Los mundos del universo Chamí

Andina · Chamí

Los mundos del universo Chamí

Tres sabedoras Chamí narran a Dachicore pensando ocho mundos y formando a Karabi; otras fuentes conservan cosmologías variables.

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El relato

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Antes de que hubiera mundos existían dos a los que nadie hizo. Uno es Dachiakore, al que también nombran Dachisesé, padre de todos, que no tuvo principio y no tendrá fin. El otro es Tutriaka, que se hizo solo y no reconoce antepasados.

De un salivazo de Dachiakore salió Karagabí. No lo sacó para tenerlo quieto: le dio un poder espiritual destinado a gobernar a los emberá, a defender su comportamiento y a enseñarles a respetar la madre naturaleza y a hablar con el padre que lo había hecho. A Tutriaka le quedó la sabiduría del daño y el gobierno de abajo.

Karagabí y Tutriaka son fuerzas opuestas y están midiéndose siempre. Del pulso entre los dos quedó, en medio, el mundo donde viven los emberá y el resto de la humanidad.

Arriba está bajía. Allí están Carabí, que es la luna y padre de Jinopotabar, y Ba, que es el trueno, y allí vive Dachiakore con los seres buenos.

En medio está egoró, la tierra, donde los emberá siembran, cazan, se enferman y se mueren.

Abajo está aremuko, que también llaman chiapera, y a ese mundo se llega por el agua. Allí vive gente distinta, los dojura, que duermen de día y salen de noche a cazar y a rozar. Allí está Tutriaka. Allí están Jinopotabar y los antepasados, y de allí se originan los jaibaná.

En el mundo de abajo están también los animales que hacen daño a las personas y los que se alimentan de sangre: culebras, alacranes, zancudos, tábanos. Y allí está la fuerza de los jais, repartida en dos energías que nunca dejan de oponerse. Cuando gana la que defiende, la tierra produce y hay prosperidad arriba. Cuando gana la otra, la tierra no da, y al mundo del medio llegan el hambre y la miseria. Muchas veces ganan las negativas, y por eso hay temporadas en que la tierra emberá no produce.

Karagabí vivió primero en el mundo de los emberá. Después subió al suyo por una guadua, y cuando estuvo arriba tumbó la guadua para que nadie más pudiera subir por ahí.

Jinopotabar sí pasa de un mundo a otro con su trabajo, porque es cure, sabio, jaibaná, y es él quien los une a todos.

Los mundos del universo Chamí: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Un universo de pocos pisos se sostiene en el pulso de quienes pueden cruzarlos.”

Territorio

Andina · Chamí

Andina · Chamí

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Andina
Comunidad
Chamí
Referencia
5.222° · -76.031°

Ficha del relato

Contexto histórico

Esta página no transcribe un relato único: ordena lo que sobre los mundos dicen mayores chamí con nombre, fecha y lugar, y deja fuera de la narración las cuentas que vienen de otros pueblos emberá.

La columna vertebral son dos testimonios. El primero es el del anciano Jaime Wazorna, entrevistado el 10 de mayo de 2017 por Leonardo Fabio Siagama Gutiérrez en el resguardo Unificado Chamí de Pueblo Rico, Risaralda, dentro de un trabajo hecho con entrevistas abiertas y grabadora de celular: Wazorna explica la existencia de tres mundos, sitúa a Dachiakore arriba, a Karagabí gobernando el del medio y a Tutriaka abajo, y describe los jais repartidos en dos energías que se oponen. El segundo es el de Rosa Elvira, maestra chamí, esposa de Celso, que enseña en la sala de su casa convertida en salón de escuela y que en el relato publicado por Luis Guillermo Vasco en 2002 piensa que hay tres mundos y los nombra en lengua: bajía, egoró y aremuko o chiapera.

Los nombres de los dojura y la manera en que se llega abajo vienen del relato Jinopotabar en la luna y en la tierra de abajo, que Vasco escuchó de Clemente Nengarabe Siágama, jaibaná y durante décadas gobernador de los chamí de Purembará, y que republicó devolviéndole la autoría. Que Karagabí subiera por una guadua y la tumbara después lo cuenta Víctor Zuluaga, que pasó cinco años entre los chamí.

Zuluaga aporta además el arranque: para los emberá chamí existen dos divinidades preexistentes, Dachisesé y Tutriaka, y el primero creó a Karaví, que a su vez creó cuanto existe.

Lo que ninguna de estas fuentes entrega es una cosmografía cerrada. No hay un mapa chamí con distancias, puertas y número fijo de pisos, y las cuentas altas que circulan en la bibliografía no salen de estos testimonios sino de material de otros pueblos emberá, como se detalla aparte.

Resonancias con otros mitos

En la reconstrucción katía de Vélez, el mundo de abajo se llama Armucurá y se define por la inmortalidad: allí la única vegetación es la palma de chontaduro, la gente vive del olor de los chontaduros cocidos y no come ni defeca porque carece de ano. En las tres capas que describen los mayores de Pueblo Rico el mundo de abajo se define por otra cosa: por el daño, por los animales que pican y chupan sangre, y por ser el lugar de donde se originan los jaibaná. La misma planta baja, dos razones distintas para nombrarla.

Entre los emberá del golfo de Tribugá, en la mitología de Nuquí, los dioses se retiran a Nentre, el mundo azul, después de ordenar el universo y ya no vuelven a intervenir, y por eso allí no se les rinde culto ni se les levantan altares: el hombre queda a libre albedrío. En la cuenta chamí de tres mundos ocurre casi lo contrario, porque Karagabí sigue gobernando el del medio y las cosechas dependen del pulso diario entre dos energías de jais.

Dentro del corpus de Río Frío, los mundos dejan de ser un esquema y se vuelven trayecto en El hijo de Karagabí y la gente subterránea, donde el sabio baja a hacerles ano a los aramúko dohurá y los mata, y en Jinopotabar, que sube a la luna por una guadua y cae atravesando la tierra. Esas páginas narran el tránsito; esta sólo describe el escenario que ellas cruzan.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. La cuenta de mundos es el punto donde más se ha mezclado material de pueblos distintos, y conviene separarlo.

  2. Tres es lo que dicen los mayores chamí documentados con nombre: Jaime Wazorna en Pueblo Rico el 10 de mayo de 2017, y Rosa Elvira en el relato que Vasco publicó en 2002. Zuluaga asocia a esos tres mundos los tres niveles del tambo tradicional: abajo los animales, en medio la vida diaria, arriba el zarzo.

  3. Ocho aparece dos veces. Una es chamí y muy breve: la obra Naveraida, llevada a escena en 2015 en emberá bedea por Alicia Guasorna, Noralba Siagama y Delfina Wazorna, de Pueblo Rico y Mistrató, con dramaturgia y dirección de Emilio Sierra, empieza diciendo que Dachicore, con su pensamiento, creó los ocho mundos y con una saliva de su boca creó a Karabi. De la obra sólo se publicó ese comienzo en una nota de prensa.

  4. La otra es la que ha viajado más y no es chamí. Zuluaga la transcribe en 1997 anunciándola así: vamos a transcribir la versión reconstruida por Luis Fernando Vélez. Dice que sobre nuestro mundo hay cuatro mundos y debajo cuatro, que el primero de abajo es el de Tutriaka y que de otro, el de Orré, no se sabe si es de arriba o de abajo. Vélez publicó su corpus de tradición oral como Relatos tradicionales de la cultura catía, es decir emberá katío de Antioquia.

  5. Nueve sale de ahí mismo por aritmética. Guillermo D'Abbraccio reproduce la reconstrucción de Vélez y en la misma página escribe que Karaví sostiene entre tres dedos los nueve mundos, los cuatro de arriba, el del medio y los cuatro de abajo, y que cuando cambia de mano hay temblores. La diferencia entre ocho y nueve es si se cuenta o no el mundo del medio.

  6. Antonio María Cardona y Jairo Miguel Guerra, que trabajaron en Jawa del río Chorí, Tandó, Nuquí arriba y Yucal del río Panguí, y en otras comunidades del Chocó y Córdoba, oscilan dentro de un mismo artículo: en la narración, Dayi-Ankoré encarga a sus tres hijos los cinco mundos que existen; en el análisis, Karagabí creó los nueve mundos principales. Ellos mismos anotan que en esas comunidades Karagabí y Tutruika pesan poco y que algunos llegan a afirmar que Karagabí es un dios de los katíos.

  7. Hay además una divergencia interna que no se resuelve: Zuluaga registra que en los mitos chamí Karaví luchó contra su padre y que el padre salió derrotado, mientras que en el testimonio de Pueblo Rico Karagabí es siervo y gobernador por encargo.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Chamí · Risaralda · Andina
Referencias
11
Última revisión
17 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. El origen del universo, actuado y narrado por indígenas Embera-Chamí

    kienyke.com

    Acredita a tres sabedoras de Pueblo Rico y Mistrató y registra el comienzo de una versión en la que Dachicore crea ocho mundos y a Karabi.

  2. Los cruces del sendero: cosmovisiones y sistema jurídico de los Emberá-Chamí

    repositorio.pucp.edu.pe

    Único artículo consultable en línea dedicado específicamente a la cosmovisión chamí del alto San Juan (Mistrató, Pueblo Rico, Santa Cecilia) que explica la lógica del castigo por transformación que rige esta historia: entre los chamí, Karaví convierte en animales o astros a quienes rompen la norma —el sol y la luna, hermanos, son castigados por incesto y de ahí salen los apellidos que impiden repetirlo—, y los burumiáes antropófagos son quemados dentro de los árboles que habitaban. Sitúa así la conversión de la mujer en lorita dentro de un repertorio chamí de sanciones, y no como un juicio moral aislado sobre la fidelidad conyugal.

  3. Algunos relatos de los embera chamí de Risaralda, contados por Clemente Nengarabe Siágama

    luguiva.net

    Relatos que Vasco recogió de Clemente Nengarabe en el Chamí y que se publicaron en 1978 sin su nombre. Al republicarlos, Vasco explica que su papel fue el de simple recolector y devuelve la autoría al narrador, porque en aquel momento fue impensable que un indígena figurara como autor.

Contraste y contexto · 8 referencias
  1. Tejidos de transformación: oraliteratura y oralitegrafía en la memoria emberá chamí

    revistas.udea.edu.co

    Analiza relatos Chamí del Eje Cafetero y explica la transformación como principio relacional, además de rastrear mediaciones coloniales, cristianas y patriarcales.

  2. Embera Chamí

    onic.org.co

    Perfil del pueblo en el sitio de la organización: el nombre propio, «habitante de montaña», la ubicación sobre el río San Juan y en Pueblo Rico y Mistrató, el segundo núcleo en los ríos Garrapatas y Sanquininí, y la lengua, de la familia Chocó.

  3. Caracterización del pueblo Emberá Chamí

    procuraduria.gov.co

    Describe asentamientos, organización, lengua y la relación entre los mundos de arriba, humano y subterráneo en una síntesis institucional.

  4. Diagnóstico unificado de los pueblos Emberá Chamí, Katío, Dóbida y Eperara Siapidara

    mininterior.gov.co

    Recoge territorio, diferenciación interna, memoria, riesgos y propuestas de salvaguarda construidas en espacios de participación Emberá.

  5. Mitos y leyendas de los Embera-chamí

    repositorio.utp.edu.co

    Tiene un apartado titulado «El Universo» que es la fuente escrita más cercana a lo que la ficha resume: «Dachisesé, el dios preexistente, que hizo brotar a Karaví de su saliva, creó ocho mundos: cuatro superiores y cuatro inferiores», con nuestro mundo como el más bajo de los superiores, el firmamento cóncavo como un plato, Ntré encima y Armucurá —el mundo de Tutriaka— como el más alto de los inferiores; y añade que en versiones recogidas por Severino los mundos son nueve, encajados como platos de diámetro decreciente, y que Karaví los sostiene en tres dedos y provoca los temblores al cambiarlos de mano. Explica así, con nombres y cifras, de dónde sale la oscilación «ocho o nueve mundos» que la ficha señala sin poder documentar, y confirma el motivo de la saliva creadora que la puesta en escena de Pueblo Rico y Mistrató atribuye a Dachicore.

  6. El pensamiento Embera Chamí: un análisis filosófico

    repository.unad.edu.co

    Recoge del anciano Jaime Wazorna (10 de mayo de 2017) una cosmografía chamí de tres mundos: arriba habita el Dios universal Dachiakore, de quien se origina Karagabí, encargado de gobernar a los emberá; abajo, en el subterráneo, gobierna Tutriaka; y del enfrentamiento de esas dos fuerzas surge el mundo medio donde vive la gente. Es la fuente que ata el nombre Dachicore/Dachiakore —que la ficha solo tiene por una nota de prensa sobre una obra de teatro— a un mayor chamí nombrado, y que muestra la variante de tres pisos conviviendo con las de ocho y nueve.

  7. Mitología Embera. Principales mitos, características y funciones

    bioetnia.iiap.org.co

    Documenta otra arquitectura del universo emberá y, sobre todo, otro reparto de la tarea creadora: Dayi-Ankoré designa a sus tres hijos —Karagabí, Tutruika y Pakoré wera— para que creen «los cinco mundos que existen», y Karagabí hace el mundo de los hombres y Nentre, Tutruika el de los inmortales sin ano (Armukurá) y Pakoré wera la naturaleza y el mundo de los jai; más adelante el mismo texto habla de «nueve mundos principales, divididos en los cuatro mundos de arriba, los cuatro de abajo y el del centro». Aporta a esta ficha el dato de que la variación de cifras no es descuido sino que convive dentro de un mismo corpus, y añade el detalle de que ese universo se genera de un salivazo de Ankoré.

  8. «Todos en el mismo pensamiento»: las relaciones del pueblo embera con los sitios sagrados de los resguardos de Polines y Yaberaradó en Chigorodó (Antioquia)

    doi.org

    Investigación hecha con el Cabildo Mayor de Chigorodó que describe el cosmos emberá «compuesto por tres niveles interrelacionados y poblados por distintos tipos de seres» y, lo que más importa aquí, muestra cómo esos niveles se vuelven lugares concretos: cuevas, rocas, pozas, cabeceras y cascadas funcionan como tránsito entre los mundos de arriba, del medio y de abajo. Documenta además el retiro de los dioses —Karagabí al mundo de arriba tras la caída del jenené, Trutruicá al inframundo— como la razón de que hoy la relación con el cosmos pase por el jaibaná. Es la mejor fuente para lo que la ficha llama «quién puede atravesarlos y qué debe respetar en cada uno».

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«Los mundos del universo Chamí» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «Los mundos del universo Chamí» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «Los mundos del universo Chamí» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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