
Orinoquía · Mestizo
La bola de fuego
Una luz errante recorre sabanas y caminos de los Llanos; sus orígenes y defensas cambian con cada versión.
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Hubo en el llano una madre que mató a su hijo con un hacha. Por ese crimen Dios la maldijo: «¡Maldita serás por siempre y tu corazón rodará por la tierra envuelto en llamas!». Y así fue. Desde entonces se ve en la llanura una gran bola de fuego que va saltando y saltando, porque es el corazón de aquella mujer, que sigue palpitando dentro de las llamas. Quien la tiene cerca le oye el latido, pum, pum, pum, mientras ella recorre las inmensidades de la sabana buscando alivio para su castigo.
Los viejos que saben de ella dan un consejo que parece al revés: hay que maldecirla, no rezarle. Al que se pone a rezar, la bola es capaz de saltarle encima del caballo, y si va a pie lo aplasta. También se le puede tirar la soga, porque el espanto sólo avanza hasta donde la soga cae. José Ortiz, del Casanare, lo oyó así desde niño, en la voz de sus abuelos.
Otros cuentan que la bola no fue una sola persona sino dos. En los Llanos de la Orinoquia los padrinos son los segundos padres de la criatura, y dos compadres jamás pueden mirarse con deseo, porque quedan condenados para siempre. Pero un compadre y una comadre se enamoraron perdidamente, y una noche se estaban amando en un rancho solitario en medio de la sabana. Entonces se desató una tempestad seca, de esas en que las centellas parten el cielo a latigazos, y una chispa cayó sobre el rancho. El rancho ardió como una tea. Los amantes salieron abrazados y prendidos, incendiando los sabanales, y se fueron encogiendo hasta quedar hechos una sola bola de fuego. Esa no se apagará nunca, porque no alcanza todo el fuego del mundo para limpiar aquel pecado.
Sea cual sea su culpa, así la ve llegar el que anda de noche: primero como un punto pequeño de candela, allá lejos, que se va acercando y creciendo hasta volverse una gran bola de fuego. Es un alma en pena que vaga por la gran llanura, corre a gran velocidad y busca a los viajeros de la noche. Hay quien dice que lo que salva es quedarse quieto, porque al que se mueve le da un quemonazo que lo mata. En el piedemonte, adonde bajó desde los Llanos Orientales, se la espanta con un látigo para que no se acerque y no queme, y hay quien la llama también la Candileja.

La enseñanza
“Una culpa que no se limpia sigue ardiendo y alcanza a quien anda de noche por la sabana.”
Territorio
Orinoquía · Mestizo
El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.
- Región
- Orinoquía
- Comunidad
- Mestizo
- Referencia
- 4.2° · -71.4°
Ficha del relato
Fuentes
Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.
- Procedencia
- Tradición oral · Mestizo · Orinoquía
- Referencias
- 10
- Última revisión
- 22 de septiembre de 2026
Base documental · 3 referencias
- Secundaria Activa. Lenguaje grado séptimo (cap. 3, tema 6: «La bola de fuego», primera y segunda versión)
contenidos.mineducacion.gov.co
Reproduce en las pp. 55-56 las dos biografías de la Bola de Fuego que fijan el mito: la madre que mata a su hijo con un hacha y cuyo corazón rueda en llamas y late, contada en primera persona por José Ortiz, del Casanare, con el consejo de maldecirla, no rezarle y tirarle la soga; y los compadres que se aman en un rancho de la sabana, fulminados por una centella en una tempestad seca.
- Esquema de Ordenamiento Territorial de Campohermoso, Boyacá, 1998-2000: «Campohermoso a través del tiempo», dimensión cultural
repositoriocdim.esap.edu.co
En la «Leyenda de la Bola de Fuego» (p. 51 del PDF) la describe como un punto pequeño de candela que se acerca y crece hasta volverse una gran bola, y da el látigo como defensa para que no se acerque ni queme. Dice que es una leyenda de los Llanos Orientales incorporada al piedemonte: fecha y localiza el préstamo.
- Mitos y leyendas del estado Portuguesa, cap. 12 «La Bola de Fuego»
bibliofep.fundacionempresaspolar.org
La orilla venezolana, pp. 80-83: una lista de orígenes (obispo pecador, hijo que maldijo a su madre, dos comadres que pelearon un jueves santo, judío errante, tirano Aguirre, pareja que se amó en Semana Santa) y seis testimonios con nombre y lugar: Eduardo Daza, Mercedes de Mena, Matilde Torres, José «Cacho» Linares, Juan del Cerro Tovar y Francisco «Pancho» Pérez, entre ellos la prohibición de rezarle y el insulto que la ahuyenta.
Contraste y contexto · 7 referencias
- Los cuentos de Pascual: mitos y leyendas del piedemonte llanero
babel.banrepcultural.org
En el preámbulo, apartado «Los mitos llaneros» (p. 24), define la Bola de Fuego como alma en pena que vaga por la llanura, viaja rápido y se acerca a los viajeros nocturnos, que deben quedarse quietos para no recibir un quemonazo letal; describe aparte la Candileja como rueda con una luz que gira. En «El domador de brujas» (p. 56) la llama «también la Candileja».
- Del folclor llanero
bffrepositorio.unal.edu.co
Fija la Bola de Fuego en 1979 como espanto del repertorio llanero, junto al Silbón y la Mancarita (sección «Folclor», p. 5 del PDF), y registra en su calendario de fiestas un Festival Folclórico de la Bola e'fuego en la vereda Cabuyare, Arauca.
- Cuentos, mitos y leyendas del llano
babel.banrepcultural.org
Muestra dónde se contaba la Bola de Fuego: en «La culebra cascabel» (p. 34) el narrador oye de noche, desde el chinchorro, los cuentos de los peones sobre la Bola de Fuego, el Silbador y el Mandingas; en «El llano cobra sus cuentas» (p. 93) los vaqueros de una faena la cuentan junto al Silbón. La Presentación (p. 4) la pone entre las historias típicas del llano.
- Mitos y leyendas: riqueza del Llano
eltiempo.com
Resume la Bola de Fuego como dos cuerpos, un compadre y una comadre infieles quemados por un rayo en su rancho, que es la segunda versión de Aponte de Torres; identifica a Silvia Aponte como escritora araucana y recoge el regaño llanero de que «a los infieles también les sale la bola de fuego».
- Mitos y leyendas del estado Portuguesa: presentación, introducción y aspectos generales
bibliofep.fundacionempresaspolar.org
Clasifica la Bola de Fuego entre «las luces y resplandores», junto a las luces que indican tesoros o entierros dejados por difuntos: sitúa la figura dentro de una tipología de espantos del llano venezolano.
- La Candileja. Leyenda de los llanos orientales
ant.culturarecreacionydeporte.gov.co
Describe la Candileja como leyenda de los Llanos Orientales: una bola ardiente de tres antorchas que persigue a borrachos, infieles y padres irresponsables. Es el testimonio de la otra lectura de la Candileja, frente a la rueda con una luz de Baquero y a su equivalencia con la Bola de Fuego.
- Mitos y leyendas de Colombia, vol. II, sección 17 «Varias regiones»: Enrique Otero D'Costa, «No hay deuda que no se pague…»
flacso.edu.ec
El cuento andino del perulero Damián Vásquez Montiel, que pacta con el Demonio, termina con una mula que se aleja echando fuego «cual si fuera una gran bola de fuego»: paralelo de la imagen del condenado convertido en fuego errante fuera del llano.
Voces de la comunidad
Conversación
¿Así te la contaron?
«La bola de fuego» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.
Versiones de este mito
0Ejemplo
No es realMi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.
Así se ve una versión publicada. De «La bola de fuego» todavía no hay ninguna.
Todavía nadie ha dejado la suya. «La bola de fuego» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.
- Qué cambió
- El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
- Dónde la oíste
- Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
- Quién la contaba
- Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.








