
Andina · Ansermas
Xixaraca, Michua y los Tamaracas
Xixaraca contiene bajo Opiramá a los Tamaracas, mientras Michua desciende con rayos para proteger los cultivos de Guacuma.
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El relato
Cándido Aricapa contaba que Xixaraca vivía en el cerro Karambá y cuidaba a la gente de Guacuma. Bajo su protección crecían el maíz y el chontaduro, y los caminos podían recorrerse sin que las fuerzas escondidas destruyeran las cosechas. En las profundidades del cerro Opiramá permanecían encerrados los Tamaracas, seres de adentro cuya salida traía peligro.
Xixaraca los mantenía sujetos. La montaña no era una cárcel muerta, sino un límite que debía renovarse. Durante ciertos periodos, los Tamaracas cambiaban de forma y buscaban una abertura. Cuando lograban escapar, se extendían como nubes de langostas y otras plagas. Devoraban las plantas y convertían la abundancia en hambre.
Entonces Michua descendía desde Batero. Su llegada se anunciaba con relámpagos y tormenta. El agua cambiaba de color en medio del combate, y el cielo parecía participar en la defensa de los cultivos. Xixaraca y Michua obligaban a los seres dañinos a regresar bajo Opiramá. Después era necesario restablecer la relación entre montaña, agua y siembra; la victoria no duraba para siempre.
Los Tamaracas volvían a intentar la salida porque el peligro era cíclico. A veces aparecían como plaga; en narraciones posteriores podían representar invasión, violencia o destrucción del territorio. Esta edición no los identifica con ningún pueblo indígena vivo ni presenta a comunidades vecinas como enemigas sobrenaturales. Son figuras cambiantes dentro de una memoria que ha absorbido amenazas de épocas diferentes.
Tampoco Xixaraca y Michua actúan como guerreros de una batalla única. Protegen las condiciones que permiten sembrar, cosechar y continuar habitando Guacuma. Su fuerza consiste en reconocer cuándo algo oculto rompe el equilibrio y en volver a poner límites.
El cerro Opiramá conserva así una tensión: contiene aquello que puede salir y, al mismo tiempo, forma parte del territorio que sostiene la vida. La historia recuerda que ninguna defensa autoriza a despreciar a otras personas. Exige vigilar los daños concretos —plaga, despojo, violencia— y renovar el cuidado antes de que vuelvan a extenderse.

La enseñanza
“Cuidar el territorio exige reconocer daños recurrentes sin convertir a pueblos vivos en enemigos míticos.”
Territorio
Andina · Ansermas
El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.
- Región
- Andina
- Comunidad
- Ansermas
- Referencia
- 5.31826° · -75.7509°
Contexto histórico
Esta página recupera un relato autónomo en la URL que antes duplicaba las huellas de Mápura. Su fuente narrativa principal es Alfredo Cardona Tobón, quien en 2011 publicó lo que recordaba haber escuchado en 1947 a Cándido Aricapa. Cardona sitúa a Xixaraca en Karambá, a los Tamaracas bajo Opiramá y a Michua descendiendo con rayos para enfrentar la destrucción de los cultivos.
La mediación debe quedar visible: el texto apareció más de seis décadas después de la conversación y dentro de una memoria personal marcada por conflictos políticos regionales. Cardona también emplea expresiones sobre supuestos “últimos descendientes puros” que esta edición no adopta. Su publicación es valiosa por nombrar narrador, fecha recordada y lugares, pero no equivale a una grabación de Aricapa ni a una versión consensuada por todas las comunidades.
León Felipe Cubillos retoma a los Tamaracas como “seres de adentro” y los integra a una historia ambiental de Guacuma. “Quinchía mestizo” aporta antecedentes regionales. El testimonio de Gabriel Campeón y las fuentes históricas permiten corregir la lectura colonial de Xixaraca como demonio.
La narración evita otro problema de versiones tardías: identificar a pueblos Noanamá, Tatamá, Chocó u otros vecinos con el mal. Esas asociaciones expresan conflictos históricos y prejuicios del narrador o del editor, no una característica esencial de comunidades vivas. La coordenada señala el cerro Opiramá como centro del episodio, no una entrada literal al mundo subterráneo.
Otras versiones y matices
Variaciones, precisiones y límites documentales para quien quiera profundizar.
- 01
La palabra Tamaraca tiene una historia particularmente inestable. En la traducción histórica de Cieza de León, los habitantes llamaban Xixarama a la figura que el cronista traducía como “diablo” y usaban Tamaraca para los españoles. Esa formulación del siglo XVI no describe seres subterráneos prehispánicos; muestra un término aplicado a los conquistadores dentro de una traducción colonial problemática.
- 02
En el relato que Cardona atribuye a Cándido Aricapa, ya en el siglo XX, aparece el plural Tamaracas: seres escondidos bajo Opiramá que Xixaraca mantiene encadenados. Escapan convertidos en langostas o plagas, mientras Michua baja con rayos y hace que el agua parezca sangre. Cubillos resume una variante cercana y los llama seres de adentro.
- 03
Cardona relacionó después el nombre con la violencia política de 1948. Estudios ambientales recientes lo emplean para hablar de amenazas mineras, pérdida del patrimonio o deterioro territorial. Esos usos muestran que Tamaracas se volvió una categoría móvil para daños históricos y contemporáneos. No deben retroproyectarse como si todos pertenecieran a una doctrina antigua sin cambios.
- 04
También varían los papeles de Xixaraca y Michua. Uno protege alimentos y contiene a los seres; la otra llega desde Batero con tormenta. Algunas síntesis funden sus acciones o las conectan con la partida y las huellas. Esta página separa el combate periódico de la despedida para conservar dos núcleos narrativos legibles.
- 05
La revisión no decide si los Tamaracas son espíritus, metáforas, enemigos humanos transformados o nombres sucesivos del peligro. Presenta la estratificación histórica como parte de la propia historia del relato.
Procedencia
Recopilado de la tradición oral de Ansermas, Andina · Andina > Risaralda > Ansermas.
Cómo documentamos cada relatoFuentes y revisión editorial
Esta ficha cuenta con referencias de contraste publicadas. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.
- El último cacique de los Currumíes: La leyenda de los Tamaracas
Publica el relato que Cardona recuerda haber escuchado en 1947 a Cándido Aricapa sobre Xixaraca, Michua, Karambá, Opiramá y las transformaciones de los Tamaracas.
- La interdisciplinariedad en las ciencias ambientales: la problemática ambiental del territorio
Sitúa a Karambá como centro patrimonial de Guacuma y resume a Xixaraca, Michua, los seres de adentro llamados Tamaracas, las huellas y las cascadas dentro de una historia territorial.
- Quinchía mestizo
Relaciona el cerro Karambá o Batero con Xixaraca y Michua, las huellas de Mápura, los Tamaracas y la memoria histórica de Guacuma y Quinchía.
- Antiguos pobladores del territorio caldense: aspectos de la vida cotidiana
Contrasta cronistas coloniales y fuentes regionales e incluye una entrevista de 1977 al gobernador indígena Gabriel Campeón, quien rechaza llamar «diablo» a Xixarama.
- The Travels of Pedro de Cieza de León, A.D. 1532–50: First Part of His Chronicle of Peru
Registra la provincia de Anserma o Umbra y conserva la formulación colonial según la cual Xixarama era llamado «diablo» y Tamaraca designaba a los españoles.
- Handbook of South American Indians, Volume 4: The Circum-Caribbean Tribes
Resume fuentes históricas sobre los pueblos del alto Cauca y señala a Xixarama como deidad principal Anserma y progenitor del Sol y la Luna.
- Los Ansermas
Sistematiza territorio, lengua, organización, vida ritual y referencias históricas a Xixarama o Xixaraca entre los pueblos agrupados bajo el nombre Anserma.
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