Madre Wastora y la piedra de gente

Caribe · Kogui (Kággaba)

Madre Wastora y la piedra de gente

La Madre forma al primer hombre con pensamiento, sangre y espíritu, y una piedra de gente permite que comiencen las generaciones.

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Madre Wastora y la piedra de gente: la entrada del relato

El relato

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Madre Wastora nació de otra madre. Ahora Wastora se llama Haba-Naowa. Ella fue la que hizo a los indios. Al principio solamente tenía hijas, pero no había hombres, y para que existiéramos nosotros inventó al primer hombre.

Se arrancó una aluna-hala, un vello genital; recogió un poco de sangre de menstruación; sacó de su cuerpo un punto de espíritu. Así hizo a la primera gente, pero nació blando, no tenía huesos. Con el pelito, la sangre y el punto de espíritu nació un hombre; nació y comenzó a crecer, y a crecer, y a crecer. Cuando estuvo grande lo casó con una mujer.

Haba-Naowa hizo primero a los indígenas: kogui, aruaco, atanquero, marocazo, chimila, guajiro. Después hizo a los civilizados: francés, chino. Toda la gente que vive en el mundo.

Pero los primeros no podían hacer hijos. Entonces Haba-Naowa cogió una piedra larguita y se la puso en la barriga a la hija, y le enseñó a hacer coito. Esa piedrita se llama Kagaba-Kuitse, piedra de gente. Se la puso a la hija y entonces ella concibió hijos, porque antes tenían relaciones sexuales hombre con hombre y así no tenían hijos; por eso se la dio a la mujer.

Así la mujer ya quedó preñada, y salieron hijos, y se pobló el mundo. A cada uno le enseñó su idioma.

Madre Wastora y la piedra de gente: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Hacer un cuerpo no bastó: la capacidad de engendrar hubo que enseñarla y entregarla aparte.”

Territorio

Caribe · Kogui (Kággaba)

Caribe · Kogui (Kággaba)

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Caribe
Comunidad
Kogui (Kággaba)
Referencia
10.84° · -73.71°

Ficha del relato

Contexto histórico

Lo narró Seye Ababi Makó, de veinticinco años, cabo del mama Ignacio Abiguí de Tucurinca, y lo recogió Milcíades Chaves Ch. en noviembre de 1946 entre el grupo de San Andrés. Salió publicado en 1947 como el cuarto relato de Mitología kágaba, con el rótulo «Informador: Seye Ababi Makó». Es breve: poco más de doscientas palabras, seguidas de una lista de personajes con una sola entrada y de una síntesis del propio Chaves. Cuando páginas más adelante lo comenta, Chaves lo llama «el tercer mito, Madre Wastora», aunque lo había impreso como el cuarto.

Hay un error de lectura que esta página venía repitiendo y que ahora se puede corregir con los textos delante. La piedra se llama, en Chaves, «Kagaba-Kuitse = Piedra de gente». La reimpresión de 1993 preparada por Eugenia Villa Posse imprime «ragaba-kuitse (piedra de gente)», y de ahí, no del original, salió la forma que el sitio publicaba. Que la buena es la de Chaves lo confirma el tomo I de Los Kogi, que ninguna ficha citaba: Reichel-Dolmatoff explica allí que kágaba es «palabra que en su lengua significa "gente"», y registra kággaba-kuítsi entre las cuentas ceremoniales de un linaje, junto a shiváldu-kuítsi, nyí-kuítsi, gául-kuítsi y hayu-kuítsi, donde la terminación designa la cuenta de collar. Leydi Johanna Pinto García escribe la misma forma, kággaba-kuítsiy, al glosar el mito de la creación. De modo que «piedra de gente» no es una glosa libre del traductor: es la traducción palabra por palabra de un término compuesto que existe fuera de este relato.

Lo mismo vale para la primera materia. Chaves traduce «aluna-hala» entre comas como «vello genital», y ésa es la única vez que la palabra aluna aparece en todo su volumen. Esta página la venía presentando como «pensamiento o aluna», que es el concepto de aluna tal como lo desarrolla Reichel-Dolmatoff en otra obra, superpuesto sobre una palabra que aquí significa otra cosa.

Ninguna otra fuente de la lista narra este episodio. Juan Carlos Alonso González transcribe un pasaje muy próximo —«La Madre se arrancó un pelo del pubis y lo untó con la sangre de su mes. Así formó al primer hombre. Soplando le dio vida»— pero sin los nombres Wastora ni Haba-Naowa y con la piedra reducida a «una piedra chiquita». El portal del Instituto Caro y Cuervo confirma el cuerpo blando en otra cadena de transmisión. Fabio Gómez Cardona ordena los nombres de la Madre y discute su carácter no sexuado. Zulma Martínez Preciado y Liliana Moreno Muñoz analizan su facultad de autofecundarse, aunque desembocan en la Magna Mater euroasiática. Todas ellas rodean el relato; ninguna lo sustituye.

Resonancias con otros mitos

El paralelo más útil está a un día de camino. Gerardo Reichel-Dolmatoff publicó en 1945 los mitos y cuentos chimila, recogidos entre un pueblo que este mismo relato nombra como una de las gentes que hizo Haba-Naowa. Allí el primero de los cuentos dice que Papá Grande tomó un pedazo de greda y lo amasó como quien moldea loza, fue añadiendo pedazos hasta tener la tierra, hizo un tigre y después hizo a los hombres; y sólo cuando vio que no podían vivir de guerra y de palabras hizo una mujer para cada uno. La inversión es completa: entre los chimila crea un padre, con materia ajena a su cuerpo, y la mujer llega al final; aquí crea una madre, con su propio vello, su propia sangre y un punto de su espíritu, y lo que falta al final es el hombre. El propio Reichel-Dolmatoff observa allí que la idea del barro como materia prima podría delatar influencia cristiana.

El segundo paralelo enseña a reconocer esa clase de influencia. En las nociones sobre los catíos que publicaron Henri Rochereau y Paul Rivet en 1929, Caragabí hace primero un par de muñecos de piedra que abren los ojos y se sonríen pero no logran levantarse, debe pedirle barro a Tutruicá, sopla al muñeco con un pedacito de costilla propia para que se levante, y diez años más tarde le quita al hombre una costilla del lado derecho para hacer a la mujer. La costilla, la bendición y el arrodillarse vienen del misionero que tomó el dictado. En este relato no hay costilla ni bendición, y la mujer no sale del hombre: el hombre sale de ella.

Dentro del mismo conjunto de 1947 hay un contraste que conviene no perder. En el tercer relato, del mismo narrador, la humanidad empieza porque Sintana aplica dos piedras al ombligo de Naowa y luego manda unir a los dos hermanos. Aquí empieza porque una madre se fabrica un hijo y después le entrega a su hija la piedra que permite concebir. Son dos antropogénesis distintas contadas por la misma persona, y no se corrigen entre sí.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. Este relato no tiene variantes registradas con otro narrador: es un testimonio único, de una sola persona, en una sola tarde de noviembre de 1946. Eso significa que no hay con qué contrastarlo dentro del propio corpus, y conviene decirlo antes que tratarlo como la versión kogui del origen humano.

  2. Lo que sí hay son relatos vecinos que cuentan el mismo paso de otra manera. Juan Carlos Alonso González transcribe una secuencia en la que la Madre hace al primer hombre con un pelo del pubis y la sangre de su mes y le da vida soplando, y en la que después es Sintána quien le pone en el ombligo «un pelo, una uña de ella y una piedra chiquita» y así ella pare nueve hijas. Ahí la piedra no habilita la generación de la hija sino la de la Madre misma, y quien la aplica es un hijo, no ella. El portal del Instituto Caro y Cuervo publica, con palabra de los Mamas Arregocés Pinto, Miguel Gil y Santo Mojica, una tercera forma: es Aluna Java quien hace un primer ser humano «sin huesos, sin ojos, sin pies, sin manos… era como gelatina», y hay que rehacerlo dos veces. El cuerpo blando reaparece; el nombre Wastora, la sangre y la piedra, no.

  3. La identificación de la Madre es otro asunto que cambia según quién escriba. Chaves la trata como una sola figura con muchos nombres: «el primer dios, o la primera fuerza sobrenatural, el origen de todo lo que existe, es una mujer, personificada en Luitsama, Naowa, Wastora o la primera Magri». Reichel-Dolmatoff, en el tomo I, la llama Gaulchováng y también Hába Kasúmma. Gómez Cardona ordena Haba Gaulchovang, Haba Kasumma y Haba-sé como aspectos de una misma deidad y advierte que ciertos rasgos inducen a pensar en un principio hermafrodita, de modo que —escribe— «la sexualidad debió de ser inventada, creada, o lograda por los primeros dioses en un trabajo arduo».

  4. Queda una divergencia de grafía que ya está corregida en la narración, pero que conviene dejar anotada: la piedra es Kagaba-Kuitse en el original de 1947 y ragaba-kuitse en la reimpresión de 1993. El sitio venía publicando la segunda.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Kogui (Kággaba) · Magdalena · Caribe
Referencias
10
Última revisión
18 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. Mitología kágaba

    publicaciones.icanh.gov.co

    Publica veintidós relatos kággaba y acredita el narrador de cada uno: «Informador:» aparece veintidós veces, una por mito. Es la fuente de la que salen las grafías del sitio —Kashindukwe, Seiskwisbuche, Naowa, Susabanka— y presenta a los dos narradores con edad, cargo y comunidad: Benito Sontinkama, cabo del mama Julián en el grupo de San Andrés, y Seye Ababi Makó, cabo del mama Ignacio Abiguí de Tucurinca.

  2. Los Kogi: una tribu de la Sierra Nevada de Santa Marta, tomo I

    publicaciones.icanh.gov.co

    El volumen que ninguna ficha citaba, en acceso abierto y con el texto legible. Documenta el territorio, los linajes, la casa ceremonial —que llama «cansamaría», es decir «casa de María»— y nombra a la Madre Gaulchováng, de la que descendían los cuatro Padres del Mundo.

  3. Visita a los indígenas Kágaba de la Sierra Nevada de Santa Marta

    openlibrary.org

    Reúne textos en lengua Kogui, traducciones y observaciones tempranas sobre creación, ritual, máscaras, jaguares y personajes que reaparecen en el corpus posterior.

Contraste y contexto · 7 referencias
  1. The Great Mother and the Kogi Universe: A Concise Overview

    ehrafworldcultures.yale.edu

    Describe a la Gran Madre, la estructura de nueve mundos, los siete puntos del universo, el templo como modelo cósmico y varias versiones de la creación.

  2. Plan Especial de Salvaguardia del Sistema de Conocimiento Ancestral de los cuatro pueblos de la Sierra Nevada

    mincultura.gov.co

    Expone la responsabilidad Kággaba sobre espacios sagrados, gobierno propio, Ley de Origen y equilibrio territorial desde voces de autoridades de la Sierra.

  3. Una interpretación psicológica del mito kogi de la creación

    revistas.ces.edu.co

    Transcribe el pasaje exacto de la fabricación del primer cuerpo: "La Madre se arrancó un pelo del pubis y lo untó con la sangre de su mes. Así formó al primer hombre. Soplando le dio vida". Y transcribe también el gesto que habilita la descendencia: Sintána pone en el ombligo de la Madre "un pelo, una uña de ella y una piedra chiquita", y así la Madre pare nueve hijas. Es el respaldo textual de las dos piezas centrales de la ficha: las materias de origen y la piedra que abre la generación.

  4. La literatura oral del pueblo Kaggaba: acercamiento hermenéutico y etnográfico al mito de la creación y otros relatos

    erevistas.saber.ula.ve

    Es la única fuente hallada que nombra la piedra en lengua: al glosar el párrafo siete del mito escribe "un pelo, una uña de ella y una piedra kággaba-kuítsiy. Así estuvo en cinta, parió nueve hijas". La grafía kággaba-kuítsiy corrobora que ragaba-kuitse no es un nombre suelto de la traducción de 1951 sino una categoría con forma reconocible, ligada a la palabra kággaba (gente).

  5. Compilación y análisis de la literatura Kogi

    revistas.fuac.edu.co

    Analiza expresamente la facultad de la Madre Universal de autofecundarse y la connotación andrógina que eso acarrea, y cita el pasaje de la creación del primer hombre con el pelo y "la sangre de un mes". Sirve para sostener que en esta versión la generación no empieza con una pareja sino con una Madre que produce sola la materia del cuerpo.

  6. Mitología kogui (Portal de lenguas y literaturas de Colombia)

    lenguasyliteraturasnativas.caroycuervo.gov.co

    Confirma con otra cadena de transmisión —Mamas Arregocés Pinto, Miguel Gil y Santo Mojica, vía Coronado Conchala 1993— el rasgo del cuerpo blando: el primer ser humano hecho por Aluna Java era "sin huesos, sin ojos, sin pies, sin manos… como gelatina" y hubo que rehacerlo dos veces hasta que hablara y trabajara. Muestra que la dureza del cuerpo es un problema narrativo recurrente y no un detalle de una sola traducción.

  7. El jaguar en la literatura Kogi: análisis del complejo simbiótico asociado con el jaguar, el chamanismo y lo masculino

    doi.org

    Ordena los nombres de la Madre —Haba Gaulchovang, Haba Kasumma, Haba-sé— como aspectos distintos de una misma deidad, y explica que ciertos rasgos del relato inducen a pensar en un principio hermafrodita o aun asexuado, de modo que "la sexualidad debió de ser inventada, creada, o lograda por los primeros dioses en un trabajo arduo". Da también Haba-sé como "Madre-pene" y la Madre con barba y bigote. Encuadra por qué la generación necesita ser habilitada y no sale sola del cuerpo.

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«Madre Wastora y la piedra de gente» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

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EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «Madre Wastora y la piedra de gente» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «Madre Wastora y la piedra de gente» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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