La unión prohibida que endureció la tierra

Caribe · Kogui (Kággaba)

La unión prohibida que endureció la tierra

En un tiempo de suelo blando, una unión entre padre e hija precede al endurecimiento de la tierra y origina una prohibición para las generaciones.

Leer el relato
La unión prohibida que endureció la tierra: la entrada del relato

El relato

Escuchar el relato · 1 min

Cuando por vez primera existió el mundo, la tierra era blandita y todo se enterraba.

Entonces los padres tuvieron que buscar un idioma, y mandaron a un hombre que hiciera cosas con su hija.

La tierra entonces se endureció. Pero la hija dio a luz con la cabeza blandita, y las manos, y los brazos, y las piernas también blanditas, como si no tuviera huesos. Salió enfermo.

Entonces los mamas dijeron: eso es muy malo, no hay que hacerlo más. Y lo prohibieron hasta el fin.

La unión prohibida que endureció la tierra: lo que quedó del relato

La enseñanza

“La regla más dura del parentesco nació de una orden que salió mal.”

Territorio

Caribe · Kogui (Kággaba)

Caribe · Kogui (Kággaba)

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Caribe
Comunidad
Kogui (Kággaba)
Referencia
10.84° · -73.71°

Ficha del relato

Contexto histórico

Lo contó Seye Ababi Makó, de veinticinco años, cabo del mama Ignacio Abiguí de Tucurinca, en el alto río Sevilla, identificado en la lámina XI del mismo trabajo como Miguel Antonio Niño. Lo contó en castellano, en San Andrés, sobre la vertiente occidental de la Sierra Nevada, en noviembre de 1946, y lo anotó Milcíades Chaves Ch., que lo publicó en 1947 en «Mitología kágaba», Boletín de Arqueología, volumen II, números 5 y 6. Es el mito número 6 y en el impreso se titula INCESTO DE PADRE HIJA. El titular está compuesto con interletraje abierto y la extracción digital lo parte letra por letra, de modo que no puede buscarse ni citarse como grafía; el cuerpo del relato, en cambio, está limpio.

Lo decisivo para leer esta página está unas treinta páginas antes, en el capítulo que Chaves dedica al ciclo vital, y no es mitología sino descripción de lo que ocurría en 1946. Escribe que el incesto entre padre e hija y entre hermanos es de los pecados capitales y de mayor trascendencia, que todos están convencidos de que trae la pérdida de las cosechas, el hambre y las enfermedades, y añade, sin rodeos, «sin embargo todavía se comete». Describe después el procedimiento: el remordimiento obliga a confesarse, el mama aconseja fuertemente e impone castigos de nueve días arrodillados y sin alimento, a veces desnudos y frente a la Casa Ceremonial para que todos lo sepan; y cumplido el castigo obliga a los transgresores a repetir el hecho en el mismo sitio y recoger el semen en un algodón que entregan al mama, con el cual éste adquiere poder para aplacar el invierno, el verano y la enfermedad. Anota además que el castigo es proporcional a la preparación del transgresor: a quien sabe mejor la ley de los antiguos se le castiga más fuerte. Es decir: no es un asunto cerrado en el tiempo primordial, es un riesgo presente y hay un trabajo ritual que lo repara.

Reichel-Dolmatoff confirma el contenido de la regla en el tomo I de Los Kogi: «Como incesto se considera entre los Kógi las uniones entre padres e hijos y entre hermanos y hermanas y tales uniones se prohíben estrictamente», y añade que una o dos generaciones atrás también estaba prohibido el matrimonio entre primos cruzados o paralelos. En su artículo Templos kogi (1975) aparece la pieza que mejor sostiene esta ficha: al enumerar los peligros del poder del Sol, escribe entre las preguntas que se hacen los mamas «¿cuáles serían las consecuencias de un nuevo incesto entre el sol y su hija Venus?». El adjetivo es nuevo.

Falk Xué Parra Witte, en su tesis de Cambridge Living the Law of Origin (2018), describe la arquitectura dentro de la cual esa prohibición tiene sentido: linajes masculinos y femeninos en descendencia bilateral, los niños en el linaje del padre y las niñas en el de la madre, y uniones que deben darse entre combinaciones compatibles según el elemento natural asociado a cada linaje. No menciona este mito ni la palabra incesto. Y el Decreto 1500 de 2018, construido con los cuatro pueblos, deja la norma inscrita en derecho vigente: al describir el sitio Jaba Naxkuldzindue, en la zona del río Tapias, recoge que allí «es el sitio del matrimonio, y practicar formas de matrimonio que no son permitidas dañan este sitio».

Chaves no consigna ningún permiso para publicar nada de esto, y llama «interrogatorios» a sus sesiones. El Plan Especial de Salvaguardia firmado por los cuatro pueblos declara que el uso y manejo de su conocimiento «no concibe la necesidad de su divulgación externa».

Resonancias con otros mitos

Entre los wayú de La Guajira, el mismo Milcíades Chaves recogió un año antes, en «Mitos, leyendas y cuentos de la Guajira» (Boletín de Arqueología, volumen II, número 4, 1946), un relato titulado sencillamente «El Incesto», con informantes nombrados: Ana Isolina Ipuana, de veintidós años, con Ana Ofelia Ortíz como intérprete, y Enrique Epinayú, de cincuenta, con Roberto Iguarán. Allí una majayura sale del encierro embarazada de su hermano y se tira al mar, y Mareiwa le dice que se volverá piedra y que el mundo seguirá su ejemplo; y otra, embarazada por su padre, se ahorca ante la burla de todos, y Mareiwa la convierte en un cerro llamado Katetamana, mujer colgada. El método de recolección es el mismo, la región es vecina y el año es el anterior, lo que hace la comparación especialmente limpia. La diferencia está en el mecanismo: allí la sanción es la vergüenza y el suicidio, y la norma se explica por lo que le pasa al cuerpo de ellas, mientras que en la Sierra la unión la ordenan los padres, sirve para endurecer el suelo y la prohibición llega después, decidida por los mamas.

Entre los desana del Vaupés, Antonio Guzmán narró a Gerardo Reichel-Dolmatoff el mito de la creación publicado en Desana (Universidad de los Andes, 1968). Allí el Sol vivía con su hija como con su mujer, y en el raudal de Wainabí cometió incesto con ella y derramó su sangre: desde entonces las mujeres deben derramar su sangre cada mes, en recuerdo de ese hecho y para que no se olvide. La estructura coincide en lo esencial —de la transgresión inaugural sale una regla que ordena la vida de todos— y difiere en el saldo: allí lo que queda instituido es un ciclo del cuerpo que se repite cada mes, y aquí lo que queda instituido es una prohibición dicha en voz alta y una tierra que ya no se hunde.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. No hay un segundo dictado de este episodio: sólo lo contó Seye Ababi Makó y sólo una vez. Lo que sí hay, en el mismo corpus, son otros incestos que no deben fundirse con este.

  2. El primero está en el propio trabajo de 1947, en el relato de la creación, y está dicho sin eufemismo: «Como no había otros hombres, Sintana mandó al joven que hiciera hijos con su hermana; así fue como vinieron los Kogui». Chaves añade en su capítulo de comentarios que la iniciación de la primera mujer se produce por el incesto entre el padre, Sintana, y la hija, y después el incesto entre hermanos para la procreación del género humano. No son versiones de este mito: son los mitos 2 y 3, con otros protagonistas y con otro efecto. El séptimo del mismo conjunto, Seiskwisbuche y Yangauki, trata un incesto entre hermanos agravado por el parricidio, y allí sí hay castigo y muerte, mientras aquí no hay ninguno.

  3. El segundo está en el ciclo solar. Fabio Gómez Cardona, en El jaguar en la literatura Kogi (Universidad del Valle, 2020), documenta un incesto primordial padre-hija entre el Sol Mulkuexe y su hija Enduksama, la estrella Venus, del que nace un hijo sietemesino, prematuro e incompleto, el primer murciélago. La resonancia con la criatura sin huesos es evidente, pero es otro episodio: allí la trampa la tiende Sintana, y de ella «se instituye la prohibición del incesto en el plano social-sexual» y queda establecida «desde entonces la ley de la exogamia que rige los matrimonios y las uniones entre los linajes masculinos y femeninos». El mismo autor subraya un rasgo que importa: la acusación se formula de modo indirecto, «me dicen que muchos hombres duermen con sus hijas», de manera que lo que está en juego es una posibilidad social y no una anomalía monstruosa. Es un análisis literario sobre versiones publicadas, sin campo propio, y así debe citarse.

  4. El tercero no es un incesto narrado sino una genealogía. El tomo I de Reichel-Dolmatoff anota que los cuatro Padres del Mundo descendían de una misma Madre, Gaulchováng, «insistiendo así en el tema del incesto original». El mismo tomo registra además que los descendientes directos de Kashindúkua no observaban ninguna restricción matrimonial y se casaban con mujeres de cualquier grupo femenino, es decir, que el corpus tiene un linaje explícitamente exento de la regla.

  5. Y hay un punto donde el impreso de 1947 se desvía del relato: la lista de personajes que Chaves añade debajo dice «El Hijo = Hijo del incesto, nace enfermo», mientras que el texto dictado no asigna sexo a la criatura y sólo dice que «salió enfermo». La síntesis del recopilador, además, invierte el orden del relato al decir que la tierra se endurece después de que nace el niño, cuando el dictado dice que se endureció antes del parto.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Kogui (Kággaba) · Magdalena · Caribe
Referencias
11
Última revisión
18 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. Mitología kágaba

    publicaciones.icanh.gov.co

    Publica veintidós relatos kággaba y acredita el narrador de cada uno: «Informador:» aparece veintidós veces, una por mito. Es la fuente de la que salen las grafías del sitio —Kashindukwe, Seiskwisbuche, Naowa, Susabanka— y presenta a los dos narradores con edad, cargo y comunidad: Benito Sontinkama, cabo del mama Julián en el grupo de San Andrés, y Seye Ababi Makó, cabo del mama Ignacio Abiguí de Tucurinca.

  2. Los Kogi: una tribu de la Sierra Nevada de Santa Marta, tomo I

    publicaciones.icanh.gov.co

    El volumen que ninguna ficha citaba, en acceso abierto y con el texto legible. Documenta el territorio, los linajes, la casa ceremonial —que llama «cansamaría», es decir «casa de María»— y nombra a la Madre Gaulchováng, de la que descendían los cuatro Padres del Mundo.

  3. The Great Mother and the Kogi Universe: A Concise Overview

    ehrafworldcultures.yale.edu

    Describe a la Gran Madre, la estructura de nueve mundos, los siete puntos del universo, el templo como modelo cósmico y varias versiones de la creación.

Contraste y contexto · 8 referencias
  1. Plan Especial de Salvaguardia del Sistema de Conocimiento Ancestral de los cuatro pueblos de la Sierra Nevada

    mincultura.gov.co

    Expone la responsabilidad Kággaba sobre espacios sagrados, gobierno propio, Ley de Origen y equilibrio territorial desde voces de autoridades de la Sierra.

  2. Decreto 1500 de 2018 sobre el territorio ancestral de la Línea Negra

    normograma.mincultura.gov.co

    Reconoce la Línea Negra como tejido de espacios sagrados conectado con la Ley de Origen y documenta funciones Kogui de lugares, madres y pagamentos.

  3. El jaguar en la literatura Kogi: análisis del complejo simbiótico asociado con el jaguar, el chamanismo y lo masculino

    doi.org

    Es la fuente que mejor hace lo que pide este encargo: sitúa el incesto padre-hija dentro del sistema de normas y no en el escándalo. Documenta que en el corpus kogui hay un incesto primordial explícitamente padre-hija, el del Sol Mulkuexe con su hija Enduksama (la estrella Venus), y que de él nace Nurlitaba, el primer murciélago, un hijo sietemesino —prematuro, incompleto— que en la ficha resuena con la criatura blanda. Lo decisivo es la función: el episodio no termina en castigo sino en norma; de esa trampa que le tiende Sintana 'se instituye la prohibición del incesto en el plano social-sexual', y queda establecida 'desde entonces la ley de la exogamia que rige los matrimonios y las uniones entre los linajes masculinos y femeninos'. El propio Sintana formula la acusación de manera indirecta —'me dicen que muchos hombres duermen con sus hijas'— lo que muestra que el relato trata una posibilidad social y no una anomalía monstruosa. Además, todo el apartado sobre Noána-sé se titula 'Organización social, incesto y exogamia', y el autor sostiene que ese ciclo trata centralmente las condiciones para establecer alianzas entre clanes y linajes.

  4. Templos kogi. Introducción al simbolismo y a la astronomía del espacio sagrado

    revistas.icanh.gov.co

    Demuestra que este no es un asunto arqueológico cerrado en el tiempo primordial, que es justo lo que la ficha necesita para no tratarlo como anécdota. Al describir los peligros que encierra el poder del Sol, Reichel-Dolmatoff enumera las preguntas que se hacen los mamas: qué ocurriría si el sol se cansara y se durmiera, si se demorara demasiado en un mismo lugar, y '¿cuáles serían las consecuencias de un nuevo incesto entre el sol y su hija Venus?'. El adjetivo 'nuevo' es la clave: la transgresión inaugural es una posibilidad que sigue abierta y que el trabajo ritual mantiene a raya. Añade el caso análogo del eclipse, káldabauku, una mujer-astro 'muy bella y toda negra y azul' que seduce al sol y lo hace perderse, ante lo cual los mamas mandan apagar todos los fogones y producir fuego nuevo con berbiquí ritual para inducir al sol a volver en sí.

  5. Living the Law of Origin: The Cosmological, Ontological, Epistemological, and Ecological Framework of Kogi Environmental Politics

    repository.cam.ac.uk

    Describe el sistema de parentesco vivo dentro del cual la prohibición tiene sentido, que es exactamente el encuadre que este mito pide y que hoy la ficha no ofrece. Explica que los kogui se organizan en linajes masculinos (tuxe) y femeninos (dahke) en un sistema de descendencia bilateral: los niños quedan en el linaje del padre y las niñas en el de la madre, y siguen ahí después del matrimonio. Las uniones deben darse entre ciertas combinaciones de linajes según la compatibilidad cosmológica de los elementos naturales asociados a cada uno, y cada linaje se vincula a un colectivo cósmico (kalguasha) que organiza un elemento —agua, jaguar, palma, trueno, matrimonio, alimentos— y se origina en un sitio sagrado de media altura, la ezwama. La prohibición padre-hija deja así de ser una regla aislada y aparece como un caso dentro de una arquitectura donde cada unión legítima está definida por posición cósmica.

  6. The structure that sustains life: nourishment and exchange among the Kogi

    revistatabularasa.org

    Aporta lo que le falta al relato para no quedar en pura interdicción: qué se hace cuando la norma se rompe. Documenta la confesión, aluna ishguashi, como pagamento común a los cuatro pueblos, en el que la persona descarga mentalmente pensamientos, emociones, sueños, acciones y memorias que el mama convierte en pagamento; el nombre i'kʉ equivalente, gʉn'gawʉn, denota alimentar, limpiar y renovar relaciones. Registra también, en versión abreviada, los linajes tuhke y dahke que definen los matrimonios compatibles según los elementos naturales asociados, y la complementariedad entre mamas (el sol) y sahas (la luna), que pagan respectivamente a las madres y a los padres espirituales. Permite presentar la prohibición como parte de un sistema con mecanismos de reparación, no como un tabú suelto.

  7. Bajo la responsabilidad humana. Creación, conservación y destrucción del mundo entre los chibchas

    revistas.ucm.es

    Explica por qué en este corpus una transgresión de parentesco puede ir acompañada de un cambio en la consistencia de la tierra, sin tener que recurrir a una moraleja. El artículo sostiene que entre los chibchas los humanos ocupan un lugar central en el mundo y que su conducta sostiene o degrada la tierra: las catástrofes estallan cuando pierden el rumbo, se alejan de esa posición central y evaden sus responsabilidades, y cita a los kogui, vía Reichel-Dolmatoff, diciendo que el mundo llegará a su final 'si el código moral y religioso se olvidara o no se obedeciera'. Que el suelo se endurezca al mismo tiempo que se formula la norma deja de ser un capricho narrativo y pasa a ser el modo chibcha de pensar la relación entre conducta humana y estado del mundo.

  8. Los kogi de la Sierra Nevada de Santa Marta

    publicaciones.banrepcultural.org

    Enuncia en una frase la obligación positiva que es el reverso de la prohibición, y lo hace desde un antropólogo que trabajó largamente con este pueblo. Al describir las redes prehispánicas de la Sierra, Uribe señala que unos grupos eran 'donadores' de mujeres en matrimonio a otros grupos con los que tenían alianzas establecidas, 'para cumplir así con los dictados de la exogamia que obliga a encontrar esposas por fuera del propio grupo'. Formulado así, el relato no prohíbe por horror sino porque obliga a lo contrario: a salir del propio grupo. Sitúa además a los kogui como descendientes de los pueblos derrotados por la invasión española y explica el desplome de esas redes de intercambio, lo que ayuda a no leer la norma como costumbre inmóvil.

Voces de la comunidad

Conversación

¿Así te la contaron?

0 publicadas0 en revisión

«La unión prohibida que endureció la tierra» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «La unión prohibida que endureció la tierra» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «La unión prohibida que endureció la tierra» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

TÚ

Deja tu versión

Desde 10 caracteres. Sin enlaces: los descartamos.

No se publica. Sólo lo usamos si necesitamos preguntarte algo.

Cada versión la lee una persona antes de publicarse. Verás la tuya aquí mismo mientras esperas.