En una tierra donde la realidad se entretejía con lo extraordinario, y donde los cuentos eran tan palpables como la tierra misma, vivía un ser diminuto y travieso llamado Guatín, un animal del bosque que encarnaba la astucia en su máxima expresión. El Guatín, si bien era pequeño y apenas parecido a un mero roedor, tenía en su haber un ingenio que desbordaba los límites de lo ordinario, y que desafiaba a las más formidables criaturas del bosque con tan solo una insinuación de hilarante picardía.
Todo comenzó un día en el frescor aromático del monte, cuando Guatín, con sus pequeñas patas, removía la suave piel de unas frutas de corozo y se deleitaba con su sabor. Repentinamente, la presencia imponente del Tigre, con su pelaje moteado de presagios, perturbó la serenidad del lugar. "Ahora sí te voy a matar para comerte", declaró el Tigre con una voracidad que parecía inquebrantable. Sin embargo, el Guatín, siempre alerta y sagaz, respondió con una brillantez improvisada que era su sello: "Tío Tigre, no me mates. No estoy gordo porque he tenido muy poca comida".
El Tigre, curioso y un tanto desconcertado, preguntó sobre la dieta de su una vez futura presa. En una jugada astuta, el Guatín se metió una fruta entre las piernas y la golpeó con una piedra. "Estoy comiendo mis testículos; ¿quieres probar?" La audacia del gesto dejó al Tigre fascinado. "Esto es muy sabroso", admitió la gran fiera. El Guatín, reconocedor de su victoria momentánea, sugirió que siendo el Tigre tan grande, los suyos serían aún más deliciosos, y lo convenció de intentarlo. El resultado fue un chillido ensordecedor y una carrera frenética del Tigre, ahora víctima de su propia credulidad, mientras el Guatín se doblaba de risa.
El bosque, testigo y confidente de las hazañas del Guatín, también fue escenario de más de sus orquestadas travesuras. Cuando el Tigre y el Oso, estafados y hechos compañeros en su desagrado por el endemoniado roedor, complotaron vengarse, el Guatín escuchó cada palabra escondido detrás de un tronco grueso. Pronto se hizo pasar por un aliado y les habló con una confianza desbordante: "Les regalaré un venado que agarré y lo tengo bien amarrado", dijo. Guiados por la promesa de un banquete, siguieron al Guatín hasta un alto barranco, solo para ser testigos del ingenio del pequeño cuando una roca enorme se dejó caer sobre ellos, casi aplastándolos.
La burla se extendió a otras criaturas del bosque. Más tarde, prometió al par un animal tan ingenuo que se entregaba solo con levantar las orejas. "Es cierto", insistió, "es un animal que cuando quiere morir levanta sus orejas". Con el corazón ávido de una venganza que parecía a su alcance, el Tigre y el Oso fueron tras otra pista falsa del Guatín. Pero lo que encontraron fue un burro. Al ver alzó las orejas, apresuradamente se abalanzaron sobre él, solo para ser recibidos por un furioso torbellino de pezuñas y dientes, logrando así el burro aplastar una vez más sus esperanzas.
Las humillaciones constantes impulsaron al Tigre y al Oso a una conclusión desesperada: "¡No podemos permitir que se burle tanto de nosotros! Hay que hacer algo definitivamente", declararon. Convocaron a todos los animales a una reunión secreta en el bosque para tramar juntos el final del astuto Guatín. Al acordar que la bebida nocturna sería su aliada, organizaron una fiesta y enviaron a la Lora y al Pato para invitar al infame bromista.
La fiesta comenzó bajo una luna que parecía bañada en plata líquida. El Guatín, con su tambor en la mano, ahogó sus propias carcajadas con melódicos golpes mientras los animales lo rodeaban, esperando que la bebida turbara su juicio. Cuando el Tigre dio la orden, "¡A coger al Guatín!", se formó un tumulto de cuerpos y ruido. Pero el Guatín, ágil incluso bajo los efectos de la chicha, riendo estruendosamente, logró escabullirse entre la confusión, dejando tras de sí solo un pobre conejo enredado, y una multitud furiosa y perpleja.
Era como si la naturaleza misma protegiera al Guatín, pues siempre encontraba un refugio, como lo fue su cueva protegida, que embaucó nuevamente a los animales. Desesperados por una solución, recurrieron a enviar a la ardilla, quien salió más dañado por los errores de aquellos ciegos por la ira, mientras Guatín, entre risas, ideaba su siguiente truco.
En la soledad de su escondite, el Guatín fraguó un plan final. Cubriéndose en miel y hojas, se convirtió en una criatura temida, un prodigio creado para alarmar a sus perseguidores, quienes al ver al monstruo disfrazado huyeron presa del pánico, pensando que era el animal más bravo del bosque. Finalmente, viendo a las fieras derrotadas moralmente, fue al río a saciar su sed con tranquilidad y se alzó en el horizonte declarándoles que él, el pequeño Guatín, siempre les llevaría la delantera.
El río cantaba su risa, las hojas susurraban sus travesuras y el viento llevaba sus cuentos a otras tierras, porque el bosque había entendido que el Guatín, aunque pequeño, había doblegado sus espíritus gigantes con más arte que furia. Sus enemigos, abrumados por su propia impotencia, algo aprendieron: que era mejor aceptar la cohabitación pacífica que seguir en la lucha insensata, y así, el Guatín, conspirador de sueños, rey del ingenio, se convirtió no solo en un mito, sino en una leyenda inmemorial.
Historia
El mito del "guatín" mencionado en las versiones proporcionadas tiene su origen en las historias de la tribu Chamí, que es mencionada claramente en una de las versiones como una comunidad indígena presente en el departamento del Valle del Cauca. Estas historias chamíes presentan al guatín como un personaje principal que es pequeño, astuto y bromista. Aunque no se ofrecen detalles sobre cómo o por qué estos mitos surgieron específicamente dentro de la cultura Chamí, queda claro que el guatín y sus travesuras son una parte significativa de su narrativa cultural.
Versiones
El mito del guatín presenta algunas variaciones importantes en las dos versiones proporcionadas, tanto en el desarrollo de la trama como en la caracterización de los personajes. En la primera versión, el guatín es un animal pequeño y astuto que engaña al tigre y al oso a través de una serie de trucos ingeniosos que lo involucran en situaciones cómicas, como ofrecimientos falsos de comida, la trampa del burro y una fiesta en la que casi es atrapado. La resolución de los conflictos demuestra la astucia del guatín al escapar repetidamente de sus enemigos, utilizando estrategias que resaltan su ingenio, como disfrazarse con miel y hojas para parecer un monstruo formidable. Esta versión también termina en una reconciliación forzada, en la que los otros animales deciden hacer la paz con el guatín debido a su inteligencia superior.
En contraste, la segunda versión mantiene la estructura básica de las burlas del guatín hacia el tigre y el oso, pero añade un arco narrativo con una mayor profundidad emocional y tensión, acentuando el fastidio de los animales más grandes y su determinación por atrapar al guatín. Estos intentos culminan en una elaborada fiesta que además de una simple burla, involucra a una mayor cantidad de animales como la culebra, la lora, el pato, y finalmente el zorro, cuyo acto fallido lleva al guatín a escapar nuevamente. Aquí, el énfasis está en la reacción comunitaria de los animales y su fracaso colectivo frente al ingenio del guatín, en lugar de los ingeniosos trucos individuales del pequeño roedor. En ambas versiones, el guatín emerge triunfante, pero la segunda versión destaca una serie de abortados esfuerzos comunales para vencerlo, subrayando así tanto la astucia del guatín como la incapacidad de los animales grandes para someter al pequeño bromista.
Lección
La inteligencia y el ingenio superan la fuerza bruta.
Similitudes
Se asemeja a las historias de Anansi de la mitología africana y a las travesuras de Loki en la mitología nórdica.
Territorio
Ubicacion geografica del mito
Ubicacion registrada para este mito en el territorio.



