Bochica, el viajero que enseñaba

Andina · Muiscas

Bochica, el viajero que enseñaba

Un viajero llegó del oriente a enseñar a hilar algodón y tejer mantas. Después desapareció, pero dejó caminos, telares y nombres.

Leer el relato
Bochica, el viajero que enseñaba: la entrada del relato

El relato

Escuchar el relato · 3 min

Vino del oriente, por los llanos donde nace la luz, y entró al reino por Pasca. Nadie lo conocía. Era un hombre mayor, de barba larga que le caía hasta la cintura y cabellos sujetos con una cinta, como se los sujetarían después quienes lo vieron. Andaba descalzo, con una manta atada por sus dos puntas sobre el hombro derecho y una túnica sin cuello.

No traía casa ni anunciaba ejércitos. Hablaba la lengua de cada pueblo, y en Bosa la gente tardó en decidir qué nombre darle: unos lo llamaron Chimizapagua, mensajero del dios supremo; otros, Nemterequeteba; otros, Xué. El que caminaba respondía a todos los nombres y seguía caminando.

Antes de su llegada, la gente se cubría del frío con planchas de algodón en rama, atadas unas con otras con cordeles de fique: un abrigo mal unido que el trabajo deshacía. El viajero tomó el algodón, mostró cómo hilarlo y enseñó a tejer mantas. Cuando salía de un pueblo dejaba la figura de un telar pintada sobre una piedra lisa y bruñida, para que el olvido no pudiera con lo aprendido.

Recorrió Fontibón, Funza, Zipacón y giró hacia el norte por las faldas de la sierra, abriendo caminos donde antes solo había monte. En Cota se juntó tanta gente de los pueblos vecinos para oírlo que le hicieron un foso de más de dos mil pasos alrededor del sitio alto desde donde predicaba, para que la multitud no lo atropellara. Por la noche se recogía a una cueva en la falda de la sierra, y al amanecer seguía.

De ahí entró a la provincia de Guane, donde lo retrataron en las piedras, a lo tosco, para que quedara memoria. Volvió hacia el oriente, pasó por la provincia de Tunja y llegó al valle de Sogamoso. Allí habló de la vida común: que las almas no se acaban con el cuerpo y que el trato entre gentes debe ser justo. Al cacique del valle le mostró la forma de gobernar con suavidad.

Una mañana, en Sogamoso, ya no estaba.

Buscaron y no hallaron rastro que seguir: la tierra conservó su huella en una piedra de Iza, el pie estampado como señal de su paso, y el resto fue silencio. Unos dijeron que había subido al cielo; otros, que el camino ancho que abrió desde los llanos se lo llevó de vuelta a la luz.

Quedaron las mantas tejidas, los telares pintados en las piedras, el camino que cruza el reino y el gesto de anudar la manta sobre el hombro, que siguen usando los que andan descalzos.

Bochica, el viajero que enseñaba: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Todo maestro termina por desaparecer, pero la huella de lo aprendido sigue abriendo camino.”

Territorio

Andina · Muiscas

Andina · Muiscas

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Andina
Comunidad
Muiscas
Referencia
4.5981° · -74.2159°

Ficha del relato

Contexto histórico

Simón, en sus Noticias historiales (1627), conserva el retrato más detallado del viajero: hombre mayor, barba hasta la cintura, cabello recogido con una cinta, descalzo, manta anudada sobre el hombro derecho, que entra por Pasca y se desaparece en el valle de Sogamoso. Antes de él, Juan de Castellanos, en sus Elegías, le daba tres nombres —Bochica, Nemterequeteba y Xué— y recogía la duda de si fueron uno o tres. Piedrahíta (1688) acepta como "lo más común y recibido" que fue uno solo con varios epítetos y cierra el ciclo con la muerte y el traslado al cielo. Zamora (1701) sigue a Simón con ligeros cambios de nombre.

El problema documental es que cada cronista distribuye esos nombres de manera distinta: Bochica, Nemterequeteba, Chimizapagua, Xué, Sadigua, Sugamónxe, Sugansua. Villa Posse los lee como títulos honoríficos —"mensajero del dios supremo", "el sol", "nuestro pariente y padre", "el que se hace invisible", "el que desaparece"— y concluye que Bochica, Nemterequeteba y Sadigua no fueron el mismo personaje. Ninguna fuente resuelve la cuestión, y esta ficha no la resuelve: trata los nombres como variantes de una memoria, no como biografía verificable.

La cautela es doble. Primero, evangelizadora: Simón sospecha que el viajero fue un cristiano antiguo y le atribuye cruces y sermones; Piedrahíta llega a identificarlo con el apóstol San Bartolomé, y el camello muerto en Bosa pertenece a ese mismo vocabulario. Segundo, historiográfica: la lectura antropológica, con Correa y la propia Villa Posse, reconoce en él un héroe civilizador del tipo continental y advierte que enseñar un oficio no implica haber creado una sociedad desde cero: la arqueología documenta textilería, cultivos y cacicazgos anteriores a la conquista.

En este corpus, el episodio del Tequendama pertenece al mismo nombre pero a otro registro: allí Bochica no camina ni enseña, sino que aparece en el arco del cielo y rompe las peñas con su vara de oro o su bordón. Las dos tradiciones conviven bajo un solo nombre sin fundirse, y el lector las encuentra separadas.

Resonancias con otros mitos

En el propio corpus muisca, Goranchacha cumple un papel vecino: hijo del sol que baja a los valles de Tunja y Sogamoso, predica y deja fundada una autoridad sagrada antes de que su ciclo se cierre. La resonancia está en el maestro que desciende de otro plano y entrega saber; la diferencia, en que Goranchacha es hijo de la divinidad y funda un linaje, mientras el viajero de esta página es un desconocido que no reclama ascendencia ni deja herederos. El mismo nombre convive aquí con su otro rostro, el Bochica del Tequendama, que no enseña sino que rompe la sierra: dos gestos del mismo nombre, uno en los telares y otro en las aguas.

Villa Posse inscribe a Bochica en la mitología americana comparada junto a Quetzalcóatl en México, Viracocha en el Perú y Pay Zumé en Brasil y Paraguay: héroes civilizadores barbados que enseñan artes y desaparecen hacia otro lado. Quetzalcóatl entrega el maíz y los oficios y parte hacia el oriente, pero su regreso es un tema político de la tradición mesoamericana; Viracocha crea y castiga con diluvio antes de retirarse caminando sobre el mar; Bochica ni crea ni castiga: circula entre pueblos que ya existen, deja una técnica y se va sin prometer vuelta.

En el plano del relato clásico, Prometeo enseña a los mortales las artes del fuego y paga su gesto con un castigo eterno. La diferencia es de culpa: el maestro muisca no roba nada a los dioses ni recibe tormento; su enseñanza es don sin deuda, y su único precio es la desaparición. El patrón del héroe cultural que enseña a sembrar, tejer o encender fuego cruza varias tradiciones, y Bochica es su variante andina sin armas ni epopeya: su herramienta es el hilo y su escenario, el camino.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. Castellanos afirma que los nombres Bochica, Nemterequeteba y Xué pudieron designar a un solo hombre o a tres predicadores de tiempos distintos. Piedrahíta prefiere lo primero —uno solo con tres epítetos— y añade que unos pueblos usaban Nemqueteba, otros Bochica y otros Zuhé. Simón reparte la nomenclatura por regiones: en el valle de Bogotá, Chimizapagua, Nemterequeteba y Xué; en la provincia de Tunja y Sogamoso, Sadigua, Sugamónxe y Sugansua, con cronologías incompatibles (veinte edades de setenta años frente a cuatro períodos de setenta). Villa Posse ordena estos nombres como títulos honoríficos —"mensajero del dios supremo", "el sol", "nuestro pariente y padre", "el que se hace invisible", "el que desaparece"— y concluye que Bochica, Nemterequeteba y Sadigua no fueron el mismo personaje.

  2. Los recorridos tampoco coinciden. Para Simón, la ruta entra por Pasca, sigue por Bosa, Fontibón, Bogotá, Funza (Serrezuela) y Zipacón, da la vuelta al norte por la falda de la sierra, llega a Cota —donde le abren un foso de más de dos mil pasos y duerme en una cueva—, pasa por Guane, Tunja y el valle de Sogamoso, donde se desaparece. En la tradición de Tunja, el predicador enseña a tejer y desaparece en Iza, dejando el pie estampado en una piedra. Triana, vía Villa Posse, lo hace venir desde el páramo de Chingazá y pasar por Muequetá (Funza) y Cota.

  3. Sobre el final hay dos desenlaces: Castellanos y Piedrahíta dicen que murió en Sogamoso y fue trasladado al cielo tras dejar al cacique de la provincia como heredero de su santidad; Simón dice que simplemente se desapareció. La huella del pie en Iza pertenece a esta última línea.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Muiscas · Andina
Referencias
9
Última revisión
19 de agosto de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. Noticias historiales de las conquistas de Tierra Firme en las Indias occidentales, tomo II

    archive.org

    Conserva algunas de las noticias coloniales más extensas sobre autoridades, divinidades, ceremonias y relatos muiscas.

  2. Historia general de las conquistas del Nuevo Reino de Granada

    cervantesvirtual.com

    Ofrece una versión colonial amplia de gobernantes, guerras, genealogías y leyendas del altiplano.

  3. Mitos y leyendas de Colombia, vol. III: región Andina

    flacso.edu.ec

    Ordena relatos muiscas, transcribe fuentes y advierte cuándo una figura o episodio no constituye propiamente un mito.

Contraste y contexto · 6 referencias

  1. El sol del poder: simbología y política entre los muiscas del norte de los Andes

    books.google.com

    Analiza relaciones entre cosmología, parentesco, territorio y autoridad en materiales muiscas.

  2. Los muiscas en los siglos XVI y XVII: miradas desde la arqueología y la historia

    ediciones.uniandes.edu.co

    Reúne investigación arqueológica e histórica que corrige modelos simplificadores sobre sociedad, poder y territorio muiscas.

  3. Mantas muiscas

    publicaciones.banrepcultural.org

    Documenta materiales, clases de mantas, hallazgos y relevancia del tejido en el altiplano oriental.

  4. Quetzalcóatl

    encyclopedia.com

    Resume tradiciones mesoamericanas asociadas a Quetzalcóatl, conocimiento, autoridad y ciclos históricos.

  5. Huiracocha (dios): el diluvio y la nueva humanidad

    es.wikipedia.org

    Registra cómo Viracocha destruye con un diluvio a los gigantes que no lo reconocieron, enseña a la nueva humanidad y desaparece caminando sobre el mar; Manco Cápac y Mama Ocllo portan un bastón de oro.

  6. Popol Vuh: Sacred Book of the Quiché Maya People

    mesoweb.com

    Ofrece el relato k'iche' donde la humanidad finalmente es formada de maíz, dentro de una cosmogonía propia.

Voces de la comunidad

Conversación

¿Así te la contaron?

0 publicadas0 en revisión

«Bochica, el viajero que enseñaba» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «Bochica, el viajero que enseñaba» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «Bochica, el viajero que enseñaba» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

TÚ

Deja tu versión

Desde 10 caracteres. Sin enlaces: los descartamos.

No se publica. Sólo lo usamos si necesitamos preguntarte algo.

Cada versión la lee una persona antes de publicarse. Verás la tuya aquí mismo mientras esperas.