
Andina · Muiscas
En el principio fue el maíz
Piracá pierde el oro que obtuvo por sus últimas mantas. Bochica entierra las cuentas y le pide esperar hasta que la tierra responda.
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Piracá dobló las últimas mantas de la casa y las puso sobre su espalda.
La familia llevaba semanas comiendo poco. En los campos quedaban tallos secos y, en el fondo de las vasijas, solo polvo de harina. Las mantas, en cambio, estaban bien tejidas: cada hilo guardaba muchas noches de trabajo junto al fuego.
—Volveré con algo que podamos cambiar por alimento —dijo, y tomó el camino al mercado.
Allí le ofrecieron cuentas de oro. Piracá las sopesó en la palma. El oro no se cocinaba ni llenaba una olla, pero podía viajar sin dañarse y quizá alguien lo aceptaría por comida. Cambió las mantas y volvió con la bolsa apretada contra el pecho.
En el camino, un ave negra bajó sobre él. Le rozó el cabello, atrapó la bolsa con el pico y se levantó de nuevo. Piracá corrió detrás, tropezando entre piedras y raíces.
—¡Es todo lo que tenemos! —gritó.
El ave no regresó, pero la tela se desgarró y algunas cuentas cayeron sobre el sendero. Piracá se arrodilló a recogerlas.
Una mano detuvo la suya. Era Bochica, el viajero de larga barba que nadie sabía de dónde venía.
Tomó una cuenta y la hundió en la tierra con el pulgar. Hizo lo mismo con las demás.
—¿Por qué entierras lo único que nos queda? —preguntó Piracá.
—Vuelve en quince días.
—Mi familia tiene hambre hoy.
Bochica miró el campo pelado por el frío. Sacó de su bolsa un poco de harina tostada y se la entregó.
—Esto alcanza para esperar. Lo que nazca tendrá que alcanzar para muchos.
Piracá volvió a casa. Cada mañana pensó en desenterrar el oro. Cada mañana decidió concederle un día más a la tierra.
Al decimoquinto regresó.
En el lugar de las cuentas crecían plantas que no había visto: hojas largas, tallos firmes y, a media altura, unas envolturas verdes coronadas de cabellos finos. Piracá abrió una con las manos.
Adentro había filas de granos amarillos, apretados como dientes.
Bochica apareció al otro lado del cultivo.
—No son monedas —dijo—. Si las guardas todas, terminarán. Si apartas una parte y la siembras, regresarán.
Piracá llevó las primeras mazorcas a su familia. Asaron unas, molieron otras sobre la piedra y reservaron granos para la próxima siembra. Después compartió semillas con las casas cercanas.
La primera cosecha no acabó con el hambre para siempre. Hubo que conocer los suelos, leer las lluvias, cuidar los brotes y defenderlos de las heladas. Pero cada planta enseñó a esperar sin quedarse quietos.
Tiempo después, Piracá halló una pluma negra junto al sembrado. La levantó y la sostuvo sobre una mazorca madura.
Bajo la luz, el maíz brillaba más que las cuentas perdidas.
Y servía para comer.

La enseñanza
“La riqueza que se oculta bajo la tierra no se pierde: cambia de forma y regresa multiplicada.”
Territorio
Andina · Muiscas
El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.
- Región
- Andina
- Comunidad
- Muiscas
- Referencia
- 5.1447° · -73.6838°
Ficha del relato
Fuentes
Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.
- Procedencia
- Tradición oral · Muiscas · Andina
- Referencias
- 8
- Última revisión
- 19 de agosto de 2026
Base documental · 3 referencias
- Érase una vez entre los chibchas
books.google.com.co
Es la fuente literaria directa de varios relatos modernos protagonizados o enmarcados por Sesquilé y Chypuy.
- La llamada Lengua Báculo de los muisca: una revisión crítica
zaquenzipa.org
Rastrea pasajes presentados como tradición muisca hasta su antecedente literal en la obra de García Giraldo.
- Resolución 1811 de 2015: declaratoria de las Cuadrillas de San Isidro de Iza
normograma.mincultura.gov.co
Documenta una tradición viva de Iza y su memoria local, donde Bochica y el maíz aparecen en el relato patrimonial.
Contraste y contexto · 5 referencias
- Registro bibliográfico de Érase una vez entre los chibchas
consultas.bibliovalle.gov.co
Identifica autoría, edición, serie de literatura juvenil y contenido de la obra de García Giraldo.
- Los muiscas y su organización social
admin.banrepcultural.org
Documenta el cultivo de distintas variedades de maíz, sus preparaciones, el trabajo agrícola y su función en la provisión comunitaria muisca.
- Mitos y leyendas de Colombia, vol. III: región Andina
flacso.edu.ec
Ordena relatos muiscas, transcribe fuentes y advierte cuándo una figura o episodio no constituye propiamente un mito.
- Popol Vuh: Sacred Book of the Quiché Maya People
mesoweb.com
Ofrece el relato k'iche' donde la humanidad finalmente es formada de maíz, dentro de una cosmogonía propia.
- Quetzalcóatl
encyclopedia.com
Resume tradiciones mesoamericanas asociadas a Quetzalcóatl, conocimiento, autoridad y ciclos históricos.
Voces de la comunidad
Conversación
¿Así te la contaron?
«En el principio fue el maíz» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.
Versiones de este mito
0Ejemplo
No es realMi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.
Así se ve una versión publicada. De «En el principio fue el maíz» todavía no hay ninguna.
Todavía nadie ha dejado la suya. «En el principio fue el maíz» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.
- Qué cambió
- El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
- Dónde la oíste
- Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
- Quién la contaba
- Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.








