Hímo, la iguana y la candela

Andina · Chamí

Hímo, la iguana y la candela

Hímo guarda la candela hasta que Karagabí se convierte en pez, descubre el escondite y escapa con el fuego.

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Hímo, la iguana, tenía la candela. No se la mostró a nadie. Los indios no tenían y se calentaban en el sol.

Un día Hímo dio comida cocida a los indios y ellos comieron muy sabroso. Regresaron y dijeron: Hímo nos dio comida muy buena. Y se pusieron a pensar en cómo quitarle la candela.

Un día Hímo iba a pescar al río. Cuando volvía trajo pescado ahumado. Encontró a Karagabí, le regaló pescado y le dijo: Mú Karagabí bé-ita betá doí-bú. Karagabí miró el pescado y lo olió, y no pudo averiguar qué era el asunto.

Otro día Hímo fue a pescar al norte y Karagabí al este. Karagabí encontró un charco grande cuando venía Hímo. Pero antes de que Hímo pudiera verlo, Karagabí se volvió un pescado grande y se escondió en el agua. Entonces Hímo vio un pescado grande en el agua y dijo: voy a coger este pescado. Casi se rompió la red cuando Hímo cogió al pescado. Entonces le dijo a su hijo: pártelo con tu machete. Después se fueron para la casa y pusieron los pescados en la casa. Pero el pescado más grande era el mismo Karagabí, que se había vuelto pescado.

Ahora, en la casa, Karagabí miraba y miraba, y vio allí escondida la candela. Hímo la sacó y preparó los pescados chiquitos. Karagabí pensó y pensó cómo coger la candela. Por fin Hímo había comido todos los pescados chiquitos y ahora iba a coger al pescado grande. Pero este se defendió, y saltó, y cogió la candela, y salió de la casa.

Hímo se volvió animal, una hormiga chiquita. Karagabí lo hizo así como para castigo.

Karagabí sí tenía fuego siempre. A mediodía lo hizo con un serrucho, pero no servía.

Hímo, la iguana y la candela: lo que quedó del relato

La enseñanza

“El fuego deja de ser secreto el día en que alguien logra mirarlo desde adentro de la casa.”

Territorio

Andina · Chamí

Andina · Chamí

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Andina
Comunidad
Chamí
Referencia
4.156111° · -76.287778°

Ficha del relato

Contexto histórico

Este es el relato número 9 de «Algunos mitos de los indios Chamí (Colombia)», de Gerardo Reichel-Dolmatoff, Revista de Folklore, Bogotá, 1953, páginas 148 a 165, recogido en 1945 entre unas sesenta personas chamí de la vereda de Corozal, municipio de Río Frío, Valle del Cauca. El recopilador declara que los relatos fueron narrados en castellano por los indios y que los transcribió «en su texto original, sin cambio alguno», y también que carecía de una perspectiva del contexto cultural del que forman parte, de modo que se limitaba a presentar el material. No nombra a quien narró.

Sus notas al pie de estas páginas son tres y dicen mucho. Una traduce candela como fuego. Otra presenta a Karagabí como «héroe cultural principal de las tribus del Chocó», que es una caracterización comparativa del recopilador y no una palabra del narrador. La tercera se limita a advertir que la frase que Hímo le dice a Karagabí es «texto sin traducir»: quedó registrada en embera bedea y sin versión castellana, y así sigue. Es el punto donde más se nota lo que el propio Reichel-Dolmatoff admitía, que transcribía sin entender el contexto.

En el otro registro del mismo viaje no hay contraparte. Milcíades Chaves Ch., en el Boletín de Arqueología I-3, páginas 133 a 159, declara en la página 134 que de sus nueve cuentos los cuatro primeros los narró Nicolás Henao, chamí de Balboa, y los cinco últimos Rafael Bailarín, katío. Los cuatro chamí son Erubida y Siebida, Arrumia, Surranabe y Kurijia, y ninguno trata del fuego. El relato de Chaves sobre cómo consiguieron los indios el maíz y el chontaduro, con el ave Ancastor, es el quinto, es decir de Bailarín y por tanto katío: comparte el tema de un bien vital que llega de otro, pero no es una variante de este ni puede citarse como chamí.

Las variantes sí existen, en otros pueblos emberá y con otro reparto de papeles. Antonio María Cardona y Jairo Miguel Guerra Gutiérrez, en Bioetnia 10 (2013), páginas 88 a 94, con tradición oral de jaibanás y mayores de Jawa, Tandó, Nuquí arriba y Yucal, en el golfo de Tribugá, Chocó, y de comunidades de Córdoba, cuentan que Pakoré wera repartió los elementos de la vida entre custodios: «Genserá fue custodia del agua. Jimo del fuego y Kumbarrá de las semillas», que Jimo «escondió el fuego en su madriguera debajo de la tierra donde tenía su tambo», y que al final «a Jimo lo volvieron lagarto» mientras a Genserá «la volvieron hormiga negra». Ahí el lagarto es el destino y no el punto de partida, y la hormiga le toca a quien acaparaba el agua.

La recopilación que los maestros de los resguardos de Yaberaradó y Polines hicieron en 2006 con la Organización Indígena de Antioquia y WWF trae otras dos piezas. En una, Karagabí manda al gêguarâ, el paletón, donde gimo, la lagartija, a buscar fuego, y el pájaro consigue la candela porque se le prende la cola. En otra, la de Gesera, dueña del agua, Karagabí se vuelve pescado grande, se deja pescar y ahumar y observa desde el fogón dónde esconde ella la llave. Es el mismo ardid de Río Frío, aplicado al agua y no al fuego, y lo narró Luis Ángel Domicó, embera eyábida, recogido por los maestros Ángela María Tascón, embera chamí, e Illán Torres Domicó, embera eyábida, del Centro Educativo Rural Indígena Chigorodocito.

Resonancias con otros mitos

El paralelo más exacto está en la recopilación de 2006 de los maestros de Yaberaradó y Polines, y no trata del fuego sino del agua: en el relato de Gesera, Karagabí se convierte en pescado grande, se deja pescar, se deja ahumar sin secarse y observa desde el fogón el lugar donde ella esconde la llave. Coincide el ardid entero, paso por paso, con el de Río Frío. La diferencia es qué se roba, y quién queda castigado: allí Karagabí descubre cómo la conga sacaba y controlaba el agua, aquí sale corriendo con la candela y convierte a la iguana en hormiga.

El segundo paralelo es el de Antonio María Cardona y Jairo Miguel Guerra, con jaibanás y mayores del golfo de Tribugá y de Córdoba, donde Jimo es el custodio del fuego que lo esconde en su madriguera bajo la tierra. Ahí el castigo de los dioses lo convierte en lagarto, es decir en lo que en Río Frío ya era desde la primera línea, y la hormiga le toca a Genserá, que había escondido el agua. La misma sanción, cambiada de destinatario.

Un tercero, emberá katío, lo trae Fray Severino de Santa Teresa en 1959: «Caragabí convirtió a Gentzerá en hormiga para castigarle su mezquindad». El mismo castigo, sin fuego de por medio, y por la misma falta: haber guardado para sí un bien que los demás necesitaban.

Dentro del propio corpus de Río Frío, el vecino más cercano es el relato de Héntserá, único dueño del agua, a quien Karagabí no engaña con una transformación sino mandando a un muchacho a seguirlo, y cuyo desenlace es la caída del árbol jenéne y el nacimiento del mar, el Cauca y el Magdalena. Dos bienes, dos métodos, dos finales.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. De Río Frío hay un solo testimonio de este relato y su narrador quedó sin nombre. Tampoco hay texto en embera bedea, salvo la frase que Hímo dirige a Karagabí, que se publicó sin traducir y sigue sin traducción.

  2. El reparto de papeles es lo primero que cambia de una comunidad a otra. Aquí Hímo es la iguana y termina convertido en hormiga chiquita como castigo. En la versión de Nuquí y Córdoba recogida por Cardona y Guerra, Jimo es custodio del fuego, lo esconde en su madriguera bajo tierra y termina convertido en lagarto, mientras la hormiga negra es el castigo de Genserá, la custodia del agua. En Chigorodó, gimo es ya una lagartija y no es despojada por engaño: Karagabí manda al paletón, que consigue el fuego porque se le prende la cola, y la propia gimo le advierte que se va a quemar. Fray Severino de Santa Teresa, entre los catíos, recuerda que «Caragabí convirtió a Gentzerá en hormiga para castigarle su mezquindad», sin que el fuego intervenga.

  3. También cambia el modo del robo. El ardid del pescado grande, que en Río Frío sirve para ver dónde está la candela, en Chigorodó sirve para ver dónde está la llave del agua: Karagabí se deja pescar y ahumar y no se seca, y desde el fogón mira lo que hace Gesera. El mismo episodio viaja entre dos relatos sobre dos bienes distintos, y eso conviene decirlo sin fundirlos: en Río Frío el agua se consigue de otra manera, tumbando el árbol jenéne entre ocho días de trabajo, y quien guarda el agua se llama Héntserá.

  4. Queda un resto que ninguna versión aclara. El relato de Río Frío cierra con una frase suelta: Karagabí siempre tuvo fuego, y a mediodía lo hizo con un serrucho, pero no servía. No hay nota, ni glosa, ni paralelo en las otras versiones consultadas. Puede ser el eco de otra manera de encender, o una frase que perdió su contexto al pasar al castellano. La dejamos como está, porque inventarle sentido sería peor.

  5. Las grafías varían según la comunidad y el recopilador: Hímo en Río Frío, Jimo en Nuquí, gimo en Chigorodó; Héntserá, Genserá, Gentzerá y Gesera para quien guarda el agua; Karagabí, Caragabí y Carabí para el mismo personaje.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Chamí · Valle del Cauca · Andina
Referencias
10
Última revisión
17 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. Algunos mitos de los indios Chamí (Colombia)

    redaprende.colombiaaprende.edu.co

    Transcribe catorce relatos narrados en castellano por integrantes de un grupo Chamí asentado en Corozal, municipio de Río Frío, Valle del Cauca, durante el reconocimiento de 1945.

  2. Ficha de Algunos mitos de los indios chamí

    redaprende.colombiaaprende.edu.co

    Acredita autoría, rango de páginas, procedencia en Río Frío y licencia del facsímil conservado por la Biblioteca Nacional.

  3. Mitos, tradiciones y cuentos de los indios Chamí

    publicaciones.icanh.gov.co

    Publica nueve relatos de la expedición de 1945 e identifica por separado cuatro narraciones de Nicolás Henao, Chamí de Balboa, y cinco de Rafael Bailarín, narrador Katío.

Contraste y contexto · 7 referencias
  1. Tejidos de transformación: oraliteratura y oralitegrafía en la memoria emberá chamí

    revistas.udea.edu.co

    Analiza relatos Chamí del Eje Cafetero y explica la transformación como principio relacional, además de rastrear mediaciones coloniales, cristianas y patriarcales.

  2. Algunos relatos de los embera chamí de Risaralda, contados por Clemente Nengarabe Siágama

    luguiva.net

    Relatos que Vasco recogió de Clemente Nengarabe en el Chamí y que se publicaron en 1978 sin su nombre. Al republicarlos, Vasco explica que su papel fue el de simple recolector y devuelve la autoría al narrador, porque en aquel momento fue impensable que un indígena figurara como autor.

  3. Mitología Embera. Principales mitos, características y funciones

    bioetnia.iiap.org.co

    Da a Hímo un lugar en un sistema: Pakoré wera reparte los elementos vitales entre tres custodios —Genserá el agua, Jimo el fuego, Kumbarrá las semillas— y el relato de la candela es uno de tres episodios paralelos de acaparamiento. Dice literalmente que «Jimo escondió el fuego en su madriguera debajo de la tierra donde tenía su tambo» y que, por negarlo, los dioses «a Jimo lo volvieron lagarto y los hombres gozaron del fuego». Confirma que la transformación final del guardián es parte estable del motivo, no un añadido de Río Frío.

  4. La Tradición Oral Embera en la Enseñanza de la Lengua Castellana. Un aporte en la recuperación de la cultura para la conservación y la educación ambiental

    awsassets.panda.org

    Trae, en «Visita de Karagabí al mundo», el episodio del fuego contado por los propios maestros emberá: «Karagabí... fue donde gimo (lagartija) a buscar fuego», y consigue la candela porque el paletón se acerca y se le prende la cola; después, en el juicio final de los acaparadores, «llamó a gimo y le dijo que los antepasados decían que era él que negaba el fuego y lo tiró y éste se convirtió en gimo». Da el nombre en lengua (gimo) y confirma que el robo se hace por un tercero-señuelo, no por combate.

  5. La escalera de cristal: términos y conceptos cosmológicos de los indígenas Emberá

    revistas.unal.edu.co

    Registra /jimó/ como el nombre emberá del lagarto dentro del vocabulario recogido en campo, y documenta el mito hermano: «cómo Karabagí logró el agua para los hombres arrebatándosela a /jasara/, la hormiga conga, quien la guardaba en un gran árbol», recogido en distintas zonas. Sirve para mostrar que la candela de Hímo pertenece a una serie emberá de bienes acaparados por un animal y arrebatados por Karagabí, y que la serie tiene incluso un cierre escatológico (un río de fuego que arrasará y renovará la tierra).

  6. Embera: etnónimos, localización, historia y organización social

    luguiva.net

    Fija quién es el personaje que roba la candela: «Los mitos remiten a Carabí, la luna, como el dador de la cultura; algunos lo presentan como un ser creador, pero que no desempeña ningún papel en la vida de hoy». Explica además el marco de los jai —fuerzas invisibles que son la esencia de animales y personas y que sólo el jaibaná percibe y controla—, que es lo que hace inteligible que Karagabí pueda volverse pez y volver hormiga a Hímo sin que el relato lo comente.

  7. Reichel-Dolmatoff y el chamanismo chocó, una mirada desde los embera-chamí

    revistas.udea.edu.co

    Relee a Reichel-Dolmatoff —el etnógrafo que firma la transcripción de control de esta ficha— desde etnografía chamí actual, y lo hace sobre tres ejes, uno de los cuales es «el vestido chamánico como incorporación de cualidades ajenas». Ese eje da una lectura no decorativa de la metamorfosis de Karagabí en pescado: convertirse en otro es apropiarse de sus capacidades, no disfrazarse. Es la única fuente localizada que discute críticamente, desde el chamí, la obra del recopilador de 1953.

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«Hímo, la iguana y la candela» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

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EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «Hímo, la iguana y la candela» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «Hímo, la iguana y la candela» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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