Monairue Jitoma y Nofïda Jitoma

Amazonas · Huitoto / Murui-Muina

Monairue Jitoma y Nofïda Jitoma

Dos hijos buscan la verdad sobre su padre, obtienen armas contra Yarokamena y quedan unidos en una larga serie de pruebas.

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El relato

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Monairue Jitoma tenía una mujer, Dïbuinaiño, también llamada Rifaniño, «la comedora de gente». Ella se enamoró de Gaimo, jefe de los micos nocturnos, que vivía bajo un palo grandísimo abajo del bañadero, y le llevaba comida en la tinaja. De ese palo colgaba un bejuco a modo de escalera. Un día Jitoma lo pisó por descuido; el criado Rïjimokï vio que no era la mujer y avisó a Gaimo, que salió y se lo comió. Quedaron dos muchachos, Nopïda Jitoma e Iaijenima.

La madre les repetía que nunca habían tenido papá: que aparecieron en el camino, que salieron de la baba del gomo, que los sacó de la corva. Con la baba solo lograron muñecos. En la chagra vieron un palo grandísimo derribado; ella dijo que lo tumbó sola, y la hicieron tumbar otro: las astillas eran distintas. Después dijo que al padre lo aplastó un árbol, que cayó en su trampa, que se quemó, que se ahogó, que se cayó de una copa, que lo mordió una culebra. Nopïda Jitoma probó cada muerte en su hermano y ninguna lo mató.

Hicieron una bodoquera de yarumo, y ese fue el origen de la cerbatana. La madre envenenaba los dardos y sacaba de lo cocinado para llevárselo a Gaimo. Flecharon al carpintero pequeño, que pidió que lo curaran a cambio de una noticia; el menor dijo que mentía, pero el mayor lo curó chupándolo y el pájaro habló: al padre lo comió un tigre, Gaimo. Después cayó Etoño, el gran carpintero, y contó el resto: dónde estaba la casa del devorador y dónde las armas del padre, y prometió tocar su maguaré sobre esa puerta.

Bajaron la bodoquera y el veneno. Iaijenima llevó un envuelto en hojas de yarumo blanco, golpeó el agua y pisó el bejuco. Cuando se asomó Gaimo, Nopïda Jitoma lo flechó en la frente, luego en la garganta, y a la tercera cayó. Le quitaron el hueso frontal y la quijada, y de ese hueso viene el nombre del mayor. Los animales se repartieron el resto y con los huesos hicieron flautas, sus voces desde entonces. La madre lo supo en el mismo instante.

Quedó apesadumbrada. Un día les pidió una trampa para los ratones y, mientras ellos la armaban, echó agua a todas las candelas y se metió en la trampa. Los hermanos trajeron el ratón llamándola, y lo que contestaba era su espíritu: la maloca estaba vacía y sin fuego. La reconocieron por las marcas de achiote y carbón que le habían hecho al sacarle las niguas. Nopïda Jitoma volvió chupaflor a su hermano y lo mandó donde Reiki Jitoma; allí tragó chispas hasta encender la lanita de su garganta y volvió a vomitar la candela. Quemaron a la madre con palitos de raboezorro, y el menor cantó que tras ella vendría escasez; el mayor lo corrigió cantando que vendría abundancia.

Después oyeron gritos: la gente se acababa al pie de Yarokamena. Fueron a buscar poderes donde Yore Jobai, dueño del sueño, que dormía en un cañizal: el menor dejó los dedos entreabiertos al recibirlo y quedaron dormidos largo tiempo, cubiertos de lombrices. A la segunda vez lo hicieron bien, y el tío les explicó cómo robarle el rayo a Améori: mostrar el capachito del sueño y distraer con un caimo a su hija Ameogisa. Dejaron un yarumo en lugar del rayo y escaparon bajo planchas de piedra.

Al pie de Yarokamena durmieron al gusano y a sus guardianes y lanzaron el rayo. El espejo cayó al agua y quedó raya; la vara, temblón; el gusano se partió en danta de agua y pirarucú. Iaijenima quedó trozado, y de él solo quedó el corazón, vuelto huevo de picaflor en un nidito. Jitoma lo recogió, le infundió alma y lo cargó en la mochila hasta que reventó con el calor: el hermano volvió hecho gente y con otro nombre, Fïzido Jïzuma.

Monairue Jitoma y Nofïda Jitoma: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Probar una por una las respuestas recibidas cuesta tiempo y cuesta también aquello que se encuentra al final.”

Territorio

Amazonas · Huitoto / Murui-Muina

Amazonas · Huitoto / Murui-Muina

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Amazonas
Comunidad
Huitoto / Murui-Muina
Referencia
-1.24° · -72.82°

Ficha del relato

Contexto histórico

Lo narró el Abuelo Pablo Bigïdïma en El Encanto, río Caraparaná, en 1979, y lo tradujeron Jitoma Zafiama y Eudocio Becerra (Bigïdïma). Es el capítulo décimo de Las palabras del origen, compilado por Fernando Urbina Rangel para el Ministerio de Cultura en 2010, con el título Monairue Jitoma y Nofïda Jitoma. Aventuras de los dos soles.

Urbina explica en el introito qué lugar ocupa: el Abuelo Bigïdïma empieza este relato donde lo dejó Jitoma Zafiama al narrar la contienda entre Jitoma y Nokaido. Es decir, Monairue Jitoma, el que abre esta historia y muere en la primera página, es el héroe de la ficha anterior, y los dos muchachos son sus hijos. Urbina lee la pareja como dos héroes culturales complementarios, uno fundamentoso y otro pícaro; esa lectura, con su desfile de Batman y el Llanero Solitario, es suya y no del narrador.

Dos notas al pie de Urbina importan más que el introito. La primera aclara que Nopïda Jitoma tomó ese nombre después de usar como asiento el hueso frontal de la calavera de Gaimo. La segunda advierte que en esta versión los dos muchachos son hijos del Sol viejo, mientras que en la mayoría de las variantes Iaijenima es hijo de Gaimo y de la mujer infiel. El propio título impreso dice Nofïda y el cuerpo del relato dice Nopïda de principio a fin.

Juan Álvaro Echeverri publicó en 2015 la clasificación que ordena este campo: bajo el nombre de mito de Jitoma se confunden por lo menos tres historias, y esta es la tercera, la de los Huérfanos del Sol, continuación de la contienda con Nokaido. Enumera además las versiones publicadas: la de Preuss en dialecto mɨka, la de Ángel Kuyoteka Jifikomui de 1997, la que narró Víctor Martínez y recopiló el padre Daniel Restrepo en La Chorrera, y esta de Pablo Bigïdïma.

La versión bilingüe que Echeverri edita es de Hipólito Candre, Kɨneraɨ, curandero ocaina-uitoto del río Igaraparaná, grabada en Cordillera el 25 de septiembre de 1992 por Echeverri y Olga Lucía Montenegro, transcrita y traducida por Blas Candre y por el propio editor. Echeverri advierte que Blas completó y aclaró pasajes que su padre narró muy cortos, de modo que el texto impreso es una edición, no la grabación. Esa versión ancla el relato en la cordillera Adofikɨ, «la casa del sol»: allí están la quebrada Etoye, llamada por el carpintero que revela la verdad, el bañadero de Jitoma y unas lajas que retumban como maguaré cuando el agua las golpea.

De la versión de Pablo Bigïdïma no hay publicación en lengua: circula solo el español que fijaron sus traductores.

Resonancias con otros mitos

El corazón que sobrevive como un huevo y hay que criar es una pieza que este corpus usa tres veces, y cada vez para otra cosa.

En La metamorfosis de Yiida Buinama, que narró el Abuelo Julio Ribera, de la nación muinane, en la Reserva Monochoa el 8 de junio de 1986 y tradujo su sobrino Ismael Mendoza, una mujer que está preparando la tierra para sembrar encuentra un huevecillo muy bonito, se lo lleva al marido y lo cría en un pedazo de tiesto hasta que revienta. Ese huevecillo es el corazón de quien murió escaldado en casa de Monaya Jurama. La diferencia es el destino: allí no vuelve un hermano, sino que arranca el ciclo que termina en el maguaré, la pareja de tambores que convoca a la gente.

En Dïïjoma, que narró el Abuelo Moisés Tejada en El Encanto en 1979, el hombre que acaba de salir vivo del vientre de una boa clava en el patio el palo de yuca dulce que trajo y pone el espíritu de esa yuca, con forma de huevo, en el cogollo, para que se vuelva criatura. Su hija se lo come creyendo que es huevo de pájaro, y él tiene que reemplazarlo cuando ya es águila y tiene nido. Aquí el huevo no restituye a nadie: se pierde por descuido y obliga a empezar otra vez.

En este relato, en cambio, el huevo de picaflor es lo único que queda del hermano despedazado al pie de Yarokamena, y basta con recogerlo, infundirle alma y cargarlo en la mochila para que vuelva hecho gente y con nombre nuevo. Tres veces el mismo objeto pequeño y tres resultados distintos: un instrumento ritual, una pérdida que hay que reponer y un compañero que regresa.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. El mismo capítulo trae dos grafías para el hijo mayor: Nofïda en el título y Nopïda en todo el relato. No se unifican aquí; el cuerpo del texto manda y la ficha sigue Nopïda al narrar.

  2. La diferencia de fondo entre versiones es de paternidad. Aquí los dos muchachos son hijos de Monairue Jitoma, y crecen sin animadversión porque creen tener el mismo padre; Urbina anota que en la mayoría de las variantes el menor es hijo de Gaimo y de la mujer. Esa otra lectura está impresa dos capítulos antes, en la contienda con Nokaido narrada por Jitoma Zafiama, donde el segundo muchacho se llama Fïzido Jizïma, «Huevo de Picaflor», y es expresamente hijo del devorador. El libro publica las dos y no las concilia.

  3. Los nombres cambian por completo entre testimonios. En Pablo Bigïdïma son Nopïda Jitoma e Iaijenima, y el menor solo se llama Fïzido Jïzuma después de renacer del huevo de picaflor. En Hipólito Candre son Jitoma, «el propio», y Kechatoma, y el huevo de picaflor está al comienzo y no al final: Uátoma trae un huevo de colibrí hallado en la copa de un frutal y lo chuza con una espina de cumare para hacerle ojos y boca, y al hacerlo le revienta un ojo a la criatura. De ahí el nombre del tuerto. En esa versión el hermano no nace de la madre: lo fabrica el mayor.

  4. La versión de Candre tampoco trae el robo del sueño, ni el rayo de Améori, ni la derrota de Yarokamena: llega hasta la venganza contra Gaimoɨ. Es la mitad de la historia, contada en lengua.

  5. Preuss tituló en español Sol y Luna el capítulo donde recogió este mismo ciclo hacia 1914, y allí los hermanos son Iaiyeniduma e Iaiyejitoma, hijos de Jitoma y de Jizebeño. El índice de la obra glosa a uno de ellos como Luna. Ese rótulo no traduce ningún título uitoto: es de Preuss, que llegó a Colombia en 1913 con el panlunarismo de Siecke, Hüsing y Ehrenreich, la teoría de que la experiencia del fenómeno lunar es el fundamento último de todas las mitologías. Urbina, que sostiene que su recopilación sigue siendo la mejor publicada, dice también que sus interpretaciones quedaron prisioneras de esa escuela. La lectura es de él; el relato no la trae.

  6. Una gramática del murui (bue) de Katarzyna Wojtylak cita fragmentos de un corpus del Caraparaná donde los mismos dos hermanos son enviados por un viejo malvado, Jobai, que los engaña con un paquete vacío para probar su obediencia. Es un tercer antagonista, junto a Gaimo y Yarokamena, del que no hay rastro en la versión de la ficha.

  7. Urbina sospecha, en nota al pie, que el pasaje de las figuras de barro puede ser interpolación cristiana de dos siglos de prédica sobre el Génesis. La sospecha es suya, y el relato de Bigïdïma pone esas figuras como un juego de los muchachos, no como una creación.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Huitoto / Murui-Muina · Caquetá y Putumayo · Amazonas
Referencias
10
Última revisión
22 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. Las palabras del origen: breve compendio de la mitología de los uitotos

    babel.banrepcultural.org

    Publica dieciséis relatos con introitos, créditos de narración o traducción y notas comparativas. Es la fuente directa de Nofïdeño, Uuikï, los ciclos de Jitoma, Dïïjoma, Nofïzazima, Buinaima, Yiida Buinama, Yarokamena, Juma, Kanifaido, Kugï y Nokuerai, Guyataiba y Konago.

  2. Religión y mitología de los uitotos, primera parte

    repositorio.unal.edu.co

    Aporta contexto histórico sobre religión, fiestas, palabra, territorio y organización narrativa uitoto.

  3. Religión y mitología de los uitotos, segunda parte

    repositorio.unal.edu.co

    Ofrece textos en lengua uitoto con traducción y un repertorio léxico para comparar nombres sin tratar grafías distintas como personajes nuevos.

Contraste y contexto · 7 referencias
  1. Muina Murui

    onic.org.co

    Sitúa las variedades mika, minika, búe y nipode, la dispersión causada por la Casa Arana y la recuperación territorial y cultural.

  2. Mito y ética: una lectura del pensamiento mítico de los Uitoto y Muinane

    dialnet.unirioja.es

    Explica cómo relatos amazónicos relacionan perspectiva, dueños de animales, cuidado y consecuencias sin reducirlos a moralejas universales.

  3. Jaɨeni Jitoma iaɨyinoɨ ikakɨ = Historia de los huérfanos del Sol

    revistas.unal.edu.co

    Es este mismo relato en versión bilingüe uitoto mɨnɨka-español, 36 páginas, y la única publicada en lengua además de la de Preuss: el padre devorado por Gaimoɨ, la madre que le lleva de comer al devorador de su marido, el nacimiento de Kechatoma, la cerbatana de los muchachos, la madre que niega que hayan tenido padre y los animales -con el carpintero (eto) a la cabeza- que terminan contando cómo murió. Localiza además el episodio en la cordillera Adofikɨ del Igaraparaná, «la casa del sol», donde siguen la quebrada Etoye, el bañadero de Jitoma y las lajas que suenan como maguaré. Echeverri enumera en la presentación las otras versiones publicadas: Preuss 1994 II: 209-220, Kuyoteka Jifikomui 1997, Víctor Martínez 1995 y la de Pablo Bigïdïma en Urbina 2010, que es la que sigue la ficha.

  4. A grammar of Murui (Bue): a Witotoan language of Northwest Amazonia

    researchonline.jcu.edu.au

    Usa como ejemplos gramaticales fragmentos de un corpus murui del Caraparaná donde los dos hermanos aparecen en episodios que la ficha no recoge: Jitoma y Kechatoma enviados por el viejo malvado Jobai, que los engaña dándoles un paquete vacío para «probar» su obediencia; el pájaro que canta malas noticias anunciando el desenlace; Jitoma diciéndole a Kechatoma «no vayas», y el final del relato de cómo Jitoma acabó con la maloca del clan Gɨdonɨ. Añade así un tercer antagonista a Gaimo y Yarokamena y muestra la misma mecánica que la ficha describe -el hermano prudente que advierte y el otro que empuja-, en lengua y con glosa.

  5. 8. Jitoma igai — Sol y Luna (capítulo 8 de Religión y mitología de los uitotos, II parte)

    bffrepositorio.unal.edu.co

    Es la versión de 1914 de este mismo ciclo, en sus doce páginas propias: Jizebeño, mujer de Jitoma, llama a Gaimo tirando de un bejuco desde el bañadero; Jitoma pisa el bejuco y Gaimo, saliendo del hueco de un árbol hecho tigre, lo devora. Los hijos, Iaiyeniduma e Iaiyejitoma, cazan con cerbatana y la madre lleva lo cazado a Gaimo; envenena los dardos con los ojos de los hijos cerrados. Ante el árbol tumbado preguntan por el padre y ella responde que nacieron de su corva, que al padre lo mordió una culebra, que se quemó, que cayó de un árbol, que se ahogó: el mayor prueba cada muerte en su hermano y ninguna lo mata. El carpintero grande, curado al chuparle el veneno, revela que fue Gaimo, dónde vive, dónde cuelgan la cerbatana y el veneno del padre, y promete avisar tocando el maguaré. Con el envuelto de hojas de yarumo y el bejuco hacen asomarse a Gaimo y lo matan; Jitoma le corta las quijadas.

  6. Jaɨeni Jitoma iaɨyinoɨ ikakɨ = Historia de los huérfanos del Sol: transcripción original

    zenodo.org

    Es la transcripción de la grabación tal como la narró Kɨneraɨ en Cordillera, río Igaraparaná, el 25 de septiembre de 1992, sin las inserciones de Blas Candre que lleva la edición de Mundo Amazónico: resuelve justo la reserva que la ficha anota sobre esa edición. Abre con que el padre se llamaba Monairue Jitoma, y trae el ciclo entero: la mujer que le lleva a Gaimoɨ la cacería sobre un casabe y lo llama sacudiendo el bejuco yukurio, el mico rigɨ que vigila como ayudante, la madre que niega que hubiera padre y las muertes falsas (quemado en el fogón, mordido por culebra, caído de un árbol) que los hermanos prueban en sí mismos, la ronda de animales flechados que mienten —mariposa, lagartija, picón, carpintero chuerengo— hasta que el carpintero de pico duro revela a Gaimoɨ y el ardid del comején envuelto en yarumo blanco, la trampa donde se echa la madre tras apagar los fogones y las niguas marcadas con achiote y carbón con que la reconocen. Sigue hasta el sueño envuelto que da la abuela, el caimo a la hija de Ameoma, el robo de su macana, espejo y sonajera, y la destrucción de Yaroka Amena: el gusano de rayo se parte, sus pedazos se vuelven dantas y vacas marinas, y la macana arrojada al río queda como temblón.

  7. Mitología uitota: contada por un áronɨ «gente de avispa» (capítulo «Historia de Jitoma»)

    zenodo.org

    Es una de las versiones publicadas que Echeverri enumera para este ciclo, y la única escrita por un autor uitoto. El capítulo «Historia de Jitoma» (pp. 31-45 del PDF) pone la muerte del padre dentro de una contienda con tres seres —Aiñï «el diablo», Gaimï «el hombre tigre» y Nokaido «el hombre picón»—: la esposa de Jitoma, que es moza de Gaimï, lo manda a bañarse al pozo; Jitoma pisa el bejuco que cuelga de la punta de un palo, el secretario de Gaimï lo reconoce y el devorador lo mata. Nombra los hijos: Fareka Jitoma y Kecha, «tuerto», más una hija, Bekogïza, que queda encantada como búho fakuua; y abre la pregunta de los niños a la madre «¿dónde está nuestro papá?». En el epílogo, Restrepo lista entre los porqués del libro por qué el carpintero tiene rojo el copete.

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«Monairue Jitoma y Nofïda Jitoma» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «Monairue Jitoma y Nofïda Jitoma» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «Monairue Jitoma y Nofïda Jitoma» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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