El Sol y la Luna

Andina · Muiscas

El Sol y la Luna

Dos caciques crearon a los hombres en un mundo sin luz y luego subieron al cielo: Ramiriquí se volvió Sol y Sogamoso Luna.

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El relato

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Al amanecer del mundo ya existían el cielo y la tierra, pero el sol y la luna todavía no estaban. Todo era tiniebla, una noche que no se repartía en días. En esa oscuridad solo había dos personas: el cacique de Sogamoso y su sobrino, el cacique de Ramiriquí. No había más nacidos sobre la tierra, y por eso ninguno de los dos conocía el rostro del otro ni el suyo propio.

Un día decidieron que el mundo no podía quedar tan solo. Recogieron tierra amarilla, la amasaron con las manos y modelaron hombres; después cortaron una hierba alta de tallo hueco y con ella formaron mujeres. Cuando terminaron, las figuras comenzaron a moverse, a respirar y a caminar. Pero seguían en la oscuridad. Se buscaban por la voz, se reconocían por el tacto, y ninguno sabía qué color tenía la tierra que lo había hecho.

El cacique de Sogamoso comprendió que aquella gente necesitaba ver. Llamó a su sobrino y le dijo: sube al cielo y alumbra el mundo; sé para todos una luz que no conozca el miedo.

Ramiriquí no dudó. Subió por el aire, sin camino ni escalera, tan alto que dejó de parecer hombre, y en lo alto ardió. Fue el sol.

La luz cayó sobre los montes, las lagunas y las sementeras. Por primera vez los hombres vieron sus manos, vieron el agua y vieron el color de la tierra de la que estaban hechos. Las plantas crecieron con el calor, y los caminos se llenaron de voces.

Pero el sol cruzó el cielo y se fue. La noche volvió, y con ella el frío y el miedo. El cacique de Sogamoso miró la oscuridad y supo que el día no bastaba. Tomó el mismo camino de su sobrino y subió. No ardió como él; se volvió una luz más serena y más blanca: la luna.

Bajo esa claridad las aguas brillaron de otra manera, los cerros se dibujaron contra el cielo y fue posible encender el fuego, volver a casa y dormir sin sobresalto. Cuando la luna subía, los hombres le hablaban como a alguien conocido.

Desde entonces los dos caciques recorren el cielo sin alcanzarse: uno descubre el mundo y el otro acompaña la noche. Y cada año, cuando llegaba diciembre y las heladas, los sogamosos recordaban aquel suceso con la fiesta del Huán: encendían fogatas, vestían de rojo y cantaban que todos los cuerpos se volverían ceniza, mientras las dos luces seguían girando sobre el valle.

El Sol y la Luna: lo que quedó del relato

La enseñanza

“La noche no es el fracaso del día, sino la otra mitad de la misma luz.”

Territorio

Andina · Muiscas

Andina · Muiscas

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Andina
Comunidad
Muiscas
Referencia
5.4002° · -73.33544°

Ficha del relato

Contexto histórico

Pedro Simón registró la tradición en sus Noticias historiales (1627), dentro de las noticias sobre los tunjas y el valle de Sogamoso. Según la noticia, cuando el mundo amaneció ya había cielo y tierra, menos el sol y la luna, y todo estaba en oscuridad; en ella solo vivían el cacique de Sogamoso y el de Ramiriquí o Tunja, pues en esos dos pueblos nunca hubo más de un cacique y ese era el señor de toda la provincia. Los dos hicieron a las personas: a los hombres de tierra amarilla y a las mujeres de una yerba alta de tronco hueco. Sogamoso mandó a su sobrino que subiera a alumbrar hecho sol; como no bastaba para la noche, el mismo Sogamoso subió y se hizo luna. El suceso se fijó en diciembre, y los sogamosos lo conmemoraban con la fiesta del Huán.

El mito pertenece al horizonte septentrional de Hunza y Sugamuxi, distinto del área de Bacatá, donde circulaban los ciclos de Bachué y de las aves de Chiminigagua. Que sus protagonistas sean caciques y no dioses cosmogónicos es lo que ancla la historia en el territorio y en el poder político.

Las cautelas son las de toda crónica: Simón escribe en el siglo XVII, traduce categorías indígenas como idolatría y no identifica narradores. Las reelaboraciones modernas reunidas por Eugenia Villa Posse añadieron emociones y paisajes; la de Jesús Arango Cano sumó hipótesis de contacto con Japón y Sumeria, que esta edición descarta por falta de fundamento. Villa Posse señaló además las incoherencias internas: la creación humana se atribuye aquí a dos caciques y no a Bachué, y la luz surge por el ascenso de dos varones y no por las aves de Chiminigagua; también notó que la luna aparece masculina mientras otras tradiciones hacen de Chía una deidad femenina.

François Correa ha mostrado que, entre los muiscas, los astros articulan parentesco, territorio y autoridad. Dos gobernantes convertidos en luminares ordenan el tiempo: el sol mide el día y la siembra, la luna los meses y las noches, y la fiesta de diciembre liga el calendario al solsticio. La lectura antropológica no reduce el relato a una alegoría política; lo sitúa como una manera de pensar el tiempo y el poder con los materiales del cielo y de la tierra.

Resonancias con otros mitos

En el mismo corpus muisca, Chiminigagua produce la luz por medio de dos aves negras que reparten un vaho luminoso al volar (Pedro Simón): allí la claridad desciende de una voluntad divina, mientras en este mito la luz nace del ascenso voluntario de dos gobernantes. Resuena también la figura de Chía, luna femenina y compañera del sol: allí el astro nocturno es una deidad, no un cacique. Y la creación humana se cuenta de otra manera en el ciclo de Bachué, que sale de la laguna de Iguaque: el corpus guarda varias antropogonías, y esta es la que ancla a los hombres en la tierra amarilla y en los tallos huecos del altiplano.

En el Popol Vuh, los gemelos Hunahpú e Ixbalanqué descienden al inframundo, vencen a los señores de Xibalbá y al final suben para volverse sol y luna (traducción de Christenson, 2007). La resonancia es fuerte: dos parientes que terminan siendo los dos luminares. La diferencia es el camino: ellos mueren y renacen tras la prueba del inframundo, mientras los caciques ascienden desde su territorio y siguen ejerciendo su cuidado. Viracocha, en las crónicas de Sarmiento de Gamboa y Betanzos, crea el sol, la luna y las estrellas antes de dispersar a la humanidad; en el mito muisca la humanidad ya está hecha y son sus propios señores quienes asumen la luz.

En Génesis 1, la luz se ordena primero y luego Dios hace los dos luminares para que sirvan de señales para las estaciones, los días y los años: la función calendárica coincide con la de este relato, pero allí manda un creador único y aquí los astros son personas del lugar. El par de luces que ordena el tiempo, sol y luna como hermanos o esposos, es común a muchas mitologías; el rasgo muisca es que el par es un tío y un sobrino, y que su luz queda ligada a dos valles concretos del altiplano.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. En la noticia de Simón, el que manda subir es el cacique de Sogamoso; quien asciende primero es su sobrino Ramiriquí, que se vuelve sol, y después sube el propio Sogamoso y se hace luna. La versión septentrional que compila Villa Posse llama cacique de Iraca al mismo señor de Sogamoso y conserva la misma asignación: Ramiriquí sol, Iraca luna.

  2. El punto que más varía es la identidad de la luna. En esta tradición la luna es masculina y nace de un cacique; en otras del mismo corpus la luna es Chía, deidad femenina y compañera del sol Zuhé, con santuario en la actual Chía. Algunas versiones recogidas por Piedrahíta dicen que una mujer llamada Huitaca (o Chía, o Yubecaiguaya) predicó contra la doctrina de Bochica y fue convertida en lechuza o trasladada al cielo para alumbrar de noche; de ahí la confusión entre Huitaca y la luna. El mito de los dos caciques no necesita resolver esa superposición: aquí la luna es Sogamoso porque así funciona este episodio concreto.

  3. La fiesta del Huán aparece ligada al suceso solo en la tradición que registra Simón: en diciembre, doce hombres vestidos de rojo, con guirnaldas y cañas rematadas en cruz y un pájaro pequeño en la frente, rodeaban a otro vestido de azul y cantaban que todos los cuerpos se volverían ceniza; el cacique los convidaba con vino para consolarlos de la muerte. Otras versiones del origen de los luminares no mencionan la fiesta.

  4. Las diferencias regionales se perciben en la geografía del culto: el horizonte del zaque (Hunza, Sogamoso) privilegia el sol, mientras el área del zipa (Bacatá) da mayor lugar a la luna y a Chía. Arango Cano generalizó esa diferencia al convertirla en prueba de dos imperios, lectura que la historiografía actual rechaza. No se fusionan: el archivo conserva respuestas distintas a preguntas próximas: cómo apareció la luz, de dónde vinieron los astros, por qué el cielo y la autoridad están ligados.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Muiscas · Andina
Referencias
8
Última revisión
19 de agosto de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. Noticias historiales de las conquistas de Tierra Firme en las Indias occidentales, tomo II

    archive.org

    Conserva algunas de las noticias coloniales más extensas sobre autoridades, divinidades, ceremonias y relatos muiscas.

  2. Mitos y leyendas de Colombia, vol. III: región Andina

    flacso.edu.ec

    Ordena relatos muiscas, transcribe fuentes y advierte cuándo una figura o episodio no constituye propiamente un mito.

  3. Historia general de las conquistas del Nuevo Reino de Granada

    cervantesvirtual.com

    Ofrece una versión colonial amplia de gobernantes, guerras, genealogías y leyendas del altiplano.

Contraste y contexto · 5 referencias

  1. El sol del poder: simbología y política entre los muiscas del norte de los Andes

    books.google.com

    Analiza relaciones entre cosmología, parentesco, territorio y autoridad en materiales muiscas.

  2. Los muiscas en los siglos XVI y XVII: miradas desde la arqueología y la historia

    ediciones.uniandes.edu.co

    Reúne investigación arqueológica e histórica que corrige modelos simplificadores sobre sociedad, poder y territorio muiscas.

  3. The Muisca: Chiefdoms in Transition

    doi.org

    Sitúa la sociedad muisca dentro de procesos históricos y transformaciones coloniales, evitando verla como una cultura inmóvil.

  4. Popol Vuh: Sacred Book of the Quiché Maya People

    mesoweb.com

    Ofrece el relato k'iche' donde la humanidad finalmente es formada de maíz, dentro de una cosmogonía propia.

  5. Huiracocha (dios): el diluvio y la nueva humanidad

    es.wikipedia.org

    Registra cómo Viracocha destruye con un diluvio a los gigantes que no lo reconocieron, enseña a la nueva humanidad y desaparece caminando sobre el mar; Manco Cápac y Mama Ocllo portan un bastón de oro.

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Versiones de este mito

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EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «El Sol y la Luna» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «El Sol y la Luna» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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