
Andina · Ansermas
Las huellas de Xixaraca y las lágrimas de Michua
Xixaraca y Michua parten de Karambá, dejan huellas junto al Mápura y convierten una despedida en memoria de piedra y agua.
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A orillas del río Mápura hay huellas humanas gigantescas estampadas en las rocas. Están a la vista, junto al agua, en el camino por donde la gente pasa todos los días. Y la gente que pasa a su lado se santigua.
No todos explican lo mismo. Unos dicen que son señales del diablo y aprietan el paso. Otros creen que son el testimonio del dios de los indígenas, que derrotado y triste se alejó en días remotos de este territorio, y entonces se quedan un momento mirando el agua.
El que las dejó se llamaba Xixaraca y era el dios supremo. La tierra que cuidaba se llama Guacuma. El cerro desde donde se cuidaba es una piedra alta y dura que se llamó Karambá y que después la gente llamó Batero, y desde arriba se ve todo lo que hay que ver: los filos, las quebradas, los caminos por donde puede venir alguien.
Con él estaba Michua, diosa del valor y de la guerra. Cuando había que defender a los suyos, convertía los ríos en sangre y destrozaba con rayos a los enemigos. No era una fuerza lejana ni silenciosa: se anunciaba en el agua y en el cielo, y los que peleaban sabían leer las dos señales antes de que llegara el golpe.
Después el mundo cambió y Xixaraca se fue. No se fue vencedor, ni se fue enojado. Se fue derrotado y triste, que es la manera más difícil de irse, y se alejó de Guacuma en días remotos, cuando ya no quedaba modo de sostener lo que había sostenido.
Al irse pisó la roca junto al río. El pie entró en la piedra como entra en el barro, del tamaño que él tenía, y ahí quedó. Por eso las huellas son tan grandes, y por eso están abajo, al borde del agua, y no arriba en el cerro: marcan una salida y no una llegada.
Quien las mira hoy no puede saber si lo que quedó impreso allí es una amenaza o una despedida. Las dos lecturas caben en la misma piedra, y por eso el gesto de persignarse sirve para las dos.

La enseñanza
“Una piedra marcada guarda a la vez la amenaza y la despedida, según quién la mire.”
Territorio
Andina · Ansermas
El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.
- Región
- Andina
- Comunidad
- Ansermas
- Referencia
- 5.34222° · -75.7322°
Ficha del relato
Fuentes
Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.
- Procedencia
- Tradición oral · Ansermas · Risaralda · Andina
- Referencias
- 8
- Última revisión
- 19 de septiembre de 2026
Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente
Base documental · 3 referencias
- Ensayos: Las huellas ancestrales
publicaciones.autonoma.edu.co
Es la única fuente académica abierta e indexada del relato. Abre con las rocas: «A orillas del río Mápura gigantescas huellas humanas, estampadas en las rocas, exaltan la imaginación de los vecinos que se santiguan al pasar por su lado. Son señales del diablo, dicen unos, otros creen que son testimonio del Dios de los indígenas que derrotado y triste se alejó en días remotos del territorio quinchieño». Y en la página 78 da los dos nombres: «queda el recuerdo vago de Xixaraca, Dios supremo que estampó sus huellas en las rocas de Mápura, y el de Michua, la diosa del valor y de la guerra que convertía los ríos en sangre y destrozaba con rayos a los enemigos de sus pueblos».
- La crónica del Perú, primera parte
archive.org
El capítulo XVI, sobre los caciques y pueblos comarcanos a la villa de Ancerma, contiene el registro más antiguo del nombre en una sola frase: «Llaman al diablo Xixarama, y a los españoles, tamaraca». El mismo capítulo dice que el sitio donde se fundó la villa «es llamado por los indios naturales Umbra» y explica el topónimo Ancerma por «ancer», la palabra de la sal. El capítulo XV añade el contexto religioso: los ídolos tallados, las figuras de gatos y la petición de agua o de sol para las labranzas.
- Entre cerros y montañas. Memorias de resistencias en Quinchía, Colombia
comunicaciones.utp.edu.co
Da el anclaje territorial del relato: registra el cerro de Batero, también llamado Karambá, con el significado «piedra alta y dura», llama a los oriundos del municipio habitantes de la tierra de Guacuma, y recoge que en los mitos de Quinchía «un cacique indígena de nombre Xixaraca, símbolo del liderazgo y la resistencia del pueblo Embera» aparece junto a «Michua, diosa del valor y la guerra».
Contraste y contexto · 5 referencias
- Historia extensa de Pereira
repositorio.utp.edu.co
Documenta que Mápura no es sólo un río: en la represión de la rebelión de 1557 el teniente Luis de Guevara mandó capturar a los caciques de la provincia de Anserma, entre ellos «Aytamara, hermano del cacique de Mapura, en territorios que hoy corresponden a Quinchía» y «Tuzarma, cacique de Mapura, hoy Quinchía», junto a Opirama, heredero de la cacica de Andica, y Guática. Un pleito del siglo XVIII que reproduce menciona además «las salinas de Mapura» entre los caminos de Chamí, Quiebralomo y Pirsa.
- Michua
iespautp.com
Reúne en un solo párrafo lo que el relato de las huellas presupone y el ensayo de 1993 no dice: que Michua «protegía desde el cerro Karambá al actual territorio de Quinchía, llamado Guacuma» y que Xixaraca es su dios protector. Es el eslabón que conecta a las dos divinidades con el cerro y con el nombre del territorio.
- Comentarios al libro de Guillermo Rendón sobre el descubrimiento de indígenas Quimbaya en Riosucio (Caldas), en Ciencia Nueva 2(1), pp. 154-171
revistas.utp.edu.co
Es la pieza que impide leer «Anserma» como una etnia con contornos fijos: sostiene que Umbra no designaba una provincia extensa sino el nombre de un sitio y de una loma, que en una relación colonial de 1559 Umbría figura como una entre unas treinta parcialidades encomendadas en la provincia de Ancerma, y desmonta las reconstrucciones que unen con demasiada seguridad Umbra, Kirma, Anserma y Quimbaya.
- ¿Es el umbra una lengua chocó?: un primer acercamiento desde la lingüística comparada, en Lengua y Sociedad 24(2)
scielo.org.pe
Concluye que el umbra no es una lengua chocó y que los parecidos con el emberá-chamí se explican por contacto y préstamo, y deja abierta la relación entre la lengua anserma y la umbra. Sirve para no atribuir los nombres Xixaraca y Michua a una familia lingüística determinada.
- Pacificación territorial e insubordinación social en una «Plaza Roja». El caso de Quinchía, Colombia, en Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura 47(2)
redalyc.org
Da la historia larga del territorio donde están las rocas: la disolución de los resguardos, la supresión del gobierno indígena y la formación de los corregimientos de Batero e Irra, que es el proceso durante el cual la memoria de Xixaraca pasó a ser «un recuerdo vago».
Voces de la comunidad
Conversación
¿Así te la contaron?
«Las huellas de Xixaraca y las lágrimas de Michua» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.
Versiones de este mito
0Ejemplo
No es realMi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.
Así se ve una versión publicada. De «Las huellas de Xixaraca y las lágrimas de Michua» todavía no hay ninguna.
Todavía nadie ha dejado la suya. «Las huellas de Xixaraca y las lágrimas de Michua» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.
- Qué cambió
- El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
- Dónde la oíste
- Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
- Quién la contaba
- Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.








