Creación Wayuu

Caribe · Wayúu

Creación Wayuu

Mareiwa, Juyá y Mma participan en un mundo que nace por etapas: tierra, lluvia, plantas, personas, clanes y acuerdos para convivir.

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El relato

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Cuando Mareiwa subió a la cima del Tsitsi, todo lo que miraba era mar. Cargó la honda, hizo girar la piedra sobre su cabeza y la soltó. La piedra cayó lejos, en Kasuto, la piedra blanca, y el mar se apartó. Quedó la tierra sola: arena, salitre, pozos que todavía saben a sal.

Mareiwa miró aquella extensión seca y habló consigo mismo:

—Pobres mis hijos, pobres mis nietos. ¿Qué les diré para que puedan vivir sobre la tierra?

Entonces mandó una bandada de wampiray, las pavas, y otra de urui, los turpiales, y una de morva, el arbusto de frutas negras que los pájaros apetecen. Las aves comieron y volaron por toda la Guajira, y donde botaban el estiércol iban quedando semillas. Así se sembraron el cardón, la iguaraya y el sojoo, del que se saca miel. Antes de que hubiera gente, ya había qué comer.

Cuando el mar estuvo retirado y la Guajira tuvo aves y árboles, Mareiwa fue a una gran cueva, honda como un gran pozo, y dijo:

—Hágase el indio.

Y hubo un indio. Hizo otro, y otro más. Salían de la cueva a la luz, con los ojos entrecerrados por el sol, sin nombre todavía, sin saber a quién pertenecían. Mareiwa los fue mirando uno por uno y a cada uno le dijo su casta:

—Tu casta es Ipuana. La tuya, Uriana. Epiayú. Apchana. Sipuana. Guararuyú. Sijuana. Cayariyú. Epinayú. Pucharayú. Mapichana. Jirnú. Urariyú. Ureguana. Choroyú. Guaroguoroyú. Guariyú. Guriyú.

Ninguno recibió el nombre de otro. Con el nombre venía la casta, y con la casta, la gente con la que cada uno contaría desde entonces.

Luego Mareiwa repartió lo que la tierra tenía. A cada casta le dio un par de animales de los que viven en la Guajira, para que los marcaran y no se confundieran con los de nadie. Repartió la Guajira entre las castas, un pedazo de tierra para cada una. Y a cada indio le dio su compañera.

Faltaba una cosa. Los animales se parecen entre sí, y los caminos de arena se cruzan. Mareiwa fue a Arachí, donde hay grandes piedras, y sobre la roca pintó el hierro de cada una de las castas: una marca distinta para cada una, que no se pareciera a ninguna otra. De allí, de las piedras de Arachí, sacó cada casta su hierro.

Desde entonces cada rebaño lleva en la piel el signo de su gente, y basta mirar una marca para saber de quién es un animal y con quién hay que hablar.

Creación Wayuu: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Pertenecer empieza por un nombre que otro nos da y por una marca que nos distingue sin separarnos.”

Territorio

Caribe · Wayúu

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El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Caribe
Comunidad
Wayúu
Referencia
12.1333° · -71.5333°

Ficha del relato

Contexto histórico

No existe un texto único que cuente la creación wayuu. Lo que hay son líneas documentales distintas, cada una con su autor, su fecha y su mediación. Milcíades Chaves publicó en 1946, en el Boletín de Arqueología, el conjunto de quince relatos guajiros del que procede la línea que sigue esta página: un texto en español, sin wayuunaiki, presentado con las categorías de la antropología nacional de su época, que veía en el estudio de la religión de los grupos que llamaba primitivos una herramienta para incorporarlos a una nacionalidad. Roberto Pineda Giraldo, en 1947, recogió en Nazaret otra explicación del origen de la gente y, en el mismo libro, documentó que misioneros, viajeros y etnólogos habían hecho de Mareiwa el nombre de Dios; para él, Mareiwa era ante todo el espíritu propiciador de las lluvias, y la mitología wayuu vivía un estado de transición forzado por el contacto. Su lectura desde las teorías de la magia pide cautela, pero su advertencia sobre la traducción cristiana sigue vigente.

Las versiones venezolanas llegan por dos vías que José Enrique Finol comparó en Mito y cultura guajira: Ramón Paz Ipuana, autor wayuu que intervino estéticamente sus textos, y Michel Perrin, etnógrafo francés que registró relatos en wayuunaiki con informantes nombrados y los tradujo con hablantes bilingües. Finol muestra que, incluso para figuras centrales como Maleiwa, ambos conservan cosmogonías distintas. Ángel Carrasquero y Finol leen en Paz Ipuana una creación por generaciones sucesivas —Mma, las plantas, los animales, los wayuu— ordenadas por mandato de Maleiwa, en la que los animales que perdieron su forma humana quedaron como emblemas de clan. Brígida Sánchez cita a Perrin: los primeros guajiros y sus clanes surgieron de Wotkasainru, en la Alta Guajira, fabricados por Maleiwa, quien hizo también los hierros para marcar cada clan; la caracterización de la Procuraduría repite esa síntesis. Nelly García Gavidia recoge la variante en que Maleiwa consulta a Lapü, el sueño, para nombrar los clanes, y anota que después de organizar la sociedad se apartó y quedó como una deidad distante, hasta que la catequesis lo convirtió en el Dios creador. Rafael Segundo Mercado Epieyu, desde una voz wayuu contemporánea, narra que los wayuu actuales son nietos de Mma y fueron hechos en el cerro de Aa'üü con savia y frutos de plantas y con corazón y sesos de animales, tras generaciones castigadas y transformadas en animales. Alberto Rivera Gutiérrez y Nelly Hostein presentan a Maleiwa como demiurgo no engendrado y sitúan la vida en la pareja Juyá-Pulowi. Rafael Balza-García sostiene que el origen de Maleiwa es paralelo al de lo que se le opone, Wanülüü, y que la jerarquía de seres del mito de creación se corresponde con la jerarquía de males que trata la outsü: la cosmogonía como clasificación viva, no sólo como cuento de orígenes.

El territorio y la vida social ayudan a leer los hierros de Arachí sin congelarlos. El Régimen Especial de Manejo de la Macuira describe territorios claniles con descendencia materna y lugares de valor cultural; el expediente del Sistema Normativo Wayuu ante la UNESCO explica la palabra, la reparación y la autoridad del tío materno dentro de clanes matrilineales. Ninguno de esos documentos prueba un código dado de una vez por Mareiwa; muestran que clan, marca y territorio siguen siendo asuntos vivos.

Lectura editorial: esta página no reconstruye un principio del universo ni suma todas las versiones en una. Cuenta cómo, en una de las líneas documentadas, la gente wayuu recibió nombre, animales, tierra y marca.

Resonancias con otros mitos

“Serranías de La Guajira” es la otra mitad del mismo texto de 1946: los hombres enviados desde Uchi Juroteka que se cansan, mueren de sed y quedan convertidos en cerros con sus nombres. Allí la tierra recibe forma; aquí recibe gente. “Maleiwa” cuenta, con el texto de Perrin, de dónde viene el creador: una joven fecundada sin hombre, tres muchachos nacidos de los restos que Jaguar escupió de entre sus dientes, el más joven con poderes. Ese Maleiwa niño que hila algodón con los cabellos blancos para engañar a Jaguar es el mismo que, en otras bocas, nombra los clanes. “Los mellizos transformadores” sigue la línea de Paz Ipuana, donde el orden del mundo se instala por transformaciones sucesivas, y “El origen del fuego” muestra a un Maleiwa que desconfía del juicio de los hombres y les niega el fuego: la creación no termina en confianza.

El Popol Vuh, en la edición de Allen Christenson, es la comparativa que el expediente cita, y encaja. También allí la creación ocurre por etapas y por ensayos: los animales que no saben nombrar a sus hacedores, la gente de barro que se deshace, la de madera que es destruida, hasta la gente de maíz. La resonancia está en un mundo que se ajusta por generaciones y en una humanidad que debe merecer su forma; la versión de Paz Ipuana, con sus generaciones castigadas y vueltas animales, es la más cercana a ese movimiento. La diferencia es de materia y de propósito: en el libro k'iche' los hacedores buscan seres que los nombren y los sostengan; en la línea de Chaves, Mareiwa busca que sus hijos puedan vivir y comer, y lo que da no es un cuerpo mejor sino un nombre, un animal, un pedazo de tierra y una marca. No hay evidencia de derivación entre ambos; la comparación es de funciones narrativas.

Las creaciones y diluvios bíblicos pesaron en el vocabulario de misioneros y compiladores, como muestra Pineda al reunir las citas que hacían de Mareiwa un Dios único y siempre bueno. Por eso un creador llamado Dios o un diluvio sobre un cerro no prueban un origen cristiano ni, en sentido contrario, una forma prehispánica intacta; sólo prueban que la creación wayuu ha sido contada muchas veces, por muchas bocas, y que cada una dejó su huella.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. Hay cinco líneas con texto en el expediente, y no deben fundirse.

  2. La primera es la de Chaves 1946, que sigue el Relato: Mareiwa aparta el mar desde Tsitsi con una piedra de honda que cae en Kasuto; manda pavas, turpiales y morva para sembrar cardón e iguaraya; en una gran cueva dice «Hágase el indio», nombra dieciocho castas, entrega a cada una un par de animales, reparte la Guajira, da a cada indio su compañera y pinta en Arachí el hierro de cada casta. Este texto está impreso como un solo cuento junto con la marcha de los hombres que se vuelven cerros; esa primera parte es la materia de “Serranías de La Guajira”.

  3. La segunda es la que Pineda oyó en Nazaret en 1947: Mareiwa creó a los seres humanos, los reunió en un banquete y, según cumplieran o no las fórmulas de etiqueta, fueron alijuna o wayuu. Pineda la cita en nota para mostrar cómo la mitología había absorbido categorías que él juzgaba peyorativas; es un cuento sobre la diferencia entre indios y blancos, no sobre la hechura de la gente.

  4. La tercera es la de Perrin, conocida aquí por la cita de Sánchez y por la síntesis institucional: los primeros guajiros y sus clanes surgieron de Wotkasainru; Maleiwa los fabricó e hizo los hierros. Coincide con Chaves en la marca de clan y en un lugar de salida, pero el lugar es otro y no hay cueva ni aves. El texto de Perrin que Finol transcribe cuenta además el nacimiento de Maleiwa de una joven fecundada sin hombre, su crianza por la madre de Jaguar y la persecución de Jaguar: eso pertenece a la página “Maleiwa”.

  5. La cuarta es la de Paz Ipuana, leída por Finol y por Carrasquero: creación por generaciones —Mma, plantas, animales, wayuu— y animales que perdieron la forma humana y quedaron como emblemas clánicos, dentro de una genealogía que parte de Sawai-Piuushi, la oscuridad de la noche, y que Finol analiza junto con los mellizos transformadores. Aquí los clanes no se nombran en una cueva: resultan de una historia de castigos.

  6. La quinta es contemporánea: Mercado Epieyu narra a los wayuu como nietos de Mma, hechos en el cerro de Aa'üü con savia, frutos, corazón y sesos; García Gavidia recoge a Maleiwa consultando a Lapü para nombrar los clanes.

  7. La creación por barro, la inundación y la canoa de piedra que ocupaban la ficha anterior no aparecen en ninguna de las fuentes con texto reunidas en este expediente; sólo un diluvio sobre el cerro Pororo figura en la cita de Hernández de Alba que Pineda reproduce. Se retiran del Relato.

  8. El Relato eligió la línea de Chaves porque es la única secuencia narrativa completa, en prosa, dentro del libro del que salen estas fichas, y porque nombra el lugar de las marcas, Arachí, que sigue siendo referencia del sistema de clanes. Empieza en la piedra de la honda para tener un comienzo, pero deja fuera la marcha de los cerros. Esta página se distingue de “Serranías de La Guajira” en que aquélla cuenta el viaje y la transformación de los caminantes, y de “Maleiwa” en que aquélla cuenta quién es el creador y de dónde viene.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Wayúu · Guajira · Caribe
Referencias
16
Última revisión
17 de septiembre de 2026

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Base documental · 3 referencias

  1. Mito y cultura guajira

    joseenriquefinol.com

    Compara las versiones de Paz Ipuana y Perrin sobre la creación del hombre por el demiurgo Maleiwa y los mellizos transformadores.

  2. Ale'eya: conceptos y descripciones de la cultura wayuu, tomo II

    kimera.com

    Reúne conceptos, relatos y explicaciones de un investigador y escritor wayuu atento a la lengua y a la tradición de su pueblo.

  3. El camino de los indios muertos: mitos y símbolos guajiros

    si.edu

    Registra relatos en wayuunaiki con traducción asistida por hablantes bilingües y estudia Jepira, Juyá, Pülowi, yoluja y el viaje de los muertos.

Contraste y contexto · 13 referencias
  1. Mitos, leyendas y cuentos de la Guajira

    publicaciones.icanh.gov.co

    Publica quince relatos del corpus con nombres de informantes, intérpretes, lugares y observaciones sobre su circulación en 1946.

  2. Aspectos de la magia en la Guajira

    publicaciones.icanh.gov.co

    Documenta prácticas de piaches, sueños, enfermedad, Mareiwa, Wanurü, Jirairay, Guanurú y relatos de transformación recogidos en la expedición de 1947.

  3. Régimen Especial de Manejo del PNN Macuira y Resguardo Wayuu

    parquesnacionales.gov.co

    Describe territorios claniles, descendencia materna, gobernanza, lugares de valor cultural y manejo concertado de la Macuira.

  4. Sistema normativo Wayuu, aplicado por el Pütchipü’üi

    ich.unesco.org

    Explica el diálogo, la reparación, la compensación y la autoridad del tío materno dentro de clanes matrilineales.

  5. Popol Vuh: Sacred Book of the Quiché Maya People

    mesoweb.com

    Conserva relatos de creación, pruebas, gemelos transformadores, muerte y recomposición del mundo k’iche’.

  6. La metáfora de la carne; sobre los Wayuu en la península de la Guajira

    revistas.icanh.gov.co

    Desarrolla el origen de Maleiwa como demiurgo y la pareja mítica Juyá-Pulowi.

  7. El pueblo wayuu de la Guajira colombo-venezolana: un panorama de su cultura

    revistas.ucr.ac.cr

    Describe el origen de los wayuu y presenta a Mareigua como el maestro de la creación, el que no fue engendrado.

  8. Mito, concepciones del cuerpo y yonna wayuu

    redalyc.org

    Analiza La historia de todo lo existente y La distribución de los clanes de Paz Ipuana como generaciones sucesivas (Mma, plantas, animales, wayuu) ordenadas por mandato de Maleiwa, con los animales que perdieron forma humana y quedaron como emblemas clánicos; complementa la línea de Chaves sobre Arachí con la versión venezolana.

  9. Filosofía mítica wayúu

    redalyc.org

    Cita a Perrin: los primeros guajiros y sus clanes surgieron todos de Wotkasainru, una tierra de la Alta Guajira, fabricados por Maleiwa, quien hizo también los hierros para marcar cada clan; ofrece el nacimiento desde un lugar y las marcas de clan que la página contrasta con el barro.

  10. El mal, jerarquía y función socio-simbólica en la cultura Wayüu. Un enfoque simbólico

    redalyc.org

    Sostiene que el origen del primer hombre y de Maleiwa es paralelo al origen de lo que se le opone, Wanülüü, y que la jerarquía de seres del mito de creación se corresponde con la jerarquía de males que trata la outsü: la cosmogonía como clasificación viva y no sólo relato de orígenes.

  11. Cuando cambian los sueños: la cultura wayuu frente a las iglesias evangélicas

    ve.scielo.org

    Presenta a Maleiwa como quien, después de organizar la sociedad wayúu, se apartó y se volvió una deidad ociosa y distante, recoge la variante en que consulta a Lapü para nombrar los clanes, y anota que la catequesis católica lo convirtió en el Dios creador cristiano.

  12. Ale'eya conformación de todo lo que existe: la ley de origen de la cultura wayuu

    revistas.unal.edu.co

    Desde una voz wayuu narra que los wayuu actuales son nietos de Mma y fueron hechos por Mmaleiwa en el cerro de Aa'üü con savia y frutos de plantas y corazón y sesos de animales, y que generaciones anteriores fueron castigadas y transformadas en animales: una versión de la creación distinta del barro y de Arachí.

  13. Caracterización pueblos indígenas Wayuú, gente de arena, sol y viento

    procuraduria.gov.co

    Resume la cosmogonía: los primeros wayuu y sus clanes surgieron de Wotkasainru, Maleiwa hizo los hierros para marcar cada clan, Pulowi y Juyá generan la vida y Wanülü representa el mal de la enfermedad o la muerte.

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«Creación Wayuu» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «Creación Wayuu» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «Creación Wayuu» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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