
Caribe · Wayúu
Ulépala
Ulépala sigue a su compañera muerta hasta Jepira, aprende en el dominio de Juyá y muere al contar el viaje antes del plazo.
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Ulépala se robó a una muchacha. Para pagar lo que merecía como esposa, salió con seis hombres a pedir carneros, caballos y collares entre sus parientes lejanos.
Pasó una luna. La joven tomó a escondidas el camino prohibido que lleva a los dominios de Malinot, el más soberbio de los wanülüü. Un tigre la devoró; pero su sombra tomó su forma y volvió, de carne y hueso, como yolujaa, espíritu errante, y de madrugada salió a buscar a su marido.
Ulépala volvía con el ganado cuando vio en las brumas del atardecer una silueta blanca. Era ella, callada. La llevó a casa; esa noche no quiso desnudarse.
—Antes ven conmigo a casa de mi familia.
Cabalgaron hasta la casa de sus padres muertos, que recibieron a Ulépala con comida y chinchorros; cuando él la buscó, ella desapareció en la sombra. Al amanecer, Ulépala estaba tendido entre las tinajas de un cementerio.
Lloró allí tres noches, hasta que los espíritus de Jepira —hermanos, tíos, abuelas— reprocharon a la joven que hiciera sufrir tanto al cuñado. Ella regresó con uujolü y carne, y él la sintió viva. Pero no lo amaría en ese suelo: él debía irse con ella a la tierra de sus padres. Aceptó.
A medianoche montaron un caballo blanco, ella adelante. El caballo se detuvo junto al mar; ella le dio un latigazo y se deshizo en polvo.
—Mi hombre, si eres valiente, ven.
Entraron a una caverna que seguía bajo el mar, fría hasta paralizar la sangre; ella lo abrigó con sus mantas hasta la otra orilla. Jepira.
Tres noches, en el chinchorro, ella se negó: «Hay algo que nos impide amarnos; espera». Él dejó de comer. Al cuarto día una abuela le pidió desherbar sus algodoneros; lo hizo y se durmió a la sombra. La joven le llevó comida, se la dio con sus manos, y ya nada los contuvo.
—Te lo advertí. No era tiempo. Por esto me perderás para siempre.
Al volver en sí estaba solo: había abrazado la sombra de una muerta. Su semen sobre la tierra se volvió una mariposa blanca que subió hasta perderse, y Ulépala se vio en un desierto vacío.
Siguió las huellas de un ganado hasta la tierra descomunal donde veranea Juyá, que lo hizo su huésped, le dio arco y flechas y lo mandó a cazar. Donde le pedía un puercoespín, Ulépala hallaba un campo de cactos; donde conejos, tunas orejonas; donde auyamas, mujeres de mantas con solapas verdes; donde venado, muchachos. Ulépala entendió: flechó los cactos y fueron puercoespines; las tunas, y fueron conejos; quebró la nuca de una mujer —«¡Tanut teee, mi cuello!»— y todas fueron auyamas; atravesó el corazón del muchacho más hermoso y cayó un venado. Juyá lo adoptó como hijo.
Un día llegó del nordeste, en una polvareda, Maleiwa, cuñado de Juyá. Bebieron, y al ver pasar a Ulépala pidió que se lo dieran para comérselo. Juyá se negó dos noches; Maleiwa tendió por el suelo vasijas de oro y collares, y Juyá, llorando, cedió. Un viento esparció las joyas por el cielo: las constelaciones.
Una vieja avisó a Ulépala y le dijo que huyera. Le vendó los ojos, le dio un ovillo de hilo para marcar el camino de vuelta, y en dos mulas cruzaron el fondo del mar hasta su propia tierra.
—No cuentes dónde estuviste hasta que pasen dos inviernos, o te perderás para siempre.
Todos preguntaban; él evadía. Pasaron una primavera, un verano y un invierno. Un amigo le hizo fiesta y lo animó a hablar. Ulépala contó todo, hasta la promesa hecha a la abuela. Al decirla, una flecha de Maleiwa le atravesó la garganta. El amigo y su mujer murieron con él.
Juyá pidió el corazón de su hijo. Al sacarlo, se volvió un cardenal que trepó de rama en rama cantando. Por eso Isho, el cardenal, es hijo de Juyá y anuncia las lluvias.

La enseñanza
“Quien no sabe esperar ni callar pierde dos veces lo que había recobrado.”
Territorio
Caribe · Wayúu
El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.
- Región
- Caribe
- Comunidad
- Wayúu
- Referencia
- 12.207° · -72.185°
Ficha del relato
Fuentes
Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.
- Procedencia
- Tradición oral · Wayúu · Guajira · Caribe
- Referencias
- 13
- Última revisión
- 17 de septiembre de 2026
Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente
Palabras clave
Base documental · 3 referencias
- Mito y cultura guajira
joseenriquefinol.com
Transcribe y compara versiones de Paz Ipuana y Michel Perrin sobre el fuego, Maleiwa, Ulépala, Jepira y los dominios de Juyá.
- Ale'eya: conceptos y descripciones de la cultura wayuu, tomo II
kimera.com
Reúne conceptos, relatos y explicaciones de un investigador y escritor wayuu atento a la lengua y a la tradición de su pueblo.
- El camino de los indios muertos: mitos y símbolos guajiros
si.edu
Estudia Jepira, los yoluja, el camino de los muertos y el ciclo del viaje del que forma parte Ulépala.
Contraste y contexto · 10 referencias
- Relatos con GPS: una geografía mítica e histórica de La Guajira
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Relaciona lugares, fotografías, voces y relatos; presenta Jepira como espacio de memoria donde se encuentran vida y muerte.
- Análisis semiótico del mito El viaje del más allá
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- Representaciones de abundancia y escasez en relatos wayuu
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Analiza relatos de Juyá, Ulépala y Jamú y documenta procedencia, narradores, reciprocidad y alternancia entre abundancia y escasez.
- Metamorphoses, Books X-XI: Orpheus and Eurydice
ovid.lib.virginia.edu
Narra el descenso de Orfeo al mundo de los muertos para intentar recuperar a Eurídice y la pérdida que sigue a quebrar una condición.
- Curar la carne para conjurar la muerte. Exhumación, segundo velorio y segundo entierro entre los wayuu
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Analiza los rituales funerarios wayuu (doble entierro, Jepira) que son el marco ritual del viaje del mito.
- Cocina guajira dominical: frijolito guandú o pilujuui con chorizo riohachero
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Resume el relato Los trabajos de Ulepala de Ramón Paz Ipuana: Juyá manda al joven Ulepala a su huerta por frijoles y este encuentra jóvenes armados con machetes y punzones de hueso que, al ser desarmados, recuperan su apariencia vegetal, cada cuchillo vuelto vaina de frijol.
- Símbolos, espacio y cuerpo en la Yonna Wayuu
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Explica Jepira como lugar adonde van los yoluja, donde las piedras preciosas y el oro abundan pero quien las toma muere, y como vía imaginaria que separa la vida de la muerte, el camino de los indios muertos que Ulépala recorre en vida.
- El mal, jerarquía y función socio-simbólica en la cultura Wayüu. Un enfoque simbólico
redalyc.org
Define la muerte wayuu como el momento en que el aa'in parte a Jepira y se transforma en un yoluja, y sitúa a Juyá y Pulowi entre las fuerzas que atacan o tientan al wayuu, marco del mundo de muertos y del dominio de Juyá que atraviesa Ulépala.
- De la mobilité des vivants à celle des morts: permanences et mutations du rituel funéraire guajiro dans les cimetières de Maracaibo, Venezuela
journals.openedition.org
Presenta Jepira como espacio imaginario de transición entre tierra y cielo donde las almas aguardan, ligado al doble entierro y al peregrinaje final hacia el Cabo de la Vela: el destino al que la mujer muerta conduce a Ulépala.
- Mythes et rêves, rituel et chamanisme chez les Indiens Goajiro. Compte rendu de mission
persee.fr
Perrin explica que el análisis de unos cuarenta mitos organizados en torno a la antinomia Juyá y Pulowi le permitió aclarar la concepción guajira de la muerte y el más allá, el marco de su versión del viaje al más allá que la ficha compara con Ulépala.
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¿Así te la contaron?
«Ulépala» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.
Versiones de este mito
0Ejemplo
No es realMi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.
Así se ve una versión publicada. De «Ulépala» todavía no hay ninguna.
Todavía nadie ha dejado la suya. «Ulépala» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.
- Qué cambió
- El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
- Dónde la oíste
- Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
- Quién la contaba
- Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.








