El joven que estaba estudiando

Caribe · Mestizo

El joven que estaba estudiando

La versión heredada sigue a un joven y a Clara en un internado, donde palabras coloquiales y dobles sentidos producen un malentendido.

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El relato

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Desde la ventana del colegio de las monjas se veía la calle entera, y era lo único que se veía. La muchacha estaba interna y no la dejaban salir a ninguna parte, así que había aprendido a sentarse ahí con el tejido y a dejar que la calle pasara por delante.

Aquella mañana pasaron tres muchachos malhablados. Se acomodaron en la tierra, sacaron las bolitas de uña, de cristal, y se pusieron a jugar. Tiró el primero, le dio a la bola del otro y cantó su triunfo. Ya te gané. El perdedor no lo dejó gozarlo: le contestó con una palabra que ella no había oído nunca y que se le quedó pegada como una mosca. Volvió a tirar el segundo, volvió a ganar, volvió a decirlo, y el otro le respondió con la segunda palabra. Tiró el tercero, ganó, lo dijo, y le llegó la tercera.

Ella siguió tejiendo, sin levantar la cara, con las tres palabras guardadas.

El domingo se vio con la mamá. Faltaba poco para el grado y en la casa preparaban una fiesta grande, con mesa larga y convidados. Entre una cosa y otra, la muchacha repitió lo que había oído a los muchachos de la calle y preguntó qué querían decir.

La mamá no se inmutó. Tenía respuesta para cada una y se las dio de corrido, como quien despacha un asunto menor: la primera era el dedo, la segunda era la boca, la tercera era el fideo. Ya está. Se habló de otra cosa.

Llegó el día del grado. Se sentaron todos a la mesa, comieron, y al final, cuando ya se levantaban los platos, a la mamá le quedó un fideo colgando en la boca, a la vista de toda la mesa.

La hija se lo dijo con cariño, para que se arreglara, usando las tres palabras que su madre le había traducido el domingo y en el orden en que le servían:

Mira mamá, tienes un pelito en la chucha, métaselo con la mondá.

El joven que estaba estudiando: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Las palabras que se explican mal vuelven a la mesa el día de la fiesta.”

Territorio

Caribe · Mestizo

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El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Caribe
Comunidad
Mestizo
Referencia
8.75° · -75.5°

Ficha del relato

Contexto histórico

La pieza empieza en la página 254 y termina en la 255. Antes de ella, en la misma plana, el libro imprime una fotografía con un pie colectivo que no identifica a nadie: «rostros alegres y picarescos de estas dos jóvenes de Lorica». Es la clase de crédito que Zapata Olivella da a las personas de su volumen, y explica por qué la muchacha del cuento tampoco tiene nombre: en estas páginas nadie lo tiene.

El título que el autor pone es «Esta era una joven que estaba estudiando», y la primera línea lo repite palabra por palabra. El relato añade enseguida las dos condiciones que lo hacen posible: la muchacha está interna en el colegio de las monjas y no la dejan salir a ninguna parte. De ahí salen la ventana, que es su única calle, y la visita del domingo, que es su único correo.

Lo que esta plana aporta al repertorio es una burla de habla doblemente heredada. Las tres groserías vienen de la calle, las tres glosas falsas vienen de la madre, y el remate las devuelve combinadas a quien las tradujo. Es un mecanismo de tres tiempos que el volumen no vuelve a usar en ninguna otra pieza del bloque.

La transcripción respeta el habla de los tres muchachos y no la corrige, igual que hace la sección de regionalismos con el resto del vocabulario recogido en el Sinú.

Resonancias con otros mitos

El mismo bloque guarda, en la página 251, «Este era un rey que tenía dos hijas bonitas», cinco frases enteras montadas sobre el doble sentido de una sola palabra. Es la misma máquina: una expresión que significa dos cosas y un hablante que la usa en el sentido que no se esperaba. La distancia entre las dos piezas es de tres páginas.

El segundo paralelo documentado está en la página 266, en «El hijo desobediente», donde madre e hijo se responden en cuartetas, refrán contra refrán, hasta que uno de los dos se queda sin con qué contestar. También allí el pulso es entre una madre y su hijo, también se resuelve con lenguaje formulario, y también la madre lleva las de perder.

Hay un tercer parentesco con «Este era un tipo que tenía una novia», página 256, donde el escándalo estalla en casa ajena y con la familia presente. Las tres piezas comparten la misma escena final: una reunión doméstica en la que alguien dice en voz alta, delante de todos, lo que debía quedarse afuera.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. El encabezado de la página 254 y la primera línea del relato coinciden palabra por palabra, y el cuerpo del texto añade el dato que las dos comparten en silencio: se trata de una interna del colegio de las monjas. En un bloque donde el autor marca varias piezas como «Segunda versión» o «Tercera versión» sin haber impreso nunca la primera, ésta aparece sin número, de modo que se conserva una sola toma de campo.

  2. Dentro del propio texto hay una costura que no se plancha. El relato dice primero que a la muchacha no la dejaban salir a ninguna parte y después que el domingo «fue donde la mamá a visitarla». Las dos cosas están en la misma plana y el libro no las concilia: puede tratarse de una salida autorizada del domingo o de una visita de la madre contada al revés. Se deja como está, porque arreglarlo obligaría a escoger por el narrador.

  3. La tercera variación es de vocabulario, y ahí el volumen sí toma partido. Las tres palabras de los muchachos y las tres glosas de la madre van transcritas literalmente y entrecomilladas, sin sustituto ni asterisco: su sección de regionalismos, en la página 291, y el glosario de la 297 recogen ese mismo estrato del idioma como material de estudio y no como falta.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Mestizo · Córdoba · Caribe
Referencias
11
Última revisión
21 de septiembre de 2026

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Base documental · 3 referencias

  1. Tradición oral y conducta en Córdoba

    zapataolivella.univalle.edu.co

    Es el único registro, y el que corrige de raíz lo que esta página había publicado hasta ahora. El relato empieza en la 254 y termina en la 255, y el título del autor es «Esta era una joven que estaba estudiando»: la protagonista es una muchacha, está interna en un colegio de monjas, no la dejan salir a ninguna parte, y en ninguna línea del original aparece el nombre «Clara». El texto imprime además, entrecomilladas y sin sustituto, las tres groserías que los muchachos de la calle dicen jugando bolitas de uña y las tres glosas falsas que la madre les da el domingo, y de ahí sale el remate en la mesa del grado. En la misma plana el libro coloca una fotografía con pie colectivo —«rostros alegres y picarescos de estas dos jóvenes de Lorica»—, que es todo el crédito que da a las personas de su volumen.

  2. La educación en Colombia: mujeres en la Escuela Normal de Institutoras de Bolívar (1903-1930) (Educação. Revista do Centro de Educação, vol. 42, n.º 1, pp. 191-214)

    redalyc.org

    Documenta la institución exacta en la que el cuento encierra a su protagonista, y en la costa Caribe. El artículo estudia la Escuela Normal de Institutoras de Bolívar, fundada en Cartagena en 1878, y establece tres cosas que la página 254 da por sabidas: que la enseñanza femenina se organizaba en régimen de internado —hacia 1918 unas treinta y dos alumnas internas, con la alimentación mal cubierta por el presupuesto—, que tras la reforma conservadora de 1903 la instrucción pública se dirigió «en concordancia con la religión católica», con tres horas semanales de religión impartidas por sacerdotes durante los cuatro años, y que a las muchachas se les enseñaba cocina, costura y economía doméstica en lugar de agricultura, física y matemáticas. La muchacha que teje junto a la ventana porque no la dejan salir está en ese régimen, y el tejido es parte del programa.

  3. La sexualidad y la reproducción humana en el proceso de secularización. Colombia: décadas de 1960 y 1970 (Revista Colombiana de Sociología, vol. 37, n.º 1, pp. 177-191)

    revistas.unal.edu.co

    Fecha el desajuste del que este chiste vive, y lo fecha en los años de la grabadora. El artículo estudia cómo en la Colombia de los sesenta y setenta «la moral sexual, que la Iglesia católica había defendido y legitimado con su autoridad, perdió terreno», presionada por las políticas estatales de control de la natalidad y por los sectores que promovían la educación sexual como instrumento de autodeterminación. El cuento pone en escena el momento anterior: una muchacha a la que nadie le ha explicado nada, un colegio religioso que la aísla y una madre que prefiere inventar tres glosas antes que decirle qué significan tres palabras. El desastre de la mesa del grado es lo que cuesta esa política del silencio.

Contraste y contexto · 8 referencias
  1. Tiempo para la burla obsceno-escatológica. Las sandingas: fiesta, sexualidad e inversión del orden en un pueblo de Andalucía (Boletín de Literatura Oral, vol. 8)

    revistaselectronicas.ujaen.es

    Explica por qué la palabra sucia dicha en el sitio equivocado es un mecanismo cómico con reglas, y no un simple exabrupto. El artículo estudia las sandingas que se cantan en La Puebla de los Infantes (Sevilla) en torno a las hogueras de la Candelaria: coplas burlescas donde la pulla obscena y escatológica se considera «la sal y pimienta de la reunión festiva», y donde vecinos y vecinas se fustigan unos a otros en una lucha ritual que el autor lee como degradación simbólica y renovación. Lo que ahí tiene fecha y hoguera, aquí no las tiene: las tres palabras de la calle estallan en una fiesta de grado, con la mesa puesta y los convidados sentados, en el lugar y el momento donde precisamente estaban prohibidas.

  2. Respirando el Caribe. Memorias de la Cátedra del Caribe Colombiano, vol. I

    biblioteca-repositorio.clacso.edu.ar

    Trae el único retrato del volumen sobre mujeres de un pueblo cordobés en el siglo que el cuento atraviesa. La ponencia de Cristo Hoyos Mercado, «Las mujeres de Sahagún 1900-1999» (p. 141), reconstruye desde dentro una ciudad intermedia de Córdoba a partir de veinticinco mujeres que buscaron logros más allá del interés personal y familiar, y describe cómo los años sesenta cambiaron a un pueblo hasta entonces incomunicado. La muchacha de la página 254 es la contraparte anónima de ese retrato: una interna sin nombre, sin salida y sin más ventana al mundo que la calle que le pasa por delante, en el mismo departamento y en los mismos años.

  3. Censorship in Folklore

    sites.pitt.edu

    Justifica la decisión de no sustituir ni asteriscar las tres palabras, que es la única forma de que el cuento siga siendo el cuento. Ashliman documenta cómo los recopiladores europeos y norteamericanos suprimieron o rebajaron el material sexual y escatológico que les resultaba inasumible, dejando colecciones que retratan a sus editores antes que a sus informantes. Aquí el recopilador no lo hizo: imprimió entrecomilladas las tres groserías de la calle y las tres glosas falsas de la madre, y como el relato entero es el viaje de esas tres palabras desde la acera hasta la mesa del grado, cualquier recorte lo habría dejado sin causa y sin final.

  4. La economía del departamento de Córdoba: ganadería y minería como sectores clave (Documentos de Trabajo sobre Economía Regional, n.º 51)

    banrep.gov.co

    Cuantifica el precio que en Córdoba tenía estudiar, y por tanto lo que significa la fiesta con mesa larga del final. El documento señala las deficiencias de la educación departamental entre los factores que explican el escaso desarrollo de Córdoba y describe un territorio de veintiocho municipios y siete subregiones a lo largo del Sinú y el San Jorge, con el agua decidiendo quién se comunica con quién. Que una familia mande a una hija a un internado y celebre su grado con convidados no es un detalle decorativo: en ese departamento era un acontecimiento caro y poco frecuente, y por eso el remate duele.

  5. Prólogo y epílogo a Tradición oral y conducta en Córdoba (3.ª ed.)

    drive.google.com

    Da la cifra que vuelve excepcional a la protagonista. El escritor monteriano documenta que en esos años el analfabetismo en Córdoba era del 55,36 %, con agitación estudiantil en la región y campesinos invadiendo tierras, y resume las conclusiones de la encuesta sobre los cuatro patrones que el libro medía, entre ellos el sexual. Una muchacha interna en un colegio que llega al grado pertenece a la minoría que sabía leer en un departamento donde más de la mitad no sabía, y el cuento se ríe de que, con todo eso encima, siga sin saber qué significan tres palabras de la calle.

  6. Manuel Zapata Olivella (Enciclopedia)

    enciclopedia.banrepcultural.org

    Sirve para pesar la decisión de transcribir a una muchacha diciendo tres groserías en la mesa de su propio grado. El perfil describe a un médico y antropólogo nacido en Lorica que hizo de la tradición oral y de las voces populares el centro de su obra y fundó Letras Nacionales para darles cabida. Quien recogió esta pieza no era un folclorista aficionado recopilando curiosidades de pueblo: era alguien que entendía el habla soez de la calle como parte del idioma que estaba documentando, y la imprimió con esa convicción.

  7. Manuel Zapata Olivella Collections — tema «cuentos», Jean and Alexander Heard Library

    mzo.library.vanderbilt.edu

    Señala lo que habría resuelto la contradicción del domingo y que no existe. El archivo publica las grabaciones de cuentos de Zapata Olivella con número de registro, fecha, lugar e interlocutor nombrado —Bayron Antonio Zapata y Marco Aurelio Correa en Santa Fe de Antioquia el 7 de septiembre de 1974, Jacinto Mena Robledo en Quibdó el 1 de diciembre de 1974, una serie en Barrancas, La Guajira, el 16 de octubre de 1985—. Si estuviera la cinta del Sinú, se oiría si el narrador dijo que la muchacha salió o que la madre entró, y la ficha no tendría que dejar el punto abierto en «dudas».

  8. Manuel Zapata Olivella — Obras completas y archivo digital

    zapataolivella.univalle.edu.co

    Es lo que permitió descubrir que el título, el sexo de la protagonista y el nombre propio estaban mal en la ficha heredada. El portal reúne en edición digital abierta la obra completa de Zapata Olivella y los 46 números de Letras Nacionales (1965-1985), respaldado por el Ministerio de Cultura y cuatro universidades, entre ellas la de Córdoba. Con el texto delante se comprobó que el encabezado dice «Esta era una joven que estaba estudiando», que la primera línea lo repite y que «Clara» no aparece en ninguna parte: tres correcciones que ninguna cita de segunda mano habría dado.

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«El joven que estaba estudiando» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «El joven que estaba estudiando» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «El joven que estaba estudiando» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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