El incesto

Caribe · Wayúu

El incesto

Dos episodios de parentesco prohibido quedan inscritos en el mar y en el cerro Katetamana, con responsabilidades que no son equivalentes.

Leer el relato
El incesto: la entrada del relato

El relato

Escuchar el relato · 2 min

Había dos hermanos, un hombre y una mujer, en una misma ranchería. Cuando a la muchacha le llegó el tiempo del encierro, la guardaron dentro del rancho, como se guarda a las niñas que van a ser majayuras: mucho tiempo sin salir, sin que la viera nadie más que su madre y las mujeres de la familia. Afuera pasaban los días de sol y las noches de viento; adentro, la muchacha esperaba.

Cuando el encierro terminó y salió a la luz, estaba embarazada. El hijo que llevaba era de su hermano.

La majayura se miró el vientre y sintió que la angustia le subía hasta la garganta. No pensó en pedir ayuda ni en esconderse. Lo primero que pensó fue en el mar. Caminó hasta la orilla, allí donde las olas revientan contra las piedras, y se lanzó desde lo alto.

Pero no cayó sobre las rocas. Cayó en el agua, y el agua no la mató.

Entonces Mareiwa le habló.

—Te volverás piedra. Has cometido una mala acción, y ahora el mundo seguirá tu ejemplo.

La muchacha quedó convertida en piedra entre las olas, con la sal encima. Y por eso, desde ese día, de cuando en cuando todavía hay hermanos que se juntan con sus hermanas.

Hubo también otra majayura. A ella la embarazó su propio padre.

Cuando el vientre se le notó, todo el mundo la señalaba. Lo decían en voz alta, en el camino, junto al jagüey, a la sombra de la enramada, para que ella lo oyera.

—Ve a la mujer de su padre.

—Mira a la esposa de su padre.

Nadie decía nada del padre. La muchacha sintió mucha pena, una vergüenza que no la dejaba levantar la cara, y una angustia que no se le pasaba con el sueño. Buscó un árbol y se ahorcó.

Mareiwa la castigó también.

—Te volverás cerro, y el cerro tendrá tu misma figura.

Ese cerro se llama Katetamana, que quiere decir mujer colgada. Se levanta todavía sobre la llanura con la forma de ella.

El incesto: lo que quedó del relato

La enseñanza

“La vergüenza que una comunidad carga sobre una sola persona puede pesar más que la falta misma.”

Territorio

Caribe · Wayúu

Caribe · Wayúu

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Caribe
Comunidad
Wayúu
Referencia
11.6942° · -71.9933°

Ficha del relato

Contexto histórico

Este texto fue publicado por Milcíades Chaves en 1946, en el Boletín de Arqueología del Servicio Arqueológico Nacional, dentro de un conjunto de quince mitos, leyendas y cuentos de La Guajira. Es uno de los más breves del grupo: dos episodios de unas pocas líneas, unidos bajo un solo título. En su «Explicación previa», Chaves lo lee como el castigo a quienes transgreden «las normas que rigen la vida sexual», sancionados con una vergüenza tan intensa que el individuo «prefiere suicidarse y desaparecer a resistir la vejación de los suyos». Es la lectura de su época: la introducción del artículo presenta el estudio de la religión y las costumbres indígenas como un instrumento para incorporar «una determinada sociedad a un credo, a una filosofía, o a una nacionalidad». Esa antropología nacional de los años cuarenta explica el interés de Chaves por la sanción y la norma, y también su silencio sobre la desigualdad entre los dos casos que reúne.

Chaves no nombra informante para este texto ni ofrece el original en wayuunaiki. En la misma introducción explica el encierro de la majayura: uno o dos años tras la primera menstruación, visitada sólo por su madre y las mujeres de su familia, después de los cuales queda lista para casarse con el hombre que la pida. El Relato usa ese dato porque está en el primario, sin añadir ceremonias. La reedición de Eugenia Villa Posse (1993) reproduce el texto de Chaves y conserva su procedencia.

La palabra «incesto» exige precisión. Johnny Alarcón Puentes (2006) sostiene que los e'irukuu wayuu no son ni endogámicos ni exogámicos, y que la prohibición y el conflicto se sitúan en el apüshi, el linaje uterino cercano: la frontera es esa, no el clan entero. El expediente de la UNESCO (2010) sobre el sistema normativo aplicado por el pütchipü'üi explica la autoridad del tío materno, el diálogo y la compensación como vías de reparar un daño entre familias; el Relato no inventa esa mediación porque Chaves no la narra, pero conviene saber que existe.

Hay además un incesto de otro orden en la mitología wayuu. Rafael Segundo Mercado Epieyu (2022), autor wayuu, expone la ley de origen tal como la cuentan los mayores: de la unión de Palaa con Ka'i nacen los Juya', Mma se une con su hermano Mannuuya' y de allí nace Manna. Ángel Carrasquero y José Enrique Finol (2010) proponen que el incesto es un motivo estructural de ese corpus. Allí las uniones primordiales fundan el mundo y el sistema de e'irukuu las ordena después; en Chaves, en cambio, dos mujeres humanas son castigadas. Son cosas distintas y esta página no las mezcla.

Dos cautelas editoriales. Primera: en ambos episodios Mareiwa castiga a la mujer, y sólo a ella; el padre no recibe palabra alguna. El Relato lo cuenta así porque así está en el primario, y la asimetría de edad, autoridad y consentimiento entre un padre y su hija queda para que el lector la vea. Segunda: Chaves llama a Mareiwa «una de las principales divinidades» y Villa Posse hereda ese vocabulario; hoy se sabe, por Pineda y por Perrin, que la traducción de Mareiwa como «Dios» viene de la presión misionera. Katetamana no ha sido georreferenciado con fuente territorial segura, y el Régimen Especial de Manejo de la Macuira no lo menciona entre sus lugares de valor cultural.

Resonancias con otros mitos

Las Metamorfosis de Ovidio contienen los dos parentescos de esta página. En el libro IX, Biblis se enamora de su hermano Cauno, es rechazada, y de tanto llorar se disuelve en una fuente. En el libro X, Mirra se une a su padre Cíniras sin que él la reconozca, huye embarazada y suplica a los dioses una forma que no sea ni de los vivos ni de los muertos: la convierten en árbol, y de la corteza nace Adonis. La resonancia es clara: en ambos mundos la unión prohibida se inscribe en el paisaje y el cuerpo de la mujer deja de ser humano. La diferencia también: en Ovidio la transformación es una piedad, un refugio pedido por la propia joven; en el texto wayuu la pronuncia Mareiwa como castigo, y además funda una conducta que se repite. Ovidio, por lo demás, castiga o compadece a la mujer y deja al hombre casi intacto, igual que aquí. Nada de esto supone contacto ni influencia: son dos maneras independientes de pensar el mismo límite.

Dentro del corpus wayuu, “Serranías de La Guajira” es el paralelo más directo: viene del mismo conjunto de Chaves y muestra a Mareiwa convirtiendo en cerros a los caminantes que no llegaron a su destino. Allí no hay falta, sólo cansancio y sed; aquí hay sentencia. Leídas juntas, enseñan que en estos textos el relieve de la península es memoria de cuerpos, con culpa o sin ella.

“La sed de los forasteros” repite la piedra, pero como final de dos alijuna que no supieron leer el desierto. “La India Worunka”, también de Chaves, presenta a Mareiwa reordenando el cuerpo de una mujer y las reglas del matrimonio a golpe de piedra; en Worunka la intervención abre un modo nuevo de nacer, en el incesto cierra dos vidas.

“Los mellizos transformadores” conserva el otro incesto de la mitología wayuu: Manna, madre de los mellizos, es hija de Saiñ-Ma y de Mannuuya, que según Carrasquero y Finol son hermanos, y flechar a Wolunka es para los mellizos un acto simbólicamente incestuoso, porque todas las mujeres del clan de un hombre son nominalmente sus madres. Ese incesto es fundador y cósmico; el de esta página es humano y sancionado. Ponerlos uno junto al otro muestra cuánto pesa la misma prohibición en dos escalas distintas del mismo mundo.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. Existe una sola cadena documental para esta historia: el texto de Chaves de 1946, reproducido por Villa Posse en 1993. La reedición no es un testimonio independiente y no aporta variantes; tampoco hay registro en wayuunaiki ni informante nombrado.

  2. Dentro de ese texto único hay dos episodios que Chaves une bajo un mismo título sin decir si su informante los contó juntos. En el primero, una majayura embarazada por su hermano se lanza al mar, cae en el agua y no en las piedras, y Mareiwa la convierte en piedra con una sentencia que funda una conducta: «el mundo seguirá tu ejemplo». En el segundo, una majayura embarazada por su padre es señalada por todos, se ahorca, y Mareiwa la convierte en el cerro Katetamana, «mujer colgada», con una segunda sentencia sobre el ahorcamiento por rabia, arrepentimiento o vergüenza. Ambos terminan en una mujer convertida en relieve y en una explicación de por qué algo sigue ocurriendo.

  3. La ficha anterior de esta página se apartaba del primario: hacía huir a los dos hermanos hasta la costa y petrificaba a ambos; y hacía que la segunda muchacha subiera a un cerro y se lanzara desde la altura. Nada de eso está en Chaves. El Relato vuelve al texto: sólo la hermana se convierte en piedra, el hermano desaparece de la historia sin castigo, y la segunda muchacha se ahorca de un árbol y es su propio cuerpo el que se vuelve cerro. Se conservó la frase de la gente («ve la mujer de su padre, mira la esposa de su padre») como diálogo, porque el primario la trae en estilo directo.

  4. El incesto cósmico entre Mannuuya y su hermana Saiñ-Má, transcrito por Finol (2007) a partir de Paz Ipuana y de Perrin, y recogido en el Diccionario de mitología Wayuu de la Corporación Jayeechi, donde Palaa envía al huracán Wawai a «estrangular el fruto incestuoso», no es una versión de este texto. Comparte la palabra y nada más: allí los protagonistas son fuerzas del origen, no una majayura de ranchería, y no hay piedra ni cerro. Se trata en “Los mellizos transformadores”.

  5. Esta página tampoco se confunde con “Serranías de La Guajira”, donde Mareiwa convierte en cerros a viajeros que no llegaron, sin culpa de por medio; ni con “La sed de los forasteros”, donde la piedra es efecto de la sed; ni con “La India Worunka”, donde Mareiwa cambia la forma en que nacen los hijos y se hacen los matrimonios.

  6. Chaves remata el segundo episodio con una generalización etnográfica: que desde entonces los wayuu se ahorcan cuando sienten rabia, arrepentimiento o vergüenza. Es una lectura del recopilador sobre una conducta real y dolorosa, no un episodio del relato; la página la consigna aquí y no la convierte en desenlace de la historia.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Wayúu · Guajira · Caribe
Referencias
11
Última revisión
17 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. Mitos, leyendas y cuentos de la Guajira

    publicaciones.icanh.gov.co

    Fuente primaria de El Incesto: la pareja de hermanos petrificada junto al mar y el cerro Katetamana tras la transgresión padre-hija.

  2. Mitos y leyendas de Colombia, tomo I

    repositorio.flacsoandes.edu.ec

    Reedita el corpus de Chaves, conserva su procedencia bibliográfica y lo sitúa dentro de una selección nacional de literatura oral.

  3. Sistema normativo Wayuu, aplicado por el Pütchipü’üi

    ich.unesco.org

    Explica el diálogo, la reparación, la compensación y la autoridad del tío materno dentro de clanes matrilineales.

Contraste y contexto · 8 referencias
  1. Régimen Especial de Manejo del PNN Macuira y Resguardo Wayuu

    parquesnacionales.gov.co

    Describe territorios claniles, descendencia materna, gobernanza, lugares de valor cultural y manejo concertado de la Macuira.

  2. Caracterización del pueblo Wayúu

    mng.mincultura.gov.co

    Resume territorio binacional, organización social, lengua, historia reciente y problemáticas contemporáneas del pueblo Wayúu.

  3. Ovid, Metamorphoses

    ovid.lib.virginia.edu

    Ofrece relatos antiguos de transformación corporal, pérdida, castigo y paso entre estados humanos y no humanos.

  4. Mito y cultura guajira

    joseenriquefinol.com

    Transcribe y compara el mito del incesto cósmico entre Mannuuya y su hermana Saiñ-Má, hijos de la Oscuridad de la Noche.

  5. Mito, concepciones del cuerpo y yonna wayuu

    redalyc.org

    Analiza el incesto como motivo estructural de la mitología wayuu: Mannuuya y Saiñ-Má son hermanos, Manna es 'producto incestuoso' de esa unión, y flechar a Wolunka es para los Mellizos 'simbólicamente un acto incestuoso' porque todas las mujeres del clan de un hombre son nominalmente sus madres.

  6. Ale'eya conformación de todo lo que existe: la ley de origen de la cultura wayuu

    revistas.unal.edu.co

    Autor wayuu que expone la ley de origen desde los mayores: del incesto de Palaa con Ka'i nacen los Juya', Mma se une con su hermano Mannuuya' y de allí nace Manna; el incesto entre hermanos es un motivo cosmogónico que el sistema de e'irukuu ordena después.

  7. Diccionario de mitología Wayuu

    cdnc.heyzine.com

    Las entradas Mánnuuya, Manna y Wawai documentan el incesto mítico: Mannuuya fecunda a Saiñ-Ma 'causando incesto por ser esta mujer su hermana' y Palaa envía al huracán Wawai a 'estrangular el fruto incestuoso'; cita a Perrin 1976 y a Paz Ipuana.

  8. La sociedad wayuu, entre la quimera y la realidad

    humanas.unal.edu.co

    Etnografía del parentesco wayuu que matiza la regla que el relato sanciona: los e'irukuu no son endogámicos ni exogámicos, y la prohibición y el conflicto se sitúan en el apüshi, el linaje uterino cercano.

Voces de la comunidad

Conversación

¿Así te la contaron?

0 publicadas0 en revisión

«El incesto» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «El incesto» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «El incesto» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

TÚ

Deja tu versión

Desde 10 caracteres. Sin enlaces: los descartamos.

No se publica. Sólo lo usamos si necesitamos preguntarte algo.

Cada versión la lee una persona antes de publicarse. Verás la tuya aquí mismo mientras esperas.