El primer hombre y la primera mujer

Caribe · Kogui (Kággaba)

El primer hombre y la primera mujer

Sintana transforma a Naowa y protege por separado a un niño y una niña, de quienes comienzan las primeras generaciones humanas.

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El relato

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Antes del amanecer, antes de que existieran el sol y la luna, la madre Solsewan y el padre Sintana hicieron el primer acto sexual. Entonces sólo existían Sintana, Sekúkwe, Soaluiku, Búnkuase y su cabo Mandalawó Manawi. Después existió Kasaugue y Monsawi; después Sábi y Gulchawi; después Napita y Tawatitoná; y mucho después el padre Natuna, Andoé, Kalawakó, Sangolomená, Salasukuitá, Salase, Mensehele, Seyúnkawa y Seiyeleukwe. Todos existieron antes del amanecer. Cuando nació el mundo vinieron también Ñuba, Buibán, Mulkakukué, que fue la madre del sol, y Anurtsama Dosama. Todas eran madres. Antes del amanecer había siete padres en el mundo. El dueño del mundo era Búnkuase, con su cabo Duguwé y con Sivalikukue, que era su madre: él fue el rey del mundo y él lo gobernaba.

La madre Naowa existió antes del amanecer. Ella fue la madre de la culebra, del gusano, de la lombriz de tierra, de la culebra ciega, de todo animal que no tenía hueso. En ese tiempo no paría gente, sólo animales sin huesos. Después parió pájaros, la pava y todo pájaro, pero no paría gente porque se los comía. Más tarde tuvo perico ligero, león y tigre, pero no quería hacer gente.

Entonces el padre Sintana cogió una piedra de muchas facetas y otra agujerada, le rezó para que durmiera mucho y no despertara, y se las apegó al ombligo. Apenas se las aplicó ya estaba preñada, porque los padres no hacían como nosotros: apegaban dos piedras al ombligo y ya. Naowa se sintió preñada y se preguntó qué iría a parir. Sentía muchos dolores y estaba asustada, porque parir animales había sido apenas como hacer sus necesidades. A Sintana le daba rabia que sólo trajera animales. Él, Seraira y Búnkuase se fijaban en todo lo que ella hacía, y mandaron al cabo Bahavé para que la espiara: todo lo que Naowa hacía y todo lo que decía se iba escribiendo, como doce libros. Sintana iba contando las lunas. A la séptima le hizo dar sueño, le tanteó la barriga y se dio cuenta de que era un niñito. El último mes la santiguaron para que le doliera más, como castigo, para que no tuviera más culebras. Naowa se pasaba el día gritando que quería parir y no podía. Entonces Sintana hizo una cajita de paja, la hizo dormir y ella parió. Tomó al niñito, lo metió en la cajita y lo llevó a Kansa María, la casa ceremonial, sin que Naowa lo viera, porque se lo comía. Cuando despertó sólo encontró la ropa del niño y se la comió, y también la sangre que botaba.

Pero Sintana, Seraira y Búnkuase dijeron que había que hacer también una niña. La hicieron dormir, cogieron dos cuentas, una grande y otra pequeña, y se las apegaron al lado izquierdo del ombligo, con el calamutza, el palo del poporo; la otra vez había sido al lado derecho. Contaron otra vez las lunas, y a la séptima Sintana le tocó la barriga y vio que era una niñita. En la novena luna la santiguó para que le doliera mucho y el parto demorara, porque la estaba castigando, y Búnkuase mandó a Antwakukwe para que la vigilara. Sintana le hizo dar sueño, sacó a la niña, le cortó el ombligo, la metió en una caja de paja y la llevó a una casa de mujer. Naowa despertó, buscó y buscó, y se comió la ropa de la niña y la sangre.

Los dos niños se criaron aparte. Cuando él ya fue un hombrecito, Sintana le dio poporo; cuando a la mujercita le vino la primera menstruación, hizo el mama. Como no había otros hombres, Sintana mandó al joven que hiciera hijos con su hermana, y así fue como vinieron los kogui. Después Naowa siguió pariendo, pero ya era tribu, tribu y tribu: hombre y mujer, iban haciendo un par, hombre y mujer, y así vienen todas las gentes.

El primer hombre y la primera mujer: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Hubo que endurecer el cuerpo y criar aparte antes de que naciera una descendencia humana.”

Territorio

Caribe · Kogui (Kággaba)

Caribe · Kogui (Kággaba)

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Caribe
Comunidad
Kogui (Kággaba)
Referencia
10.84° · -73.71°

Ficha del relato

Contexto histórico

Lo narró Seye Ababi Makó, el mismo cabo del mama Ignacio Abiguí de Tucurinca que contó la primera creación, y Milcíades Chaves lo recogió en noviembre de 1946 entre el grupo de San Andrés, en castellano y por interrogatorio, sin hablar kogui. Salió publicado en 1947 como el tercer relato de Mitología kágaba, con el rótulo «Informador: Seye Ababi Makó» encima del texto. La reimpresión que preparó Eugenia Villa Posse en 1993 lo reproduce completo y cambia el rótulo a «Relator». Ninguna de las dos lo publicó anónimo; quien perdió el nombre fue este sitio, que hasta esta revisión atribuía el relato al segundo tomo de Los Kogi de Reichel-Dolmatoff a través de un PDF que era, en realidad, esa reimpresión.

Dos cosas que el texto dice conviene no suavizarlas. La primera es que el niño y la niña son hermanos y que la unión es una orden: «Como no había otros hombres, Sintana mandó al joven que hiciera hijos con su hermana; así fue como vinieron los Kogui». Esta página venía contando que los dos «se encontraron» cuando alcanzaron la edad adecuada, lo que borra el parentesco y borra el mandato. La segunda es que Kansa María no es un objeto ni un principio: el propio Chaves lo traduce entre paréntesis, «Kansa María (Casa Ceremonial)», y Reichel-Dolmatoff explica en el tomo I que los kogui comparan a veces a la Madre Universal con la Virgen María y por esa razón llaman a la casa ceremonial «cansamaría», es decir «casa de María».

Chaves acompaña el relato de una lectura propia, hecha con Kardiner y con el vocabulario psicoanalítico de su momento: habla de impulso sexual, de complejo de castración, de acto mágico. Es su marco, de 1947, y no la voz de quien narró. Y hay un detalle del texto que ninguna de las fuentes de esta lista explica: Búnkuase escribe y escribe libros mientras Naowa pare, «como 1, como 2, como 3, como 12 libros», en un relato que se transmitía de memoria.

De las demás fuentes, ninguna narra este episodio. El portal del Instituto Caro y Cuervo reproduce en 2023 otra antropogénesis, de los Mamas Arregocés Pinto, Miguel Gil y Santo Mojica; Fabio Gómez Cardona y José Vicente Rodríguez Cuenca resumen versiones distintas del origen de la primera pareja; Alonso transcribe la gente sin huesos del segundo mundo; Pinto García describe la casa ceremonial donde ocurriría la crianza. Todas se citan abajo por lo que aportan, no como respaldo de esta escena.

Resonancias con otros mitos

El paralelo más cercano viene del pueblo vecino y del mismo equipo de trabajo. Gerardo Reichel-Dolmatoff publicó en 1945 los mitos y cuentos chimila, y el primero cuenta que Papá Grande amasó un pedazo de greda como quien moldea loza, fue añadiendo hasta tener la tierra, hizo un tigre grande y después hizo a los hombres, que eran aruacos, guajiros y motilones; al ver que no podían vivir sólo de guerra y de palabras, hizo una mujer para cada uno. La diferencia salta: entre los chimila el creador es masculino, la materia se amasa y las mujeres llegan como remedio a un problema de convivencia; en este relato la que pare es una madre, la materia es su propio cuerpo y el problema es que lo que nace no tiene huesos. El propio Reichel-Dolmatoff advierte allí que la idea del barro como materia prima podría deberse a influencia cristiana, y esa advertencia sirve también aquí.

El segundo paralelo está más lejos y es más revelador. En las nociones sobre los catíos que publicaron Henri Rochereau y Paul Rivet en 1929, Caragabí modela un par de muñecos de piedra que abren los ojos y se sonríen pero no pueden levantarse, tiene que pedirle barro a Tutruicá, sopla al muñeco con un pedacito de costilla propia y sólo entonces el hombre se levanta; diez años después le quita al hombre una costilla del lado derecho para hacer a la mujer. El motivo de la costilla y la bendición delatan la mano del misionero que recogió el relato. En el relato kágaba no hay costilla ni bendición: hay dos piedras, nueve lunas contadas y un castigo.

Dentro del mismo conjunto de 1947 hay un tercer eco, y es un contraste. En el sexto relato, también de Seye Ababi Makó, los padres ordenan a un hombre tener relaciones con su hija para endurecer la tierra; nace un hijo blandito, sin huesos, y los mamas prohíben el incesto hasta el fin. Aquí la unión entre hermanos funda a los kogui; allí la unión entre padre e hija queda prohibida para siempre.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. Hay al menos cuatro maneras documentadas de contar el paso a la humanidad, y no coinciden.

  2. La de este relato es la de Seye Ababi Makó: una madre que sólo pare animales sin huesos, unas piedras aplicadas al ombligo, dos partos vigilados, dos casas distintas y una pareja de hermanos. En el mismo conjunto, Benito Sontinkama cuenta otra cosa en su versión de la creación: allí no hay Naowa ni piedras, y es Seraira quien simplemente coge del cielo un varoncito y una mujer y los pone en la tierra, junto con el bastimento. Dos relatores del mismo mes, del mismo grupo, con dos orígenes distintos de la gente.

  3. El portal de lenguas del Instituto Caro y Cuervo publica, a partir de la recopilación de Coronado Conchala de 1993 y con palabra de los Mamas Arregocés Pinto, Miguel Gil y Santo Mojica, una tercera: Aluna Java hace primero un ser humano «sin huesos, sin ojos, sin pies, sin manos… era como gelatina», después uno con huesos que no hablaba ni trabajaba, y sólo al tercer intento el hombre completo. Coincide con este relato en que el problema es la falta de hueso, y difiere en todo lo demás: no aparecen Sintana ni Naowa, ni las piedras, ni la crianza separada.

  4. Fabio Gómez Cardona, siguiendo a Reichel-Dolmatoff, sostiene una cuarta: los primeros dioses son nueve hombres y nueve mujeres, hijos directos de la Madre Universal, y Sintana engendra a los primeros hombres y mujeres en relación incestuosa con la propia Madre. Ahí el incesto fundador es de madre e hijo, no de hermano y hermana. Y José Vicente Rodríguez Cuenca, resumiendo a Preuss y a Reichel-Dolmatoff, escribe que de la tierra negra «surgió la primera pareja de humanos en un templo construido por los cuatro señores». Coincide con este relato en que la pareja aparece dentro de un espacio ceremonial construido, y no dice nada de Naowa.

  5. Las grafías tampoco son estables. Chaves escribe «Neowa» la primera vez y «Naowa» después; en el texto pone Duguwé, Sivalikukue, Seyúnkawa y Seiyeleukwe, y en su propia lista de personajes Dukuwe, Sibalikukwe, Seyankakua y Seiyelenkue. La reimpresión de 1993 escribe Bahawé donde Chaves escribe Bahavé, y cierra con «ya era gente, tribu, tribu y tribu» donde Chaves había impreso «ya era grande».

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Kogui (Kággaba) · Magdalena · Caribe
Referencias
10
Última revisión
18 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. Mitología kágaba

    publicaciones.icanh.gov.co

    Publica veintidós relatos kággaba y acredita el narrador de cada uno: «Informador:» aparece veintidós veces, una por mito. Es la fuente de la que salen las grafías del sitio —Kashindukwe, Seiskwisbuche, Naowa, Susabanka— y presenta a los dos narradores con edad, cargo y comunidad: Benito Sontinkama, cabo del mama Julián en el grupo de San Andrés, y Seye Ababi Makó, cabo del mama Ignacio Abiguí de Tucurinca.

  2. Los Kogi: una tribu de la Sierra Nevada de Santa Marta, tomo I

    publicaciones.icanh.gov.co

    El volumen que ninguna ficha citaba, en acceso abierto y con el texto legible. Documenta el territorio, los linajes, la casa ceremonial —que llama «cansamaría», es decir «casa de María»— y nombra a la Madre Gaulchováng, de la que descendían los cuatro Padres del Mundo.

  3. Visita a los indígenas Kágaba de la Sierra Nevada de Santa Marta

    openlibrary.org

    Reúne textos en lengua Kogui, traducciones y observaciones tempranas sobre creación, ritual, máscaras, jaguares y personajes que reaparecen en el corpus posterior.

Contraste y contexto · 7 referencias
  1. The Great Mother and the Kogi Universe: A Concise Overview

    ehrafworldcultures.yale.edu

    Describe a la Gran Madre, la estructura de nueve mundos, los siete puntos del universo, el templo como modelo cósmico y varias versiones de la creación.

  2. Plan Especial de Salvaguardia del Sistema de Conocimiento Ancestral de los cuatro pueblos de la Sierra Nevada

    mincultura.gov.co

    Expone la responsabilidad Kággaba sobre espacios sagrados, gobierno propio, Ley de Origen y equilibrio territorial desde voces de autoridades de la Sierra.

  3. Mitología kogui (Portal de lenguas y literaturas de Colombia)

    lenguasyliteraturasnativas.caroycuervo.gov.co

    Reproduce una versión del origen del ser humano narrada por los Mamas Arregocés Pinto, Miguel Gil y Santo Mojica (tomada de Coronado Conchala 1993) en la que la antropogénesis ocurre por intentos sucesivos: Aluna Java hizo primero "un ser humano sin huesos, sin ojos, sin pies, sin manos… era como gelatina"; después uno con huesos pero que no hablaba ni trabajaba; y por último al hombre completo. Respalda directamente el punto de la ficha sobre nacimientos incompletos antes de la humanidad organizada.

  4. Las tierras negras en la mitología y arqueología de la vertiente sureste de la Sierra Nevada de Santa Marta, La Guajira

    revistas.icanh.gov.co

    Trae una variante distinta del origen de la pareja: de la tierra negra obtenida por Sintaná "surgió la primera pareja de humanos en un templo construido por los cuatro señores (que representan los cuatro grupos indígenas)", y de allí Sintaná salió a poblar el mundo. Confirma que la primera pareja aparece en un espacio ceremonial construido, no en un paisaje abierto.

  5. El jaguar en la literatura Kogi: análisis del complejo simbiótico asociado con el jaguar, el chamanismo y lo masculino

    doi.org

    Dedica un capítulo a Sintana como héroe solar y fija su lugar en la antropogénesis: los primeros dioses, hijos directos de la Madre Universal, son nueve hombres —entre ellos Sintana, primer hombre de la creación— y nueve mujeres, entre las cuales Sei-nake, la tierra negra. Sostiene con Reichel-Dolmatoff que Sintana engendró a los primeros hombres y mujeres en relación incestuosa con la Madre, y subraya que es un personaje ambiguo, "juguetón, mujeriego, poco responsable", no un patriarca ejemplar.

  6. Una interpretación psicológica del mito kogi de la creación

    revistas.ces.edu.co

    Su transcripción del mito contiene los dos eslabones que la ficha necesita: la gente del segundo mundo que "no tenían huesos, ni fuerza. Eran como gusanos y lombrices", y el nacimiento de Sintána —primero el dedo grande del pie, por fin la cabeza— en el mar y en la oscuridad. Documenta además que antes de las nueve hijas "aún no había mujeres" y cada hijo estaba casado con una cosa: la olla, el telar, la piedra de moler.

  7. La literatura oral del pueblo Kaggaba: acercamiento hermenéutico y etnográfico al mito de la creación y otros relatos

    erevistas.saber.ula.ve

    Describe la casa ceremonial donde ocurre la crianza y la transmisión: el nuhue o casa del Jate kaggui, llamado cansamaría por sincretismo, "templo principal en forma de montaña, donde duermen los hombres", y donde la literatura oral se aviva de noche. Registra también el par ritual que abre la vida adulta —el poporo para el hombre, la mochila para la mujer, que los hacen Naba Jate y Naba Jaba— y la frase "Seyankua metió a Sintána en su poporo y se lo puso en su mochila".

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«El primer hombre y la primera mujer» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

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EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «El primer hombre y la primera mujer» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «El primer hombre y la primera mujer» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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