Los jeques que desaparecieron en Batero

Andina · Umbra

Los jeques que desaparecieron en Batero

Los jeques hicieron creer que habían desaparecido en Batero mientras una ruta secreta protegía a la gente y a la lengua Umbra.

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Los jeques que desaparecieron en Batero: la entrada del relato

El relato

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Los jeques de Guacuma tenían con qué saber lo que pasaba lejos. Por eso supieron, antes de que llegara a los cerros, que por el valle subía una hueste desde el sur, y supieron también qué le había ocurrido a la gente por donde esa hueste ya había pasado.

Entendieron dos cosas a la vez. Que a ellos los buscarían primero, porque eran los que sabían. Y que con ellos se iría lo que sabían: los nombres, las cuentas, las instrucciones, la manera de decir las cosas.

Entonces hicieron correr una noticia destinada a que la oyeran los de afuera. Los jeques habían subido al cerro Batero. En el cerro habían desaparecido.

Es una historia que no deja nada que perseguir. No hay cuerpo, no hay camino, no hay rendición, no hay captura. Sólo una cumbre de piedra alta y dura, la niebla que la tapa media mañana, y una ausencia. Quien viniera a buscarlos tendría que quedarse abajo mirando hacia arriba.

Mientras el rumor subía al cerro, ellos bajaban por otro lado. Salieron en secreto hacia La Güaira, un lugar apartado que después se llamó de otra manera y que hoy queda por la vereda de Los Medios. Dos recorridos al mismo tiempo: uno que asciende y se pierde a la vista del poder, y otro que avanza escondido hacia donde se puede seguir viviendo.

La presión no terminó con eso. Con el tiempo trasladaron a parte de la población hacia la Vega de Supía, y en el nuevo sitio hubo quien se negó a soltar la lengua. Taramakunga la siguió hablando y la siguió enseñando. Las autoridades entendieron esa terquedad como posesión del demonio y usaron el miedo contra la palabra.

Los jeques respondieron guardándola. La lengua dejó de hablarse donde había ojos y siguió hablándose donde no los había: adentro de las casas, entre parientes, en voz baja. Así pasaron los nombres de una generación a otra sin que nadie de afuera los registrara.

De manera que la desaparición de Batero no fue el final de nada. Fue una manera de trabajar: dejar que el que persigue crea que ya no hay nadie, cambiar de ruta, y llevarse consigo lo único que no podían quitarles si no lo oían.

Los jeques que desaparecieron en Batero: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Desaparecer de la mirada que persigue puede ser la única forma disponible de permanecer.”

Territorio

Andina · Umbra

Andina · Umbra

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Andina
Comunidad
Umbra
Referencia
5.37017° · -75.69707°

Ficha del relato

Contexto histórico

El relato lo contó Merardo Largo Trejos, primer gobernador del Resguardo Indígena de Escopetera Pirza y la persona que empezó la escuela de lengua umbra en Bonafont en 1991. Lo recogió Duberney Galvis Cardona en «Umbra, la lengua que se resiste a desaparecer», publicado en El Espectador el 20 de diciembre de 2021. El testimonio distingue con claridad la versión que debía circular —los jeques subieron al Batero y desaparecieron— de la explicación que él conserva: salieron en secreto hacia La Güaira.

El cerro tiene respaldo propio. «Entre cerros y montañas. Memorias de resistencias en Quinchía», publicado en 2020 por la Universidad Tecnológica de Pereira con Ediciones desde abajo, registra el cerro de Batero o de Karambá con el significado «piedra alta y dura» y llama a los oriundos del municipio habitantes de la tierra de Guacuma. La misma obra fecha en 1539 la llegada de Jorge Robledo a la zona.

El topónimo del refugio aparece fuera del reportaje, aunque con otro uso. Simón González Ticora, en su trabajo de grado de la Universidad de los Andes de 2021, recoge que un hablante «era oriundo de un lugar llamado la Guaira, de donde se dice que tuvo lugar una mayor resistencia a la asimilación social y cultural criolla». El mismo trabajo reconstruye el recorrido histórico de la población: encomendada en 1559, trasladada a Quinchía y Riosucio para las minas de Picará y Mápura, sacada en 1627 al valle de los Pirzas, y reaparecida en 1990 en torno a Escopetera Pirza.

El nombre de quien se negó a abandonar la lengua tiene una complicación. La grafía que usa el reportaje es Taramakunga. Pedro Cieza de León escribe Tamaracunga en 1553, y lo sitúa en Pirsa en 1549 como «hermano mancebo» del señor natural, no como cacique. Este sitio ya tiene una ficha dedicada a ese episodio bajo la comunidad pirsa.

Resonancias con otros mitos

El paralelo documentado más cercano está en la misma provincia y en la primera fuente escrita. Cieza de León cuenta en 1553 que, ante la crueldad de los españoles, los naturales de un valle vecino a Ancerma «dejaron su antigua tierra» y muchos «se fueron a unas bravas y altas montañas que están por encima deste valle». Subir al monte para dejar de estar donde los buscan está registrado allí como hecho corriente, no como prodigio; el relato de Batero le añade lo que ningún cronista habría escrito: que la subida fuera el señuelo.

El segundo paralelo, también en Cieza y a pocas leguas, es el episodio de Tamaracunga en Pirsa, fechado en 1549. Allí un religioso interviene sobre un indígena y la escena se escribe para probar una conversión. Puesto al lado del testimonio de 2021, muestra las dos caras del mismo procedimiento: la autoridad colonial registra lo que consigue someter, y lo que se le escapa no deja papel.

La persecución de la lengua tiene su propio soporte regional. El recorrido que reconstruye Simón González Ticora —encomienda, traslado a las minas, salida al valle de los Pirzas, reaparición en 1990— explica por qué una lengua puede desaparecer del registro público durante siglos y volver, y por qué su reconocimiento se discute hoy.

Montañas donde unos líderes desaparecen aparecen en relatos de resistencia de muchas regiones, y a veces prometen el regreso del personaje. Batero se distingue porque desplaza el prodigio: la ausencia en la cumbre encubre una ruta terrestre. La semejanza no prueba que los jeques ejecutaran una operación documentada.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. La primera versión está dentro del propio relato y es la que debía circular: los jeques subieron a Batero y desaparecieron. Puede leerse como un suceso extraordinario ligado a la montaña. La segunda, la que conserva Merardo Largo, explica que esa imagen encubría una salida secreta. Las dos no se anulan; el contraste es el mecanismo, porque una desaparición visible protege un movimiento que no debe verse.

  2. Los nombres del refugio cambian en la propia transmisión. Largo enlaza La Güaira con La Güarera y con la vereda hoy llamada Los Medios. La secuencia forma parte de su testimonio y no está verificada como etimología: los mapas ubican Batero, pero no pueden confirmar caminos del siglo XVI ni equivalencias toponímicas transmitidas durante siglos.

  3. Taramakunga aparece en dos capas muy distintas. En el reportaje de 2021 es quien promovió la continuidad de la lengua bajo persecución. En la crónica de 1553 el nombre se escribe Tamaracunga y designa al hermano joven del señor de Pirsa, acosado por presencias y bautizado al final. No se afirma que sean la misma persona ni que el segundo episodio sea la fuente del primero.

  4. El reportaje compara la capacidad de los jeques para conocer sucesos lejanos con los relatos sobre Michua. Esa analogía pertenece a la explicación periodística. Michua y Xixaraca circulan en expedientes regionales distintos, y unificarlos aquí borraría procedencias.

  5. Queda por último una discrepancia de fondo. «Entre cerros y montañas» sostiene que, tras la conquista, al territorio llegaron familias de diverso origen que fueron elaborando, a partir de su intercambio lingüístico, la lengua conocida como umbra. Es una historia de formación posterior, no de continuidad prehispánica, y no es la que el relato de los jeques presupone.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Umbra · Caldas · Andina
Referencias
8
Última revisión
19 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

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Base documental · 3 referencias

  1. Umbra, la lengua que se resiste a desaparecer

    elespectador.com

    Es la única fuente del relato. Recoge el testimonio de Merardo Largo Trejos, primer gobernador del Resguardo Indígena de Escopetera Pirza, que distingue la versión difundida —los jeques de Guacuma subieron al cerro Batero y allí desaparecieron— de la explicación que él conserva: salieron en secreto hacia La Güaira, nombre que enlaza con La Güarera y con la vereda hoy llamada Los Medios. De ahí salen también la capacidad de los jeques para saber lo que ocurría más al sur, el traslado posterior de parte de la población a la Vega de Supía, y Taramakunga, que se negó a abandonar la lengua y fue tratado por las autoridades coloniales como poseído.

  2. Lengua Umbra como lengua chocó: una clasificación en disputa

    repositorio.uniandes.edu.co

    Es lo único que respalda el topónimo del refugio fuera del reportaje: recoge que un hablante «era oriundo de un lugar llamado la Guaira, de donde se dice que tuvo lugar una mayor resistencia a la asimilación social y cultural criolla». Y reconstruye el recorrido histórico que el relato presupone: los umbra encomendados en 1559, trasladados a Quinchía y Riosucio para las minas de Picará y Mápura, sacados en 1627 al valle de los Pirzas, y reaparecidos en 1990 en torno a Escopetera y Pirza.

  3. Entre cerros y montañas. Memorias de resistencias en Quinchía, Colombia

    comunicaciones.utp.edu.co

    Da el escenario y una objeción. Registra el cerro de Batero, también llamado Karambá, con el significado «piedra alta y dura», llama a los oriundos habitantes de la tierra de Guacuma y fecha en 1539 la llegada de Jorge Robledo a la zona. Y sostiene que, tras la conquista, al territorio llegaron familias de diverso origen que fueron elaborando, por intercambio lingüístico, la lengua conocida como umbra: una historia de formación posterior que no es la que el relato presupone.

Contraste y contexto · 5 referencias

  1. La crónica del Perú, primera parte

    archive.org

    Aporta dos paralelos de la misma comarca. En el capítulo XV cuenta que los naturales de un valle vecino a Ancerma «dejaron su antigua tierra» y que muchos, «por huir de la crueldad de los españoles, se fueron a unas bravas y altas montañas que están por encima deste valle»: subir al monte para dejar de estar donde los buscan está registrado como hecho corriente. Y conserva el episodio de Tamaracunga en Pirsa, fechado en 1549, donde un religioso interviene sobre un indígena acosado por presencias y el desenlace es el bautismo.

  2. Comentarios al libro de Guillermo Rendón sobre el descubrimiento de indígenas Quimbaya en Riosucio (Caldas), en Ciencia Nueva 2(1), pp. 154-171

    revistas.utp.edu.co

    Fija la escala de lo que se puede afirmar sobre los umbra del siglo XVI: sostiene que Umbra no designaba una provincia extensa sino un sitio y una loma, que en una relación de 1559 Umbría figura como una entre unas treinta parcialidades encomendadas en la provincia de Ancerma, y desmonta las reconstrucciones que unen con demasiada seguridad Umbra, Kirma, Anserma y Quimbaya.

  3. ¿Es el umbra una lengua chocó?: un primer acercamiento desde la lingüística comparada

    scielo.org.pe

    Es lo que permite medir qué se guardó cuando los jeques guardaron la lengua: concluye que el umbra no es chocó, que los parecidos con el emberá-chamí son de contacto y préstamo, y que la relación entre la lengua anserma y la umbra no puede precisarse con la evidencia disponible.

  4. Pacificación territorial e insubordinación social en una «Plaza Roja». El caso de Quinchía, Colombia, en Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura 47(2)

    redalyc.org

    Documenta la disolución de los resguardos, la supresión del gobierno indígena y la formación de los corregimientos de Batero e Irra, es decir, la cadena de presiones que continúa la que el relato sitúa en el siglo XVI y que explica por qué la lengua siguió hablándose sólo en privado.

  5. Historia extensa de Pereira

    repositorio.utp.edu.co

    Muestra lo que sí quedó escrito de esa represión: en 1557 el teniente Luis de Guevara mandó capturar y remitir a Anserma a los caciques de la provincia, entre ellos Tuzarma y Aytamara de Mapura, Opirama de Andica, Guática y don Francisco de Pirsa. Es el contraste exacto del relato: a los que el poder alcanzó los nombra el archivo, y a los que se le escaparon no.

Voces de la comunidad

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¿Así te la contaron?

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«Los jeques que desaparecieron en Batero» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «Los jeques que desaparecieron en Batero» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «Los jeques que desaparecieron en Batero» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

TÚ

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