CaribeKoguisHaba-Naowa

Madre Wastora

La creación de la humanidad según Haba-Naowa destaca la diversidad étnica y el simbolismo en la transformación de elementos corporales y espirituales.

Compartir
Ilustración de Madre Wastora

En un tiempo que no se mide por días ni noches, sino por el suave aliento del universo, nació Madre Wastora de otra madre que no recordamos, pues sus nombres se disuelven en la bruma de lo inmemorial. Ahora, Madre Wastora es conocida por el nombre de Haba-Naowa, una entidad de poderosa creatividad y misterio. Su mirada abarcaba el horizonte entero, su voz era un canto de lluvia y viento, y su tacto, la urdimbre del mismo tejido de la existencia.

En el principio, en ese vasto lienzo que es la creación, Haba-Naowa dio vida a sus hijas, muchas hijas, que caminaban y bailaban sobre la tierra virgen. Pero el mundo era un eco solitario de risas femeninas, un fresco jardín sin floración mutua. La pulsante necesidad de completar la danza de la vida se posó sobre Haba-Naowa como un susurro incansable del cosmos.

Resuelta a llenar el vacío, extrajo de su propio ser lo que sólo ella podía: un aluna-hala, una hebra de su vello más íntimo, teñida con su propia sangre menstrual, y con la impronta luminosa de su espíritu. Con estos elementos primordiales, Haba-Naowa modeló al primer hombre. Él emergió de la magia terrestre, pero era maleable como la arcilla antes de ser puesta al sol, sin los duros huesos que sostienen el cuerpo humano para caminar sobre el suelo.

Sin embargo, bajo los cuidados de Haba-Naowa, el hombre creció. Cada día, su forma se definía más claramente bajo el sol interminable. Cuando alcanzó la plenitud de la madurez, Haba-Naowa lo unió a una de sus hijas en matrimonio, uniendo así dos mundos en uno.

Haba-Naowa, con su paleta de tierras y sueños, creó primero a los indígenas: koguis con su savia de montaña, arhuacos de miradas serenas, atanqueros con risas reverberantes, marocazos de danza ágil, chimilas de susurros secretos y guajiros de huesos marinos. Y cuando su lienzo estuvo repleto de todos los colores de las tribus primeras, trazó luego las figuras de los civilizados: los sabios franceses con sus libros parlantes, los chinos que tejían seda con la niebla, y cada pueblo que hollaría la tierra bajo el vasto cielo.

Pero el tejido estaba incompleto, pues aunque hombres y mujeres poblaban la tierra, no podían engendrar la vida. El gran secreto de extender la creación estaba aún escondido en el regazo de Haba-Naowa. Así, con la serenidad proclamada de los vientos, tomó una piedra fina y alargada, cuya esencia era la misma que trazaba las estrellas en el firmamento. Esta piedra, conocida como ragaba-kuitse, era la semilla de la humanidad.

La depositó suavemente en el vientre de una de sus hijas y, al hacerlo, les enseñó el arte del coito, mostrándoles el camino a través del cual podrían crear vida. Con esta guía divina, el ciclo se completó, y la hija concibió, trayendo forth los hijos que habrían de llenar el mundo con sus voces, sus sueños y sus lenguas. A cada descendiente, Haba-Naowa susurró el lenguaje de su esencia, un idioma singular que resonaba con las estrellas y el polvo de la tierra.

Así, bajo la atenta mirada de Haba-Naowa, el mundo retumbó con la vibrante cacofonía de voces humanas, y la vida se extendió por la faz de la tierra como un río de interminables posibilidades, transformando el jardín primigenio en un universo de relatos tejidos con los hilos de la mitología y la magia.

Historia

El mito describe el origen de la humanidad según la cultura de una comunidad indígena, probablemente de América del Sur. En esta narrativa, la figura central es Haba-Naowa, también conocida como Madre Wastora, quien es la creadora de la humanidad. Inicialmente, ella solo tenía hijas, y para crear al primer hombre, utilizó un aluna-hala (vello genital), sangre de menstruación y un punto de espíritu de su propio cuerpo. Sin embargo, el primer ser que creó fue blando y carecía de huesos. A lo largo del tiempo, este ser creció y se desarrolló, y Haba-Naowa lo casó con una mujer.

La creación de los diferentes grupos étnicos y civilizaciones también es atribuida a Haba-Naowa; quienes, según el mito, fueron creados en un orden específico, comenzando con los indígenas locales y luego continuando con otros grupos como los franceses y los chinos. Además, el mito menciona un problema inicial de infertilidad en la reproducción humana, ya que las relaciones al principio eran entre hombres. Haba-Naowa solucionó esto utilizando una "piedra de gente" (ragaba-kuitse) que colocó en el vientre de su hija, enseñándole así a procrear y permitiendo la creación de nuevas generaciones. Finalmente, cada grupo creado por Haba-Naowa recibió su propio idioma.

Versiones

Este relato presenta una única versión del mito de la creación de los humanos según la tradición de la Madre Wastora, también conocida como Haba-Naowa. Es posible destacar varios aspectos característicos de este relato. En primer lugar, el mito enfatiza el papel de una figura femenina primordial en la creación, señalando que inicialmente solo existían mujeres. Haba-Naowa, mediante un proceso de auto-creación utilizando un vello genital, sangre menstrual y un "punto de espíritu", introduce al primer hombre, aunque originalmente éste carece de estructura ósea. Este acto creador implica un simbolismo profundo de la transformación de elementos corporales y espirituales en vida humana.

Asimismo, el mito aborda la fertilidad y procreación al detallar que, para que la humanidad pudiera multiplicarse, Haba-Naowa emplea una piedra mágica llamada "ragaba-kuitse" que colabora en la enseñanza del coito y la gestación. Aquí se destaca una narrativa de transición: al principio, las relaciones sexuales eran entre hombres, lo que impedía la continuación de la especie, por lo que la solución involucra la intervención divina de Haba-Naowa para introducir la diferenciación de sexos. Finalmente, la versión del mito incluye un detalle cultural al listar los distintos grupos étnicos e idiomas que surgen de esta procreación inicial, simbolizando la diversidad humana originada desde una única fuente divina y femenina.

Lección

La vida y la diversidad humana surgen de una fuente divina y femenina.

Similitudes

Se asemeja a mitos de creación de otras culturas, como el mito griego de Gaia o el mito nórdico de Ymir, donde una figura primordial da origen a la vida.

Territorio

Ubicacion geografica del mito

Ubicacion registrada para este mito en el territorio.

Ver mapa completo
Compartir

Mitos relacionados

Caribe

Creación

La creación del mundo incluye nueve mundos, cada uno con seres espirituales únicos que evolucionan hacia la humanidad actual.

Leer mito
Caribe

El primer hombre y la primera mujer

El análisis de las versiones del mito destaca una narrativa centrada en la creación y las implicaciones emocionales y sociales de las primeras generaciones.

Leer mito
Caribe

Kimaku

Explora las diferencias significativas en la narrativa y personajes en las dos versiones del mito de Kimaku.

Leer mito

Comunidad

Comentarios

Comparte tu mirada sobre el mito. Cuidamos el espacio: solo se publican comentarios aprobados.

Cargando comentarios...

Deja un comentario

Nombre obligatorio. Email opcional (solo para contacto directo, no se publica).

Tu comentario será revisado antes de ser publicado.