Naowa entrega el gobierno a su hijo

Caribe · Kogui (Kággaba)

Naowa entrega el gobierno a su hijo

Naowa forma a un hijo, le entrega poporo, bastón y autoridad, y el relato distribuye tareas dentro de un orden primordial.

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Naowa entrega el gobierno a su hijo: la entrada del relato

El relato

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Sintana era hijo de Naowa, pero Búnkuase se lo había quitado.

Al principio Naowa llevaba poporo y comía haiu, que es la coca. Tenía también su Kansa María, la casa ceremonial, y era ella quien hacía justicia: reunía en sus manos todas las funciones que después cumplirían los Mamas. Le habían salido barba y bigote. En aquel tiempo el reparto del trabajo iba al revés del de ahora, porque los hijos cocinaban mientras las mujeres estaban en la casa ceremonial, y los hombres desempeñaban los quehaceres que hoy son de las mujeres.

Un día Naowa se miró y vio que aquello no le lucía. Vio que el poporo sí luce en el hombre. Vio que la barba y el bigote tampoco le quedaban bien a ella.

Entonces Madre Naowa hizo un invento: hizo un hijo. Le entregó su poporo, y vio que al hijo sí le lucía. Ella se fue a cocinar, y vio que cocinar sí le quedaba bien. El hijo bautizó su poporo, y desde el bautizo le lució todavía mejor. Naowa le dio después un bastón, y con el bastón quedó mejor aún.

Naowa tenía bigote y barba. Se los quitó y se los entregó también al hijo, y el hijo quedó muy bien.

Ése fue el invento de Madre Naowa. Desde entonces los hombres tienen Kansa María, poporo y haiu, y son ellos quienes hacen justicia. Las mujeres cocinan.

Naowa entrega el gobierno a su hijo: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Una insignia cambia de manos y con ella cambia el reparto entero del trabajo.”

Territorio

Caribe · Kogui (Kággaba)

Caribe · Kogui (Kággaba)

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Caribe
Comunidad
Kogui (Kággaba)
Referencia
10.84° · -73.71°

Ficha del relato

Contexto histórico

Este relato lo narró Seye Ababi Makó, de veinticinco años, cabo del mama Ignacio Abiguí de Tucurinca, en el Alto Río Sevilla. Lo recogió Milcíades Chaves Ch. en noviembre de 1946, durante una estadía en el grupo de San Andrés, en la Sierra Nevada de Santa Marta, adonde viajó con Gerardo Reichel-Dolmatoff y Alicia Dussán de Reichel-Dolmatoff. Salió publicado al año siguiente como el decimocuarto de los veintidós relatos de «Mitología kágaba», en el Boletín de Arqueología, volumen II, números 5 y 6, con el encabezado «Informador: Seye Ababi Makó» sobre el texto. Chaves advierte de entrada en qué condiciones obtuvo el material: no hablaba kogui y tuvo que verificar los interrogatorios en castellano, lengua que sus interlocutores no manejaban con destreza, de modo que, escribe, «muchas veces los conceptos vertidos al castellano hayan sido deformados».

Dos cosas del aparato de Chaves conviene separar de lo que dijo el narrador. La primera es el nombre de la casa: Chaves glosa «Kansa-María» entre paréntesis como «Casa Ceremonial» cada vez que aparece, y en el cuerpo de su trabajo lo escribe sin paréntesis, «la Casa Ceremonial que ellos designan Kansa María o Iglesia del Mama es el centro de gravedad de toda la comunidad»; Reichel-Dolmatoff explica en 1950, en el tomo I de Los Kogi, de dónde viene el nombre: «Los Kógi comparan a veces a la Madre Universal con la Virgen María y llaman por esta razón a la casa ceremonial "cansamaría", es decir "casa de María"». Añade allí mismo que esas comparaciones sólo las hacen informadores que quieren complacer al investigador. No es una sustancia, ni un recipiente, ni un principio femenino: es el edificio donde se hace justicia y se mambea. La segunda cosa es la lectura del episodio: en su índice de personajes, Chaves escribe que Naowa «delegó todas sus funciones gubernativas en la persona de su hijo» y apostilla «Posible paso del Matriarcado al Patriarcado». Esa es la hipótesis de un etnólogo de 1946, no una frase del narrador.

El mismo índice identifica con Sintana al hijo que recibe el poporo, aunque la narración deja sin nombre al hijo que Naowa hace y sólo menciona a Sintana en la primera línea, para decir que Búnkuase se lo había quitado. Y equipara a la Madre bajo tres nombres que el sitio publica por separado: «Luitsama = Naowa, Wastora, la primera mujer, Reina Madre», casada con Seraira.

Queda por decir en qué condición se publica todo esto. En el Plan Especial de Salvaguardia firmado por los mamos de los cuatro pueblos de la Sierra se declara que el carácter del uso y manejo de ese conocimiento «no concibe la necesidad de su divulgación externa», y que la salvaguardia «tiene que ser completa, no puede ser parcial». Reichel-Dolmatoff, por su parte, anotó en 1950 que los mayores consideraban indeseable que los jóvenes aprendieran castellano porque temían que así divulgaran los grandes «secretos» de la tribu. Lo que aquí se lee es material recogido por terceros en esas condiciones y publicado por un instituto del Estado.

Resonancias con otros mitos

El mismo Milcíades Chaves había recogido un año antes, en la Guajira, un relato que da vuelta a la misma cuestión por otro camino. En «La India Worunka», publicado en 1946, se cuenta que «en aquel tiempo de Worunka las mujeres eran quienes compraban a los hombres por marido; era ellas quienes iban a sus casas a buscarlos», hasta que Mareiwa «se dio cuenta de que eso era muy feo» y dispuso que fuera el hombre quien buscara a la mujer y mandara en el hogar. El desenlace se parece y el mecanismo no: en la Guajira la inversión la decreta una divinidad exterior que juzga fea la costumbre, y viene acompañada de la ley del pago al padre; en la Sierra es la propia Madre quien se mira, decide y entrega, y nadie la juzga desde afuera.

Entre los chamí, en el material que Chaves publicó en 1945, «Awena» funciona con la misma gramática y en sentido contrario. Encerraron a la india en su primera menstruación, ella creció hasta hundirse en la tierra, y su hermana quedó de la cintura para abajo convertida en pescado y se declaró madre de los peces. El relato termina así: «Las dos muchachas nunca más volvieron y por eso ahora, durante la menstruación, no encierran a las indias.» También allí un episodio del tiempo antiguo explica una regla que hoy rige sobre las mujeres, pero lo que funda es el fin de un encierro y no el comienzo de un reparto de oficios y de objetos.

La coincidencia de forma entre las tres tiene una explicación menos mítica que ellas: los tres textos salieron del mismo etnólogo, en años seguidos, trabajando por interrogatorio en castellano con intérpretes bilingües, y el «por eso ahora» con que los tres cierran es a la vez una figura de los narradores y un hábito de quien transcribía.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. El mismo corpus trae este episodio contado dos veces, una por cada narrador, y las dos versiones no coinciden. La de Seye Ababi Makó es la de esta página. La de Benito Sontinkama está dentro del relato número quince, «La coca = Haiu», y allí la Madre no se llama Naowa sino la Magri, a quien Chaves identifica con Luitsama: fue la primera que comió poporo, tenía su Casa Ceremonial y también tenía bigote. Lo que desencadena el cambio no es mirarse, sino una prueba de cocina: Sintana fue a cocinar por mandato de la Magri y no quedó bueno; fue a coger coca, volvió a cocinar y tampoco; la Magri fue a coger coca, cocinó y todo quedó muy bueno. «Ella antes de que cogiera coca tenía bigote, pero vio que no le quedaba bien y se lo quitó.» Ahí no hay hijo fabricado, ni entrega de bastón, ni barba, y la consecuencia es otra: Sintana ordena que sólo las mujeres cojan coca, porque la mata se seca si la cogen los hombres, y que las mujeres no la coman.

  2. Quien lea la reimpresión más circulada no encontrará esa segunda versión. En «Mitos y leyendas de Colombia», investigación y compilación de Eugenia Villa Posse, publicada en Quito en 1993, los relatos kogui de Chaves se reproducen con el rótulo «Relator» en lugar de «Informador», pero de los veintidós se omite exactamente uno, y es «La coca = Haiu». Desaparecen también los «Personajes de la leyenda» y la «Síntesis de la leyenda» que Chaves ponía al pie, cosa que el propio volumen anuncia al advertir que presenta los textos «sin notas explicativas», y la bibliografía registra dos veces el mismo artículo, una como «Mitología Kogui, No. 6» y otra como «Mitología Kabaga, Vol. II, No. 5 y 6».

  3. Hay una tercera transcripción, y es la más citada fuera de Chaves. Procede del tomo II de Los Kogi, de Reichel-Dolmatoff, y dos estudios posteriores la reproducen desde su página 19: «La Madre parecía entonces como un hombre. Tenía barba y bigote y llevaba mochilas y poporo, como los hombres. Ella ordenó a sus hijos a hacer oficios de mujer como traer agua, cocinar, y lavar ropa. Eso no estaba bien. Así los hijos no la respetaban. Se burlaban de ella. Pero un día, la Madre entregó su poporo sus mochilas a sus hijos y también bigote y barba. Se puso a traer agua ella misma, a cocinar y a lavar ropa.» Los hijos son varios y ninguno fue fabricado para el caso, lo que entrega incluye las mochilas, y el motivo aparece dicho: la burla y la falta de respeto.

  4. También se mueven las grafías. Búnkuase alterna con Búnkwase dentro del propio texto de Chaves, que escribe la primera forma veintidós veces y la segunda una; y la casa aparece como Kansa-María, Kansa María y Casa María en un mismo artículo, frente al «cansamaría» del tomo I.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Kogui (Kággaba) · Magdalena · Caribe
Referencias
11
Última revisión
18 de septiembre de 2026

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Base documental · 3 referencias

  1. Mitología kágaba

    publicaciones.icanh.gov.co

    Publica veintidós relatos kággaba y acredita el narrador de cada uno: «Informador:» aparece veintidós veces, una por mito. Es la fuente de la que salen las grafías del sitio —Kashindukwe, Seiskwisbuche, Naowa, Susabanka— y presenta a los dos narradores con edad, cargo y comunidad: Benito Sontinkama, cabo del mama Julián en el grupo de San Andrés, y Seye Ababi Makó, cabo del mama Ignacio Abiguí de Tucurinca.

  2. Los Kogi: una tribu de la Sierra Nevada de Santa Marta, tomo I

    publicaciones.icanh.gov.co

    El volumen que ninguna ficha citaba, en acceso abierto y con el texto legible. Documenta el territorio, los linajes, la casa ceremonial —que llama «cansamaría», es decir «casa de María»— y nombra a la Madre Gaulchováng, de la que descendían los cuatro Padres del Mundo.

  3. Visita a los indígenas Kágaba de la Sierra Nevada de Santa Marta

    openlibrary.org

    Reúne textos en lengua Kogui, traducciones y observaciones tempranas sobre creación, ritual, máscaras, jaguares y personajes que reaparecen en el corpus posterior.

Contraste y contexto · 8 referencias
  1. The Great Mother and the Kogi Universe: A Concise Overview

    ehrafworldcultures.yale.edu

    Describe a la Gran Madre, la estructura de nueve mundos, los siete puntos del universo, el templo como modelo cósmico y varias versiones de la creación.

  2. Plan Especial de Salvaguardia del Sistema de Conocimiento Ancestral de los cuatro pueblos de la Sierra Nevada

    mincultura.gov.co

    Expone la responsabilidad Kággaba sobre espacios sagrados, gobierno propio, Ley de Origen y equilibrio territorial desde voces de autoridades de la Sierra.

  3. Una interpretación psicológica del mito kogi de la creación

    revistas.ces.edu.co

    Transcribe íntegro el pasaje paralelo del Poema de la Creación recogido por Reichel-Dolmatoff: la Madre 'parecía entonces como un hombre. Tenía barba y bigote y llevaba poporo, como los hombres', ordenaba a sus hijos hacer oficios de mujer y por eso no la respetaban, hasta que 'entregó sus poporos a sus hijos y también bigote y barba' y ella misma se puso a traer agua, cocinar y lavar. Es el mismo movimiento del relato de Naowa —intento de barba y bigote, entrega del poporo, reparto de tareas— en otra versión y en otro registro, lo que muestra que no es un episodio aislado de la transcripción de Preuss.

  4. La concepción del fuego como principio femenino en la cosmogonía kaggaba de la Sierra Nevada de Santa Marta

    premionalcritica.uniandes.edu.co

    Trae la misma escena con una variante útil: la Madre llevaba 'mochilas y poporo' y entregó a sus hijos 'su poporo, sus mochilas... y también bigote y barba'. Y añade lo que la ficha necesita para no tratar el poporo como accesorio: explica sus partes (el cuerpo como útero, el chukero o palito, la cal como semen), que la entrega marca el inicio de la vida reproductiva del hombre, y que el poporo se fisura si quien lo lleva falta a su compromiso marital. Da también el marco de los nueve Padres y los 36 Dueños del Mundo en que ocurre la entrega de gobierno.

  5. Creación y pensamiento en la Sierra Nevada de Santa Marta. Aproximaciones filosóficas a los poporos

    revistas.unilibre.edu.co

    Documenta la entrega del poporo como acto de gobierno y no de mayoría de edad a secas: el mamo o la zaku media un ritual de cuatro días para jóvenes de 13 a 18 años, pero la creencia sostiene que quien entrega el poporo es la Madre Universal y el mamo sólo hace de intermediario. Eso coincide con la estructura del relato, donde la entrega viene de una figura materna primordial. Da además el nombre kogui del poporo (sugi) y lo vincula con Seinake, la tierra negra primordial y primera mujer.

  6. Máscaras koguis en la comprensión de la organización social indígena: aportes desde el archivo de la Unión de Seglares Misioneros

    revistas.udea.edu.co

    Es lo más cercano que existe a un estudio del Tani-Cansamaría, el conjunto de bailes solemnes de una semana que da nombre a la casa ceremonial que el relato llama 'Kansa María'. Muestra que la autoridad allí es estrictamente jerárquica y heredada —no cualquier mama puede portar las máscaras— y que los centros ceremoniales funcionan como observatorios y como puntos de redistribución de la producción. Sirve para que la ficha explique qué clase de gobierno es el que Naowa entrega.

  7. El jaguar en la literatura Kogi: análisis del complejo simbiótico asociado con el jaguar, el chamanismo y lo masculino

    doi.org

    Muestra el poporo en funciones de gobierno dentro de los propios relatos: Búnkua-sé llama al transgresor 'al templo o cansamaría', lo aconseja y lo castiga golpeándolo con el palito del poporo, que aparece como instrumento de sanción junto con el soplo vital. Registra además a 'Haba Kasumma' o 'Haba-sé' (Madre-pene) como una diosa descrita con barba y bigote y desempeñando roles masculinos, el mismo rasgo que la ficha atribuye a Naowa.

  8. The structure that sustains life: nourishment and exchange among the Kogi

    revistatabularasa.org

    Da la lectura interna del reparto que la ficha se cuida de no presentar como mandato: los mamas son el sol y trabajan de día, y son complementados por el conocimiento de sus esposas las sajas, que son la luna y tienen poderes nocturnos. La distribución aparece así como complementariedad cosmológica y no como jerarquía doméstica, lo que permite conservar el argumento documentado sin convertirlo en justificación de desigualdad.

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«Naowa entrega el gobierno a su hijo» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

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EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «Naowa entrega el gobierno a su hijo» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «Naowa entrega el gobierno a su hijo» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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