y una condición de silencio que se rompe; aquí una anciana entrega un ovillo de hilo para volver y exige callar dos años, pero el texto no la llama araña, y la semejanza no autoriza a identificarlas.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. Hay dos cadenas documentales, no una. La de Paz Ipuana, transcrita por Finol, nombra a Ulépala, abre con el rapto y la recolección del precio de la novia, hace morir a la joven devorada por un tigre en el camino de Malinot, la trae de vuelta como yolujaa, lleva al joven a Jepira por una caverna bajo el mar, lo hace trabajar el algodón de una abuela, lo pierde en la unión prohibida y lo deposita en el mundo de Juyá; de allí lo saca una anciana con un ovillo de hilo, y muere flechado por Maleiwa cuando cuenta su historia antes de los dos inviernos; su corazón es el cardenal Isho. La de Perrin, recogida en wayuunaiki con informantes nombrados, no nombra al protagonista del mismo modo y empieza con un viudo que llora hasta que su esposa muerta vuelve por él; atraviesa también Jepira y el dominio de Juyá y termina con una condición sobre el regreso, pero cambia el inicio, los guardianes y el desenlace. Ese texto se lee en “El viaje del más allá”, y el segmento compartido, en “Los dominios de Juyá”.

  2. Dentro del propio ciclo de Paz Ipuana hay episodios que esta ficha no cuenta. Guerra Curvelo y López (2021) resumen «Los trabajos de Ulepala», donde Juyá manda al joven a su huerta por frijoles y este encuentra jóvenes armados con machetes y punzones de hueso que, desarmados, recuperan su forma vegetal: cada cuchillo, una vaina de frijol. El texto de Finol trae, en cambio, el régimen de diez días del cabrito, la lista de seis flechas con sus presas, la enseñanza de los oficios y el pleito de dos noches entre Juyá y Maleiwa, con doncellas y rebaños además de las joyas convertidas en constelaciones.

  3. Qué eligió el Relato y por qué: sigue el arco completo de Paz Ipuana en Finol, porque es el único texto que une Jepira, Juyá y el cardenal bajo un mismo nombre, y comprime los trabajos de caza en una sola secuencia. Retira tres cosas de la ficha anterior que no están en el primario: a Pülowi como guardiana de límites, las patillas entre las presas y la condición de araña de la anciana. Devuelve dos que faltaban: la muerte de la joven a manos de un tigre en el camino de Malinot, y el deseo de Maleiwa de comerse al joven, sin el cual la flecha final no tiene causa.

  4. Esta ficha no es “El viaje del más allá” (la cadena Perrin), ni “Los dominios de Juyá” (lectura focal del episodio central), ni “Waleker, el origen del tejido”, aunque el hilo y la condición de silencio inviten a confundir personajes.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Wayúu · Guajira · Caribe
Referencias
13
Última revisión
17 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. Mito y cultura guajira

    joseenriquefinol.com

    Transcribe y compara versiones de Paz Ipuana y Michel Perrin sobre el fuego, Maleiwa, Ulépala, Jepira y los dominios de Juyá.

  2. Ale'eya: conceptos y descripciones de la cultura wayuu, tomo II

    kimera.com

    Reúne conceptos, relatos y explicaciones de un investigador y escritor wayuu atento a la lengua y a la tradición de su pueblo.

  3. El camino de los indios muertos: mitos y símbolos guajiros

    si.edu

    Estudia Jepira, los yoluja, el camino de los muertos y el ciclo del viaje del que forma parte Ulépala.

Contraste y contexto · 10 referencias
  1. Relatos con GPS: una geografía mítica e histórica de La Guajira

    geografiasmiticasguajira.com

    Relaciona lugares, fotografías, voces y relatos; presenta Jepira como espacio de memoria donde se encuentran vida y muerte.

  2. Análisis semiótico del mito El viaje del más allá

    noesis.uis.edu.co

    Estudia una versión literaria del viaje al más allá y permite distinguir representación de género, estructura narrativa y práctica cultural.

  3. Representaciones de abundancia y escasez en relatos wayuu

    repositorio.uasb.edu.ec

    Analiza relatos de Juyá, Ulépala y Jamú y documenta procedencia, narradores, reciprocidad y alternancia entre abundancia y escasez.

  4. Metamorphoses, Books X-XI: Orpheus and Eurydice

    ovid.lib.virginia.edu

    Narra el descenso de Orfeo al mundo de los muertos para intentar recuperar a Eurídice y la pérdida que sigue a quebrar una condición.

  5. Curar la carne para conjurar la muerte. Exhumación, segundo velorio y segundo entierro entre los wayuu

    revistas.udea.edu.co

    Analiza los rituales funerarios wayuu (doble entierro, Jepira) que son el marco ritual del viaje del mito.

  6. Cocina guajira dominical: frijolito guandú o pilujuui con chorizo riohachero

    revistaentornos.com

    Resume el relato Los trabajos de Ulepala de Ramón Paz Ipuana: Juyá manda al joven Ulepala a su huerta por frijoles y este encuentra jóvenes armados con machetes y punzones de hueso que, al ser desarmados, recuperan su apariencia vegetal, cada cuchillo vuelto vaina de frijol.

  7. Símbolos, espacio y cuerpo en la Yonna Wayuu

    ve.scielo.org

    Explica Jepira como lugar adonde van los yoluja, donde las piedras preciosas y el oro abundan pero quien las toma muere, y como vía imaginaria que separa la vida de la muerte, el camino de los indios muertos que Ulépala recorre en vida.

  8. El mal, jerarquía y función socio-simbólica en la cultura Wayüu. Un enfoque simbólico

    redalyc.org

    Define la muerte wayuu como el momento en que el aa'in parte a Jepira y se transforma en un yoluja, y sitúa a Juyá y Pulowi entre las fuerzas que atacan o tientan al wayuu, marco del mundo de muertos y del dominio de Juyá que atraviesa Ulépala.

  9. De la mobilité des vivants à celle des morts: permanences et mutations du rituel funéraire guajiro dans les cimetières de Maracaibo, Venezuela

    journals.openedition.org

    Presenta Jepira como espacio imaginario de transición entre tierra y cielo donde las almas aguardan, ligado al doble entierro y al peregrinaje final hacia el Cabo de la Vela: el destino al que la mujer muerta conduce a Ulépala.

  10. Mythes et rêves, rituel et chamanisme chez les Indiens Goajiro. Compte rendu de mission

    persee.fr

    Perrin explica que el análisis de unos cuarenta mitos organizados en torno a la antinomia Juyá y Pulowi le permitió aclarar la concepción guajira de la muerte y el más allá, el marco de su versión del viaje al más allá que la ficha compara con Ulépala.

Voces de la comunidad

Conversación

¿Así te la contaron?

0 publicadas0 en revisión

«Ulépala» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «Ulépala» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «Ulépala» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

TÚ

Deja tu versión

Desde 10 caracteres. Sin enlaces: los descartamos.

No se publica. Sólo lo usamos si necesitamos preguntarte algo.

Cada versión la lee una persona antes de publicarse. Verás la tuya aquí mismo mientras esperas.