Mareiwa

Caribe · Wayúu

Mareiwa

Mareiwa crea, transforma y propicia la lluvia en versiones distintas que explican la vida, los clanes y los cambios de la península.

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El relato

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El gavilán del mar, el pájaro que se deja caer sobre los peces, fue antes un hombre que cada día traía pescado. Su mujer le dio una niña, y el padre la quería mucho. Cuando tuvo sus primeras reglas la encerraron en una casa pequeña, y salió hecha una joven. Entonces descubrió que estaba encinta.

—¿Quién te hizo eso, hija?

—No sé. Ningún hombre ha venido a verme. Se formó solo en mi vientre.

Cuando el vientre estuvo muy crecido, el niño empezó a hablar desde adentro: al pasar frente a un caujaro pidió flechas para ir a cazar. La madre talló una flecha, pero él no salió y seguía hablando, hasta que ella, cansada, se golpeó el vientre.

—¡Sal, ya que eres cazador!

El niño se disgustó y no habló más. Cortando leña, una astilla le reventó un ojo a la madre; enseguida el otro dejó de ver. Ciega, se perdió en la maleza y caminó dos días con hambre hasta la casa de la madre de Jaguar.

—¡Ay, mi hija! —dijo la vieja.

Le dio de comer y la escondió bajo unas mantas viejas. Jaguar volvió de cacería, comió, saló lo que quedaba de la presa y salió a caminar frente a la casa.

—¿Qué hay aquí que huele a melón?

—Nada —dijo su madre.

Pero Jaguar encontró a la mujer y la mató. Después de comerla escupió los residuos que le quedaban entre los dientes, y los residuos cayeron a tierra y lloraron: ¡kuin, kuin! La vieja los recogió, los puso en algodón y les dio de comer. Eran tres muchachos. Crecieron rápido; Jaguar les hizo flechas de metal, los llevó a cazar venados y corzos, y los quería mucho. Maleiwa, el menor, el único con poderes, pronto cazaba él mismo y alimentaba la casa.

Los tres se acostumbraron a robar melones a la Paloma Vieja, hasta que ella los esperó escondida en la huerta.

—¡Residuos de comida! ¡Escapados de la muerte! ¡Aquellos cuya madre fue comida por Jaguar!

—Repítelo y te mato —dijo Maleiwa.

—Estabas entre los dientes de Kulirapata. Jaguar se comió a tu madre.

Cuando Paloma contó todo, Maleiwa le quemó las pestañas con un algodón; desde entonces canta “¡to'uta tee!, ¡ay, mis pestañas!”.

Maleiwa decidió matar a la madre de Jaguar. Un día de cacería los muchachos volvieron de pronto; Maleiwa flechó a la vieja, escondieron la cabeza y cocinaron el resto. Maleiwa tomó los rasgos de la vieja, el pelo blanco, el algodón hilado en la pierna. Jaguar llegó con hambre.

—¿Por qué no fueron a recoger mi presa?

—Come, come. El que tiene hambre no debe inquietarse.

Después de tres bocados, los dientes de Jaguar rechinaron: “¡Push! ¡Shia pii! ¡Es tu madre!”. Escupió la carne y se lanzó sobre ellos; Maleiwa volvió a ser muchacho. Se batieron a flechazos de siwarai, pero las flechas no entraban; Jaguar levantó una cerca de piedra y, hostigado, dejó Jorolamatu, la casa de su madre, y huyó. Maleiwa lo persiguió por montañas y colinas sin dejarlo dormir, y encendió fuego delante y detrás de él. Jaguar se salvó, pero quedó quemado: todavía se ven las manchas negras en su piel.

Sediento, llegó donde el caracol Fulera y le pidió de beber. Pero Fulera había escondido el agua por orden de Maleiwa y exigió a cambio que Jaguar se le entregara. Jaguar, muerto de sed, se dejó tomar; Fulera lo usó y se escondió en el palo brasil sin darle agua. Jaguar, furioso, desgarró la corteza: desde ese día el palo brasil tiene estrías profundas. Encontró luego a Cachicamo, que le exigió lo mismo y también le negó el agua; Jaguar le desgarró el cuerpo y le cortó la cabeza. Cuando Maleiwa llegó, flechó un búho y le puso su cabeza a Cachicamo: por eso tiene el cuerpo desgarrado y la boca sin dientes. Y siguió persiguiendo a Jaguar hasta una montaña lejana donde se refugió.

Mareiwa: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Un mundo puede ordenarse desde el rencor de un huérfano, y esa herida queda en todo lo que toca.”

Territorio

Caribe · Wayúu

Caribe · Wayúu

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Caribe
Comunidad
Wayúu
Referencia
12.1333° · -71.5333°

Ficha del relato

Contexto histórico

Mareiwa, Mareigua o Maleiwa es la figura del corpus con más registros y menos acuerdo. Milcíades Chaves (1946) lo presenta como una de las principales divinidades, que aparta el mar, puebla la tierra de árboles y animales y convierte en cerros a los viajeros. Roberto Pineda Giraldo (1950), a partir de su expedición de 1947, lo estudia como el espíritu propiciador de las lluvias y reúne pruebas: el baile de la cabrita que se le dedica al llegar las lluvias, un nacimiento de la unión de olas y nubes en lagunas de Pulówi, otro de una mujer que se espantó menstruando ante una tempestad, otro bajo un olivo que no pierde la hoja en los veranos largos, el nombre Fumayule con que lo invocan los piaches, y una etimología que descompone Mareiwa en un astro arawak y la partícula íwa, lluvia. Propone además que la ganadería introducida en siglos pasados elevó su rango porque los pastos exigen invierno. Es una hipótesis formulada desde teorías de magia y con vocabulario evolucionista de su época, no un dato.

Pineda hizo también la crítica más temprana de la traducción cristiana. Cita a los capuchinos Carcagente y José Agustín de Barranquilla, a Jorge Isaacs y a Hernández de Alba llamando Dios a Mareiwa y diablo a Yolujá, y muestra que esa pareja de dios bueno y demonio es una lectura misionera que los hablantes en contacto ya adoptaban. Barbara Kazianka (2020) documenta el paso siguiente: para la mayoría de los wayuu no evangélicos, Maleiwa es uno de los mellizos que peleó con el jaguar, y conviven dos versiones del origen humano, la descendencia de Juyá y Mma y la arcilla modelada por Maleiwa. Rafael Balza-García (2010), en Nazareth, lo presenta como ser benévolo máximo cuyo origen es paralelo al de Wanülüü y habla de pacto y deuda con un vocabulario de Génesis que aquí se matiza.

La narración que sostiene el Relato es la de Michel Perrin, etnógrafo francés que la grabó en wayuunaiki con informantes nombrados, y que José Enrique Finol transcribe y compara en 2007 con la de Ramón Paz Ipuana. Alessandro Mancuso (2025) la resume como versión wayuu del mito sudamericano de los mellizos, define Maleiwa como epíteto de lo que está en el principio y anota que, tras sus hazañas, abandonó la tierra wayuu. Brígida Sánchez (2005) cita a Perrin sobre Maleiwa fabricando los primeros guajiros en Wotkasainru y forjando los hierros de cada clan, pero lo llama Dios absoluto, justo la equivalencia que se evita. Claudio García Soto (2009) lo define como héroe civilizador y organizador frente a los principios Juyá y Pulowi; Carrasquero y Finol (2010) hablan de los Maleiwa en plural, como generación de genios creadores, y citan el relato de Paz Ipuana en que el pájaro Utta asigna animales a cada clan por su mandato. Beatriz Sánchez Pirela (2011) lee la cosmogonía desde la tierra y la mujer.

El territorio es la Alta Guajira: la Macuira, con sus manantiales y su bosque de niebla en medio de lo árido, que Parques Nacionales describe y que da sentido a un ser ligado al agua. Los clanes que Maleiwa marca son los linajes matrilineales que el Plan Especial de Salvaguardia (2009) explica.

Cautelas: el Relato conserva los episodios de humillación sexual de Jaguar, contados con sobriedad, porque explican las marcas del palo brasil y del cachicamo; y usa la grafía Maleiwa de su fuente, mientras la ficha se titula Mareiwa siguiendo a Chaves y Pineda.

Resonancias con otros mitos

“Los mellizos transformadores” es el paralelo interno inmediato: la misma madre devorada, los mismos hijos nacidos de los dientes, el mismo caldero, con otros nombres, otro número y otro final. Leer las dos fichas juntas muestra que Maleiwa, en Perrin, es el nombre del menor de los hermanos y no un ser aparte. “Serranías de La Guajira” y “Creación Wayuu” cuentan las obras que siguen: apartar el mar, sembrar con las aves, nombrar los clanes. “La India Worunka” lo muestra corrigiendo el cuerpo de la primera mujer. Y en “Ulépala” y “Los dominios de Juyá” aparece su cara más inquietante, el cuñado de Juyá que compra y mata a un muchacho para comérselo: la misma palabra nombra allí a un ser que no es benévolo, y conviene no fundir esas caras.

El Popol Vuh, en la edición de Allen J. Christenson (2007), resuena en dos planos. Primero, la creación repartida en generaciones: los formadores hacen ensayos de gente que fallan antes de la humanidad de maíz, y los gemelos Hunahpú e Ixbalanqué limpian el mundo de monstruos y de señores de la muerte antes de subir como sol y luna. Maleiwa, nacido de los restos de su madre, también ordena el mundo después de una venganza y antes de modelar a las personas. Segundo, las marcas que la persecución deja: los k'iche' explican rasgos de animales por los engaños de los gemelos, y aquí las manchas del jaguar, la boca sin dientes del cachicamo y las estrías del palo brasil quedan como huellas de la cacería de Maleiwa. La diferencia es que los gemelos k'iche' no crean a la humanidad, que corresponde a otros formadores, mientras Maleiwa concentra venganza y creación en una sola figura; y no hay evidencia de derivación entre ambos mundos.

Las Metamorfosis de Ovidio ofrecen la otra comparación: una serie de cuerpos que cambian y dejan explicación de lo visible, Dafne en laurel, Acteón en ciervo, marcas en un paisaje. La persecución de Jaguar comparte ese modo de contar en que cada episodio deja una cicatriz en la piel del mundo. Pero en Ovidio transforman dioses de un panteón mediterráneo, casi siempre por deseo o castigo, y aquí las marcas nacen de una persecución entre seres del monte y de una humillación de sed. Mareiwa no es un Zeus de La Guajira ni un Júpiter de la lluvia; la comparación sirve para reconocer un modo de explicar el mundo por sus cicatrices, no una equivalencia.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. Sobre Mareiwa hay cuatro cadenas y ninguna cuenta lo mismo.

  2. Perrin, transcrito por Finol, es la única narración completa: el gavilán del mar que fue pescador, la hija encinta al salir del encierro, el niño que habla desde el vientre, la ceguera, la madre de Jaguar, la muerte, los tres muchachos nacidos de los dientes, la Paloma Vieja sin pestañas, el caldero, el disfraz, la persecución con fuego, el caracol Fulera, el palo brasil, el cachicamo con cabeza de búho y la montaña. Es la columna del Relato. Mancuso (2025) resume lo que sigue en Perrin y no está transcrito aquí: el diluvio que Maleiwa provoca al molestar a Palaa, el mar, con refugio en el cerro Itojok; el modelado de los wayuu en arcilla; Wolunka; la dispersión de los clanes; y su partida de la tierra.

  3. Paz Ipuana, transcrito por Finol, cuenta el mismo ciclo con mellizos llamados Tumajü'le y Peeliyuu, muchos hombres-tigres y un final de nube y viento, sin nombrar a Maleiwa entre los hermanos; ese es el Relato de “Los mellizos transformadores”. En su “Ulépala”, Maleiwa aparece con otra cara: el Gran Señor de los Señores, cuñado de Juyá, que quiere comerse al muchacho, lo compra con joyas y lo mata de un flechazo cuando cuenta su historia.

  4. Pineda (1950) no narra: reúne fragmentos de campo. Tres nacimientos, de las olas y las nubes, de una mujer espantada por la tempestad, bajo un olivo; el nombre Fumayule de los piaches; un diluvio del que Mareiwa salvó al pueblo sobre el cerro Pororo, que cita de Hernández de Alba; y, en nota al pie, una leyenda de Nazaret en la que Mareiwa reúne a los seres humanos en un banquete y hace arijuna a quienes cumplen la etiqueta de mesa y wayuu a quienes no. Chaves (1946) aporta el Mareigua de la honda que aparta el mar, las aves que siembran y los clanes nombrados en la piedra; eso se narra en “Serranías de La Guajira” y “Creación Wayuu”.

  5. El Relato elige a Perrin porque es la única cadena que cuenta una historia de principio a fin y porque no se puede fundir con Pineda sin inventar una biografía que ninguna fuente sostiene. La ficha anterior hacía esa fusión: olivo, tormenta, honda, aves, clanes y Fumayule en una sola vida. Aquí cada pieza vuelve a su cadena. La grafía Maleiwa es la de Perrin; Pineda escribe Mareiwa y Chaves Mareigua, y el título de la ficha sigue a estos.

  6. “Mareiwa” no es “Creación Wayuu”, que narra los comienzos y el modelado, ni “Serranías de La Guajira”, que se sostiene en nombres de cerros y lugares, ni “Los mellizos transformadores”, que es la otra columna del mismo ciclo con otros nombres y otro final.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Wayúu · Guajira · Caribe
Referencias
16
Última revisión
17 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. Aspectos de la magia en la Guajira

    publicaciones.icanh.gov.co

    Documenta prácticas de piaches, sueños, enfermedad, Mareiwa, Wanurü, Jirairay, Guanurú y relatos de transformación recogidos en la expedición de 1947.

  2. Mito y cultura guajira

    joseenriquefinol.com

    Transcribe y compara versiones de Paz Ipuana y Michel Perrin sobre el fuego, Maleiwa, Ulépala, Jepira y los dominios de Juyá.

  3. Ale'eya: conceptos y descripciones de la cultura wayuu, tomo II

    kimera.com

    Reúne conceptos, relatos y explicaciones de un investigador y escritor wayuu atento a la lengua y a la tradición de su pueblo.

Contraste y contexto · 13 referencias
  1. El camino de los indios muertos: mitos y símbolos guajiros

    si.edu

    Registra relatos en wayuunaiki con traducción asistida por hablantes bilingües y estudia Jepira, Juyá, Pülowi, yoluja y el viaje de los muertos.

  2. Mitos, leyendas y cuentos de la Guajira

    publicaciones.icanh.gov.co

    Publica quince relatos del corpus con nombres de informantes, intérpretes, lugares y observaciones sobre su circulación en 1946.

  3. Parque Nacional Natural Macuira

    parquesnacionales.gov.co

    Documenta la serranía de la Macuira, sus fuentes de agua, bosque nublado, traslape con el resguardo y valor cultural para el pueblo Wayúu.

  4. Plan Especial de Salvaguardia del Sistema Normativo Wayuu aplicado por el Pütchipü'üi

    patrimonio.mincultura.gov.co

    Documento formulado por la Junta Mayor Autónoma de Palabreros que explica, desde la propia organización wayuu, el territorio, los clanes matrilineales, la palabra, la reparación y los fundamentos mítico-históricos del sistema normativo.

  5. Popol Vuh: Sacred Book of the Quiché Maya People

    mesoweb.com

    Conserva relatos de creación, pruebas, gemelos transformadores, muerte y recomposición del mundo k’iche’.

  6. Ovid, Metamorphoses

    ovid.lib.virginia.edu

    Ofrece relatos antiguos de transformación corporal, pérdida, castigo y paso entre estados humanos y no humanos.

  7. Transformaciones en la relación entre los wayuu y Yolujaa a causa de las creencias cristianas evangélicas

    redalyc.org

    Etnografía con sección propia sobre la creación del mundo y Maleiwa, documentando las dos versiones de la creación.

  8. Aproximación a la Cosmogonía Wayuu: La Tierra y la Mujer

    erevistas.saber.ula.ve

    Interpretación hermenéutica del pensamiento mítico wayuu de la creación (Madre Tierra y la mujer).

  9. “Convertirse en alijuna”: los wayuu frente al cambio climático y la expoliación territorial

    revistas.ucm.es

    Resume el ciclo de Maleiwa de Perrin (nacimiento de fragmentos de la madre devorada, venganza contra Jaguar, diluvio al molestar a Palaa con refugio en el cerro Itojok, modelado de los wayuu en arcilla, Wolunka y dispersión de clanes), define Maleiwa como epíteto de lo que está en el principio y anota que tras sus hazañas abandonó la tierra wayuu.

  10. Filosofía mítica wayúu

    redalyc.org

    Cita a Perrin sobre Maleiwa fabricando los primeros guajiros en Wotkasainru y forjando los hierros de cada clan, lo presenta como unidad cósmica de la que procede la creación y menciona el libro Ale'ya en que Maleiwa registra los hechos.

  11. El mal, jerarquía y función socio-simbólica en la cultura Wayüu. Un enfoque simbólico

    redalyc.org

    Presenta a Maleiwa como ser benévolo máximo cuyo origen es paralelo al de Wanülüü, describe el pacto mítico de los wayuu con Maleiwa y la deuda por la que mueren a manos de Wanülüü, y liga la jerarquía de seres del mito de creación con la jerarquía de los males que trata el outsü.

  12. Mito, concepciones del cuerpo y yonna wayuu

    redalyc.org

    Usa los Maleiwa como generación de genios creadores organizada en tres generaciones, cita el relato de Paz Ipuana en que el pájaro Utta asigna animales totémicos a cada clan por mandato de Maleiwa, y explica la distribución de clanes como orden que exige tributo a Mma y Juya.

  13. Prólogo a El pensamiento filosófico Wayuu, de Beatriz Sánchez Pirela

    ve.scielo.org

    Define a Maleiwa como ser fundamental que sobresale por sus potencialidades creadoras y cuya función es la de héroe civilizador y organizador, en contraste con los principios cosmogónicos Juyá (humedad, cielo) y Pulowi (sequedad, tierra).

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Versiones de este mito

1
  • SA

    Salomé

    Me salvo de una tarea , buena historia

TÚ

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